Una mirada crítica y filosófica ante el próximo 21 de junio de 2026.

Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll.

Nos encontramos una vez más en las vísperas de una jornada electoral decisiva. El próximo 21 no representa simplemente una fecha en el calendario civil o un trámite mecánico de las estructuras partidistas; se nos presenta, en realidad, como una encrucijada histórica donde nos vemos obligados a examinar las profundas fisuras institucionales, éticas y sociales que configuran la actual crisis de la democracia en Colombia. Ante este panorama, el deber del intelectual, del docente y de todo aquel que cultive el rigor de la palabra no es el de la neutralidad cómoda, sino el de la sospecha crítica y el compromiso civil.

Partimos de una premisa clásica y descarnada, atribuida con frecuencia al pragmatismo occidental: la democracia es la peor forma de gobierno, con excepción de todas las demás. No obstante, al situar esta máxima en la cruda realidad de nuestra geografía y nuestra historia, la sentencia deja de ser un ingenioso aforismo político para convertirse en una advertencia existencial. 

En Colombia, lo poco que tenemos de democracia no es un legado consolidado ni una estructura armónica; es un territorio en disputa, un tejido frágil que ha sobrevivido a décadas de violencia, exclusión y despojo. Proteger esa fragilidad no implica conformismo ni complicidad con el estado de cosas actual; por el contrario, nos exige desmantelar sus vicios para evitar el abismo del autoritarismo o la anomia social.

La palabra como territorio de resistencia frente a la degradación del discurso.

La crisis democrática contemporánea es, fundamentalmente, una crisis del lenguaje. En el umbral del próximo 21, asistimos a una alarmante degradación del debate público, donde la oratoria argumentativa y la confrontación ideológica de altura han sido suplantadas por el eslogan efímero, la descalificación mediática y la posverdad. El marketing político ha vaciado las palabras de su densidad conceptual y las ha transformado en dispositivos de manipulación emocional.

Desde una perspectiva humanista, cuidar la democracia empieza por ejercer una rigurosa veeduría lingüística. Frente al ruido electoral y los eufemismos del poder, la escritura y la cátedra deben erigirse como trincheras de resistencia. Recuperar el valor de la palabra significa exigir que la política vuelva a nombrar la realidad sin anestesia, devolviendo al ciudadano su condición de interlocutor válido y pensante, y no de mero consumidor de promesas publicitarias.

Entre la norma formal y la justicia de la vida: una tensión filosófica.

Para profundizar en las raíces de este malestar, es indispensable abandonar los moldes eurocéntricos que suelen aplicarse ciegamente a nuestra realidad. Las teorías de la acción comunicativa o de la justicia distributiva abstracta naufragan cuando chocan con la deuda histórica de los territorios olvidados. La verdadera esencia de la crisis de la democracia en Colombia radica en la distancia abismal que separa a la democracia formal de la democracia sustantiva.

Contamos con un andamiaje constitucional y normativo profuso, pero que con frecuencia opera como una cáscara vacía para las grandes mayorías. 

Siguiendo las vertientes de la filosofía latinoamericana de la liberación y la ética de la alteridad, el sistema político colombiano se ha edificado históricamente mediante la negación o la tutela del «Otro»: el campesino despojado, el indígena invisibilizado, el habitante de las periferias urbanas. La legitimidad de un orden político no se mide por la regularidad de sus comicios, sino por su capacidad de reconocer el rostro del oprimido como el origen y fin último del derecho. Una democracia que normaliza la exclusión y la miseria estructural deja de ser un espacio de convivencia para convertirse en una simulación burocrática.

La praxis de la liberación y el rol civil de la pedagogía.

El acto de depositar un voto el próximo 21 no puede ser interpretado como un cheque en blanco para las élites tradicionales ni como un ritual mecánico que legitima nuestra propia subordinación. 

Frente al consensualismo de conveniencia que maquilla las desigualdades, la ciudadanía debe asumir las elecciones como un hito dentro de una praxis de liberación continua. La democracia se defiende ejerciéndola en las calles, en la organización comunitaria, en la minga y en el debate abierto.

En esta coyuntura, la academia y la labor docente adquieren una dimensión ética insustituible. El aula de clases es el espacio germinal donde se combate la amnesia colectiva y se cultiva la sospecha crítica. 

Frente a las promesas mesiánicas y las dinámicas de polarización ciega, nuestra tarea es enseñar a leer entre líneas, a contrastar la historia y a entender que la dignidad humana es la primera ley que debe regir a cualquier sociedad que se pretenda libre.

Cuidar lo poco que tenemos de democracia no es un llamado a la conservación del orden injusto que nos aqueja, sino la reafirmación del derecho inalienable a seguir cuestionándolo y transformándolo a través de las ideas, la palabra y la participación activa. Que la jornada del próximo 21 nos encuentre con la lucidez del pensamiento crítico y la firmeza de la voluntad ética, entendiendo que la construcción de una nación justa no es una dádiva del poder, sino una conquista histórica de su pueblo.

Comments 76

  1. Åndrw Stiven Dåwsøn Pancha says:

    plantea que la democracia colombiana atraviesa una crisis profunda, no solo por problemas institucionales, sino también por la degradación del debate público y la persistencia de la exclusión social. El autor defiende la importancia del pensamiento crítico, la educación y la participación ciudadana como herramientas para fortalecer una democracia más justa e incluyente. Además, resalta que votar no debe ser un acto pasivo, sino parte de un compromiso permanente con la transformación social y la defensa de la dignidad humana.

  2. Maria jose gonzalez Andriolis says:

    Muy buen texto, nos invita a reflexionar críticamente sobre la democracia en Colombia y el papel de la ciudadanía frente a las elecciones. Se destaca la importancia de la participación consciente, la defensa de la dignidad humana y el uso de la educación y la palabra como herramientas para transformar la sociedad.

  3. Maria Ángel Torres says:

    Su reflexión sobre el 21 de junio me parece una lectura crítica imprescindible. Destaco la manera en que plantea la democracia no como un sistema consolidado, sino como un tejido frágil que exige vigilancia constante. La idea de la palabra como territorio de resistencia frente a la degradación del discurso político es muy potente, pues muestra que la crisis no es solo institucional, sino también lingüística. Además, la tensión entre la norma formal y la justicia de la vida revela con claridad la distancia entre la democracia escrita y la democracia vivida en Colombia. Su llamado a la praxis de liberación y al rol ético de la pedagogía me parece un recordatorio fundamental de que el aula y la palabra son espacios donde se defiende lo poco que tenemos de democracia.

  4. Maria Fernanda Campo Madiedo says:

    La democracia no se fortalece únicamente con elecciones periódicas, sino con ciudadanos capaces de pensar críticamente, cuestionar el poder y participar activamente en la vida pública. Cuando el debate se reduce a consignas y emociones, la democracia pierde profundidad; cuando recupera la argumentación y la deliberación, recupera también su sentido. El reto no es solo votar, sino construir ciudadanía antes y después de las urnas.

  5. Jorge Nájera says:

    Después de leer su reflexión, me quedó dando vueltas una idea muy sencilla pero muy importante: la democracia no se cuida solamente el día que vamos a votar. Se cuida todos los días, en la forma en que hablamos, debatimos y participamos en la vida pública.
    Comparto su preocupación por el deterioro del discurso político. Hoy parece que muchas veces las propuestas quedan en segundo plano y lo que más circula son los ataques, los titulares llamativos o las frases diseñadas para generar reacciones rápidas. A veces basta abrir una red social para encontrarse con discusiones donde casi nadie escucha y todos quieren tener la última palabra. En ese ambiente resulta difícil construir soluciones reales para los problemas del país.
    También me llamó la atención la diferencia que usted plantea entre la democracia formal y la democracia sustantiva. Es cierto que tener elecciones, leyes e instituciones es fundamental, pero muchas personas siguen sintiendo que esos mecanismos no transforman realmente sus condiciones de vida. Para alguien que enfrenta pobreza, desempleo o falta de oportunidades, la democracia puede parecer una promesa lejana si no se traduce en cambios concretos.
    Sin embargo, creo que precisamente ahí aparece uno de los mayores desafíos de nuestra generación. No basta con señalar las fallas del sistema; también debemos asumir una responsabilidad como ciudadanos. A veces es fácil culpar únicamente a los gobernantes, pero la indiferencia, la desinformación y la falta de participación también terminan debilitando la vida democrática.
    Me parece especialmente valiosa la importancia que usted le otorga a la educación. Una sociedad crítica no nace por casualidad. Se forma en las aulas, en los hogares y en los espacios donde aprendemos a cuestionar, investigar y argumentar. Un estudiante que aprende a contrastar información y a pensar por sí mismo es mucho menos vulnerable a la manipulación política.
    Al final, su texto deja un mensaje que considero fundamental: defender la democracia no significa aceptar sus defectos ni conformarse con las injusticias existentes. Significa reconocer que aún con todas sus limitaciones sigue siendo un espacio desde el cual es posible exigir cambios, reclamar derechos y construir una sociedad más justa.
    De cara al próximo 21 de junio, más allá de las preferencias políticas de cada persona, el verdadero reto es actuar con conciencia, informarse con responsabilidad y entender que el futuro de un país no depende únicamente de quienes ocupan el poder, sino también de los ciudadanos que deciden participar activamente en su transformación.

