La verdadera liberación no nace del consenso.

Cristóbal Arteta Ripoll.

Jürgen Habermas , murió hoy 14 de marzo de 2026,  a los 96 años en Starnberg. Un golpe fuerte para la filosofía viva.

Tuve la oportunidad, en el Congreso Mundial de Filosofía en Atenas del 2013, de compartir con él y un destacado grupo de docentes nuestros, entre ellos: José Gabriel Colley, Numas Armando Gil, Eduardo Bermúdez y René Campis. En la foto se ve el momento en que le regalo el libro que acababa de publicar: El poder de la ética, desde la perspectiva filosófica latinoamericana.

Jürgen Habermas, el último gran arquitecto de la razón europea. Su ‘acción comunicativa’ prometía una democracia sin dominación: diálogo puro, consenso racional. Pero desde el Sur, desde el oprimido, lo vemos claro: esa mesa siempre está puesta en el Norte. ¿Y nosotros? El pobre, el colonizado, el esclavo moderno… quedamos fuera. 

Desde América Latina lo vemos distinto. Ese ‘diálogo’ siempre presupone una mesa donde el Norte ya está sentado. ¿Y el Sur? ¿El pobre, el colonizado? Nos deja afuera.

Habermas no vio —o no quiso ver— que la verdadera liberación no nace del consenso, sino de la ruptura. Del grito del otro que no entra en el sistema. Lo respeto como gigante, pero su ética es todavía eurocéntrica: habla de libertad, pero no de descolonización. Y eso, en el fondo, es lo que separa al filósofo del liberacionista.

Su ‘acción comunicativa’ era un sueño bonito: diálogo sin poder, consenso sin sangre. Pero, desde el Sur sabemos que esa mesa nunca fue nuestra. El Norte la pone, el Norte la preside, y el pobre —el negro, el indígena, el obrero— solo entra como invitado mudo. Habermas no entendió que, en muchas ocasiones, la verdadera liberación no es un debate educado: es un incendio. Es romper la mesa, no sentarse en ella. 

Su inteligencia merece respeto, pero su ética es un lujo colonial: habla de libertad mientras el otro muere en silencio. Y eso no es filosofía, es complicidad. Desde América Latina, decimos: basta de consenso para jugar a la nada. La liberación empieza cuando el oprimido grita y no pide permiso.

Aunque lo critiquemos, no podemos negar que fue un titán:

Hay que reconocerlo: fue un gigante. Nadie como él puso la razón al servicio de la democracia, nadie como él creyó —con ingenuidad heroica— que el diálogo podía salvarnos. Lo leímos, lo discutimos, lo usamos para construir. Y aunque su mundo no nos incluyó, su lucidez nos obligó a responder. 

Gracias, Jürgen, por ser el espejo que nos mostró lo que faltaba: no la paz del consenso, sino la justicia del grito. Descansa, maestro. El Sur seguirá luchando.

Barranquilla, 14 de marzo de 2026.

Comments 139

  1. Shadia Angarita says:

    Hoy se va un grande de la filosofía: Jürgen Habermas. Su muerte deja un vacío enorme, pero también una huella profunda en quienes creen que la razón, el diálogo y la palabra pueden transformar la sociedad.
    Fue un pensador que dedicó su vida a defender la democracia y la importancia de escucharnos unos a otros. Muchos lo admiramos, otros lo cuestionamos desde nuestras propias realidades en América Latina, pero precisamente ahí está la riqueza de la filosofía: en el diálogo, en la crítica y en seguir pensando.
    Se va un maestro, pero quedan sus ideas, sus debates y las preguntas que nos dejó. Gracias por tanto, Habermas. Que descanses en paz. La conversación filosófica continúa

  2. Jaime Rada says:

    La muerte de Jürgen Habermas marca el cierre de una etapa muy importante de la filosofía contemporánea. Su propuesta de la acción comunicativa y su defensa del diálogo racional influyeron profundamente en la forma de pensar la democracia y la deliberación pública. Sin embargo, también es valioso que desde América Latina surjan miradas críticas que cuestionen si ese ideal de diálogo realmente incluye a todos o si sigue marcado por visiones eurocéntricas. Reconocer su grandeza intelectual no impide debatir sus límites. Al final, su obra sigue viva precisamente porque nos obliga a pensar, discutir y construir nuevas perspectivas desde nuestras propias realidades.

    • joseph alvarado says:

      Leyendo esto, siento que hay una mezcla muy fuerte entre respeto y ruptura. Por un lado, se reconoce que Jürgen Habermas fue un gigante, alguien que realmente creyó en el poder del diálogo y la razón para construir una sociedad más justa. Pero al mismo tiempo, el texto no se queda en admirarlo, sino que lo cuestiona desde una realidad que él no vivió: la del Sur, la de los excluidos.
      Y ahí es donde el mensaje pega duro. Porque ese ideal de consenso suena muy bien en teoría, pero cuando lo aterrizas en contextos como el nuestro, te das cuenta de que no todos están en igualdad de condiciones para “dialogar”. No todos tienen voz real. Entonces, ese consenso puede terminar siendo más una ilusión que una solución.
      Me parece muy fuerte la idea de que la liberación no nace del consenso sino de la ruptura. Es una frase que incomoda, pero que tiene sentido cuando piensas en la historia de América Latina: muchas veces los cambios no vinieron de acuerdos tranquilos, sino de conflictos, de resistencia, de gente que decidió no seguir aceptando las reglas del juego.
      Aun así, no lo veo como una negación total de Habermas, sino como una especie de respuesta desde otra realidad. Es como decir: tu teoría es valiosa, pero no alcanza para explicar lo que vivimos acá. Y en ese choque es donde realmente se vuelve interesante la filosofía, porque deja de ser algo abstracto y se vuelve algo que cuestiona el mundo real.

  3. Juliana Téllez says:

    La muerte de Jürgen Habermas es un gran golpe para la filosofía contemporánea. Hay que destacar que buscó una democracia basada en la razón y la comunicación por medio de su gran compromiso por el diálogo y el consenso racional. Aunque, en América Latina ese compromiso invita a criticar respecto a que muchas veces no solo es dialogar, sino quién es realmente escuchado porque las voces del sur, los oprimidos y de los excluidos, históricamente han quedado fuera de esa mesa de diálogo. Por lo que lleva a concluir, que no es criticar o negar su legado, más bien es que nos impulse su obra a ampliar la idea de que el consenso es auténtico cuando todos podemos participar y ser escuchados en condiciones iguales. Jürgen Habermas fue un grande de la razón democrática y su pensamiento será ese punto de inicio para no solo buscar el diálogo, sino la justicia también.

  4. Sofía huertas de la Ossa says:

    El análisis del autor Cristóbal Arteta Ripoll es provocador y necesario. Con lucidez reconoce la grandeza intelectual de Jürgen Habermas, pero al mismo tiempo señala los límites de una teoría del consenso que, vista desde América Latina, puede resultar insuficiente frente a realidades marcadas por la exclusión histórica. La crítica del autor invita a cuestionar si el ideal de diálogo universal realmente incluye a todos o si, como él sugiere, muchas voces del Sur han quedado fuera de esa mesa. Es una reflexión fuerte, pero valiosa, porque abre un debate profundo sobre el lugar de nuestras realidades en la filosofía contemporánea.

  5. Maria Fernanda Campo Madiedo says:

    El artículo invita a reflexionar sobre el legado filosófico de Jürgen Habermas y, al mismo tiempo, sobre los límites de su propuesta cuando se analiza desde la realidad latinoamericana. Habermas defendió la idea de que el diálogo racional y el consenso podían ser la base de una democracia más justa, donde las decisiones se tomarán mediante la comunicación y la argumentación. Sin embargo, el texto plantea una crítica importante: ese ideal de consenso puede resultar incompleto cuando existen profundas desigualdades históricas que impiden que todos participen realmente en condiciones de igualdad.

