{"id":832,"date":"2026-06-09T16:48:01","date_gmt":"2026-06-09T16:48:01","guid":{"rendered":"https:\/\/observatoriopoliticouniversitario.com\/?page_id=832"},"modified":"2026-06-09T23:11:55","modified_gmt":"2026-06-09T23:11:55","slug":"una-encrucijada-existencial-entre-la-vida-y-la-muerte","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/observatoriopoliticouniversitario.com\/index.php\/una-encrucijada-existencial-entre-la-vida-y-la-muerte\/","title":{"rendered":"Una encrucijada existencial: entre la vida y la muerte\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Crist\u00f3bal Arteta Ripoll<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl comportamiento del ser humano siempre tiene como referentes lo justo, lo injusto, lo bueno, lo malo\u00bb. S\u00f3crates.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El eclipse de las categor\u00edas binarias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Asistimos a una de las coyunturas electorales m\u00e1s determinantes de la historia contempor\u00e1nea de Colombia. El pr\u00f3ximo 21 de junio se definir\u00e1 en las urnas el rumbo y la suerte de nuestra naci\u00f3n. Tradicionalmente, la corriente anal\u00edtica hegem\u00f3nica y los grandes medios de comunicaci\u00f3n masiva han pretendido encasillar este momento hist\u00f3rico bajo el reduccionismo binario de \u00abla derecha contra la izquierda\u00bb. Sin embargo, como fil\u00f3sofos y acad\u00e9micos, tenemos el deber de denunciar que estas categor\u00edas hoy resultan rancias, viejas, obsoletas y carentes de potencia heur\u00edstica para explicar la complejidad material de nuestra realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata ya de etiquetas ideol\u00f3gicas desgastadas. En la praxis hist\u00f3rica, la verdadera distinci\u00f3n que debemos formular es aquella que separa a la buena pol\u00edtica de la mala pol\u00edtica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras la mala pol\u00edtica instrumentaliza las instituciones para perpetuar el privilegio, la buena pol\u00edtica se erige como la b\u00fasqueda genuina del bien com\u00fan, la equidad y la justicia social. Ante la urgencia de la crisis axiol\u00f3gica, no es posible refugiarse en una neutralidad pusil\u00e1nime; es imperativo tomar partido \u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La dimensi\u00f3n socr\u00e1tica y la crisis \u00e9tica en el escenario colombiano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Volver la mirada a la antig\u00fcedad cl\u00e1sica no es un ejercicio de erudici\u00f3n nost\u00e1lgica, sino una necesidad de diagn\u00f3stico cl\u00ednico. S\u00f3crates nos recordaba con lucidez que el actuar humano se tensa invariablemente entre los polos de lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo. Bajo esta premisa, la encrucijada colombiana no es un mero pulso burocr\u00e1tico por el poder; es, fundamentalmente, un problema \u00e9tico profundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00e9tica es, tal vez, la rama de la filosof\u00eda m\u00e1s importante de nuestro tiempo porque roza de manera directa el comportamiento del ser humano en el mundo, un comportamiento que, a escala global y local, muestra signos alarmantes de degradaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Colombia, una de las opciones en contienda encarna de manera palmaria la continuaci\u00f3n de la mala pol\u00edtica que el actual gobierno ha querido derrotar. Representa un retorno al pasado que ya hemos padecido con dolor:<\/p>\n\n\n\n<p>La apolog\u00eda de la guerra como mecanismo de cohesi\u00f3n social y control territorial.<\/p>\n\n\n\n<p>La depredaci\u00f3n ambiental legitimada a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas nocivas como el fracking.