Salazar Bondy y el desafío de pensar desde América Latina. ¿Existe una filosofía de nuestra América.

Cristóbal Arteta Ripoll.

Este es un artículo no solo expositivo, sino también crítico, comparativo y situado en los debates contemporáneos sobre dependencia, descolonización y filosofía de la liberación. 

Introducción

Pocas obras han producido un debate tan fecundo y, al mismo tiempo, tan incómodo en el pensamiento latinoamericano como ¿Existe una filosofía de nuestra América? de Augusto Salazar Bondy. Publicado en 1968, el libro constituye una verdadera interpelación a la conciencia intelectual del continente. Su pregunta no es meramente académica ni pretende resolver una curiosidad historiográfica. Por el contrario, pone en tela de juicio la autenticidad misma del pensamiento latinoamericano y obliga a los intelectuales a examinar las condiciones materiales, políticas y culturales desde las cuales producen conocimiento.

La provocación de Salazar Bondy es radical: América Latina no ha producido todavía una filosofía auténtica porque su cultura se encuentra históricamente determinada por relaciones de dependencia y dominación. En consecuencia, la filosofía latinoamericana ha sido, en gran medida, un pensamiento reflejo, imitativo y derivado.

La tesis resulta perturbadora porque despoja a los intelectuales latinoamericanos de toda complacencia y les niega la posibilidad de declararse originales simplemente por el hecho de haber nacido en este continente.

La filosofía como expresión de una realidad histórica

Uno de los mayores méritos de Salazar Bondy consiste en haber desplazado el problema filosófico hacia el terreno histórico-social. La autenticidad del pensamiento no depende exclusivamente del talento individual ni de la capacidad especulativa de los filósofos. El pensamiento está condicionado por las estructuras de la sociedad que lo produce.

Aquí se encuentra la profundidad de su argumento. 

La dependencia económica genera dependencia política; la dependencia política produce subordinación cultural; y la subordinación cultural termina reproduciendo formas de pensamiento incapaces de constituirse en expresiones autónomas de la realidad latinoamericana.

La filosofía, entonces, deja de ser una actividad abstracta y se convierte en un síntoma de una condición histórica determinada.

En este sentido, la tesis de Salazar Bondy posee una enorme fuerza crítica porque desmonta una de las grandes ilusiones de las élites intelectuales latinoamericanas: la creencia de que la producción de libros, universidades y discursos filosóficos es suficiente para hablar de una filosofía propia. Para el filósofo peruano, una sociedad dependiente puede producir textos filosóficos e incluso grandes eruditos, pero difícilmente puede producir un pensamiento plenamente autónomo.

La crítica a la imitación intelectual

La denuncia de la imitación ocupa un lugar central en la obra. Desde la Colonia hasta el siglo XX, América Latina ha importado sucesivamente el escolasticismo, el positivismo, el liberalismo, el marxismo, el existencialismo y diversas corrientes europeas y norteamericanas.

La observación de Salazar Bondy es incómoda porque revela una constante histórica: la tendencia latinoamericana a recibir teorías elaboradas en otros contextos y aplicarlas mecánicamente a realidades profundamente distintas.

El problema no consiste en estudiar a Kant, Hegel, Marx o Heidegger. Ninguna cultura puede desarrollarse en aislamiento. La dificultad surge cuando las categorías importadas sustituyen la experiencia histórica propia y terminan ocultando la realidad concreta del continente.

La dependencia intelectual se convierte entonces en una forma de alienación: el latinoamericano piensa con conceptos ajenos una realidad que exige categorías propias.

La dimensión liberadora de la filosofía

A menudo se interpreta la obra de Salazar Bondy como un texto pesimista. Sin embargo, esta lectura es incompleta. Su crítica tiene una intención profundamente emancipadora.

El autor no niega definitivamente la posibilidad de una filosofía latinoamericana; más bien señala las condiciones necesarias para su surgimiento. La autenticidad filosófica solo será posible mediante la transformación de las estructuras de dependencia y la recuperación de la capacidad histórica de autodeterminación de nuestros pueblos.

La filosofía deja de ser un ejercicio contemplativo y adquiere una misión crítica y liberadora. Pensar filosóficamente en América Latina significa comprender las raíces de la dominación y contribuir intelectualmente a su superación.