    Desde esta perspectiva, la reflexión que propone el autor nos invita a pensar que, en contextos marcados por la pobreza, la exclusión y el colonialismo, muchas voces ni siquiera tienen la posibilidad de sentarse a esa “mesa del diálogo”. Por eso, la filosofía latinoamericana de la liberación insiste en escuchar primero el grito de los oprimidos y en reconocer las estructuras de dominación que han marcado nuestra historia.

    Aun así, también es importante reconocer la influencia y el valor del pensamiento de Habermas, ya que sus ideas sobre la razón, el diálogo y la democracia han contribuido de manera significativa al debate filosófico contemporáneo. Tal vez el verdadero desafío para nuestro tiempo sea precisamente articular esas propuestas con las experiencias y realidades del Sur global, para construir una reflexión filosófica más inclusiva y consciente de las desigualdades que aún persisten.

    Desde mi perspectiva como estudiante, este texto muestra que la filosofía no es solo una teoría abstracta, sino una herramienta para cuestionar la realidad y pensar críticamente las condiciones en las que se construyen la justicia, la democracia y la libertad.

  6. Raúl González says:

    La muerte de Jürgen Habermas marca el cierre de una de las etapas más influyentes de la filosofía contemporánea. Su apuesta por una democracia fundada en el diálogo racional, desarrollada especialmente en su teoría de la Teoría de la acción comunicativa, dejó una huella profunda en la filosofía política, el derecho y las teorías de la deliberación democrática. Habermas creyó firmemente que la razón comunicativa y el consenso podían convertirse en herramientas para construir sociedades más justas y libres de dominación.

    Sin embargo, desde América Latina y desde corrientes como la Filosofía de la liberación, inspirada por pensadores como Enrique Dussel, también se ha planteado una crítica importante: la de que los modelos de diálogo y consenso elaborados en Europa muchas veces parten de condiciones ideales que no reflejan las realidades históricas de desigualdad, colonialidad y exclusión que viven muchos pueblos del Sur global. Por eso, más que rechazar su legado, el pensamiento latinoamericano ha buscado tensionarlo y ampliarlo, recordando que la verdadera universalidad de la filosofía solo es posible cuando incorpora también la voz de quienes han estado históricamente al margen.

  7. Colley JG
    Todo bien claro y distinto según el decir cartesiano.

    • Juan Esteban Merlano Gomez says:

      El texto propone una reflexión crítica sobre el papel del consenso en la vida política, cuestionando su aparente neutralidad y mostrando cómo puede convertirse en un mecanismo que reproduce estructuras de dominación. Desde esta perspectiva, la liberación no se alcanza simplemente mediante acuerdos colectivos, sino a través de una toma de conciencia que permita visibilizar las desigualdades y dar voz a quienes han sido históricamente excluidos. Así, la propuesta se acerca a planteamientos de la filosofía de la liberación, que pone en el centro a los sujetos oprimidos como punto de partida del cambio social

  8. Numas Gil
    El ojo que me ve, no es ojo porque me vea. Es ojo porque yo lo veo…magnífico claro y sencillo…

    • Isabella Marquez Fraija says:

      Una reflexión muy interesante. El pensamiento de Jürgen Habermas fue fundamental para entender la democracia y el diálogo, pero también es valioso cuestionarlo desde las realidades de América Latina

  9. Walberto Torres
    Buenas tardes compañero y amigo de siempre,fraterno saludo a usted y su núcleo familiar..como está pasando….profe dremenda reflexión y enseñanza,ahí está su talante libertario…abrazos….estoy atento a su salud….

  10. Jairo Soto:
    Excelente

  11. Jose Gabriel Villarreal Duran says:

    Lo que dices sobre Jürgen Habermas me parece muy justo. Fue un gran filósofo que creyó de verdad en el diálogo y en la democracia. Pero también es cierto que muchas veces ese diálogo no ha incluido a todos.
    Desde América Latina vemos que no siempre basta con hablar para que haya justicia. A veces primero tiene que escucharse el grito de quienes nunca tuvieron voz.
    Por eso se le puede respetar como un gigante de la filosofía, y al mismo tiempo reconocer que su mirada no alcanzó a ver todo.

  12. Valeria de la cruz says:

    El texto reconoce la grandeza intelectual de Jürgen Habermas, pero también hace una crítica desde América Latina a su idea de la acción comunicativa y el consenso. Plantea que ese diálogo racional muchas veces ignora las desigualdades entre el Norte y el Sur. Aun así, se le reconoce como un pensador fundamental que impulsó el debate sobre la democracia y la razón.

  13. Camila Mercado says:

    La verdad no conocía mucho sobre Jürgen Habermas, pero leer esto me pareció muy interesante, a veces uno descubre a grandes pensadores justo en momentos como este, cuando se habla de lo que hicieron y de las ideas que dejaron.

    Me llamó mucho la atención esa reflexión sobre el diálogo y cómo desde América Latina también se puede cuestionar y mirar la filosofía desde otra perspectiva.
    Sin duda fue un pensador muy importante para la filosofía. Que descanse en paz.

  14. Angela Daniela Puche says:

    La muerte de Jürgen Habermas marca el final de una de las voces más influyentes de la filosofía contemporánea, su apuesta por el diálogo y la razón como camino hacia la democracia dejó una huella profunda en el pensamiento moderno. Sin embargo, también es valioso que desde América Latina se planteen críticas que recuerden que no todas las voces han tenido el mismo lugar en ese diálogo, reconocer su grandeza intelectual y al mismo tiempo, cuestionar sus límites desde nuestra realidad, es parte de mantener viva la filosofía: pensar, debatir y buscar una justicia más amplia o participativa

  15. Andrw Dawson says:

    El artículo reflexiona sobre la muerte de Jürgen Habermas y reconoce su gran influencia en la filosofía y en la idea de una democracia basada en el diálogo y el consenso. Sin embargo, Cristóbal Arteta Ripoll critica que esa visión es eurocéntrica y no incluye realmente a los pueblos oprimidos del Sur. Aunque Habermas fue un gran filósofo, la verdadera liberación de los pueblos no siempre surge del consenso, sino de la lucha y de la voz de quienes han sido excluidos.

  16. Isabella Triana says:

    La partida de Jürgen Habermas deja un vacío enorme en la filosofía contemporánea. Su defensa del diálogo, la razón y la democracia marcó a generaciones de pensadores en todo el mundo. Incluso desde América Latina, donde muchas de sus ideas fueron debatidas y cuestionadas, su obra sigue siendo un referente imprescindible para pensar la ética, la política y la sociedad. Fue, sin duda, uno de los grandes filósofos de nuestro tiempo.

  17. mauro peña says:

    Jürgen Habermas en este texto, como el profesor Arteta nos lo explica y resalta, nos hace ver lo conmovedor de este texto y autor, que aunque muestra historia personal, también hace una critica, critica de que hay una justicia y una paz que no hemos alcanzado aun, y que debemos seguir luchando para conseguir.

  18. Angie Bastidas says:

    Más allá de las críticas, Jürgen Habermas dejó una huella enorme en la filosofía contemporánea. Su apuesta por el diálogo y la razón marcó generaciones, aunque desde América Latina sigamos cuestionando sus límites.

  19. Isabella Brito Pachecl says:

    En este texto analizamos que tiene la fuerza de un homenaje sincero, pero también la valentía de la crítica. Se siente humano porque no idealiza: reconoce la grandeza de Habermas, pero al mismo tiempo señala con firmeza las limitaciones de su pensamiento frente a la realidad latinoamericana. Esa tensión entre respeto y ruptura le da autenticidad y profundidad.
    Lo que más destaca es la manera en que logra conectar la filosofía abstracta con la experiencia concreta del Sur: la mesa del consenso , el grito del oprimido. Esa imagen deja claro que su reflexión no es solo académica, sino vivida, situada en la historia y en la lucha.
    Además, el cierre es muy digno: agradeces al maestro, pero reafirmas que la lucha sigue desde nuestra perspectiva. Es un texto que honra sin caer en la complacencia, que critica sin perder la humanidad. En definitiva, transmite la voz de alguien que piensa desde su tierra y que no teme decir que la verdadera liberación no se negocia, se conquista.

