Cristóbal Arteta Ripoll.
El filósofo y sociólogo francés Edgar Morin falleció el viernes 29 de mayo de 2026 en París a los 104 años. La noticia fue confirmada por su familia al diario Le Monde el sábado siguiente. Morin, una de las grandes figuras del pensamiento del siglo XX, es mundialmente reconocido como el padre de La teoría del pensamiento complejo, una corriente que desafía la fragmentación del saber para ofrecer una mirada integradora y transdisciplinaria de la realidad.
Lo más importante que nos dejó Edgar Morin es el pensamiento complejo, una forma de entender la realidad que rechaza las simplificaciones y nos obliga a ver cómo todo está interconectado, las contradicciones, la incertidumbre y los contextos.
En lugar de fragmentar el conocimiento, nos enseña a unir disciplinas, aceptar el error y navegar la policrisis actual, donde las crisis se alimentan unas a otras. Su obra magna El Método se desarrolla en seis tomos. Y su informe para la UNESCO, Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, sigue siendo una guía para reformar cómo enseñamos y pensamos.
Los siete saberes que propone Edgar Morin son: Las cegueras del conocimiento, enseñar que el error y la ilusión acechan todo conocimiento, para aprender a detectarlos. El conocimiento pertinente, enseñar a conectar lo que se aprende, viendo el contexto, lo global y lo complejo, en vez de acumular datos aislados. La condición humana, mostrar al ser humano en toda su complejidad: biológica, psicológica, cultural, social e histórica. La identidad terrenal, desarrollar la conciencia de que somos parte de un mismo planeta y un mismo destino. Enfrentar las incertidumbres, preparar para vivir con lo imprevisible, tanto en la historia como en la vida cotidiana. La comprensión, enseñar a comprender al otro para combatir el egocentrismo y la incomprensión que genera tanto conflicto. La ética del género humano, formar una ética que una al individuo, la sociedad y la especie, promoviendo democracia y ciudadanía planetaria.
En esencia, Morin quiere una educación que forme mentes capaces de pensar lo complejo y vivir en un mundo incierto.
Pensó desde Europa, pero no para Europa exclusivamente. Su pensamiento complejo siempre tuvo una vocación planetaria y humana, no nacional.
Morin es un pensador europeo de raíz, pero crítico del eurocentrismo. De hecho, varios autores latinoamericanos lo mencionamos como uno de los europeos que ayudó a abrir la crítica a esa visión estrecha. Él mismo veía a América Latina como un “semillero de complejidad”, un laboratorio vivo de mestizaje, contradicciones y creatividad donde su pensamiento caló muy hondo.
Sus Siete saberes fueron encargados por la UNESCO precisamente para todo el mundo, y en Latinoamérica tuvieron una recepción enorme, casi mayor que en Europa. No es un pensador eurocéntrico en el sentido cerrado; es un europeo que piensa la condición humana en su totalidad, incluyendo la incertidumbre y la diversidad del planeta.
Estuvo en Barranquilla, en el año 2009, como parte de su visita al Caribe colombiano, junto con Cartagena y Santa Marta, dictando charlas y conferencias.
Morin describe la complejidad de manera brillante, pero se queda en la contemplación. Su pensamiento es más diagnóstico que operativo. Nos muestra el nudo, pero no nos da herramientas concretas para resolverlo.
La Filosofía de la Liberación sí da herramientas concretas que Morin no ofrece. Aquí las principales:
El método analéctico, de Enrique Dussel: ir más allá de la dialéctica, escuchar la voz del oprimido desde su exterioridad, desde su propia palabra y experiencia.
La praxis de liberación: no solo entender la complejidad, sino transformar las relaciones de dominación de forma concreta.
La ética de la alteridad: poner al Otro como punto de partida ético y epistemológico, no como objeto de estudio.
Mientras Morin describe la complejidad, la Filosofía de la Liberación parte del oprimido para transformarla.
Pero hay complementariedad entre esas dos maneras diferentes de pensar la realidad:
El pensamiento complejo de Morin te da las herramientas epistemológicas para entender y aceptar la complejidad, la incertidumbre y las contradicciones sin caer en simplificaciones. La Filosofía de la Liberación te da el punto de partida ético-político: partir del oprimido, de la exterioridad y del sujeto concreto que sufre.
Uno te ayuda a pensar lo complejo, y la otra te dice desde dónde y para qué debes pensarlo. Por eso muchos latinoamericanos los leemos juntos: Morin nos abre la mente y la Filosofía de la liberación nos pone los pies en la tierra y nos da la ética. Son muy compatibles.
Hay que reconocer y valorar positivamente el pensamiento complejo de Edgar Morin, encontrando en él un importante aliado para las tesis de la filosofía latinoamericana.
Las ideas de Morin refuerzan los planteamientos de la Filosofía de la Liberación. El pensamiento complejo es una herramienta para articular una visión universal y respetuosa de la diversidad.
Complementariedad filosófica: Mientras que la ética de la liberación se centra en la vida como criterio último de verdad, se apoya en autores como Morin para construir una epistemología que pudiera dialogar con el paradigma de la complejidad. Ambas miradas coinciden, según esta lectura, en superar el reduccionismo y las miradas unilaterales del conocimiento y la historia.
Un gigante que nos dejó herramientas para no perdernos en un mundo tan enredado.
La muerte de Edgar Morin nos recuerda que la filosofía no solo sirve para responder preguntas, sino también para aprender a convivir con la complejidad del mundo. Lo que más me llama la atención de su pensamiento es que nos invita a no ver los problemas de manera aislada, sino a entender cómo todo está relacionado. Sin embargo, también considero valioso el aporte de la Filosofía de la Liberación, porque además de comprender la realidad, busca transformarla desde la voz de quienes han sido excluidos. Creo que ambas perspectivas pueden complementarse y ayudarnos a construir una mirada más humana, crítica y consciente de nuestro tiempo.