  6. Jhosep Almanza uparela says:

    El texto presenta una reflexión interesante sobre la democracia, entendida no solo como votar, sino como una práctica constante en la vida cotidiana. Me parece valioso cómo resalta el papel de la ciudadanía y de la educación, especialmente el aula, como espacios donde se puede desarrollar el pensamiento crítico y cuestionar la realidad.

    Sin embargo, en algunas partes el lenguaje es un poco complejo y muy teórico, lo que puede hacer que sea difícil de entender del todo. Creo que el texto sería más claro si incluyera ejemplos concretos o situaciones reales que ayuden a aterrizar mejor las ideas. También considero que podría profundizar un poco más en el papel de la misma ciudadanía, no solo como agente de cambio, sino también como parte de los problemas que se mencionan.

    En general, es un buen texto, bien estructurado y con una postura clara, pero podría mejorar si se hace un poco más sencillo y cercano para el lector.

  7. Sofi Valentina Guevara says:

    El artículo ofrece una reflexión crítica sobre la situación de la democracia en Colombia ante las elecciones del 21 de junio. El autor señala que, aunque existen instituciones y normas democráticas, aún persisten problemas como la exclusión social, la desigualdad y el deterioro del debate público. También critica la influencia de los eslóganes y la desinformación en la política, destacando la importancia del pensamiento crítico y la educación. Finalmente, invita a los ciudadanos a asumir una participación activa y responsable en la construcción de una democracia más justa e incluyente.

  8. Sofi Valentina Guevara says:

    El artículo ofrece una reflexión crítica sobre la situación de la democracia en Colombia ante las elecciones del 21 de junio. El autor señala que, aunque existen instituciones y normas democráticas, aún persisten problemas como la exclusión social, la desigualdad y el deterioro del debate público. También critica la influencia de los eslóganes y la desinformación en la política, destacando la importancia del pensamiento crítico y la educación. Finalmente, invita a los ciudadanos a asumir una participación activa y responsable en la construcción de una democracia más justa e incluyente.

  9. Sofi Valentina Guevara ardila says:

    El artículo ofrece una reflexión crítica sobre la situación de la democracia en Colombia ante las elecciones del 21 de junio. El autor señala que, aunque existen instituciones y normas democráticas, aún persisten problemas como la exclusión social, la desigualdad y el deterioro del debate público. También critica la influencia de los eslóganes y la desinformación en la política, destacando la importancia del pensamiento crítico y la educación. Finalmente, invita a los ciudadanos a asumir una participación activa y responsable en la construcción de una democracia más justa e incluyente.

  10. Sofi Guevara says:

    El artículo ofrece una reflexión crítica sobre la situación de la democracia en Colombia ante las elecciones del 21 de junio. El autor señala que, aunque existen instituciones y normas democráticas, aún persisten problemas como la exclusión social, la desigualdad y el deterioro del debate público. También critica la influencia de los eslóganes y la desinformación en la política, destacando la importancia del pensamiento crítico y la educación. Finalmente, invita a los ciudadanos a asumir una participación activa y responsable en la construcción de una democracia más justa e incluyente.

  11. Ana María Mejía Maya says:

    El artículo bajo análisis se presenta como un manifiesto ético y político de corte humanista, que sitúa la inminente jornada electoral del próximo 21 no como un mero trámite administrativo, sino como una encrucijada histórica para la frágil democracia colombiana. A través de una prosa elocuente y rigurosa, el autor sacude la neutralidad del intelectual y del docente, exigiéndoles asumir un compromiso civil y una sospecha crítica frente a un sistema político desgastado por la violencia, la exclusión y la degradación del debate público.
    Uno de los aciertos más notables del texto es su diagnóstico sobre la crisis del lenguaje en la política contemporánea. El autor denuncia con lucidez cómo el *marketing* político y la posverdad han vaciado las palabras de su densidad conceptual para transformarlas en dispositivos de manipulación emocional. Proponer una «veeduría lingüística» desde la cátedra y la escritura es un acto de resistencia fundamental, pues rescata la política como un espacio de argumentación y devuelve al ciudadano su condición de interlocutor pensante, alejándolo del rol de simple consumidor de promesas publicitarias.
    Asimismo, el artículo introduce una necesaria tensión filosófica al confrontar las teorías democráticas eurocéntricas con la cruda realidad de la periferia colombiana. Invocando las vertientes de la Filosofía de la Liberación y la ética de la alteridad, el texto acierta al señalar que la legitimidad de una democracia no se mide por la regularidad de sus comicios, sino por su capacidad de reconocer el rostro del oprimido. Una estructura institucional que normaliza la miseria y el despojo de indígenas, campesinos y habitantes de las periferias deja de ser un espacio de convivencia para convertirse en una simulación burocrática.
    Frente a este panorama, el texto evita caer en el nihilismo o la apatía electoral, resignificando el acto de votar. El sufragio no se concibe como un cheque en blanco para las élites tradicionales, sino como un hito dentro de una praxis de liberación continua que debe defenderse en las calles, la organización comunitaria y las aulas. La labor docente adquiere aquí una dimensión ética insustituible: el aula se transforma en el espacio germinal donde se combate la amnesia colectiva, se enseña a leer entre líneas y se cultiva la dignidad humana como la primera ley de una sociedad libre.
    No obstante, desde una perspectiva crítica, el texto plantea ciertos desafíos operativos debido a su alta densidad intelectual. Por un lado, la sofisticación de su lenguaje genera una paradoja: ¿cómo traducir este discurso humanista en un código accesible para ese «Otro» excluido que hoy es víctima del eslogan efímero? Por otro lado, al rechazar el «consensualismo de conveniencia», el artículo camina por una delgada línea; si bien es vital denunciar los pactos que perpetúan la injusticia, la política real exige negociaciones y consensos para lograr la gobernabilidad, por lo que se debe cuidar que la rigidez ética no derive en un purismo que profundice la polarización.
    En conclusión, el artículo es una pieza de resistencia intelectual imprescindible en el contexto actual. Su mayor mérito radica en recordar que la democracia en Colombia es un territorio en disputa, un tejido frágil que no debe conservarse tal como está, sino cuestionarse y transformarse permanentemente. El texto cumple con creces su objetivo de sacudir la comodidad del lector, recordándole que la construcción de una nación justa no es una dádiva del poder, sino una conquista histórica que requiere lucidez y firmeza ética.

  12. Ruby Centeno Salazar says:

    Como estudiante de Derecho, considero que este texto invita a reflexionar sobre el verdadero sentido de la democracia más allá de las elecciones. Su principal aporte es mostrar que no basta con tener leyes e instituciones si una parte de la población continúa excluida de las oportunidades y de la participación real. También destaca la importancia del pensamiento crítico, la educación y el uso responsable de la palabra para enfrentar la desinformación y la polarización. Desde una perspectiva jurídica y humana, comparto la idea de que la democracia debe construirse no solo mediante el voto, sino también a través de la defensa constante de los derechos, la justicia social y la participación activa de la ciudadanía.

  13. Sofía huertas de la Ossa says:

    Una reflexión profunda y pertinente sobre los desafíos que enfrenta la democracia colombiana. El texto destaca la importancia del pensamiento crítico, la participación ciudadana y el papel de la educación en la construcción de una sociedad más justa. Más que una invitación a votar, es un llamado a ejercer una ciudadanía consciente, capaz de cuestionar, dialogar y contribuir activamente al fortalecimiento de la democracia.

  14. Mateo Villarreal says:

    El texto no pide cuidar lademocracia para que nada cambie. Pide cuidarla precisamente para tener el derecho de seguir cuestionándola y transformándola. Es pesimismo crítico con esperanza activa.