  20. Isabella Brito Pacheco says:

    En este texto analizamos que tiene la fuerza de un homenaje sincero, pero también la valentía de la crítica. Se siente humano porque no idealiza: reconoce la grandeza de Habermas, pero al mismo tiempo señala con firmeza las limitaciones de su pensamiento frente a la realidad latinoamericana. Esa tensión entre respeto y ruptura le da autenticidad y profundidad.
    Lo que más destaca es la manera en que logra conectar la filosofía abstracta con la experiencia concreta del Sur: la mesa del consenso , el grito del oprimido. Esa imagen deja claro que su reflexión no es solo académica, sino vivida, situada en la historia y en la lucha.
    Además, el cierre es muy digno: agradeces al maestro, pero reafirmas que la lucha sigue desde nuestra perspectiva. Es un texto que honra sin caer en la complacencia, que critica sin perder la humanidad. En definitiva, transmite la voz de alguien que piensa desde su tierra y que no teme decir que la verdadera liberación no se negocia, se conquista.

  21. Javier González says:

    Excelente, una visión diferente, pero que no baja o reduce la grandeza de este gran pensador

  22. Connie Sofía peñarredonda valle says:

    La muerte de Jürgen Habermas representa una gran pérdida para la filosofía contemporánea, ya que fue uno de los pensadores más influyentes en la defensa de la democracia deliberativa y del diálogo racional como base de la convivencia social. Su teoría de la acción comunicativa sostiene que los conflictos en la sociedad pueden resolverse mediante el diálogo libre y racional entre ciudadanos en condiciones de igualdad, buscando un consenso basado en la razón y no en la imposición del poder.
    En mi opinión, el aporte de Habermas sigue siendo fundamental porque resalta la importancia del diálogo, la argumentación y la racionalidad en la democracia. No obstante, la crítica latinoamericana también es válida, ya que recuerda que el diálogo solo puede ser justo si todos los participantes tienen verdaderamente las mismas oportunidades de participar. Por lo tanto, el reto actual no es rechazar completamente la propuesta de Habermas, sino complementarla con perspectivas que incluyan las realidades históricas y sociales de los pueblos que han sido marginados.

  23. Luciana Nuñez Arcila says:

    La partida de Jürgen Habermas en Starnberg cierra un capítulo monumental de la razón europea, pero deja abierta una herida ética que desde el Sur Global no podemos ignorar. Habermas fue el arquitecto de una «acción comunicativa» que, aunque brillante en el papel, siempre pareció exigir una mesa limpia, un salón climatizado y un interlocutor que hablara el lenguaje del poder para ser escuchado. Su gran pecado fue el universalismo abstracto: creer que el consenso es posible sin antes desmantelar las estructuras coloniales que silencian al oprimido. Resulta una paradoja trágica que un hombre que diseccionó los horrores del nazismo terminara sus días envuelto en un sionismo acrítico, de manera que válido con su respaldo el dolor en Gaza. Esa complicidad revela que su ética tenía fronteras geográficas y raciales.
    Al final, el encuentro en Atenas en 2013 con Habermas, donde la filosofía latinoamericana le plantó cara con su obra «El poder de la ética», queda como el testimonio de que el diálogo debe evitar el rol de cortesía académica para aceptar el de ejercicio de justicia que el maestro, en su ceguera eurocéntrica, nunca terminó de comprender.

  24. Mariana Bashell Mendoza Vargas says:

    El fallecimiento de Jürgen Habermas marca el fin de una era filosófica. Su teoría de la acción comunicativa buscaba una democracia basada en el diálogo racional, libre de dominación.

    Sin embargo, desde América Latina, se critica que esta «mesa» del diálogo a menudo favorece al «Norte», dejando fuera a los oprimidos y colonizados. Se argumenta que la verdadera liberación no siempre viene del consenso, sino de la «ruptura» y el «grito» de quienes son excluidos.

    Aunque se respeta su inteligencia y su contribución a la democracia, se señala que su ética puede ser eurocéntrica y que la descolonización es esencial para una liberación completa.

    Agradecemos a Habermas por ser un espejo que nos muestra lo que falta: no solo la paz del consenso, sino la justicia del grito. El Sur seguirá luchando.

  25. Avid Majjul Reyes says:

    El fallecimiento de Jürgen Habermas deja una gran pérdida para la filosofía contemporánea. Fue uno de los pensadores más importantes del mundo moderno y dedicó gran parte de su trabajo a defender la razón, el diálogo y la democracia. Su teoría de la acción comunicativa influyó mucho en la forma de entender la política, la sociedad y el debate público.
    Como señala el profesor Cristóbal Arteta, aunque desde América Latina podamos ver límites en su pensamiento, sobre todo por su visión más occidental (europea), no se puede negar que fue un verdadero gigante de la filosofía. Su idea del diálogo y del consenso sigue siendo importante, pero también nos invita a preguntarnos quiénes han quedado por fuera de ese diálogo. Aun así, su legado sigue siendo fundamental, porque su obra nos impulsa a seguir pensando críticamente sobre la democracia, la justicia y la libertad desde nuestras propias realidades.
    «Tal vez la tarea que nos deja Habermas es seguir creyendo en el valor del diálogo, pero pensándolo también desde nuestras realidades latinoamericanas y desde la voz de quienes históricamente han sido ignorados.”

  26. María Lucía Cuello says:

    Isabela Miranda
    Isabella Petro
    María Lucía Cuello
    Este texto plantea una provocación ontológica contra la hegemonía del consenso como fin último de la política universitaria. Bajo una lectura que evoca el pensamiento de autores como Chantal Mouffe o Jacques Rancière, se argumenta que el consenso puede actuar como una herramienta de domesticación que invisibiliza las relaciones de poder y neutraliza el disenso necesario para la verdadera transformación. La «liberación» aquí no se entiende como un acuerdo armónico, sino como un acto de subjetivación política que emerge precisamente cuando se rompe la unanimidad impuesta. Desde esta óptica, la universidad no debe ser un espacio de silencios compartidos, sino el escenario del acontecimiento filosófico donde la irrupción de lo diferente y la crítica radical fracturan el statu quo. Así, el artículo nos invita a reflexionar sobre si la democracia universitaria se fortalece en la paz del acuerdo o en la vitalidad de la disputa intelectual, sugiriendo que la libertad auténtica requiere la valentía de sostener la contradicción frente a la comodidad de la conformidad.

  27. Isa says:

    Los filósofos presocráticos (siglos VI-V a.C.) fueron fundamentales en la historia de la filosofía porque iniciaron el paso del mythos al logos, es decir, sustituyeron las explicaciones míticas y religiosas del mundo por explicaciones racionales y basadas en la observación. Con ellos nace la actitud crítica y racional que caracteriza a la filosofía occidental.

    Su principal aporte fue la búsqueda del arché (principio u origen de todas las cosas), intentando encontrar una sustancia o fundamento común del universo: Tales propuso el agua, Anaxímenes el aire, Anaximandro lo ilimitado (ápeiron) y Pitágoras los números. Esta búsqueda marcó el inicio de la reflexión científica sobre la naturaleza (physis).

    Además, sentaron las bases de grandes problemas filosóficos que influyeron directamente en Platón y Aristóteles, como la oposición entre el ser inmutable (Parménides) y el cambio constante (Heráclito), así como el atomismo de Demócrito.

    Su importancia radica en que transformaron la manera de pensar del ser humano: dejaron de explicar la realidad mediante mitos y comenzaron a buscar causas racionales y universales, estableciendo así los fundamentos de la filosofía, la ciencia y del pensamiento jurídico racional que más adelante influiría en la concepción del derecho como producto de la razón y no solo de la tradición o la voluntad divina.