Morin nos enseñó que el problema no es la falta de respuestas, sino hacer preguntas aisladas. Arteta lo honra recordando que pensar complejo es la única forma decente de enfrentar un mundo que ya es complejo.
Un gran referente que nos deja un legado enorme. Edgar Morin nos enseñó que la complejidad no es un problema, sino la forma real en la que funciona la sociedad. En mi carrera, entender que las normas y la vida humana no están aisladas es fundamental
Cristóbal Arteta Ripoll realiza un homenaje reflexivo a Edgar Morin, resaltando la importancia de su pensamiento complejo para comprender los desafíos del mundo actual. El autor no solo expone las principales ideas de Morin, sino que también las relaciona con la Filosofía de la Liberación latinoamericana, mostrando tanto sus límites como sus aportes. Arteta reconoce que Morin ofrece herramientas valiosas para entender la realidad en toda su complejidad, mientras que la Filosofía de la Liberación aporta una perspectiva ética y transformadora centrada en los oprimidos. De esta manera, el texto destaca la complementariedad entre ambas corrientes y presenta a Morin como un pensador fundamental cuyo legado seguirá enriqueciendo el pensamiento crítico y la búsqueda de una sociedad más humana.
Quizás uno de los mayores méritos de Edgar Morin fue recordarnos que la realidad rara vez cabe en explicaciones simples. En una época marcada por crisis interconectadas, su llamado a pensar la complejidad, el contexto y la incertidumbre sigue siendo una herramienta indispensable para comprender el mundo y actuar con mayor responsabilidad.
Nuevamente felicitaciones al gran maestro Cristobal Arteta Ripoll por esta excelente nota sobre el filósofo y sociólogo Edgar Morin recién fallecido. En ella no solo se precisa sus contribuciones como pensador sino que contrapone a su eurocentrismo la crítica filosófica desde latinoamerica en perspectivas, no de sumisión al cogitar occidental, sino de liberación qué es lo que necesitamos en este lado del mundo.
La muerte de Edgar Morin representa una gran pérdida para el pensamiento contemporáneo, pero también una oportunidad para reflexionar sobre la vigencia de sus ideas. Su teoría del pensamiento complejo nos recuerda que la realidad no puede comprenderse a través de explicaciones simples o fragmentadas, especialmente en un mundo marcado por crisis sociales, económicas, ambientales y políticas que se encuentran profundamente interrelacionadas.
Considero que uno de sus mayores aportes fue demostrar que el conocimiento debe ser interdisciplinario y consciente de sus propios límites. En el ámbito del Derecho, esta enseñanza resulta especialmente valiosa, pues los problemas jurídicos no pueden analizarse únicamente desde las normas, sino también desde sus dimensiones sociales, culturales, históricas y éticas.
Asimismo, encuentro especialmente interesante el diálogo entre el pensamiento complejo y la Filosofía de la Liberación latinoamericana. Mientras Morin nos proporciona herramientas para comprender la complejidad del mundo y la incertidumbre que lo caracteriza, autores como Enrique Dussel nos invitan a preguntarnos desde qué lugar pensamos y a quiénes benefician nuestras decisiones. De esta manera, ambas corrientes se complementan: una amplía nuestra comprensión de la realidad y la otra orienta esa comprensión hacia la justicia, la dignidad humana y la transformación social.
Por ello, más que un pensador europeo, Morin puede ser entendido como un intelectual de vocación universal, cuya obra sigue siendo relevante para América Latina y para la formación de futuros juristas comprometidos con una visión crítica, plural y humanista del conocimiento. Su legado nos enseña que comprender la complejidad del mundo es el primer paso para transformarlo de manera responsable y ética.
La obra de Edgar Morin sigue siendo fundamental porque nos enseña que la realidad es compleja y no puede entenderse mediante explicaciones simples. Su propuesta invita a conectar conocimientos, aceptar la incertidumbre y comprender los problemas desde múltiples perspectivas.
Además, su pensamiento puede complementarse con la Filosofía de la Liberación latinoamericana, ya que mientras Morin nos ayuda a comprender la complejidad del mundo, autores como Enrique Dussel nos orientan hacia la justicia y la transformación social. Por ello, su legado continúa siendo una valiosa herramienta para construir una visión más crítica, humana e integradora de la realidad.
El texto reflexiona sobre la muerte del filósofo y sociólogo francés Edgar Morin, destacando su gran aporte al pensamiento contemporáneo a través de la teoría del pensamiento complejo. Morin defendió una forma de entender la realidad basada en la interconexión de los fenómenos, la incertidumbre y la necesidad de superar las visiones simplificadoras del conocimiento.
Uno de los aspectos más importantes de su obra es la propuesta educativa de Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, donde plantea la necesidad de formar personas capaces de comprender la complejidad humana, enfrentar la incertidumbre y desarrollar una ética planetaria. Su pensamiento tuvo gran impacto en América Latina, especialmente porque criticó el reduccionismo eurocéntrico y promovió una visión más abierta y diversa del conocimiento.
El texto también compara el pensamiento complejo con la Filosofía de la Liberación latinoamericana. Mientras Morin ayuda a comprender la complejidad del mundo, la Filosofía de la Liberación aporta herramientas éticas y políticas para transformar las realidades de opresión desde la perspectiva de los excluidos. Por ello, ambas corrientes son presentadas como complementarias.