  15. Valeria de la cruz Sinning says:

    El artículo presenta una reflexión crítica sobre la situación actual de la democracia en Colombia, especialmente en el contexto electoral. El autor sostiene que la democracia es un sistema frágil que debe ser protegido y fortalecido mediante la participación ciudadana, el pensamiento crítico y el compromiso social.

    Además, critica la degradación del debate público, donde los argumentos han sido reemplazados por eslóganes y estrategias de manipulación emocional. También señala que existe una gran diferencia entre las normas democráticas y la realidad que viven muchos colombianos, especialmente los sectores más vulnerables y excluidos.

    Finalmente, el texto destaca el papel fundamental de la educación y la ciudadanía en la construcción de una sociedad más justa. En conclusión, es un llamado a ejercer el voto de manera consciente y a entender que la democracia no se limita a las elecciones, sino que requiere participación y vigilancia constante por parte de todos los ciudadanos.

  16. Juan pablo Arévalo says:

    Excelente reflexión, profesor Arteta. Su análisis combina profundidad filosófica, sensibilidad social y un firme compromiso con la democracia y la educación. Resulta admirable la manera en que vincula la realidad colombiana con el pensamiento crítico, invitándonos no solo a participar en los procesos democráticos, sino también a cuestionarlos y transformarlos desde la ética, la palabra y la acción ciudadana. Textos como este enriquecen el debate público y nos recuerdan la importancia de una ciudadanía consciente, informada y comprometida con la construcción de una sociedad más justa. Mis felicitaciones por tan valiosa reflexión.

    • Andres Mejia says:

      La crisis de nuestra democracia no es solo institucional, es profundamente ética y humana. Cuando las instituciones se desconectan de las necesidades reales de la gente y la política se reduce a un negocio de poder y polarización, el ciudadano común es el que paga el precio. No saldremos de este bache con más discursos divisorios; el cambio real empieza por rescatar la empatía y la dignidad como los verdaderos pilares de la sociedad

  17. Shadia Sofía Angarita Roca says:

    Este texto me hizo reflexionar sobre que la democracia va más allá de votar. También implica participar, cuestionar y estar informados sobre lo que ocurre en nuestra sociedad. Considero que la educación y el pensamiento crítico son fundamentales para fortalecer la democracia y construir una sociedad más justa para todos.

  18. Angela Daniela Puche Roys says:

    Me parece una reflexión profunda y necesaria sobre el momento que vive Colombia, el texto invita a comprender que la democracia no se limita al acto de votar, sino que requiere participación consciente, pensamiento crítico y compromiso ciudadano permanente. Destaco especialmente la importancia que se le otorga a la educación, al diálogo y al uso responsable de la palabra como herramientas para fortalecer una sociedad más justa, incluyente y democrática. Es una invitación a asumir nuestro papel como ciudadanos con responsabilidad ética y sentido crítico frente a los desafíos del país.

  19. EVER ENRIQUE GONZALEZ CHAMORRO says:

    Sería interesante, desde el nivel más elemental educativo, se haga un plan de estudios que cobije la participación ciudadana en los asuntos trascendentales de la vida. Manejar desde una pedagogía de la vida, un discurso epistemológico que pico a poco, origine y consolide el pensamiento crítico. Para ello, básico crear hábitos de lectura.

  20. Mariana badel says:

    El texto plantea una reflexión crítica sobre la democracia colombiana, entendida no solo como un acto electoral, sino como una construcción social frágil que debe defenderse con participación, pensamiento crítico y responsabilidad ética. Su idea central es que votar no basta: la ciudadanía debe cuestionar los discursos vacíos, rechazar la manipulación política y exigir una democracia real, capaz de reconocer a los sectores históricamente excluidos. En ese sentido, el autor invita a asumir las elecciones del 21 de junio no como un simple trámite, sino como una oportunidad para pensar el país, cuidar la palabra pública y fortalecer el compromiso ciudadano frente a la injusticia, la polarización y el autoritarismo.

  21. Carolina Pérez Tirado says:

    Considero que el texto nos invita a reflexionar sobre la fragilidad de la democracia y la importancia de una ciudadanía crítica y participativa. Sin embargo, considero que también es importante reconocer que la crítica permanente a las instituciones debe ir acompañada de propuestas concretas para fortalecerlas. Si bien la democracia colombiana enfrenta profundas desigualdades y desafíos históricos, su transformación no depende únicamente de cuestionar el sistema, sino también de construir espacios de diálogo donde puedan coexistir distintas visiones de país. En ese sentido, la educación y el pensamiento crítico tienen un papel fundamental, no solo para señalar las fallas del orden existente, sino para formar ciudadanos capaces de participar activamente en la búsqueda de soluciones colectivas.

  22. Rafaela Vos Obeso says:

    Excelente columna, Cristo, leerte es sentir de cerca el desglose de las palabras complejas a la simplicidad de su esencia . La democracia no es perfecta. Pero es el mejor sistema y debemos defenderla . Y recuerda ; a través de la escritura como el ave fénix, resurges 👍🏼

  23. Mariana Bandera Alfonso says:

    1D

    El próximo 21 de junio no es simplemente una fecha electoral. Es una oportunidad para reflexionar sobre el estado de nuestra democracia y sobre el país que estamos construyendo. En Colombia, la democracia sigue siendo una conquista frágil, marcada por profundas desigualdades, exclusiones históricas y una creciente desconfianza hacia las instituciones.

    Quizás uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo sea la degradación del debate público. Las ideas han sido reemplazadas con frecuencia por consignas, emociones y estrategias de mercadeo político. En medio de ese ruido, resulta indispensable recuperar el valor de la palabra, del pensamiento crítico y de la discusión argumentada.

    La democracia no puede reducirse al acto de votar. Su legitimidad depende de su capacidad para garantizar dignidad, inclusión y oportunidades para todos, especialmente para quienes han sido históricamente marginados. Por ello, las elecciones deben entenderse como un momento importante, pero no como el único escenario de participación ciudadana.

    Como docente y ciudadano, creo que nuestra responsabilidad es promover una cultura democrática basada en la reflexión, la memoria y el compromiso ético. Cuidar la democracia no significa aceptar sus defectos, sino defender el derecho a transformarla mediante las ideas, la participación y la acción colectiva.

    Que el próximo 21 de junio nos encuentre menos guiados por la pasión de las consignas y más por la lucidez del pensamiento crítico, porque una sociedad más justa no es un regalo del poder, sino una construcción permanente de sus ciudadanos.

  24. Isabella Brito says:

    Este texto me hizo pensar en que la democracia no solo consiste en votar cada cierto tiempo, sino también en participar, informarse y cuestionar lo que sucede en el país. Me parece importante la idea de que la educación y el pensamiento crítico ayudan a que las personas tomen decisiones más conscientes y no se dejen llevar únicamente por promesas o discursos llamativos. Además usted profe Arteta nos invita a reflexionar sobre las desigualdades que aún existen en Colombia y sobre la responsabilidad que tenemos como ciudadanos de buscar cambios que beneficien a toda la sociedad. considero que es un texto que llama a la reflexión y al compromiso con el futuro del país.

  25. Alejandra Araujo says:

    Un texto que invita a pensar más allá del acto de votar y a comprender la democracia como una construcción permanente. Destaco la importancia que se le da al pensamiento crítico, al poder de la palabra y al papel de la educación como herramientas para fortalecer una ciudadanía consciente. En un contexto de polarización, este tipo de reflexiones nos recuerdan que participar implica también cuestionar, dialogar y asumir una responsabilidad ética con el futuro del país.

  26. Brayan Diaz says:

    considero que plantea una reflexión profunda sobre el estado actual de la democracia en Colombia. Comparto la idea de que la democracia no debe entenderse únicamente como la realización periódica de elecciones, sino como un proceso constante de participación, crítica y construcción colectiva. En ese sentido, me parece acertado afirmar que nuestra democracia sigue siendo frágil y que requiere ser defendida y transformada al mismo tiempo.
    Uno de los aspectos que más me llamó la atención fue la crítica a la degradación del lenguaje político. Estoy de acuerdo en que el debate público se ha visto afectado por los eslóganes, la polarización y la manipulación emocional, dejando en segundo plano la argumentación seria y el análisis de los problemas reales. Considero que recuperar el valor de la palabra es fundamental para fortalecer la ciudadanía y promover una participación política más consciente.