  28. isabella petro dimas says:

    El texto es un homenaje crítico al filósofo alemán Jürgen Habermas tras su muerte, en el que se reconoce su enorme influencia en la filosofía política y en la defensa de la democracia a través de su teoría de la The Theory of Communicative Action, basada en el diálogo racional y el consenso. Sin embargo, desde una perspectiva latinoamericana cercana a la filosofía de la liberación de pensadores como Enrique Dussel, el texto critica que su propuesta sigue siendo eurocéntrica, porque supone un diálogo en condiciones de igualdad que en la práctica no existe para los pueblos colonizados, pobres o excluidos; por ello sostiene que la verdadera liberación no siempre surge del consenso racional, sino también de la resistencia y la ruptura frente a sistemas de poder que históricamente han dejado fuera al Sur global.

  29. Sol Medina says:

    Leer esta crítica de Arteta Ripoll me hace cuestionar profundamente la aplicabilidad de la acción comunicativa de Habermas en un contexto como el nuestro, donde la teoría del consenso parece chocar de frente con las brechas estructurales de América Latina. Aunque en clase estudiamos la importancia del diálogo racional para construir democracia, este texto nos recuerda que, desde la periferia y el Sur Global, el derecho no siempre puede ser un debate pausado entre iguales si la mesa ya está servida a favor de unos pocos; a veces, la verdadera justicia y la liberación requieren de esa «ruptura» o ese «grito» del oprimido que menciona el autor, pasando de una ética puramente eurocéntrica a una práctica jurídica y social que realmente reconozca a quienes históricamente han quedado fuera del diálogo.

  30. Melissa pacheco says:

    Melissa pacheco La muerte de Jürgen Habermas marca el final de una de las voces más influyentes de la filosofía contemporánea. Su propuesta de la Teoría de la acción comunicativa defendió la idea de que el diálogo racional podía ser la base de una democracia más justa. Sin embargo, desde América Latina muchos pensadores han señalado que ese ideal de consenso no siempre toma en cuenta las profundas desigualdades históricas entre el Norte y el Sur.

    Por eso, aunque su obra merece un enorme respeto por su rigor y su apuesta por la razón, también abre un debate necesario: si la verdadera justicia nace únicamente del consenso o también de la voz de quienes han quedado fuera de esa conversación. Habermas fue, sin duda, un gigante intelectual, pero su legado sigue siendo discutido y reinterpretado desde otras realidades del mundo.

  31. Melissa pacheco says:

    La muerte de Jürgen Habermas marca el final de una de las voces más influyentes de la filosofía contemporánea. Su propuesta de la Teoría de la acción comunicativa defendió la idea de que el diálogo racional podía ser la base de una democracia más justa. Sin embargo, desde América Latina muchos pensadores han señalado que ese ideal de consenso no siempre toma en cuenta las profundas desigualdades históricas entre el Norte y el Sur.

    Por eso, aunque su obra merece un enorme respeto por su rigor y su apuesta por la razón, también abre un debate necesario: si la verdadera justicia nace únicamente del consenso o también de la voz de quienes han quedado fuera de esa conversación. Habermas fue, sin duda, un gigante intelectual, pero su legado sigue siendo discutido y reinterpretado desde otras realidades del mundo.

  32. Santiago Trillos says:

    Una critica acertada, no hay que negar la grandeza del maestro habermas pero ante todo generar crítica para expandir el debate.

  33. Fabiana Tejera gonzalez says:

    El texto reconoce la grandeza intelectual de Jürgen Habermas, pero al mismo tiempo plantea una crítica desde América Latina: su idea de consenso y diálogo democrático parte de condiciones que muchas veces no existen en sociedades marcadas por la desigualdad y la exclusión. Es una reflexión que respeta su legado filosófico, pero recuerda que para el Sur la justicia no siempre nace del consenso, sino también del grito y la lucha de los oprimidos.

  34. Maryangel España Castro says:

    Este texto invita a reflexionar sobre cómo muchas veces se presenta el consenso como la solución ideal en la política, cuando en realidad los grandes cambios sociales han surgido del cuestionamiento y la confrontación con estructuras injustas. Me parece interesante la idea de que la verdadera liberación no nace de aceptar el orden existente, sino de la capacidad de criticarlo y transformarlo.

  35. Isabel Leguia says:

    El texto de Cristóbal Arteta Ripoll expresa un homenaje crítico a Jürgen Habermas. El autor reconoce su enorme aporte a la filosofía y a la defensa de la democracia basada en el diálogo y el consenso racional. Sin embargo, sostiene que esa idea de consenso es limitada cuando se mira desde América Latina, porque muchas veces las reglas del diálogo ya están definidas por las potencias del Norte y dejan fuera la voz de los pueblos históricamente oprimidos. Por eso plantea que la verdadera liberación no siempre surge del consenso, sino de la ruptura y del grito de quienes han sido excluidos. Aun así, mantiene un tono de respeto, reconociendo que Habermas fue un pensador fundamental que obligó a muchos filósofos del Sur a replantear y profundizar la lucha por la justicia y la liberación.

  36. Víctor manuel maury polo says:

    Habermas fue un filósofo muy importante, pero su teoría del consenso es criticada desde América Latina porque no toma suficientemente en cuenta las desigualdades y la realidad de los pueblos oprimidos.

  37. Juan Jose says:

    El texto plantea una mirada crítica al pensamiento de Habermas desde la experiencia histórica de América Latina. Aunque reconoce su importancia como uno de los grandes filósofos contemporáneos y su aporte a la defensa de la democracia mediante el diálogo racional, el autor cuestiona que su propuesta de consenso y comunicación racional parte de un contexto europeo que no refleja las realidades de desigualdad, colonialismo y exclusión del Sur global.

    En este sentido, el texto sostiene que la idea habermasiana de un diálogo libre de dominación resulta problemática cuando muchos grupos —como los pobres, los pueblos indígenas o los sectores históricamente oprimidos— ni siquiera tienen acceso real a ese espacio de diálogo. Por eso, desde la filosofía de la liberación latinoamericana, se plantea que la transformación social no siempre surge del consenso racional, sino también de la ruptura, la protesta y la denuncia frente a estructuras injustas.

  38. “La liberación empieza cuando el oprimido grita y no pide permiso.”
    Esta idea expresa que la justicia muchas veces comienza cuando quienes han sido excluidos alzan la voz y reclaman su dignidad, obligando a la sociedad a reconocerlos y escucharlos.

  39. Mariana badel muñoz says:

    Que gran texto ,Fue un gran filósofo y una figura enorme del pensamiento moderno, eso no se puede negar. Pero visto desde América Latina, su idea del diálogo y del consenso siempre dejó una sensación de distancia, como si esa conversación estuviera pensada desde Europa y no desde la realidad del pobre, del excluido y del colonizado. Aun así, su obra nos obligó a pensar, a debatir y también a responderle desde nuestra propia voz. Por eso su muerte no solo duele: también invita a recordar que la filosofía sigue viva cuando se admira, se discute y se confronta

  40. Talia perez lechuga says:

    TALIA PEREZ LECHUGA – 1B
    La reflexión muestra algo muy valioso: el respeto por un gran pensador sin dejar de hacer una crítica desde nuestra propia realidad latinoamericana. Reconoce la enorme influencia de Habermas en la defensa del diálogo y la democracia, pero también recuerda que muchas veces ese diálogo no incluye realmente a quienes históricamente han sido excluidos. Desde el Sur, la filosofía también tiene la tarea de cuestionar, incomodar y abrir espacio para las voces que no han sido escuchadas. Más que negar su legado, esta mirada lo complementa y nos invita a pensar la justicia desde nuestra propia historia.