En conclusión, la reseña reconoce a Morin como un pensador fundamental para entender el mundo actual y valora su aporte como una herramienta útil para fortalecer una filosofía más humana, crítica y comprometida con la diversidad y la transformación social.
Después de leer este texto, concluyo que Edgar Morin fue un pensador fundamental porque nos enseñó a comprender la realidad de una manera más amplia y profunda. Su teoría del pensamiento complejo nos recuerda que los problemas del mundo no pueden analizarse de forma aislada, sino teniendo en cuenta sus múltiples relaciones, contradicciones e incertidumbres.
Personalmente, considero que su legado es especialmente importante en la actualidad, ya que vivimos en una sociedad cada vez más compleja y cambiante. Sus ideas invitan a desarrollar un pensamiento crítico, abierto al diálogo y capaz de conectar diferentes áreas del conocimiento para comprender mejor los desafíos de nuestro tiempo.
Además, me parece valioso que su pensamiento pueda complementarse con la Filosofía de la Liberación, porque mientras Morin ayuda a entender la complejidad de la realidad, esta corriente aporta una preocupación ética por la justicia social y por las personas que sufren situaciones de exclusión. Por ello, creo que su obra sigue siendo una herramienta útil para construir una educación más humana, reflexiva y comprometida con el bienestar colectivo.
La tesis central del autor es que, si bien el pensamiento complejo de Morin proporciona una estructura epistemológica indispensable para superar el reduccionismo moderno y entender la policrisis global, este encuentra su verdadero sentido operativo e histórico en América Latina al complementarse con el punto de partida ético-político de la Filosofía de la Liberación.
En la primera sección, el artículo sintetiza el monumental legado de Morin, destacándolo como el padre de la Teoría del Pensamiento Complejo y autor de la obra cumbre El Método. Arteta Ripoll desglosa los Siete saberes necesarios para la educación del futuro que Morin legó a la UNESCO, los cuales actúan como una carta de navegación pedagógica frente a la incertidumbre: detectar las cegueras del conocimiento (el error y la ilusión), aprehender el conocimiento pertinente (conectar el dato con su contexto global), asumir la condición humana en su multidimensionalidad, desarrollar la identidad terrenal como un destino común, aprender a enfrentar lo imprevisible, cultivar la comprensión frente al egocentrismo causante de conflictos y forjar una ética del género humano que promueva una ciudadanía planetaria y democrática.
Posteriormente, el texto rescata la vocación planetaria y decolonial de Morin, caracterizándolo como un intelectual europeo que, lejos de ser eurocéntrico, utilizó su raíz cultural para cuestionar la hegemonía del saber occidental y consideró a América Latina como un vibrante semillero de complejidad y un laboratorio vivo de mestizaje y creatividad, memoria que conecta con su visita histórica al Caribe colombiano (Barranquilla, Cartagena y Santa Marta) en el año 2009.
El núcleo del debate propuesto por Arteta Ripoll radica en la aguda crítica metodológica que formula desde la periferia: a su juicio, la teoría de Morin es brillante en el diagnóstico pero meramente contemplativa, pues muestra el nudo de la realidad sin ofrecer herramientas operativas para desatarlo. Es en esta insuficiencia donde el autor propone una síntesis o complementariedad filosófica con la Filosofía de la Liberación latinoamericana. Mientras Morin se queda en la descripción macroscópica de la complejidad, el pensamiento liberacionista proporciona instrumentos prácticos de transformación como el método analéctico de Enrique Dussel —que escucha la voz del oprimido desde su exterioridad—, la praxis de liberación* orientada a subvertir las relaciones concretas de dominación y una ética de la alteridad que ubica al Otro como el eje epistemológico central.
En conclusión, el texto postula que ambas corrientes no se repelen, sino que se potencian de manera simbiótica: el paradigma de Morin abre la mente con sus herramientas epistemológicas para navegar las contradicciones y la diversidad del mundo, mientras que la Filosofía de la Liberación pone los pies en la tierra, inyectando la urgencia ética de saber desde dónde y para quién se piensa. De este modo, Arteta Ripoll despide a Morin no solo como a un gigante ausente, sino como a un aliado teórico fundamental para articular una epistemología de la diversidad que renuncie a las miradas unilaterales de la historia y ponga la defensa de la vida como el criterio último de verdad.
El texto resalta la importancia del pensamiento complejo de Edgar Morin como una herramienta fundamental para comprender la realidad actual. Me parece valioso que Morin invite a superar las explicaciones simples y a reconocer que los problemas del mundo están conectados entre sí, lo que exige una visión más amplia e interdisciplinaria.
También considero muy relevante su propuesta educativa de formar personas capaces de enfrentar la incertidumbre, comprender a los demás y asumir una responsabilidad ética con la humanidad y el planeta. Estos planteamientos siguen siendo necesarios en una época marcada por crisis sociales, económicas y ambientales.
Por otra parte, es interesante la comparación con la Filosofía de la Liberación, ya que muestra que ambas corrientes pueden complementarse. Mientras Morin ofrece herramientas para comprender la complejidad de la realidad, la Filosofía de la Liberación aporta una perspectiva ética y transformadora centrada en las personas que sufren exclusión y opresión.
En conclusión, Edgar Morin deja un legado intelectual de enorme valor. Su pensamiento nos enseña a reflexionar de manera crítica, a reconocer la diversidad y a comprender que los grandes desafíos de nuestro tiempo requieren soluciones integrales y humanas.