  27. Sebastian Macea says:

    Nos da a entender que, en cristiano y sin tantos rodeos técnicos, es que las elecciones de este próximo 21 de junio no son simplemente ir a poner un denuncio o un papel en la urna para cumplir con un requisito y ya. Es una alerta bien seria sobre lo golpeada que está nuestra democracia en Colombia. nos dice en la cara que la política hoy en día se volvió puro cuento, pura publicidad de redes sociales y frases vacías que solo buscan movernos las emociones en vez de hacernos pensar. Mientras los políticos nos inundan con promesas empacadas como si fueran mercancía, la realidad es que el país real la gente de los pueblos, los campesinos, los indígenas y los barrios marginados sigue completamente olvidada. El texto es un llamado a reaccionar, especialmente para los profesores y estudiantes. Nos invita a no tragarnos entero el cuento de los candidatos, a dejar la indiferencia y a entender que el voto no es un cheque en blanco para que las mismas élites de siempre hagan lo que quieran, sino una oportunidad para organizarse, debatir con fríaldad y defender con berraquera lo poquito que nos queda de país, no para quedarnos de brazos cruzados con lo que hay, sino para cambiar las cosas de verdad
    nos deja claro que el verdadero cambio no se da por arte de magia el día de las elecciones ni depende de que llegue un mesías a salvarnos. La política de verdad se hace en el día a día: en las charlas que armamos en la casa, en el salón de clases discutiendo sin agarrarnos, y en las calles apoyando a la comunidad. El texto nos sacude para que despertemos de esa amnesia que a veces nos da como sociedad, recordándonos que si no nos pellizcamos y empezamos a exigir que las cosas se llamen por su nombre, la democracia se va a quedar solo en el papel mientras la desigualdad sigue igual de campante. Al final, el mensaje es un empujón de aliento: ir a votar este 21 de junio con la mente clara y sin dejarnos meter los dedos en la boca es apenas el primer paso para demostrar que el destino del país lo construye la gente de a pie y no los que siempre han tenido el poder.

  28. Luisa Zambrano says:

    no podemos ver las elecciones del próximo 21 de junio como unas simples votaciones o un día más en el calendario. Como estudiantes de una uni publica, toca mirar de frente la realidad, nuestra democracia es un terreno en disputa, frágil, y que nos ha tocado defender en medio de tanta violencia y abandono. Siento que hoy la política se vació de sentido común. Solo nos llegan eslóganes, marketing barato y cosas en redes diseñados para anastesiarnos. Por eso, creo que la labor en uni la debe ser otra, nuestras aulas y nuestros escritos tienen que ser trincheras de resistencia. Tenemos que recuperar el valor de la palabra, decir las cosas sin anestesia y dejar de ser consumidores de promesas para volver a ser ciudadanos que piensan. No nos comamos el cuento de que la democracia es solo cumplir con un ritual si en los territorios olvidados, con nuestros campesinos y en las periferias, todo sigue igual. Una democracia que ignora al «otro» y normaliza la miseria es solo una simulación burocrática. For me, votar este 21 no es darle un cheque en blanco a los mismos de siempre. Es un acto de libertad y una oportunidad para combatir la amnesia colectiva. Aprender a leer entre líneas y no caer en falsos mesías es nuestra mejor herramienta. Cuidar lo poco que tenemos de democracia no es querer que nada cambie; al contrario, es defender nuestro derecho a transformar este país. La justicia no es un regalo de quienes están arriba; es una conquista que nos toca pelear a nosotros mismos y por nosostros mismos.

  29. Andres Oviedo says:

    Considero que este texto es una reflexión profunda sobre la situación de la democracia en Colombia. Me hace pensar que votar no es suficiente, sino que también es necesario participar activamente en la construcción de una sociedad más justa e incluyente.

    Además, comparto la preocupación por la pérdida de calidad del debate público, ya que muchas veces los argumentos son reemplazados por discursos superficiales o polarizantes. Por eso, creo que la educación y el pensamiento crítico son herramientas fundamentales para fortalecer la democracia.

    En conclusión, entiendo este texto como una invitación a asumir una actitud más consciente y responsable frente a la realidad política del país, participando no solo en las elecciones, sino también en la transformación de la sociedad.

  30. ​Excelente y muy pertinente reflexión, profesor Cristóbal. En vísperas de una jornada tan decisiva, su análisis nos recuerda de manera magistral que la democracia en Colombia no puede reducirse a un frío ejercicio procedimental o a un simple conteo de votos atrapado en la demagogia y el marketing político.
    ​Es fundamental ese llamado a transitar de la democracia formal a la democracia sustantiva. Como bien señala, el andamiaje constitucional se convierte en una cáscara vacía si se sigue edificando sobre la exclusión y la negación de la alteridad (del campesino, del indígena y de las periferias). El derecho y la justicia pierden toda su legitimidad cuando normalizan la miseria estructural y olvidan el rostro del oprimido.
    ​Frente a la degradación del discurso público y la posverdad, la academia y la cátedra deben ser, hoy más que nunca, esas trincheras de resistencia y sospecha crítica que usted menciona. El voto de este próximo 21 de junio debe asumirse desde una verdadera praxis de liberación, entendiendo que una nación justa no es una dádiva del poder, sino una conquista histórica y consciente del pueblo.

  31. Me pareció una reflexión muy interesante porque invita a pensar la democracia más allá del simple acto de votar. Destaco la importancia que le da al pensamiento crítico, al papel de la educación y al uso responsable de la palabra en tiempos de polarización. También considero valioso el llamado a una ciudadanía más activa y consciente, capaz de cuestionar las injusticias y participar en la construcción de una sociedad más democrática e incluyente.

  32. ​Profesor Cristóbal, qué lectura tan lúcida y necesaria para la coyuntura actual del país. Concuerdo plenamente en que la crisis democrática contemporánea es, ante todo, una crisis del lenguaje. En un escenario electoral inundado de eslóganes vacíos, posverdad y manipulación emocional, la tarea de ejercer una «veeduría lingüística» se vuelve un deber ético inaplazable para el ciudadano y el intelectual.
    ​Me parece brillante cómo introduce las vertientes de la filosofía latinoamericana de la liberación para desnudar nuestra realidad. El sistema político colombiano no puede seguir siendo una simulación burocrática que le da la espalda a los territorios olvidados. La verdadera legitimidad jurídica y política nace cuando el derecho se piensa desde el oprimido y la alteridad, y no desde los moldes eurocéntricos aplicados a ciegas.
    ​Este próximo 21 de junio no podemos entregar un cheque en blanco a las élites tradicionales. Como usted bien concluye, el aula de clases y la palabra libre son los espacios germinales para combatir la amnesia colectiva.

  33. Luz Belkis barrios Oliveros says:

    El blog sobre el concepto sobre la mirada critica de Cristóbal artetra , del presente 21 de junio sobre las elecciones electorales , nos una perspectiva como ciudadano colombiano , que nosotros como colombianos , debemos mirar está fecha no solo una un fecha del calendario civil o un trámite de mecanismo de estructuras partidistas , si no como una realidad , dónde nos vemos obligados a examinar con profundidad las figuras institucionales , éticos sociales actuales que configuran la gran crisis democrática de colombia , para examinar las propuestas y figuras institucionales de los candidatos debemos tener unas fuentes muy precisas y que sean lo más objetiva , ya que pues el marketing que tenemos en la la época contemporánea , es muy engañoso , erróneo , ya que pues cada partido político busca la conveniencia para su lado, y tratando de quedar mal a sus rival , entonces nosotros como cuidadanos debemos este 21 de junio participar en las elecciones electorales y mirar y analizar desde una mirada critica el que mejor nos parezca , ya que esto no es un juego , si no una decisión que si o si tenemos que participar en la elección electoral como cuidadanos colombianos y es una decisión que nos puede si no escogemos bien cambiar la situación del país

  34. Maria Camila Mendez Vizcaino says:

    Como bien dice la frase, ‘la democracia es el peor sistema, excepto todos los demás’. Esto es evidente en la actualidad, donde las instituciones manipulan a la mayoría de las personas que no leen ni se informan sobre la realidad del país o sobre las normas que pretenden imponer ciertos políticos, quienes actúan más como comediantes que como verdaderos líderes. Por eso, se debe usar la palabra con rigor, aprender a leer y escuchar correctamente, y analizar muy bien a qué persona le estamos entregando nuestro voto y el futuro del país. Aunque la democracia tiene una idea noble, su ejecución actual no significa que sea del todo correcta.

  35. Andrés Oviedo says:

    Al leer este texto, considero que su principal aporte es invitarnos a reflexionar críticamente sobre el estado actual de la democracia en Colombia. Comparto la idea de que las elecciones no deben verse únicamente como un acto formal de votar, sino como una oportunidad para analizar las condiciones sociales, políticas y éticas que afectan a la sociedad.