En este punto, Salazar Bondy se convierte en uno de los grandes precursores de la Filosofía de la Liberación latinoamericana.

Los límites de la tesis de Salazar Bondy

Precisamente por su radicalidad, la obra también suscita importantes objeciones.

Su afirmación de que no existe todavía una filosofía auténticamente latinoamericana puede resultar excesivamente severa. 

América Latina ha producido tradiciones intelectuales originales que han intentado comprender sus propias circunstancias históricas: el pensamiento de Simón Rodríguez, José Martí, José Carlos Mariátegui, Leopoldo Zea y otros autores demuestra que el continente no ha sido un mero receptor pasivo de ideas extranjeras.

Toda filosofía, incluso la europea, surge mediante procesos de apropiación, reinterpretación y diálogo con otras tradiciones. Europa misma construyó su pensamiento sobre la herencia griega, romana, cristiana y árabe. Exigir una originalidad absoluta podría conducir a un criterio de autenticidad prácticamente imposible de satisfacer.

Como sostiene Salazar Bondy (1968), 

“la inautenticidad del pensamiento latinoamericano es inseparable de las condiciones históricas de dependencia económica, política y cultural que han caracterizado a la región”.  

Pero existe el riesgo de que la tesis de Salazar Bondy termine reproduciendo, paradójicamente, una forma de dependencia: asumir que solo se puede hablar de filosofía auténtica bajo ciertos parámetros históricos establecidos por las experiencias europeas de autonomía y modernización.

Vigencia de la obra

Más de medio siglo después de su publicación, el libro conserva una extraordinaria actualidad.

Las universidades latinoamericanas continúan reproduciendo, en muchos casos, agendas de investigación determinadas por centros académicos extranjeros; las teorías sociales de moda suelen importarse antes de ser sometidas a un examen crítico de su pertinencia; y numerosos debates públicos siguen recurriendo a categorías conceptuales incapaces de comprender plenamente las complejidades de nuestras sociedades.

La pregunta de Salazar Bondy permanece abierta porque la dependencia cultural no ha desaparecido. Ha cambiado de forma. Ya no se expresa únicamente mediante la imitación de Europa, sino también a través de nuevas formas de subordinación intelectual vinculadas a la globalización del conocimiento y a la hegemonía de ciertos centros de producción académica.

Reflexión final

La grandeza de ¿Existe una filosofía de nuestra América? no reside en haber ofrecido una respuesta definitiva, sino en haber formulado una pregunta que obliga al pensamiento latinoamericano a examinarse críticamente.

Salazar Bondy nos recuerda que la filosofía no puede reducirse a la repetición erudita de sistemas conceptuales ni a la acumulación de citas prestigiosas. Pensar filosóficamente desde América Latina implica asumir la responsabilidad histórica de comprender nuestras formas de dominación, nuestras contradicciones sociales y nuestras posibilidades de emancipación.

La pregunta del filósofo peruano continúa interpelándonos: ¿pensamos realmente desde nuestra realidad o seguimos interpretando nuestro mundo mediante categorías prestadas? Tal vez la auténtica filosofía de nuestra América no sea una respuesta ya alcanzada, sino una tarea histórica aún inconclusa.

En su tiempo histórico no existía una filosofía de nuestra América, pero hoy es una realidad. Y podemos hablar con autoridad académica sobre su legitimidad.

Como lo señalo en mi libro sobre el tema:

“…no existen hoy razones claras, nítidas y suficientemente fundadas para negar la existencia de la filosofía latinoamericana.”

Referencias 

Arteta Ripoll, Cristóbal. La legitimidad de la filosofía latinoamericana. Barranquilla: Ediciones Universidad Simón Bolívar, 2017. 174 páginas. ISBN 978-958-52631-9-2.

Salazar Bondy, A. (1968). ¿Existe una filosofía de nuestra América? México: Siglo XXI Editores. (Colección Mínima, núm. 22).  

Zea, L. (1969). La filosofía americana como filosofía sin más. México: Siglo XXI Editores.

Dussel, E. (1994). 1492: El encubrimiento del otro. Hacia el origen del mito de la modernidad. La Paz: Plural Editores.

Quijano, A. (2000). «Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina». En E. Lander (Comp.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Buenos Aires: CLACSO.

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