Considero que la partida de Edgar Morin a sus 104 años nos deja el legado de una mente brillante que desafió la fragmentación del saber occidental mediante el paradigma del pensamiento complejo. Desde su histórica visita a nuestra Barranquilla en 2009 hasta sus aportes en la UNESCO, Morin demostró ser un pensador planetario, crítico del eurocentrismo, que vio en América Latina un semillero de creatividad y complejidad viva.
No obstante, como reafirmo en mi obra, su enfoque adolece de un carácter contemplativo que diagnostica la incertidumbre pero carece de operatividad. Es aquí donde se complementa con la Filosofía de la Liberación: mientras Morin describe de forma brillante el nudo de la policrisis, la analéctica y la praxis dusseliana nos dan las herramientas concretas para transformarlo. Morin nos abre la mente para entender las contradicciones del mundo, pero la ética de la alteridad nos pone los pies en la tierra, partiendo siempre desde el oprimido.
El artículo de Cristóbal Arteta Ripoll rinde un valioso homenaje a Edgar Morin destacando el «Pensamiento Complejo» como una herramienta epistemológica esencial para romper con la fragmentación del conocimiento y entender un mundo interconectado y en constante policrisis, pero introduce un giro crítico clave al señalar que esta teoría es más diagnóstica que operativa, ya que muestra el nudo del problema sin ofrecer herramientas concretas para resolverlo. Es precisamente en ese vacío donde el autor propone una brillante complementariedad con la Filosofía de la Liberación latinoamericana, argumentando que mientras Morin abre la mente para comprender la incertidumbre global, autores como Enrique Dussel aportan la praxis, el método analéctico y la ética de la alteridad necesarios para transformar las relaciones de dominación vigentes. De este modo, el texto concluye de manera acertada que ambos enfoques no se excluyen sino que se potencian, logrando que la rigurosidad del pensamiento complejo adquiera un verdadero cable a tierra al ser pensado desde la realidad, la exterioridad y el sufrimiento del oprimido en América Latina.
El texto destaca la relevancia del pensamiento de Edgar Morin y su aporte a la comprensión de un mundo cada vez más complejo e interconectado. Su propuesta del pensamiento complejo invita a superar las visiones reduccionistas de la realidad y a reconocer la relación existente entre los diferentes fenómenos sociales, culturales, políticos y ambientales.
Además, resulta interesante la comparación que se hace entre el pensamiento de Morin y la Filosofía de la Liberación. Mientras Morin proporciona herramientas para comprender la complejidad y la incertidumbre de la realidad, la Filosofía de la Liberación aporta una perspectiva ética centrada en los sectores más vulnerables y en la transformación de las estructuras de dominación. Esta relación muestra que ambas corrientes pueden complementarse en la búsqueda de una sociedad más justa y consciente.
En conclusión, el legado de Edgar Morin sigue siendo de gran importancia para la educación, la filosofía y las ciencias sociales. Sus ideas nos enseñan a pensar de manera crítica, a aceptar la incertidumbre y a comprender que los problemas contemporáneos requieren enfoques integrales que tengan en cuenta la diversidad y la complejidad del mundo actual.
Gracias profesor Arteta por su mirada sobre los maestros Morin y Dussel. Usted nos recuerda que las mejores ideas no siempre compiten entre sí; muchas veces dialogan, se complementan y nos permiten construir respuestas más realistas y humanas para nuestra América Latina.
La muerte de Edgar Morin representa la partida de uno de los pensadores más influyentes de nuestro tiempo. Su teoría del pensamiento complejo nos enseñó que la realidad no puede entenderse mediante explicaciones simples, sino a través de la relación entre múltiples factores, contextos e incertidumbres. Resulta especialmente interesante la complementariedad que existe entre su propuesta y la Filosofía de la Liberación latinoamericana: mientras Morin aporta herramientas para comprender la complejidad del mundo, pensadores como Enrique Dussel ofrecen una orientación ética y transformadora centrada en los sectores históricamente excluidos. Su legado seguirá siendo fundamental para quienes buscan una educación más crítica, humana e integral en un mundo cada vez más complejo.
Considero que Edgar Morin dejó un legado muy importante para la humanidad, especialmente con su pensamiento complejo. Su forma de ver la realidad nos enseña que los problemas del mundo no se pueden entender de manera aislada, porque todo está relacionado: la educación, la sociedad, la cultura, la política, la economía y la vida humana.
Me parece muy valioso que Morin nos invite a no quedarnos con explicaciones simples, sino a mirar los contextos, las contradicciones y las incertidumbres. En un mundo donde las crisis se conectan unas con otras, su pensamiento ayuda a comprender mejor lo que sucede y a buscar formas más humanas de actuar.
También considero importante relacionar su pensamiento con la Filosofía de la Liberación, porque esta nos recuerda que no basta con entender la realidad, sino que también debemos transformarla. Morin nos ayuda a pensar la complejidad del mundo, mientras que la Filosofía de la Liberación nos invita a pensar desde las personas oprimidas, excluidas o afectadas por las injusticias.
En ese sentido, ambas formas de pensamiento se complementan. Una nos abre la mente para comprender la realidad en toda su complejidad, y la otra nos orienta hacia una acción ética y comprometida con la vida, la dignidad y la justicia.
Por último, Edgar Morin fue un pensador fundamental porque nos enseñó a unir conocimientos, a aceptar la incertidumbre y a comprender mejor al ser humano. Su legado sigue siendo necesario para enfrentar los problemas actuales con una mirada más amplia, solidaria y responsable.
Muy buen análisis sobre el legado de Edgar Morin. Su pensamiento complejo sigue siendo clave para entender la realidad sin simplificaciones, aunque, como bien señalas, se queda más en el plano del diagnóstico que en el de la acción.