  41. Mateo Villarreal says:

    La lectura es una reflexión crítica sobre la filosofía de Jürgen Habermas desde la perspectiva latinoamericana,la verdad muy importante

  42. Maria Ramos Ortega says:

    Profesor su reflexión logra algo muy difícil en filosofía: reconocer la grandeza de un pensador y, al mismo tiempo, señalar los límites históricos de su pensamiento. Jürgen Habermas imaginó una ética del diálogo capaz de producir consensos racionales, pero como bien señala, ese diálogo muchas veces se pensó desde condiciones que no eran universales, sino situadas en la experiencia europea. Desde América Latina como lo han señalado corrientes como la Filosofía de la Liberación el problema no es solo participar en la mesa del consenso, sino preguntarse quién la construyó, quién fija las reglas y quién históricamente quedó fuera de ella.
    Por eso su planteamiento es provocador y necesario: la liberación no siempre nace del acuerdo, sino de la irrupción del excluido que rompe el silencio impuesto por las estructuras de poder. En ese sentido, más que negar a Habermas, su lectura lo sitúa en diálogo crítico con el Sur, mostrando que la justicia no puede reducirse al consenso si antes no se ha reconocido la voz de quienes nunca fueron invitados a hablar.

  43. Carolina Pérez Tirado says:

    Este escrito sobre la muerte de Jürgen Habermas combina admiración y crítica filosófica. Por un lado, reconoce la importancia de Habermas y su propuesta de diálogo y consenso como fundamento de la democracia, especialmente a través de la Teoría de la Acción Comunicativa.

    Sin embargo, la reflexión del profesor sugiere que esta idea de consenso no siempre incluye a todos, particularmente desde la perspectiva latinoamericana, donde existen profundas desigualdades históricas. En este sentido, su comentario nos invita a considerar que, en contextos de opresión, la búsqueda de justicia a menudo surge más de la denuncia y la resistencia que del mero acuerdo. Así, el texto funciona como un respetuoso homenaje, pero también como una invitación a repensar la filosofía desde la perspectiva del Sur Global.

  44. Over solano says:

    El texto plantea una crítica a la teoría del consenso desarrollada por Jürgen Habermas desde una perspectiva latinoamericana. Habermas defendía la idea de que la democracia debía construirse a partir del diálogo racional entre ciudadanos libres e iguales, lo que él llamó “acción comunicativa”. Según esta teoría, los conflictos sociales pueden resolverse mediante la discusión y el consenso alcanzado a través de la razón.

    Sin embargo, el autor del texto sostiene que esta visión resulta limitada cuando se analiza desde la realidad histórica de América Latina. En sociedades marcadas por la colonización, la desigualdad económica y la exclusión social, el supuesto de que todos los participantes del diálogo se encuentran en condiciones iguales no siempre es real. Para muchos sectores marginados —como los pobres, los pueblos indígenas o las comunidades históricamente oprimidas— el acceso a ese espacio de diálogo ha sido históricamente restringido.

    Desde esta perspectiva, el texto propone que la liberación no siempre surge del consenso, sino que muchas veces comienza con la ruptura del orden establecido. El “grito del oprimido”, como lo menciona el autor, representa la protesta y la resistencia frente a estructuras de poder que no permiten una verdadera participación en el diálogo democrático. Esta postura se relaciona con corrientes de pensamiento latinoamericanas como la filosofía de la liberación, que buscan cuestionar el eurocentrismo presente en algunas teorías filosóficas occidentales.

    No obstante, el texto también reconoce la importancia de Habermas dentro de la filosofía contemporánea. Su defensa de la razón, el diálogo y la democracia deliberativa ha tenido una gran influencia en el pensamiento político moderno. Por ello, más que rechazar completamente su obra, el autor propone revisarla críticamente desde la realidad del Sur global.

    En conclusión, el texto invita a reflexionar sobre los límites del consenso como mecanismo de justicia social. Mientras que Habermas confía en el poder del diálogo racional para construir democracia, la crítica latinoamericana señala que primero es necesario garantizar condiciones reales de igualdad para que ese diálogo sea verdaderamente inclusivo.

  45. María Ángel Chavarría says:

    El texto habla de la muerte de Jürgen Habermas y reconoce que fue un pensador muy importante para la filosofía y la democracia. Sin embargo, también hace una crítica desde América Latina, diciendo que muchas de sus ideas sobre el diálogo y el consenso no siempre incluyen a los pueblos del Sur. En general, el autor muestra respeto por su obra, pero recuerda que la verdadera liberación también viene de escuchar a quienes han sido excluidos.

  46. Juan Gomez Salas says:

    La muerte de Jürgen Habermas marca el cierre de una de las voces más influyentes de la filosofía contemporánea. Su apuesta por la razón, el diálogo y la democracia deliberativa dejó una huella profunda en el pensamiento político moderno. Sin embargo, desde América Latina su obra también invita a la crítica: el ideal de consenso que propuso muchas veces no logró incorporar plenamente las voces históricamente excluidas del Sur. Su legado, más que un punto final, queda como un desafío abierto para repensar la justicia, el diálogo y la liberación en un mundo verdaderamente plural

  47. Lisnay Restrepo says:

    Jürgen Habermas fue uno de los grandes pensadores de la democracia contemporánea, especialmente por su teoría de la acción comunicativa, donde plantea que el diálogo racional puede conducir al consenso y a sociedades más justas. Sin embargo, desde América Latina varios autores han señalado que esa idea de diálogo muchas veces parte de condiciones de igualdad que en la realidad no existen, especialmente para los pueblos históricamente oprimidos. Por eso, más que rechazar su pensamiento, el reto es complementarlo con perspectivas críticas del Sur que incluyan la experiencia del pobre, del colonizado y del excluido en la construcción de la justicia.”

  48. Sofi Valentina Guevara says:

    El texto reconoce la importancia del filósofo alemán Jürgen Habermas y su aporte a la democracia mediante la idea del diálogo y el consenso. Sin embargo, también presenta una crítica desde América Latina, señalando que su teoría no siempre tiene en cuenta las desigualdades históricas entre el Norte y el Sur. Por eso, plantea que la verdadera liberación de los pueblos oprimidos no siempre nace del consenso, sino de la lucha contra las injusticias. Aun así, se le reconoce como un pensador fundamental que dejó una gran huella en la filosofía contemporánea.

  49. Nicolle Vargas says:

    Interesante reflexión. La obra de Jürgen Habermas marcó profundamente la filosofía política y la idea de democracia basada en el diálogo. Sin embargo, también es válido cuestionarla desde la realidad latinoamericana, donde muchas voces históricamente han quedado fuera de ese consenso. Reconocer su legado y, al mismo tiempo, pensar críticamente desde nuestras propias experiencias es parte de seguir construyendo pensamiento desde el Sur.

  50. Rogelio Eduardo Villadiego Florez says:

    Este texto me deja pensando bastante sobre la relación entre la filosofía y la realidad de nuestras sociedades. Habermas siempre fue presentado como un pensador clave de la democracia deliberativa, alguien que confiaba en que el diálogo racional y el consenso podían resolver los conflictos sociales. Sin embargo, la reflexión que plantea el autor muestra una crítica muy fuerte desde América Latina, donde muchas veces las condiciones para ese diálogo igualitario simplemente no existen.

    En contextos como los nuestros, marcados por desigualdades históricas, pobreza y herencias coloniales, la idea de que todos pueden sentarse a dialogar en igualdad parece más un ideal que una realidad. Por eso entiendo el punto del texto cuando dice que muchas veces el “consenso” puede terminar invisibilizando a quienes ni siquiera tienen voz dentro del sistema. Desde esa perspectiva, la liberación no siempre nace del acuerdo, sino de la denuncia y de la resistencia de quienes han sido excluidos.

    Aun así, también me parece importante reconocer, como lo hace el autor al final, que Habermas fue un filósofo fundamental para pensar la democracia moderna. Sus ideas sobre la comunicación, el debate público y la racionalidad siguen siendo muy influyentes. Tal vez el reto para nosotros, especialmente desde América Latina, no sea simplemente rechazar su pensamiento, sino dialogar críticamente con él y adaptarlo a nuestras realidades, donde la justicia social y la inclusión siguen siendo desafíos urgentes.