    Me llama especialmente la atención la crítica que se hace a la degradación del discurso público. Pienso que, en muchas ocasiones, los debates políticos se reducen a ataques personales, eslóganes y desinformación, dejando de lado la discusión seria sobre los problemas que enfrentan los ciudadanos. Por eso, estoy de acuerdo con que la educación y el pensamiento crítico son herramientas fundamentales para fortalecer la democracia.

    También considero importante la reflexión sobre la distancia entre la democracia formal y la democracia real. Aunque existen leyes e instituciones democráticas, muchas personas aún enfrentan situaciones de desigualdad, exclusión y falta de oportunidades. Esto demuestra que la democracia no puede limitarse a la realización de elecciones, sino que debe garantizar condiciones de vida dignas para toda la población.

    Finalmente, creo que el texto resalta una idea fundamental: la democracia se construye y se defiende todos los días mediante la participación ciudadana, el diálogo y el compromiso con el bien común. Como ciudadano, considero que es necesario mantener una actitud crítica frente al poder, informarse de manera responsable y contribuir al fortalecimiento de una sociedad más justa e incluyente.

  36. denilson daza says:

    Nos demuestra que votar mecánicamente no es suficiente cuando el sistema arrastra una deuda histórica con las periferias y los líderes sociales. El gran valor de su análisis es cómo expone que el marketing político y los ataques vacíos en redes reemplazaron a las propuestas reales. Al final, más que un lamento, es un llamado a la juventud y a la academia para despertar el pensamiento crítico y entender que la verdadera democracia se construye debatiendo en las aulas y las calles, no solo marcando un tarjetón.

  37. Rebeca Judith mejía Pérez says:

    la jornada electoral no es un fin, sino un hito de un proceso más amplio de resistencia. Es una invitación a entender que la política es un territorio de disputa simbólica y material donde la escritura, la palabra y la educación son herramientas indispensables para evitar que la institucionalidad sea, como bien apuntas, una «simulación burocrática».
    Este articulo es una reflexión que interpela directamente a quien se asume como ciudadano, recordándonos que la nación es un proyecto inacabado que se conquista, no un regalo que se recibe

  38. Carlos Ospino says:

    La historia a demostrado que el lenguaje hostil y autoritario a desencadenado catástrofes en en el ser humano un ejemplo fue la llegada del fascismo occidental que causó tanto daño a naciones enteras, pero ahora parece que estamos entrando de nuevo esa misma ola pero está ves con mayor astucia gracias a las tecnologías y las inteligencia artificiales que nos facilitan pero que también enajena, por eso es indispensable proteger la educación para que el sujeto ejerza su pensamiento crítico y no caigan en razonamientos confuso y contradictorios.

  39. Ashley Herrera Torres says:

    El texto nos habla de una reflexión importante sobre las debilidades de la democracia colombiana, especialmente al señalar que no basta con realizar elecciones si persisten problemas de exclusión, desigualdad y falta de participación real de muchos sectores de la sociedad. Además resulta acertada la crítica a la degradación del debate público, donde con frecuencia predominan los ataques personales y los mensajes emocionales por encima de los argumentos y las propuestas de fondo.
    Sin embargo también es importante reconocer que la democracia no puede reducirse únicamente a sus fallas. A pesar de sus limitaciones, sigue siendo el espacio que permite el cuestionamiento, la participación y la posibilidad de transformar las instituciones por medios pacíficos. En ese sentido el texto nos invita a asumir una ciudadanía más crítica y activa, recordándonos que el voto es importante, pero que la construcción de una sociedad más justa exige un compromiso permanente más allá de las jornadas electorales.

  40. Karen Suarez says:

    Es muy importante lo que nos quiere dar a entender el texto escrito por nuestro profesor y es que la democracia atraviesa de legitimidad y representación, ya que muchos ciudadanos sienten que las instituciones politicas no responden adecuadamente sus necesidades.considero lo que nos da a entender, es mostrar que la democracia no se limita al acto de votar , sino que requiere una participación ciudadana constante , transparencia y confianza en nuestras instituciones ; nos invitan a reflexionar por los problemas que encontramos como la corrupción, polarización politica y la influencia en los medios de comunicación, factores que debilitan la relacion entre los gobernantes y la sociedad. Critobal Arteta Ripoll nos dice que la democracia en colombia no significa que la democracia haya desaparecido, sino que enfrenta problemas que debilitan su funcionamiento, la esencia de la democracia es la participación ciudadana, una verdadera democracia es ciudadanos informados,participacion constante y respeto por la diversidad de opiniones.

  41. Paula Andrea Fuertes Mercado says:

    El texto enfatiza la urgencia de asumir una postura firme, y critica la falta de un compromiso real con la justicia, una reflexion necesaria para el contexto actual y urgente del pais

  42. Adrián Pacheco says:

    Un texto que invita a reflexionar sobre el valor de la democracia y la responsabilidad ciudadana. Más allá de las diferencias políticas, fortalecer el diálogo y las instituciones es esencial para construir un mejor país.

  43. Yelis De Los Angeles Sierra Martínez says:

    Yo considero que el texto realiza una crítica importante a la situación de la democracia en Colombia, ya que muestra que esta no debe entenderse únicamente como el hecho de votar o participar en elecciones, sino también como la posibilidad de que todos los ciudadanos sean escuchados y tengan condiciones dignas de vida. El autor insiste en que existe una gran diferencia entre lo que establecen las leyes y la realidad que viven muchas comunidades, especialmente aquellas que han sido históricamente excluidas.
    Me parece interesante la idea de que la crisis democrática también sea una crisis del lenguaje. Actualmente es común ver campañas políticas basadas en eslóganes, ataques personales o información manipulada, lo que dificulta que las personas puedan tomar decisiones informadas. En este sentido, comparto la importancia que el texto le da a la educación y al pensamiento crítico como herramientas para analizar mejor la realidad política y social.
    Sin embargo, considero que el texto tiene una visión bastante crítica del sistema democrático colombiano y se enfoca principalmente en sus problemas. Aunque estos cuestionamientos son válidos, habría sido útil reconocer también algunos avances que ha tenido la democracia en el país, ya que esto permitiría un análisis más equilibrado. Además, el autor plantea la necesidad de transformar la realidad social, pero no desarrolla de manera concreta cómo podrían alcanzarse esos cambios.
    Pienso que el texto invita a reflexionar sobre el verdadero significado de la democracia y sobre la responsabilidad que tienen los ciudadanos de participar activamente en la vida pública. Más allá de votar, la democracia requiere educación, debate, organización social y una actitud crítica frente a las decisiones del poder. Por eso, considero que el mensaje central del texto es relevante, ya que nos recuerda que la democracia debe construirse y defenderse constantemente.

  44. Valeria Salazar says:

    El texto muestra que la crisis de la democracia en Colombia no es nueva: llevamos décadas con la «anomalía» de tener instituciones democráticas sólidas en el papel, pero conviviendo con altos niveles de violencia y represión.

    Lo más duro es que, como dicen los indicadores, el país ha tenido evolución democrática institucional mientras el terrorismo de Estado contra civiles también aumentaba. Tenemos elecciones libres, transferencia de poder respetuosa y competencia multipartidista, pero las fallas aparecen cuando se trata de extender derechos sociales y económicos, y en las conexiones de políticos con grupos al margen de la ley.

    Hoy la crisis se refleja en datos: 62% cree que la democracia se ha debilitado, corrupción como principal problema, y 26 políticos asesinados solo en 2025. El informe de la ONU lo resume bien: estamos en encrucijada entre renovación o colapso.

    En corto: Arteta y otros autores dejan claro que el problema no es la democracia como idea, sino su déficit civilizatorio. Tenemos forma democrática, pero nos falta sustancia: Estado de derecho real, control político efectivo y que las instituciones resuelvan. Mientras el Congreso no fiscalice y el ciudadano solo vote desde la rabia, la democracia seguirá siendo frágil.

  45. David Bermejo says:

    Como Colombiano estoy de acuerdo en demostrar nuestras intenciones colectivas con el voto, es la manera de asegurar nuestras intenciones individuales y en comunidad. De igual forma está en todos nosotros decidir a conciencia, y no se trata simplemente de apoyar un partido político por creer en la total absolución de los problemas estructurales, sociales y económicos del país, sino de comprender un proceso transicional que con pasos lentos, asegure nuestro bienestar común. La propuesta está en no ejercer nuestros derechos desde una posición emocional, se trata de mostrarse críticos, con un concepto propio y colectivo de conveniencia, como dice Cristóbal Arteta: «El aula de clases es el espacio donde se combate la amnesia colectiva y se cultiva la sospecha crítica». Hasta este punto me puedo demostrar de acuerdo, ya que sí me presento imparcial en política y mi intención es únicamente que todos podamos despertar esa inconformidad intelectual y basarnos en datos que respalden un contexto social y político mucho más realista.