Por eso resulta tan valioso el diálogo con la Filosofía de la Liberación y autores como Enrique Dussel, que aportan un enfoque ético y práctico desde el Otro. En conjunto, ambas perspectivas no solo ayudan a comprender la complejidad, sino también a transformarla.
La muerte de Edgar Morin representa la partida de uno de los pensadores más importantes de nuestro tiempo, partiendo desde Su teoría del pensamiento complejo nos dejó una valiosa enseñanza, la realidad no puede entenderse desde explicaciones simples ni fragmentadas. Considero que su legado sigue siendo valioso para afrontar los desafíos actuales, especialmente cuando se complementa con perspectivas éticas como las de la Filosofía de la Liberación.
La reflexión sobre Edgar Morin me parece muy importante para nuestra formación en Derecho, ya que nos enseña que los problemas jurídicos y sociales no pueden entenderse de manera aislada. Su pensamiento complejo invita a relacionar distintos saberes y a comprender la realidad en toda su diversidad.
También considero valiosa su relación con la Filosofía de la Liberación, porque ambas perspectivas buscan una comprensión más humana de los problemas sociales. Aunque Morin ha fallecido, su legado sigue vigente y nos deja una enseñanza fundamental: aprender a pensar más allá de las simplificaciones y reconocer la complejidad del mundo en que vivimos.
Me llamó la atención la idea de que no podemos entender la realidad viendo cada problema por separado. Muchas veces hablamos de pobreza, violencia, corrupción o desigualdad como si fueran temas independientes, cuando en realidad están relacionados. Creo que ahí está uno de los aportes más importantes de Edgar Morin: enseñarnos a pensar de una manera más amplia y a no quedarnos con explicaciones simples. También me parece interesante que su pensamiento pueda complementarse con la Filosofía de la Liberación. Entender la complejidad de la realidad es importante, pero también lo es pensar en las personas que sufren las consecuencias de esas problemáticas. Por eso considero que ambas perspectivas pueden aportar mucho para comprender mejor los retos que enfrenta América Latina en la actualidad.
La muerte de Edgar Morin marca la partida de uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo. Su teoría del pensamiento complejo nos recuerda que la realidad no puede entenderse mediante explicaciones simples, sino reconociendo las conexiones, contradicciones e incertidumbres que forman parte de la vida. Su legado sigue siendo fundamental para la educación, la filosofía y la comprensión de los desafíos globales. Más que ofrecer respuestas fáciles, nos enseñó a pensar mejor.
Pienso que la muerte de Edgar Morin fue una gran pérdida para la filosofía y para el pensamiento humano. Me parece muy interesante la manera en que él veía el mundo, porque decía que los problemas de la sociedad no se pueden entender de una forma simple, sino relacionando muchas cosas como la política, la cultura, la educación y la historia. Además, admiro que incluso siendo una persona mayor seguía compartiendo sus ideas y participando en debates importantes. Considero que su legado seguirá siendo muy importante, especialmente para los estudiantes y las nuevas generaciones, porque enseñó la importancia de pensar de manera crítica y analizar la realidad más allá de lo superficial.
La reflexión sobre Edgar Morin me parece muy importante para nuestra formación en Derecho, ya que nos enseña que los problemas jurídicos y sociales no pueden entenderse de manera aislada. Su pensamiento complejo invita a relacionar distintos saberes y a comprender la realidad en toda su diversidad.
También considero valiosa su relación con la Filosofía de la Liberación, porque ambas perspectivas buscan una comprensión más humana de los problemas sociales. Aunque Morin ha fallecido, su legado sigue vigente y nos deja una enseñanza fundamental: aprender a pensar más allá de las simplificaciones y reconocer la complejidad del mundo en que vivimos.
¿Puede el pensamiento de Edgar Morin seguir siendo útil para comprender los problemas actuales?
Las ideas de Edgar Morin siguen vigentes porque su pensamiento complejo nos ayuda a entender que los problemas sociales y políticos no pueden analizarse de forma aislada. Su legado invita a reflexionar críticamente y a relacionar diferentes aspectos de la sociedad para comprender mejor los desafíos del mundo actual.
El texto presenta un reconocimiento profundo a la obra de Edgar Morin y resalta la importancia de su pensamiento complejo en un mundo marcado por crisis interconectadas e incertidumbres. Resulta valioso porque muestra cómo Morin rompió con las visiones reduccionistas del conocimiento y defendió una comprensión más amplia de la realidad, integrando distintas disciplinas. También es interesante la relación que establece con la Filosofía de la Liberación, ya que plantea una complementariedad entre comprender la complejidad del mundo y transformarlo desde una perspectiva ética centrada en los oprimidos. Más que un simple homenaje, el texto invita a reflexionar sobre la necesidad de pensar de manera crítica, interdisciplinaria y humana frente a los desafíos actuales.
Considero que el pensamiento de Edgar Morin fue muy importante porque nos enseñó a entender la realidad de una manera más amplia, reconociendo que los problemas del mundo están interconectados y no pueden explicarse de forma simple. Me parece valioso que defendiera una educación capaz de formar personas críticas, conscientes de la incertidumbre y respetuosas de la diversidad humana. Además, coincido con la idea de que su pensamiento puede complementarse con la Filosofía de la Liberación, ya que mientras Morin nos ayuda a comprender la complejidad de los problemas, esta filosofía aporta herramientas éticas y prácticas para transformarlos. Su legado seguirá siendo una referencia fundamental para quienes buscan comprender y mejorar la realidad actual.