  51. Juan Camilo Castillo says:

    Buenas tardes profesor Arteta especiales saludos para empezar mi intervención me gustaría recordar lo que decía Habermas respecto a la esfera pública que en mi opinión es algo muy relacionado con lo que usted plantea trayendo a colación el espacio físico o virtual siendo este donde los ciudadanos discuten problemas de interés general recordando que Habermars decía esto porque sentía que así se llevaría a una democracia legítima debido a que surgirían en un debate abierto en esta esfera pública ahora relacionándolo con lo que dice estoy de acuerdo con su postura de que este seguía una postura eurocéntrica ya que esto aquí en los países del sur nunca se podría hacer sin importar sistemas económicos nunca se toma en cuenta la decisión del pueblo porque seguir ideales egoístas que solo satisfacen a quien los impone. muchas gracias

  52. miguel angel campo mendoza says:

    En mi opinión, el texto muestra un gran respeto por el pensamiento de Jürgen Habermas, pero al mismo tiempo presenta una crítica fuerte desde la realidad latinoamericana. Se reconoce que Habermas fue uno de los filósofos más importantes del pensamiento contemporáneo, especialmente por su idea de la acción comunicativa, donde plantea que el diálogo racional y el consenso pueden ser la base para construir una sociedad más justa y democrática.

    Sin embargo, también entiendo la crítica que hace el profesor Cristobal. Desde mi punto de vista, muchas veces esas propuestas de diálogo y consenso parten de contextos europeos que no reflejan completamente la historia de desigualdad, colonización y exclusión que han vivido muchos pueblos del Sur. En América Latina, la realidad social ha mostrado que muchas personas ni siquiera tienen un lugar en esa “mesa de diálogo”, por lo que antes de hablar de consenso es necesario reconocer las injusticias históricas y escuchar la voz de quienes han sido silenciados.

    Por eso, creo que el texto logra algo interesante: reconoce la grandeza intelectual de Habermas y su aporte a la filosofía política, pero también invita a pensar la filosofía desde nuestra propia realidad latinoamericana. Más que rechazar su pensamiento, lo que hace es complementarlo con una mirada crítica que pone en el centro la lucha por la justicia, la dignidad y la liberación de los pueblos históricamente oprimidos.

  53. Alan Miguel Durán Sarmiento says:

    Este texto es muy especial, se nos refleja una mirada muy personal y significativa del docente Cristóbal Arteta Ripoll sobre la figura del hombre con quien tuvo la oportunidad de compartir. A través de sus palabras se percibe no solo una descripción de sus ideas, sino también una profunda admiración por sus acciones, su pensamiento y el impacto que dejó en su entorno.

    muestra la relevancia de su legado y cómo sus acciones estuvieron ligadas a sus ideales. En ese sentido, nos invita a reconocer la importancia de recordar a este tipo de figuras y de reflexionar sobre el impacto que pueden tener sus ideas en la sociedad como lo hizo jürgen habermas y su gran forma de pensar y ver las cosas.

  54. Andres Camilo Villa Alcalá says:

    Me parece muy interesante el artículo porque habla sobre la muerte del filósofo Jürgen Habermas y analiza sus ideas sobre el diálogo y el consenso en la democracia. Cristóbal Arteta Ripoll reconoce que Habermas fue un pensador muy importante, pero también critica que su teoría puede ser muy centrada en Europa y no siempre toma en cuenta la realidad de América Latina y de los pueblos del Sur, como los pobres o los grupos históricamente excluidos. El texto plantea que muchas veces esas personas ni siquiera tienen la oportunidad de participar en ese diálogo, por lo que la verdadera liberación puede surgir de la protesta o de la lucha por ser escuchados. esto me parece importante porque muestra que la justicia no solo debe basarse en el consenso, sino también en reconocer las desigualdades y darle voz a quienes normalmente no la tienen.

  55. Isabella Fonseca García says:

    Tras la partida de Jürgen Habermas un filósofo alemán, da a conocer su teoría acerca la acción comunicativa. Donde proponía diálogo racional y el consenso como base esencial en la democracia. Con base a lo anterior se puede inferir como esta denominación que el filósofo es eurocentrista, ya que no tiene en cuenta la realidad de las luchas de los pueblos del sur. Si no que se centraba más en el norte. Es decir Europa como centro del mundo.

  56. Gustavo rojas says:

    El texto habla sobre la muerte de Jürgen Habermas y reconoce que fue un gran filósofo que defendía el diálogo y el consenso como base de la democracia. Sin embargo, también hace una crítica desde América Latina, diciendo que ese diálogo muchas veces no incluye realmente a los pueblos del Sur. Por eso plantea que la verdadera liberación no siempre nace del consenso, sino de la lucha y de la voz de los oprimidos.

  57. Maria rojas says:

    El texto sobre Jürgen Habermas no es solo una despedida, es un diálogo honesto entre el respeto y la crítica. Reconoces su grandeza, pero también señalas, desde el Sur, lo que su teoría no alcanzó a ver: que no todos hemos estado sentados en esa mesa del consenso. Es un homenaje valiente, porque honra su legado sin renunciar a la voz de los que históricamente han quedado fuera. Eso lo hace humano, profundo y necesario.

  58. Juan Castellaos says:

    El artículo plantea una reflexión interesante sobre la idea de liberación política al cuestionar la noción de que el consenso siempre es el camino para alcanzar la libertad. A mi parecer, el texto invita a pensar que muchos cambios históricos importantes no surgieron necesariamente del acuerdo general, sino de tensiones, debates y confrontaciones que permitieron cuestionar estructuras de poder establecidas. Esto recuerda a diversas corrientes del pensamiento crítico latinoamericano que sostienen que la liberación implica tomar conciencia de las formas de dominación y transformarlas activamente, más que simplemente adaptarse al orden existente. En ese sentido, el artículo aporta una mirada provocadora sobre la relación entre conflicto, crítica y transformación social.

  59. Samuel López says:

    El texto presenta a Jürgen Habermas como uno de los filósofos más importantes de la modernidad, destacando su aporte a la teoría de la acción comunicativa, donde el diálogo racional y el consenso son la base de una sociedad democrática. Desde esta perspectiva, el derecho se entiende como un instrumento que debe construirse a partir de la participación y la deliberación de los ciudadanos, buscando acuerdos justos sin imposiciones.

    Sin embargo, el autor también plantea una crítica fuerte desde el contexto latinoamericano. Señala que ese ideal de diálogo no es completamente real, porque no todos los sujetos participan en igualdad de condiciones. Históricamente, los países del Sur, así como los sectores más vulnerables, han sido excluidos o han tenido una voz limitada. Por eso, el consenso que propone Habermas puede resultar insuficiente si no se tienen en cuenta las desigualdades sociales, económicas y culturales.

    Desde el punto de vista jurídico, esto es muy importante porque implica que la justicia no solo debe basarse en normas y procedimientos formales, sino también en la realidad material de las personas. Es decir, no basta con que exista participación, sino que esta debe ser verdaderamente inclusiva y equitativa. Además, introduce la idea de que, en algunos casos, los cambios sociales no se logran solo a través del diálogo, sino también mediante procesos de resistencia frente a la injusticia.

    En conclusión, el texto reconoce a Habermas como un pensador fundamental para la democracia y el derecho, pero también señala sus límites. Invita a complementar su teoría con enfoques críticos, como los de la filosofía de la liberación, que buscan una justicia más real y cercana a las necesidades de los pueblos latinoamericanos.

