{"id":324,"date":"2024-03-18T14:40:16","date_gmt":"2024-03-18T14:40:16","guid":{"rendered":"https:\/\/observatoriopoliticouniversitario.com\/?page_id=324"},"modified":"2026-05-07T21:01:57","modified_gmt":"2026-05-07T21:01:57","slug":"pagina-universitaria-nueva-epoca-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/observatoriopoliticouniversitario.com\/index.php\/pagina-universitaria-nueva-epoca-2\/","title":{"rendered":"Constituyente y universidad"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Crist\u00f3bal Arteta Ripoll.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Heraldo, Diciembre de 1990<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00abNo es el camino\u2026 es un instrumento\u00bb.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 27 de mayo de 1990 fue un d\u00eda de gran significaci\u00f3n hist\u00f3rica para Colombia. Ese d\u00eda, el pueblo colombiano expres\u00f3 masivamente en las urnas su voluntad por una nueva Constituci\u00f3n a trav\u00e9s de una Asamblea Nacional Constitucional.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia hist\u00f3rica nacional nos indica que han sido pocas las reformas constitucionales llevadas a cabo por asambleas constituyentes, siendo m\u00e1s numerosas las adelantadas por Congresos.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas nuestras constituyentes han surgido para responder a circunstancias de crisis y como alternativas de cambio y renovaci\u00f3n. Pero no siempre ellas han respondido fielmente a los objetivos y programas que sus promotores les han trazado. Han sido tantas las dificultades, especialmente pol\u00edticas, con las que han tropezado, que sus decisiones terminaron siendo vulnerables, o simplemente no se transformaron en reales soluciones a los m\u00e1s agudos y graves problemas de las mayor\u00edas nacionales. Entre otras cosas, porque a todas las ha identificado como objetivo transcendental, no la transformaci\u00f3n real de la sociedad, sino la soluci\u00f3n a los problemas y dificultades del r\u00e9gimen vigente y de las fuerzas que lo controlan y dominan. As\u00ed sucedi\u00f3 con la Gran Convenci\u00f3n Nacional de Oca\u00f1a en 1828, con la Convenci\u00f3n de Rionegro en 1863, con el Consejo Nacional de Delegatarios en 1886, con la Asamblea Nacional Constituyente en 1905, con la Asamblea Nacional de Colombia en 1910 y con la Asamblea Nacional Constituyente en 1953.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguna de ellas se convirti\u00f3 en la soluci\u00f3n de fondo de la problem\u00e1tica nacional. Sus medidas y decisiones en algunos casos s\u00f3lo lograron maquillar las arrugadas mejillas de la vieja sociedad. S\u00f3lo la de Rionegro mostr\u00f3 \u00edmpetu revolucionario y transformador, pero con una filosof\u00eda pol\u00edtica pre\u00f1ada de romanticismo y carente de objetividad en el an\u00e1lisis de las circunstancias de la \u00e9poca que muy pronto la convirtieron en instrumento de la anarqu\u00eda, la insensibilidad social y la inestabilidad pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Por los antecedentes hist\u00f3ricos, por las condiciones internacionales, por los aires de cambio y renovaci\u00f3n que soplan en todo el territorio nacional y porque el pueblo est\u00e1 decidido firmemente a ser protagonista de su propia historia, eligiendo a sus m\u00e1s connotados dirigentes, la pr\u00f3xima Asamblea Nacional Constituyente debe ser no el camino, sino el instrumento que le permita al pueblo abrir el camino al andar.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya basta de tanta demagogia y ret\u00f3rica que lo que han hecho es crear vanas ilusiones. Los grandes problemas nacionales deben abordarse con la profundidad que las soluciones requieren. La nueva Constituci\u00f3n Nacional debe reflejar los cambios nacionales e internacionales de la \u00e9poca presente. Debe permitir una real democracia, creando espacios para que el pueblo, a trav\u00e9s de sus propias organizaciones, se exprese en forma aut\u00f3noma y libre frente a las grandes decisiones nacionales; debe garantizar y asegurar verdaderamente la protecci\u00f3n de los derechos humanos tan pisoteados en nuestro pa\u00eds; debe dar paso a la autonom\u00eda regional frente al excesivo centralismo; debe establecer las medidas que hagan del Estado un instrumento de justicia social y bienestar comunitario. Pero, sobre todo, debe establecer un nuevo sistema educativo que asegure la educaci\u00f3n para todos los colombianos en todos sus niveles y que proyectada hacia la formaci\u00f3n de un hombre nuevo se interese por la calidad de la educaci\u00f3n y por la formaci\u00f3n de los docentes que la imparten.