  46. JUAN CAMILO CARMONA LOPEZ says:

    el texto de cristobal arteta ripoll ofrece una reflexion profunda sobre la situacion democratica de colombia en un contexto electoral. su principal aporte consiste en recordar que la democracia no debe reducirse al simple acto de votar, sino que implica una participacion ciudadana constante, critica y responsable. resulta especialmente valiosa la critica a la degracion del lenguaje politico, donde los discursos argumentados suelen ser reemplazados por consignas emocionales y estrategias de marketing. asimismo, el autor destaca la necesidad de construir una democracia mas sustantiva, capaz de responder a las desigualdades historicas y de incluir a los sectores tradicionalmente marginados. sin embargo, algunas de sus afirmaciones pueden parecer demasiado generales y podrian complementarse con propuestas mas concretas para fortalecer las intituciones democraticas. en conjunto, el articulo constituye una invitacion pertinente a ejercer el pensamiento critico, la participacion activa y la defensa de los valores democraticos mas alla de las coyunturas electorales.

  47. JUAN CAMILO CARMONA LOPEZ says:

    El artículo presenta una visión filosófica y crítica de la democracia colombiana, invitando a los ciudadanos a reflexionar sobre el verdadero significado de la participación política. El autor sostiene que la democracia atraviesa una crisis no solo institucional, sino también ética y cultural, evidenciada en la polarización y el deterioro del debate público. Comparto la idea de que el voto, por sí solo, no garantiza una sociedad más justa, pues la democracia requiere ciudadanos informados, críticos y comprometidos con su comunidad. También es relevante la importancia que se le da a la educación y a la pedagogía como herramientas para combatir la desinformación y fortalecer la conciencia ciudadana. En definitiva, el texto es un llamado a asumir la democracia como una construcción colectiva que debe defenderse y transformarse constantemente mediante la participación y el pensamiento crítico.

    • Meydis Alemán Marín y Sabrina Gómez says:

      El artículo plantea que la jornada electoral del 21 de junio debe entenderse no como un simple trámite político, sino como una oportunidad para reflexionar sobre la fragilidad de la democracia colombiana, marcada por la desigualdad, la exclusión, la violencia y la distancia entre las leyes y la realidad de muchas comunidades. El autor critica especialmente la degradación del lenguaje político, pues considera que el debate público ha sido reemplazado por eslóganes, ataques personales y estrategias de manipulación emocional que reducen a la ciudadanía a consumidora de promesas. Por ello, destaca el papel de la educación, la academia y la docencia en la formación de personas capaces de analizar críticamente los discursos electorales, contrastar la información y defender la dignidad humana. Finalmente, el texto sostiene que votar no debe ser un acto pasivo ni una autorización absoluta para las élites, sino parte de una participación constante en la organización comunitaria, el debate público y la exigencia de derechos, entendiendo que una democracia verdaderamente justa solo puede construirse mediante la acción crítica y colectiva de la ciudadanía.

  48. Sebastian Macea says:

    El cierre de este ciclo de columnas previo a la jornada electoral condensa, con un rigor implacable, la verdadera función del intelectual en la universidad pública colombiana: la veeduría lingüística y la sospecha crítica. Al arrancar con la máxima de que la democracia es el peor sistema con excepción de los demás, el texto huye inteligentemente del idealismo ingenuo. No nos habla de una democracia perfecta y de manual, sino de la nuestra: un tejido agónico, lleno de cicatrices, despojos y exclusiones, que aun en su imperfección sigue siendo el único territorio que nos permite alzar la palabra sin ser aplastados por el autoritarismo o la anomia legal.
    Es brillante y sumamente pertinente el diagnóstico sobre la degradación del lenguaje en la era del marketing político. Como estudiantes bombardeados por el ruido de las redes, las consignas vacías y los avatares digitales, resulta esclarecedor entender que la crisis de las instituciones es, en el fondo, una crisis semántica. Cuando la política se reduce al eslogan efímero y a la manipulación afectiva, el ciudadano pierde su estatus de interlocutor pensante y pasa a ser un mero consumidor de expectativas falsas. Frente a esa anestesia mediática, el artículo posiciona al aula y a la escritura no como espacios de neutralidad académica complaciente, sino como trincheras de resistencia donde se devuelve a las palabras su densidad conceptual y su memoria histórica.
    El núcleo filosófico del escrito acierta al romper con los moldes eurocéntricos tradicionales. Las teorías de la justicia abstracta se quedan cortas ante la realidad de las periferias colombianas; por ello, la apelación a la ética de la alteridad es el único lente válido para juzgar la legitimidad de nuestro sistema. Una democracia formal que se reduce a la regularidad de los comicios pero que da la espalda al rostro del oprimido —al campesino, al indígena, al marginado urbano— no es más que una cáscara burocrática vacía. El texto nos recuerda que el voto no es un cheque en blanco para el acomodo de las élites, sino un hito dentro de una praxis de liberación continua que debe sostenerse en las calles, en la organización comunitaria y en la deliberación argumentada.
    Finalmente, este manifiesto dota a la labor docente y a la vivencia estudiantil de una dignidad inmensa. Cuidar lo poco que tenemos de democracia no significa arrodillarse ante el orden injusto actual, sino defender el derecho inalienable a seguir cuestionándolo y transformándolo. En vísperas de una fecha tan crucial, este llamado a la lucidez y a la voluntad ética funciona como la mejor síntesis de su cátedra: nos enseña que la construcción de una nación justa jamás será una dádiva de los de arriba, sino una conquista histórica y consciente de su pueblo a través de la fuerza subversiva de las ideas.

  49. Ellen María Sierra Morales says:

    Una mirada crítica y filosófica ante el próximo 21 de junio de 2026.
    Una mirada crítica y filosófica ante el próximo 21 de junio de 2026.
    Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll.

    Nos encontramos una vez más en las vísperas de una jornada electoral decisiva. El próximo 21 no representa simplemente una fecha en el calendario civil o un trámite mecánico de las estructuras partidistas; se nos presenta, en realidad, como una encrucijada histórica donde nos vemos obligados a examinar las profundas fisuras institucionales, éticas y sociales que configuran la actual crisis de la democracia en Colombia. Ante este panorama, el deber del intelectual, del docente y de todo aquel que cultive el rigor de la palabra no es el de la neutralidad cómoda, sino el de la sospecha crítica y el compromiso civil.

    Partimos de una premisa clásica y descarnada, atribuida con frecuencia al pragmatismo occidental: la democracia es la peor forma de gobierno, con excepción de todas las demás. No obstante, al situar esta máxima en la cruda realidad de nuestra geografía y nuestra historia, la sentencia deja de ser un ingenioso aforismo político para convertirse en una advertencia existencial.

  50. Diosa Isis Babilonia says:

    El texto de Cristóbal Arteta Ripoll presenta una reflexión profunda sobre la situación democrática de Colombia en vísperas de las elecciones. El autor sostiene que la democracia no debe entenderse únicamente como el acto de votar, sino como un proceso permanente de participación, vigilancia y transformación social. Además, critica la degradación del discurso político, señalando que los debates han sido reemplazados por eslóganes y estrategias de manipulación emocional.
    Un aspecto importante del artículo es la denuncia de la distancia entre la democracia formal y la democracia real. Aunque existen leyes e instituciones democráticas, muchas personas continúan enfrentando exclusión, pobreza y falta de oportunidades. Por ello, el autor destaca la necesidad de una ciudadanía crítica y consciente que participe activamente en la construcción de una sociedad más justa.
    Finalmente, comparto la idea de que la educación y el pensamiento crítico son fundamentales para fortalecer la democracia. La formación de ciudadanos capaces de analizar, cuestionar y tomar decisiones informadas contribuye a evitar la manipulación política y a promover una participación más responsable en la vida pública. El texto invita a reflexionar sobre el papel de cada persona en la defensa y mejora de la democracia.

  51. Starling Barrios Fonseca says:

    Con base a mi formación y criterio, considero que este texto invita a reflexionar sobre la democracia más allá de las elecciones y las instituciones formales. Me parece valioso que destaque la importancia de la participación ciudadana, la educación crítica y la inclusión de sectores históricamente marginados en la construcción política del país. Además, recuerda que la democracia es un proceso en constante disputa y transformación. Sin embargo, también es importante analizar estas problemáticas desde múltiples perspectivas para comprender la complejidad histórica de Colombia y evitar interpretaciones reduccionistas de sus conflictos y desafíos democráticos.