La muerte de Edgar Morin marca el adiós de uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo. Su teoría del pensamiento complejo nos enseñó que la realidad no puede reducirse a explicaciones simples y que comprender el mundo exige reconocer sus múltiples dimensiones, contradicciones e incertidumbres. Sin embargo, su legado encuentra una proyección aún más fecunda cuando dialoga con la Filosofía de la Liberación latinoamericana. Si Morin nos ayuda a comprender la complejidad de los problemas humanos, Dussel y otros filósofos de la liberación nos recuerdan que el conocimiento debe orientarse hacia la transformación de las condiciones de injusticia que afectan a los pueblos. Más que perspectivas opuestas, son enfoques complementarios que permiten pensar y actuar desde una visión universal, crítica y profundamente humana. Edgar Morin deja una obra indispensable para navegar la complejidad del siglo XXI.
La muerte de Edgar Morin marca el adiós de uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo, pero sus ideas siguen más vigentes que nunca. En una época de polarización, incertidumbre y crisis interconectadas, su invitación a pensar la realidad de manera compleja y no simplista es una tarea urgente. Quizás su mayor legado sea recordarnos que entender el mundo exige reconocer sus contradicciones sin renunciar a transformarlo.
La muerte de Edgar Morin marca la partida de uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo. Su legado nos recuerda que la realidad no puede entenderse desde visiones simplistas, sino reconociendo la complejidad, la incertidumbre y la interconexión de todos los fenómenos humanos. En América Latina, su pensamiento encontró un terreno fértil para dialogar con corrientes como la Filosofía de la Liberación, demostrando que comprender el mundo y transformarlo son tareas complementarias. Morin nos deja una invitación permanente: pensar con profundidad, respetar la diversidad y aprender a navegar un mundo cada vez más complejo sin renunciar a la esperanza ni a la responsabilidad ética.
Me pareció un artículo muy interesante porque resalta la importancia del pensamiento complejo de Edgar Morin para comprender una realidad cada vez más interconectada. Considero valioso su planteamiento de que el conocimiento no debe estar fragmentado, sino que debe relacionar distintos saberes para entender mejor los problemas actuales. Además, me llamó la atención la comparación con la Filosofía de la Liberación, ya que muestra cómo ambas corrientes pueden complementarse: una ayuda a comprender la complejidad del mundo y la otra aporta una orientación ética para transformarlo. En conjunto, el texto invita a desarrollar una visión más crítica, humana y reflexiva de la realidad.
Morin nos enseña que el conocimiento fragmentado empobrece la comprensión de la realidad. Pero en América Latina esa fragmentación no es solo un problema epistemológico, es también histórico y político: hemos sido pensados desde afuera, en piezas, sin contexto. Por eso el pensamiento complejo resuena tan profundamente aquí, porque nombra algo que ya vivíamos sin tener aún el concepto. En ese sentido, Morin no nos enseña algo ajeno, sino que nos devuelve en lenguaje universal una experiencia que ya era nuestra.
El legado de Edgar Morin radica en enseñarnos a pensar la realidad en toda su complejidad, reconociendo la interdependencia, la diversidad y la incertidumbre. Su pensamiento sigue siendo fundamental para la educación y para comprender los problemas actuales desde una perspectiva más amplia. Asimismo, su diálogo con la Filosofía de la Liberación demuestra que es posible combinar una visión compleja del mundo con un compromiso ético y social orientado a la transformación de la realidad.
Considero que el pensamiento de Edgar Morin sigue siendo muy relevante porque nos enseña a comprender la realidad de una manera más amplia y no simplificada. También me parece interesante cómo sus ideas pueden complementarse con la Filosofía de la Liberación, ya que no solo ayudan a entender los problemas, sino también a reflexionar sobre cómo transformarlos. Su legado invita a desarrollar una visión más crítica, humana y consciente del mundo actual.
La partida de Edgar Morin representa una gran pérdida para el pensamiento contemporáneo, su propuesta del pensamiento complejo nos recuerda que la realidad no puede entenderse desde visiones simples o fragmentadas, sino reconociendo las múltiples relaciones que existen entre los fenómenos humanos, sociales y culturales. Resulta especialmente valioso que su obra siga inspirando una educación más crítica, reflexiva y consciente de la incertidumbre.
También es interesante la relación que plantea este texto entre Morin y la filosofía de la liberación, pues muestra cómo ambas corrientes pueden complementarse: una ayuda a comprender la complejidad del mundo y la otra orienta esa comprensión hacia la transformación de las injusticias. Sin duda, Morin deja un legado intelectual que seguirá siendo una referencia para quienes buscan entender y construir una sociedad más humana, solidaria y abierta al diálogo.
El texto reflexiona sobre la vida, obra y legado intelectual de Edgar Morin, uno de los pensadores más influyentes de los siglos XX y XXI. El autor destaca sus aportes al desarrollo del pensamiento complejo, una propuesta que busca comprender la realidad teniendo en cuenta las múltiples relaciones e interdependencias entre los fenómenos sociales, culturales, científicos y humanos. A partir de su fallecimiento, la lectura invita a valorar la importancia de sus ideas y su influencia en áreas como la educación, la filosofía, la sociología y las ciencias humanas
La partida de Edgar Morin marca el final de una de las trayectorias intelectuales más influyentes del último siglo, pero también deja un legado que sigue siendo indispensable para comprender el mundo actual. En tiempos de polarización, respuestas simples y soluciones rápidas, su pensamiento recuerda que la realidad es compleja, contradictoria e incierta.
Morin enseñó que los grandes problemas de la humanidad no pueden entenderse desde disciplinas aisladas ni mediante explicaciones reduccionistas. La crisis ambiental, la desigualdad, los conflictos políticos y los desafíos tecnológicos están profundamente interconectados. Comprender esa complejidad es el primer paso para actuar con responsabilidad.