<\/p>\n\n\n\n<p>Los proyectos gubernamentales sobre el particular han sido muy escuetos y pobres. Definitivamente pareciera que la educaci\u00f3n y con ella la Universidad colombiana no se contara entre los grandes prop\u00f3sitos de la reforma (Ver el documento \u00abReflexiones para una nueva Constituci\u00f3n\u00bb, preparado por el gobierno del presidente Gaviria). \u00bfC\u00f3mo es posible hablar de cambios y de progresos en la vida econ\u00f3mica, pol\u00edtica y social, sin introducirlos en la base m\u00e1s sustancial de la sociedad como es la educaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Las propuestas universitarias en esa direcci\u00f3n deben ser audaces y revolucionarias. El Decreto Ley 080 de 1980, actualmente vigente, impide la optimizaci\u00f3n de la Universidad colombiana y la hace presa de la politiquer\u00eda y el clientelismo, como plagas que la devoran sin cesar. No se trata de construir una universidad pol\u00edtica y neutral. Al contrario, hay que estimular que la verdadera pol\u00edtica, la del servicio a la comunidad, llegue a la Universidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La imposici\u00f3n de Rectores establecida por el Decreto Ley 080 de 1980 debe dar paso a la democracia directa ejercida por estudiantes y profesores, quienes deben elegir democr\u00e1ticamente a las principales autoridades acad\u00e9mico-administrativas de la instituci\u00f3n: rectores, vice-rectores y decanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los organismos del poder interno deben asumir un papel m\u00e1s participativo en la din\u00e1mica de la vida universitaria, limitando y controlando el excesivo autoritarismo rectoral hoy vigente. No es posible que el Consejo Superior, los Consejos Acad\u00e9micos y de Facultades tengan m\u00e1s bien un car\u00e1cter formal que decisorio.<\/p>\n\n\n\n<p>El presupuesto para la educaci\u00f3n debe aumentarse considerablemente, tomando como dato de referencia el punto porcentual m\u00e1s elevado de Am\u00e9rica Latina. Sobre todo, las partidas destinadas a la investigaci\u00f3n, estableciendo mecanismos que eviten su apropiaci\u00f3n para otros menesteres y estimulando a la Universidad que investiga permanentemente.<\/p>\n\n\n\n<p>La autonom\u00eda universitaria y la inviolabilidad del domicilio de la Universidad es la \u00fanica manera de evitar los desafueros de aquellos organismos del Estado que ni vigilan ni controlan la buena marcha de la educaci\u00f3n superior en Colombia, m\u00e1s bien la obstaculizan con medidas absurdas y lluvias de normas y decretos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que hacer posible una universidad abierta al mundo, con excelentes y provechosas relaciones de intercambio acad\u00e9mico, cultural, cient\u00edfico e investigativo. Los avances cient\u00edficos y t\u00e9cnicos de otras latitudes hay que integrarlos a nuestro sistema educativo. La ret\u00f3rica sobre el atraso de nuestro sistema educativo y la presentaci\u00f3n de cifras fr\u00edas para justificarlo, como han venido haciendo nuestras grandes autoridades educativas, lo que deben permitir es la adopci\u00f3n de claras y radicales medidas de renovaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n de experiencias de los avanzados modelos educativos que m\u00e1s sirven a nuestras circunstancias y prop\u00f3sitos. No se trata de copiar o calcar. Hay que avanzar, y para lograrlo, nada mejor que integrarnos a la producci\u00f3n intelectual de la \u00e9poca en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una universidad aislada y atrasada no sirve a una sociedad siempre cambiante y din\u00e1mica. La Universidad que necesita Colombia es la de la contemporaneidad para que active y dinamice con sus investigaciones a la econom\u00eda, a la cultura y a la pol\u00edtica, es decir, una Universidad que se convierta de hecho en un instrumento real de progreso y desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>Treinta y cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de haberse escrito esta p\u00e1gina universitaria, se plantea una nueva Asamblea Nacional Constituyente para que una nueva constituci\u00f3n resuelva lo que la pol\u00edtica tradicional se resiste a cambiar. \u00bfSer\u00e1 ello posible en medio de tanta polarizaci\u00f3n?. Mientras el pueblo no tome conciencia de su real dimensi\u00f3n pol\u00edtica quienes manejan los \u00f3rganos del poder&nbsp;&nbsp;ejecutivo, pol\u00edtico, legislativo y judicial los seguir\u00e1n detentando y las grandes transformaciones seguir\u00e1n aplazadas independientemente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Educar pol\u00edticamente al pueblo para que no sea su propio verdugo deber\u00eda ser el inter\u00e9s supremo de la buena pol\u00edtica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUn pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucci\u00f3n\u201d (Bolivar).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Crist\u00f3bal Arteta Ripoll. El Heraldo, Diciembre de 1990 \u00abNo es el camino\u2026 es un instrumento\u00bb. El 27 de mayo de 1990 fue un d\u00eda de gran significaci\u00f3n hist\u00f3rica para Colombia. Ese d\u00eda, el pueblo colombiano expres\u00f3 masivamente en las urnas su voluntad por una nueva Constituci\u00f3n a trav\u00e9s de una Asamblea Nacional Constitucional. 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