  52. Keilibeth Cogollo says:

    El artículo hace una reflexión sobre las elecciones del 21 de junio de 2026 y las entiende como una ocasión para pensar críticamente el estado de la democracia en Colombia, más allá del simple hecho de votar. Plantea que, aunque existen instituciones y un marco legal democrático, en la realidad persisten problemas como la desigualdad, la exclusión social y la falta de una representación efectiva para muchos sectores de la población.
    También advierte que el debate político se ha vuelto cada vez más superficial, dominado por discursos vacíos y estrategias emocionales en lugar de argumentos sólidos. En ese sentido, el texto concluye que la democracia no se reduce a las elecciones, sino que requiere participación constante, conciencia crítica y compromiso ciudadano para poder fortalecerse y transformarse.

  53. Keilibeth Cogollo says:

    El texto reflexiona sobre las elecciones del 21 de junio de 2026 y las entiende como una ocasión para pensar críticamente el estado de la democracia en Colombia, más allá del simple hecho de votar. Plantea que, aunque existen instituciones y un marco legal democrático, en la realidad persisten problemas como la desigualdad, la exclusión social y la falta de una representación efectiva para muchos sectores de la población.También advierte que el debate político se ha vuelto cada vez más superficial, dominado por discursos vacíos y estrategias emocionales en lugar de argumentos sólidos. En ese sentido, el texto concluye que la democracia no se reduce a las elecciones, sino que requiere participación constante, conciencia crítica y compromiso ciudadano para poder fortalecerse y transformarse.

  54. sebastian enrique pla lagares says:

    muy acertada la reflexión, la participación democrática del derecho al voto es importante para el la reconstrucción del modelo de país que el ciudadano colombiano de a pie necesita, por que como bien dice el autor ¨El acto de depositar un voto el próximo 21 no puede ser interpretado como un cheque en blanco para las élites tradicionales ni como un ritual mecánico que legitima nuestra propia subordinación¨ si no que debe ser el inicio de lo que será un periodo presidencial en el que los derechos humanos y las causas sociales se garanticen.

  55. Nicole Diaz says:

    Después de leer el artículo, considero que la crisis de la democracia en Colombia refleja una contradicción importante: aunque existen mecanismos democráticos para participar y elegir gobernantes, muchas personas sienten que sus problemas cotidianos no encuentran solución en las instituciones. Esto genera desconfianza y apatía política. El texto me llevó a pensar que fortalecer la democracia implica no solo mejorar las instituciones, sino también promover una ciudadanía más activa, crítica y comprometida con los asuntos públicos.

  56. Eshline Moreu Suddy says:

    La democracia como territorio en disputa: Más que un sistema consolidado, la democracia colombiana se describe como un tejido frágil amenazado por el autoritarismo y la anomia, cuya protección exige desmantelar sus vicios internos, no conformarse con ellos.
    La crisis del lenguaje: El autor denuncia la degradación del debate público, donde la política ha sido reemplazada por el marketing, los eslóganes y la posverdad. Defiende la necesidad de una «veeduría lingüística» para recuperar la densidad conceptual y la honestidad en el discurso político.
    Brecha entre norma y realidad: Critica la aplicación de teorías eurocéntricas en Colombia, señalando que la democracia formal es una «cáscara vacía» cuando ignora la exclusión histórica del «Otro» (campesinos, indígenas y periferias). La legitimidad del sistema debe medirse por su capacidad de justicia sustantiva, no por la regularidad de sus comicios.
    El voto como praxis de liberación: Plantea que las elecciones no deben ser un cheque en blanco ni un ritual mecánico de subordinación, sino parte de una lucha constante.
    La responsabilidad pedagógica: La academia y la docencia tienen el deber ético de combatir la amnesia colectiva y fomentar la sospecha crítica, enseñando que la construcción de una nación justa es una conquista histórica del pueblo y no una concesión del poder.

  57. Valery Castro says:

    Es imposible para mí evitar sintonizar con su llamado a la sospecha crítica y a la resistencia desde la palabra, especialmente al comprender que nuestra democracia no es un sistema consolidado, sino un tejido profundamente frágil que se debate entre la simple cáscara de la formalidad electoral y la urgente necesidad de una justicia social sustantiva. Comparto plenamente su diagnóstico de que el debate público se ha degradado bajo el marketing político y la posverdad, convirtiendo al ciudadano en un mero consumidor de eufemismos y promesas vacías que invisibilizan el rostro de los históricamente oprimidos en la periferia. Ante la encrucijada que plantean las urnas, asumo también que el voto no puede ser un cheque en blanco para el conformismo ni un aval para la simulación burocrática; por el contrario, nos exige una rigurosa veeduría lingüística y una praxis pedagógica liberadora que devuelva el valor real a las palabras, rescatando la política como un espacio de dignidad, alteridad y verdadera transformación social.

  58. Liyen henao says:

    Invita a reflexionar sobre el verdadero significado de la democracia y la importancia de ejercer una ciudadanía crítica, informada y participativa. Destaco especialmente la defensa de la educación, el diálogo y la dignidad humana como pilares fundamentales para construir una sociedad más justa y democrática.

  59. Valeria Salazar says:

    El artículo deja claro algo incómodo: en Colombia tenemos democracia en el papel, pero déficit civilizatorio en la práctica.

    Desde hace décadas convivimos con instituciones estables, elecciones y alternancia de poder… pero al mismo tiempo con violencia, exclusión y conexiones entre política y grupos al margen de la ley. Esa es la «anomalía colombiana»: democracia y represión juntas.

    Hoy la crisis se mide en datos fríos: 62% de los colombianos cree que la democracia se debilitó, 26 políticos asesinados solo en 2025, y corrupción como el problema #1. El informe de la ONU lo dice sin rodeos: estamos en encrucijada entre renovación o colapso.

    Lo que más duele es que la falla no es la idea de democracia. La falla es que el Estado no llega con derechos, el Congreso no controla al Ejecutivo, y muchos votan desde la rabia o el clientelismo, no desde la reflexión.

    En corto: Arteta nos recuerda que la democracia no se defiende solo votando cada 4 años. Se defiende cuando las instituciones resuelven, cuando hay control real, y cuando el ciudadano exige más que promesas.

  60. VICTOR EUGENIO GOMEZ PEREZ says:

    Una epoca «democratica» siempre va a marcar la separación y resaltar la alteración de las masas. Cuando el debate empieza a hacer la transición a insultos, ataques pasivo-agresivos, ahi es cuando deja de ser una forma de dialogo, y se convierte completamente en violencia. Estabamos en crisis electoral, no solo este 21 de junio, sino que en las epocas electorales pasadas. Perdemos nuestro sentido de ser al pensar que somos los salvadores de un país.

  61. Jhosep Almanza says:

    El artículo propone una reflexión muy interesante sobre la situación de la democracia colombiana en el marco de las elecciones del 21 de junio de 2026. Su aporte principal es dejar claro que la democracia no se limita solo a votar, sino que también se construye todos los días con participación ciudadana, pensamiento crítico y compromiso ético.

    Llama especialmente la atención el énfasis que hace el autor en la crisis del lenguaje político. En un contexto marcado por la polarización, la desinformación y las redes sociales, muchas veces los debates públicos terminan reducidos a consignas y ataques personales. Por eso, recuperar el valor de la palabra, del argumento y del análisis racional es clave para fortalecer la vida democrática.

    Además, el texto invita a pensar en la diferencia entre democracia formal y democracia sustantiva. Aunque Colombia tiene instituciones, leyes y procesos electorales, todavía existen grandes desigualdades sociales que dificultan el ejercicio pleno de la ciudadanía. En ese sentido, la democracia solo tendrá más legitimidad cuando logre responder de verdad a las necesidades de los sectores que históricamente han sido excluidos.

    De la misma manera, me parece muy importante el papel que el autor le da a la educación. La escuela y la universidad tienen la tarea de formar ciudadanos capaces de analizar críticamente la realidad, cuestionar discursos simplistas y participar activamente en la transformación de su entorno. Una sociedad democrática necesita personas informadas y conscientes de sus derechos y deberes.

    En conclusión, el artículo es un llamado muy oportuno a defender y fortalecer la democracia a través de la participación, la educación y el ejercicio constante del pensamiento crítico. Más que una invitación a conservar el orden actual, plantea entender la democracia como un proyecto que todavía está en construcción y que debe hacerse entre todos para lograr más justicia, inclusión y dignidad humana.