<\/p>\n\n\n\n<p>El desmantelamiento de los derechos sociales a trav\u00e9s de la privatizaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los bienes p\u00fablicos esenciales: la educaci\u00f3n superior y la salud p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta visi\u00f3n estrecha y mercantilista de la existencia colectiva es la que ha sumido hist\u00f3ricamente a este pa\u00eds en una crisis multidimensional y profunda, truncando las justas reivindicaciones de las mayor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El imperativo categ\u00f3rico kantiano y la defensa de lo p\u00fablico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Frente al abismo de la regresi\u00f3n social, el an\u00e1lisis desapasionado pero comprometido con la verdad nos obliga a reconocer los avances significativos del gobierno actual, presidido por el se\u00f1or Gustavo Petro. A pesar de los relatos apocal\u00edpticos construidos desde la oposici\u00f3n y los monopolios medi\u00e1ticos, que auguraban falsamente que Colombia caer\u00eda en el espejo de la crisis venezolana, los datos de la realidad material demuestran que el pa\u00eds se encuentra en una posici\u00f3n notablemente superior a la de hace cuatro u ocho a\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Son numerosos los sectores populares y de la academia que, con justicia, identifican este periodo como uno de los ejercicios presidenciales m\u00e1s dignos y constructivos de nuestra historia republicana.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, este proyecto de transformaci\u00f3n ha tenido que navegar contra la corriente de un sabotaje institucional sistem\u00e1tico. Aqu\u00ed se hace necesario someter a sospecha te\u00f3rica la cl\u00e1sica divisi\u00f3n de poderes de Montesquieu. En la teor\u00eda liberal, este modelo se concibi\u00f3 como un sistema de pesos y contrapesos para evitar la tiran\u00eda; en la pr\u00e1ctica colombiana contempor\u00e1nea, dicha divisi\u00f3n ha sido instrumentalizada por las \u00e9lites tradicionales para frenar, bloquear y asfixiar las iniciativas del ejecutivo encaminadas a democratizar la estructura social.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante este bloqueo, la decisi\u00f3n del ciudadano el d\u00eda 21 trasciende la simpat\u00eda personal. Siguiendo las intuiciones de Immanuel Kant, debemos actuar por deber moral a partir de la buena voluntad. No hay espacio para el relativismo o la miop\u00eda pol\u00edtica: la raz\u00f3n pr\u00e1ctica nos compele a decidir entre lo bueno y lo malo. Optar por la alternativa que representa la privatizaci\u00f3n y el conflicto es elegir conscientemente el abismo; por ende, la \u00fanica opci\u00f3n \u00e9ticamente viable para salvaguardar la dignidad de la naci\u00f3n es tomar partido resueltamente por el proyecto de lo bueno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La \u00e9tica de la liberaci\u00f3n y la mirada hacia la v\u00edctima<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, este art\u00edculo debe anclar sus reflexiones en las coordenadas de nuestra Am\u00e9rica Latina. Como bien lo ha teorizado nuestro maestro Enrique Dussel, la aut\u00e9ntica filosof\u00eda y la pol\u00edtica leg\u00edtima deben nacer de la interpelaci\u00f3n del rostro del oprimido, de la v\u00edctima, del despose\u00eddo.<\/p>\n\n\n\n<p>La buena pol\u00edtica no se mide por las tasas de acumulaci\u00f3n del gran capital, sino por su capacidad de responder al clamor de aquel que nada tiene. El momento pol\u00edtico actual exige una opci\u00f3n preferencial e impostergable por los sectores hist\u00f3ricamente marginados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es a ellos a quienes el Estado y la sociedad deben reivindicar frente a siglos de injusticias estructurales, desigualdades lacerantes y una flagrante falta de equidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Un llamado a la voluntad colectiva<\/p>\n\n\n\n<p>El voto del 21 de junio no es un simple tr\u00e1mite administrativo; es un acto de soberan\u00eda \u00e9tica y una afirmaci\u00f3n de la dignidad humana. Quienes tenemos la responsabilidad de pensar el pa\u00eds desde la trinchera de las ciencias sociales y las humanidades no podemos ser inferiores a este llamado. La buena voluntad debe traducirse en una movilizaci\u00f3n consciente y categ\u00f3rica en las urnas para evitar el despe\u00f1adero y consolidar, de una vez por todas, los cimientos de una Colombia justa, educada, saludable y en paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Barranquilla, 12 de junio de 2026.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Crist\u00f3bal Arteta Ripoll \u00abEl comportamiento del ser humano siempre tiene como referentes lo justo, lo injusto, lo bueno, lo malo\u00bb. S\u00f3crates. El eclipse de las categor\u00edas binarias. Asistimos a una de las coyunturas electorales m\u00e1s determinantes de la historia contempor\u00e1nea de Colombia. 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