  60. Karoly Moreno says:

    En mi opinión el artículo plantea más que todo una reflexión crítica sobre la idea de que la liberación social pueda alcanzarse únicamente mediante el consenso racional, como lo propone la teoría de la acción comunicativa de Jürgen Habermas. El autor también señala que, en contextos como el latinoamericano, marcados por profundas desigualdades históricas y relaciones de poder, el consenso muchas veces no se construye en condiciones realmente igualitarias. Por ello, sostiene que la verdadera liberación no depende solo del diálogo institucional, sino también de la capacidad de los sujetos históricamente excluidos para cuestionar y transformar las estructuras que han limitado su participación. En este sentido entendemos el texto abre un debate importante sobre los límites del consenso como fundamento de justicia y sobre la necesidad de incorporar perspectivas críticas que reconozcan las realidades sociales y políticas de nuestra región.

  61. Emily Daza says:

    Este artículo es un homenaje crítico intenso a Jürgen Habermas que combina memoria personal, reflexión filosófica y una toma de posición latinoamericana frente a su pensamiento: reconoces su grandeza intelectual y su fe en la razón y el diálogo democrático —expresada en su teoría de la acción comunicativa—, pero señalas con fuerza lo que consideras su límite central, el eurocentrismo de un modelo de consenso que presupone una mesa donde el Norte ya está sentado mientras el Sur, el pobre, el colonizado y el excluido quedan fuera; por eso planteas que, desde América Latina, la liberación no siempre nace del consenso racional sino de la irrupción del oprimido que rompe el orden que lo silencia, y el texto logra un equilibrio interesante porque, aun con un tono combativo y poético, termina reconociendo a Habermas como un gigante cuyo pensamiento obligó a las filosofías del Sur a responder, discutir y construir una crítica más radical de la modernidad.

  62. Simón Quessep Perez says:

    La filosofía de la liberación interpreta críticamente a Jürgen Habermas sin rechazarlo, sino ampliándolo. Muestra que el diálogo racional que él propone no es realmente igual para todos, porque hay grupos históricamente excluidos.
    Por eso, plantea que el consenso no es totalmente neutral y que es necesario incluir a quienes no han tenido voz en esa conversación.

  63. Nicole Velasquez says:

    Nicole Velasquez:
    La muerte de Jürgen Habermas puede entenderse de forma positiva como el cierre de una etapa clave en la filosofía contemporánea y, al mismo tiempo, como el inicio de nuevas reflexiones. Su vida representa la defensa constante del diálogo, la razón y la democracia, incluso en contextos marcados por profundas desigualdades. Esa confianza en la comunicación como herramienta de cambio, lejos de ser una debilidad, constituye una forma de esperanza intelectual. Además, su fallecimiento no significa el fin de su pensamiento, sino su transformación en legado, pues sus ideas continúan influyendo y generando debate. Las críticas desde América Latina, especialmente sobre su enfoque eurocéntrico, no disminuyen su importancia, sino que evidencian su impacto, al motivar nuevas corrientes como la filosofía de la liberación. Así, su muerte impulsa a otras voces a desarrollarse, consolidando su papel como punto de partida para seguir pensando la justicia.

    • DAVID LEON PEÑARANDA says:

      El texto del profesor Cristóbal Arteta Ripoll logra algo muy valioso: rendir homenaje a Jürgen Habermas sin dejar de hacer una crítica profunda y situada desde América Latina. Me parece especialmente importante la idea de que el consenso, tal como lo plantea Habermas en su teoría de la acción comunicativa, no siempre es posible en contextos donde existen desigualdades estructurales tan marcadas. El autor muestra con claridad que no todos los sujetos participan en igualdad de condiciones en ese “diálogo ideal”, lo que cuestiona la supuesta universalidad de esta propuesta.

      Además, la metáfora de “la mesa del diálogo” resulta muy potente, porque permite entender cómo históricamente el Norte ha definido las reglas del debate, mientras que el Sur ha sido excluido o reducido a un papel pasivo. En ese sentido, el texto no solo critica, sino que también propone una mirada distinta: la liberación no siempre nace del consenso, sino que muchas veces surge de la ruptura, de la resistencia y de la voz de quienes han sido silenciados. Esto conecta claramente con las corrientes de la filosofía de la liberación latinoamericana, que priorizan la justicia material sobre los ideales abstractos. En definitiva, es un texto que invita a repensar la filosofía desde nuestra realidad y no desde modelos importados.

  64. Lloyd José Martínez Rueda says:

    El artículo de Cristóbal Arteta Ripoll sobre la muerte de Jürgen Habermas es, al mismo tiempo, un homenaje y una crítica incisiva. Su valor radica en la tensión que establece entre el reconocimiento de la grandeza intelectual del filósofo alemán y la denuncia de los límites de su propuesta cuando se observa desde América Latina.

  65. Richar Rodriguez says:

    La hermenéutica es fundamental en el derecho porque permite que las normas no se apliquen de manera mecánica, sino con un sentido interpretativo. A través de la interpretación, el abogado puede comprender el verdadero significado de la ley y adaptarlo a cada caso concreto. Esto es importante porque las leyes muchas veces son generales y necesitan ser analizadas según el contexto. En este sentido, la hermenéutica garantiza una aplicación más justa del derecho, ya que busca no solo lo que dice la norma, sino lo que realmente quiere expresar.

  66. Patiño Jhonnier says:

    Habermas, dice que la perspectiva del profesor Arteta, nos invita a reflexionar sobre la conmovedora esencia de este texto y su autor, que no solo relata una vivencia personal, sino que también emite un juicio crítico sobre la justicia y la paz que todavía nos faltan, y que debemos persistir en nuestro empeño para lograrlas

  67. Richar Rodriguez says:

    La hermenéutica jurídica es clave porque ayuda a dar claridad cuando las leyes pueden ser ambiguas o confusas. No basta con leer una norma, sino que es necesario analizar su intención y el contexto en el que fue creada. Gracias a esto, el abogado puede construir mejores argumentos y tomar decisiones más justas. En conclusión, la hermenéutica no solo sirve para entender la ley, sino también para aplicarla de manera correcta y coherente en la práctica.

  68. Sharon Bedoya says:

    Este texto logra algo muy interesante: combina respeto y crítica. Reconoce su grandeza como filósofo y su aporte al diálogo y la democracia, pero al mismo tiempo cuestiona que su propuesta es eurocéntrica y no incluye realmente la voz del Sur.

    La idea más fuerte es que el consenso que propone Habermas no siempre es posible en contextos de desigualdad, y que desde América Latina la liberación muchas veces surge más de la ruptura y la resistencia que del diálogo ideal. Es un texto claro, crítico y con identidad propia, que invita a pensar la filosofía desde nuestra realidad.

  69. Sharon Bedoya says:

    El texto sobre Jürgen Habermas no se queda en el típico homenaje, sino que lo convierte en un espacio de debate. Me parece valioso que no idealice su pensamiento, sino que lo ponga en tensión desde una mirada latinoamericana, mostrando que el “diálogo” que él propone no siempre parte de condiciones justas.

    Lo más llamativo es cómo contrapone el consenso con la voz del oprimido, sugiriendo que hay realidades donde primero se necesita ser escuchado antes que dialogar en igualdad. Aun así, mantiene un equilibrio al reconocer su importancia, lo que hace que el comentario no sea un rechazo, sino una crítica reflexiva y bien fundamentada.