  62. ALEX JAIR RODRIGUEZ AGUAS says:

    Interesante reflexión. Comparto la idea de que la defensa de la democracia no puede reducirse al acto electoral, sino que exige participación crítica, educación y vigilancia constante del poder. También resulta valioso el énfasis en el lenguaje, pues cuando el debate público se degrada, la democracia pierde una de sus bases fundamentales: la capacidad de deliberar con argumentos y no solo con emociones o consignas.

  63. Maria José Rodriguez says:

    la democracia colombiana atraviesa una crisis que va más allá de los procesos electorales y se manifiesta en la degradación del debate público, la persistencia de la exclusión social y la distancia entre las normas jurídicas y la realidad de millones de ciudadanos. Ante este panorama, votar el próximo 21 debe entenderse no como un acto aislado, sino como parte de un compromiso permanente con la participación crítica, la defensa de los derechos y la construcción de una sociedad más justa e incluyente. La verdadera fortaleza de la democracia no radica únicamente en la existencia de elecciones, sino en la capacidad de la ciudadanía para cuestionar, participar y exigir que las instituciones respondan a las necesidades de todos, especialmente de aquellos que históricamente han sido marginados.

  64. Sofía Avendaño says:

    Esta lectura me hizo reflexionar sobre la importancia de cuidar y fortalecer la democracia a través de nuestra participación y pensamiento crítico. Me llamó la atención la idea de que no basta con votar, sino que también debemos informarnos, cuestionar y exigir que se respeten los derechos de todos. Considero que la educación cumple un papel fundamental porque nos ayuda a analizar la realidad y a no dejarnos llevar por discursos vacíos o promesas sin fundamento.

  65. Maria P. says:

    ​La democracia no se fortalece únicamente con elecciones periódicas, sino con ciudadanos capaces de pensar críticamente, cuestionar el poder y participar activamente en la vida pública. Cuando el debate se reduce a consignas y emociones, la democracia pierde profundidad; cuando recupera la argumentación y la deliberación en las aulas y en las calles, recupera también su sentido.
    ​Por eso considero que el reto no es solo votar, sino construir ciudadanía antes y después de las urnas. Cuidar lo poco que tenemos de democracia no es defender un orden injusto ni firmar un cheque en blanco cada tanto; es proteger el derecho inalienable a seguir cuestionándolo, desmantelando sus vicios a través de la palabra viva y la organización comunitaria. Al final, la transformación no es una dádiva del poder, sino una conquista ética y colectiva.

  66. Aisha segura, Sabrina Gómez, Meydis Alemán, Wiston lipeda says:

    Su escrito es un manifiesto ético-político de altísimo calibre que trasciende la simple coyuntura electoral para convertirse en una radiografía filosófica de la realidad colombiana. Con una prosa lúcida y afilada, logras desmitificar la democracia formal y de consumo, contrastándola con la necesidad urgente de una democracia sustantiva arraigada en la Filosofía de la Liberación y el reconocimiento del «Otro» excluido. Tu gran acierto radica en rescatar el lenguaje y el aula de clases como trincheras de resistencia frente a la posverdad, planteando que votar este próximo 21 no es un acto de conformismo con el orden injusto, sino un hito dentro de una praxis continua para defender el derecho inalienable a transformar el país desde la memoria, la palabra y la dignidad.

  67. Michelle Cardozo says:

    El texto deja claro que votar no es el final del camino. La democracia no se cuida solo en la urna, sino todos los días: en la calle, en el barrio, en la organización.

    Me parece acertado que le dé al aula ese peso ético. No es para repetir lo que dice el poder, sino para enseñar a dudar, a leer entre líneas y a no tragar entero. Sobre todo cuando aparecen los discursos salvadores que prometen arreglarlo todo.

    Al final, lo que rescato es esto: la democracia que vale es la que nos deja seguir peleando por cambiar lo injusto. No es conservar lo que hay, es tener el derecho a transformarlo con ideas y participación. El 21 es un paso, pero la tarea sigue el 22 y todos los días.

  68. Darielis Atencio Cardozo says:

    Vemos una visión madura de la democracia, aceptamos resultados y tenemos que priorizar al país sobre los partidos. Es muy acertado al señalar que el fracaso de un gobierno no puede ser el fracaso de millones de ciudadanos.
    En el texto vemos condiciones claras, para que la democracia funcione: grandeza del saliente, responsabilidad del estante, altura de la oposición.
    » Cuando a colombia le va bien, nos va bien a todos». Estas claras palabras nos hacen un llamado a la unidad pragmatica, no ingenua y a entender la democracia como ejercicio diario de respeto.

  69. María Fernanda Carrillo Alvarado says:

    Este artículo nos recuerda que la democracia va mucho más allá de votar cada cierto tiempo. Invita a reflexionar, informarnos y participar de manera consciente, sin dejarnos llevar por la polarización o los discursos simplistas. Su mensaje principal es que una sociedad más justa se construye con pensamiento crítico, diálogo y compromiso ciudadano.

  70. María Pérez says:

    El texto me pareció muy interesante porque invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar la democracia, especialmente en un contexto como el colombiano, donde aún existen grandes problemas de desigualdad, violencia y polarización. Me llamó la atención la idea de que la democracia no se limita al acto de votar, sino que también requiere una ciudadanía crítica, informada y comprometida con la participación.
    También considero importante la reflexión sobre el papel de la educación y del lenguaje en la vida democrática. El texto plantea que el debate público ha perdido calidad y que, por eso, es necesario aprender a analizar la información con sentido crítico y no dejarse llevar únicamente por discursos o promesas.
    En general, el escrito deja una enseñanza valiosa: fortalecer la democracia no depende solo de las instituciones o de los gobernantes, sino también del compromiso de los ciudadanos por participar, cuestionar y buscar siempre el bien común.

  71. Carolina Tapias Caraballo says:

    En este artículo se analiza la situación de la democracia en Colombia y la importancia de que los ciudadanos participen de manera responsable en las elecciones, se explica que la democracia no consiste únicamente en votar, sino también en involucrarse en la búsqueda de una sociedad más justa, donde las personas puedan expresar sus ideas y defender sus derechos.

    Además, se resalta que el lenguaje tiene un papel muy importante en la política. Por eso, el artículo insiste en que la educación y el pensamiento crítico son necesarios para que los ciudadanos puedan distinguir entre propuestas reales y discursos que buscan influir en sus decisiones sin argumentos sólidos.

    Comparto la idea de que la educación cumple un papel fundamental en el fortalecimiento de la democracia, ya que ayuda a las personas a tomar decisiones con mayor conocimiento, aun así, también es importante escuchar distintas opiniones y analizar las propuestas con criterio propio antes de elegir una postura política. De esta manera, la participación ciudadana puede aportar al desarrollo de una sociedad más justa y democrática.

  72. Abraham David Rudas Ulloque says:

    Es un epílogo éticamente irreprochable que reconcilia la pasión política del autor con el rigor crítico que exige la academia.

  73. Anibal Valest montesinos says:

    Cristóbal Arteta escribe desde donde pocos se atreven, desde el compromiso explícito, sin fingir neutralidad. El articulo entiende que la crisis colombiana no es de procedimientos sino de lenguaje y de exclusión histórica, y eso lo eleva por encima del análisis electoral convencional. La distinción entre democracia formal y democracia sustantiva es el nervio del argumento, y está bien sostenida. El llamado final, votar como acto dentro de una praxis más amplia, no como fin en sí mismo. le da al texto una dimensión pedagógica que va más allá de la coyuntura del 21 de junio. Un articulo que no halaga al lector sino que le exige.

  74. Andrea Macea says:

    Me parece acertado su analisis, sobre todo porque no se queda en la teoría general sino que la mete en la realidad colombiana. Lo que más me llamó la atención fue cuando habla de la degradación del lenguaje, porque es cierto: hoy todo se reduce a eslóganes y la política parece un concurso de popularidad, no de ideas. También me parece muy atinado cuando diferencia la democracia formal de la sustantiva, y cómo usa la filosofía de la liberación para decir que un sistema que normaliza la exclusión no es realmente democrático. Esa crítica desde la ética de la alteridad de Dussel es la que más me convence, porque parte del que sufre, no del que tiene el poder. Al final, se trata de que cuidar la democracia no conformarse, ejercerla críticamente todos los días. Ojalá todos pensaran asi y tuvieran los pies en la tierra

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