Quizás una de sus contribuciones más valiosas fue insistir en que el conocimiento debe ir acompañado de una conciencia ética y humana. Pensar mejor no significa acumular más información, sino desarrollar la capacidad de relacionar saberes, comprender al otro y reconocer nuestra pertenencia a una misma comunidad planetaria.
En una época marcada por la incertidumbre, Edgar Morin deja una enseñanza que conserva plena vigencia: aprender a pensar la complejidad sin perder de vista a los seres humanos concretos que viven sus consecuencias. Un legado intelectual que seguirá iluminando a quienes buscan comprender el mundo sin simplificarlo.
El texto destaca muy bien la importancia de Edgar Morin y su legado intelectual. Su propuesta del pensamiento complejo sigue siendo especialmente relevante en un mundo donde los problemas sociales, económicos, políticos y ambientales están profundamente interconectados. Morin nos enseñó que la realidad no puede entenderse desde explicaciones simples o aisladas, sino mediante una visión amplia que integre diferentes saberes y reconozca la incertidumbre.
También resulta interesante la comparación con la Filosofía de la Liberación. Mientras Morin ofrece herramientas para comprender la complejidad del mundo, pensadores como Enrique Dussel ponen el énfasis en la transformación de las estructuras de dominación y en la voz de los sectores históricamente excluidos. Más que perspectivas opuestas, pueden verse como enfoques complementarios: una ayuda a entender la realidad y la otra orienta la acción ética y política para cambiarla.
La muerte de Edgar Morin marca el final de una de las trayectorias intelectuales más influyentes del último siglo. Su teoría del pensamiento complejo, desarrollada en obras como El Método, continúa siendo una referencia para la educación, las ciencias sociales y la reflexión sobre los grandes desafíos globales.
En definitiva, Morin deja una enseñanza fundamental: comprender el mundo exige reconocer sus conexiones, contradicciones e incertidumbres, pero también asumir la responsabilidad ética de actuar frente a ellas. Esa combinación entre comprensión y compromiso es quizás la parte más valiosa de su legado.
El texto de Cristóbal Arteta Ripoll es un homenaje sentido y bien equilibrado al filósofo y sociólogo francés Edgar Morin, fallecido el 29 de mayo de 2026 a los 104 años. Arteta resalta con claridad su mayor legado: el pensamiento complejo, esa aproximación transdisciplinaria que rechaza las simplificaciones, abraza las contradicciones, la incertidumbre y la interconexión de todo. Destaca especialmente su obra El Método y el informe para la UNESCO Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, que propone una pedagogía para formar mentes capaces de navegar la policrisis actual.
Me parece muy acertado el reconocimiento de Morin como un pensador europeo de vocación planetaria, crítico del eurocentrismo y admirador de América Latina como “semillero de complejidad”. Su visita a Barranquilla, Cartagena y Santa Marta en 2009 refuerza esa conexión concreta con el Caribe colombiano.
Donde el artículo gana mayor profundidad es en el diálogo que establece entre el pensamiento complejo de Morin y la Filosofía de la Liberación latinoamericana. Arteta reconoce el valor epistemológico de Morin (herramientas para entender la complejidad), pero señala con honestidad su límite: es más diagnóstico y contemplativo que operativo. Por eso propone una complementariedad fructífera: Morin abre la mente a la incertidumbre y las interconexiones, mientras que autores como Enrique Dussel aportan el punto de partida ético-político desde el oprimido, la praxis transformadora y la ética de la alteridad. Esta síntesis me parece madura y muy útil para el contexto latinoamericano.
Edgar Morin fue el creador del pensamiento complejo, una teoría que busca comprender la realidad de manera integral, reconociendo las conexiones, contradicciones e incertidumbres del mundo. También propuso los siete saberes necesarios para una educación orientada a formar personas capaces de enfrentar los desafíos del futuro. Aunque su pensamiento es muy útil para entender la realidad, algunos consideran que la Filosofía de la Liberación aporta herramientas más concretas para transformarla. Ambas corrientes son complementarias porque una ayuda a comprender la complejidad y la otra orienta la acción ética y social.
La muerte de Edgar Morin representa la pérdida de uno de los pensadores más influyentes de nuestro tiempo. Su teoría del pensamiento complejo nos enseñó que la realidad no puede entenderse mediante explicaciones simples, sino que exige reconocer las múltiples relaciones, contradicciones e incertidumbres que la conforman. Aunque su obra fue principalmente diagnóstica, aportó herramientas fundamentales para comprender los desafíos de un mundo cada vez más interconectado.
Además, el diálogo entre el pensamiento complejo y la Filosofía de la Liberación muestra que ambas corrientes pueden complementarse: Morin ayuda a entender la complejidad del mundo, mientras que pensadores como Enrique Dussel ofrecen una orientación ética y práctica para transformarlo desde la perspectiva de los sectores excluidos. Su legado seguirá siendo una referencia indispensable para construir una educación y una filosofía más humanas, críticas y comprometidas con la realidad.
El texto resalta la importancia del legado intelectual de Edgar Morin y su aporte a la comprensión de una realidad cada vez más compleja e interconectada. Su propuesta del pensamiento complejo constituye una crítica a las visiones reduccionistas del conocimiento, invitándonos a comprender los fenómenos desde múltiples dimensiones y aceptando la incertidumbre como parte inherente de la vida humana.
Resulta especialmente valiosa la relación que el autor establece entre el pensamiento complejo y la Filosofía de la Liberación latinoamericana. Mientras Morin proporciona herramientas epistemológicas para entender la complejidad del mundo, pensadores como Enrique Dussel aportan una orientación ética y práctica centrada en los sectores históricamente excluidos. Esta complementariedad demuestra que comprender la realidad no es suficiente si ese conocimiento no se orienta hacia la transformación de las injusticias sociales.
Asi mismo, el texto destaca el impacto que tuvo Morin en América Latina, donde sus ideas encontraron una gran acogida debido a la diversidad, las contradicciones y los desafíos propios de la región. En este sentido, su legado continúa siendo una referencia fundamental para la educación, la filosofía y las ciencias sociales, al promover una formación capaz de enfrentar los problemas contemporáneos con una visión crítica, integral y humanista.
En conclusión, la muerte de Edgar Morin representa la partida de uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo, pero sus ideas permanecen vigentes como una herramienta indispensable para comprender un mundo complejo y para construir respuestas más humanas, inclusivas y conscientes de nuestra responsabilidad colectiva.
La muerte de Edgar Morin es una gran pérdida para el mundo de la filosofía y el pensamiento. Sus ideas sobre la complejidad cambiaron la forma en que muchas personas entienden la realidad, enseñándonos que los problemas no pueden verse de manera aislada, sino como parte de un todo. Aunque su fallecimiento deja un gran vacío, su legado seguirá presente a través de sus obras y enseñanzas, que continúan siendo una referencia importante para comprender los desafíos del mundo actual.
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La muerte de Edgar Morin a los 104 años representa la partida de uno de los grandes pensadores contemporáneos. Su principal legado fue el pensamiento complejo, una propuesta que nos invita a comprender la realidad en toda su diversidad, interconexión e incertidumbre, superando las visiones simplistas y fragmentadas del conocimiento.
Morin defendió una educación capaz de formar personas que comprendan el contexto de los problemas, reconozcan los límites del conocimiento, asuman las incertidumbres de la vida y desarrollen una conciencia planetaria basada en la comprensión y la ética. Estas ideas quedaron plasmadas en su obra y especialmente en Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, elaborado para la UNESCO.
Aunque fue un pensador europeo, su obra tuvo una enorme influencia en América Latina, donde encontró un terreno fértil para reflexionar sobre la complejidad de las sociedades humanas. Sin embargo, mientras Morin se concentró en comprender la complejidad del mundo, la Filosofía de la Liberación latinoamericana, representada por Enrique Dussel, puso el énfasis en la transformación de las condiciones de injusticia y exclusión.
Ambas perspectivas son complementarias. El pensamiento complejo aporta herramientas para entender la realidad en toda su riqueza y contradicción, mientras que la Filosofía de la Liberación ofrece un horizonte ético y político orientado a la justicia y la dignidad humana. Por ello, el legado de Morin sigue siendo valioso para quienes buscan comprender el mundo y transformarlo desde una perspectiva más humana y solidaria.
mi opinión es que el legado de Morin no debe verse como un sistema cerrado, sino como una herramienta que se potencia cuando se articula con las corrientes críticas latinoamericanas. Su pensamiento complejo nos ayuda a entender el mundo enredado en el que vivimos, y la Filosofía de la Liberación nos da la ética y la praxis para cambiarlo. Esa unión es lo que necesitamos en el derecho y en la sociedad: mentes abiertas y corazones comprometidos con la justicia.
Excelente reflexión, profesor. Me parece muy importante rescatar la idea de que la realidad no puede entenderse de forma fragmentada, como muchas veces ocurre en la educación tradicional. Edgar Morin nos recuerda que vivimos en un mundo interconectado, donde los problemas sociales, económicos, culturales y ambientales están relacionados entre sí.
También considero muy valioso el planteamiento de los siete saberes, especialmente la necesidad de aprender a convivir con la incertidumbre y desarrollar una mayor comprensión hacia los demás. Son habilidades fundamentales en una sociedad cada vez más compleja.
Me llamó la atención la relación que usted establece entre el pensamiento complejo y la Filosofía de la Liberación. Coincido en que ambas perspectivas pueden complementarse: Morin nos ayuda a comprender la complejidad de los fenómenos, mientras que la Filosofía de la Liberación nos invita a pensar desde las realidades concretas de quienes sufren exclusión y desigualdad.
Sin duda, Morin deja un legado intelectual muy importante para quienes buscamos comprender mejor el mundo actual sin caer en simplificaciones.
Un homenaje impecable a un pensador necesario. La invitación a no fragmentar el conocimiento y a ver la interconexión de nuestras crisis es más urgente que nunca. Gracias por conectar su legado con las herramientas de nuestra propia filosofía latinoamericana; nos deja una tarea pendiente fundamental para reformar nuestra forma de educar y habitar este mundo incierto.
Profesor, me pareció muy valioso el pensamiento de Edgar Morin porque nos enseña que la realidad no puede entenderse de forma simple ni separando todo en partes aisladas. Su propuesta invita a relacionar los conocimientos, aceptar la incertidumbre y comprender mejor los problemas del mundo actual. También considero interesante cómo sus ideas pueden complementarse con la Filosofía de la Liberación, ya que mientras Morin nos ayuda a entender la complejidad de la realidad, esta corriente nos invita a actuar para transformarla desde las necesidades de las personas más vulnerables. Sin duda, su legado deja herramientas importantes para pensar y enfrentar los desafíos de nuestro tiempo.
Profesor, me pareció muy valioso el pensamiento de Edgar Morin porque nos enseña que la realidad no puede entenderse de forma simple ni separando todo en partes aisladas. Su propuesta invita a relacionar los conocimientos, aceptar la incertidumbre y comprender mejor los problemas del mundo actual.