  70. María Miranda Jiménez says:

    es fuerte y bien logrado porque combina respeto y crítica hacia Jürgen Habermas. Reconoces su importancia, pero señalas con claridad su límite eurocéntrico desde una mirada latinoamericana cercana a Enrique Dussel. Lo mejor es esa idea de que el “diálogo” no incluye a todos; lo único a cuidar es el tono, porque algunas frases son más emocionales que argumentativas

  71. Mariana Zuluaga says:

    Mariana Zuluaga 1D
    considero que el texto es muy crítico porque no solo rinde homenaje a Jürgen Habermas, sino que también lo cuestiona desde una perspectiva latinoamericana. Me llama la atención cómo se reconoce su importancia en la construcción de la democracia a través de la teoría de la acción comunicativa, pero al mismo tiempo se critica que esa idea de consenso no tiene en cuenta las desigualdades reales entre el Norte y el Sur.
    Desde mi formación inicial, entiendo que el planteamiento central (que la liberación no siempre nace del consenso sino de la ruptura) es fuerte, pero invita a reflexionar. En el Derecho muchas veces se habla del diálogo, la participación y el acuerdo como bases de la democracia; sin embargo, el texto muestra que no todos los actores están en igualdad de condiciones para participar en ese diálogo, lo que puede convertir el consenso en algo excluyente.
    También me parece importante la crítica al eurocentrismo, ya que evidencia que las teorías jurídicas y filosóficas no siempre responden a las realidades de América Latina. Esto me hace pensar que como futura abogada no solo debo conocer estas teorías, sino también cuestionarlas y adaptarlas a nuestro contexto social, donde existen problemáticas como la desigualdad, la pobreza y la exclusión histórica.

  72. sofia silgado says:

    Es un artículo profundo, claro y muy bien argumentado, que logra combinar el respeto por la grandeza intelectual de Jürgen Habermas con una crítica firme y necesaria desde la realidad latinoamericana. El autor no solo reconoce su aporte a la filosofía y a la idea del diálogo democrático, sino que también señala, con mucha claridad, sus límites frente a contextos marcados por la desigualdad y la exclusión.

    Lo más valioso del texto es cómo invita a repensar la idea de consenso, mostrando que no siempre garantiza justicia, especialmente cuando hay voces que históricamente han sido silenciadas. De esta manera, el artículo no se queda en lo teórico, sino que conecta la filosofía con la realidad social, lo que lo hace aún más significativo.

  73. Salome Rivera says:

    Su texto es una reflexión fuerte. Logra combinar el reconocimiento intelectual a Jürgen Habermas con una crítica profunda desde la perspectiva latinoamericana; Se nota que no es solo un homenaje, sino también una toma de postura filosófica: valora su aporte a la democracia y al diálogo racional, pero al mismo tiempo cuestiona los límites de su pensamiento cuando se observa desde realidades marcadas por la desigualdad, la colonialidad y la exclusión.
    Especialmente potente es la idea de que el consenso no siempre incluye a todos, y que muchas veces las voces del Sur han quedado fuera de esa “mesa del diálogo”. Esa tensión entre consenso y liberación está muy bien planteada y abre un debate filosófico importante entre la tradición europea y las corrientes de pensamiento crítico latinoamericano.
    En general, su escrito transmite respeto, memoria y crítica al mismo tiempo. Es un texto que no solo despide a un gran filósofo, sino que también invita a seguir pensando la filosofía desde nuestra propia realidad histórica y social.

  74. Torres Villazon María ángel says:

    El planteamiento resulta profundamente provocador, ya que invita a cuestionar una de las bases más influyentes de la filosofía contemporánea representada por Jürgen Habermas. La idea de que la liberación no surge del consenso, sino de la ruptura, abre un debate necesario, especialmente desde el contexto latinoamericano, donde las condiciones históricas de desigualdad y exclusión han limitado la participación real en ese “diálogo racional” que Habermas propone.
    Sin embargo, más que ver estas posturas como opuestas, considero que pueden entenderse como complementarias. Por un lado, la crítica del docente, Cristóbal Arteta Ripoll evidencia que no todos los sujetos han tenido voz en las estructuras del diálogo, lo cual es un señalamiento válido frente al euro centrismo. Pero, por otro lado, el ideal habermasiano de una comunicación libre de dominación sigue siendo una aspiración importante para construir sociedades más justas.

    En este sentido, el verdadero desafío no es elegir entre consenso o ruptura, sino reconocer cuándo es necesario cada uno: el grito del oprimido como acto de visibilización, y el diálogo como camino hacia la transformación. Así, la reflexión no niega a Habermas, sino que lo reinterpreta desde una realidad más amplia, donde la ética no solo debe ser racional, sino también histórica y situada.

  75. Santiago carrascal says:

    El texto presenta a Jürgen Habermas como un filósofo fundamental para entender la democracia moderna, especialmente por su propuesta de la acción comunicativa, basada en el diálogo y el consenso racional. Sin embargo, también plantea una crítica desde América Latina, señalando que este modelo puede ser limitado, ya que no tiene en cuenta las desigualdades históricas entre el Norte y el Sur.

    Desde esta perspectiva, se cuestiona que el diálogo no siempre es suficiente cuando existen relaciones de poder que excluyen a ciertos grupos, como los pobres o los pueblos históricamente oprimidos. Por eso, se resalta que la verdadera justicia no siempre surge del consenso, sino también de la capacidad de cuestionar y transformar esas estructuras injustas.

    Como estudiante de primer semestre de derecho, este análisis es importante porque muestra que el derecho y la democracia no deben basarse únicamente en normas y acuerdos formales, sino que también deben considerar las condiciones reales de igualdad. Esto invita a pensar en un ejercicio del derecho más crítico, que no solo busque el consenso, sino también la inclusión y la justicia social.

  76. Mariana Noguera Ruiz says:

    La idea de que la liberación no nace del consenso sino de la ruptura me deja pensando mucho. No como negación del diálogo, sino como advertencia: no todo diálogo es realmente inclusivo. A veces, como sugiere, ya hay condiciones dadas que silencian a algunos antes de que puedan siquiera hablar. Esa imagen de “la mesa” me parece muy potente.

    También, me parece muy humano el cierre, no niega al maestro, pero tampoco lo idealiza. Lo reconoce como un gigante que, incluso sin incluirnos plenamente, nos obligó a pensar y a responder. En ese sentido, su legado no es solo lo que dijo, sino lo que provocó.

  77. Lyla Silva says:

    La reflexión es un adiós crítico y agradecido a Jürgen Habermas: se le reconoce como un gigante de la razón comunicativa que soñó con una democracia sin dominación, pero desde América Latina se le reprocha su eurocentrismo ciego: su “mesa del diálogo” siempre estuvo puesta y presidida por el Norte, excluyendo al pobre, al colonizado y al oprimido. El consenso racional que propone termina siendo un lujo colonial que silencia el grito del Sur; por eso la verdadera liberación no pasa por sentarse en esa mesa, sino por romperla con un incendio y afirmar la justicia desde el grito sin permiso. Aun así, se le agradece haber sido el espejo que obligó al Sur a articular su propia voz y a superarlo.

  78. Simon Sanchez Mayorga says:

    La verdadera liberación no viene de quedarnos el silencio, si no de gritar ante las injusticias que muchas veces en el norte nos quieren ver mudos. Es una reflexión importante lo que el doctor Arteta manifiesta, de que la filosofía de: “Jürgen Habermas” es muy eurocentrista, si claro es un pensador grande, que no se puede negar que sus reflexiones dan fruto a algo grande, pero no podemos evadir que en el sur, donde se le han callado la voz a una gran parte de la población que no cumple los rasgos que el norte reclama, inevitablemente no podemos pensar que solo negociándome en la mesa se resuelven las cosas, cuando son en el norte los que ponen la mesa pero solo hechos pudiendo hablar y decidir, mientras nosotros callar y obedecer.

  79. Bianca Osorio Villalba says:

    Me llama mucho la atención el texto porque El explica que el consenso (lo que la mayoría acepta) no siempre significa justicia, porque muchas veces deja por fuera a los más débiles. Por eso, la verdadera liberación no nace de estar de acuerdo con el sistema, sino de cuestionarlo y buscar cambios cuando es injusto.

  80. María José González Andriolis says:

    Es un texto muy potente y profundamente latinoamericano. Reconoce con justicia la grandeza de Habermas, pero también señala un límite importante de su pensamiento: su dificultad para incorporar las realidades del Sur global.
    La crítica al carácter eurocéntrico de la acción comunicativa es válida, sobre todo cuando se confronta con contextos de desigualdad estructural donde no todos pueden participar en condiciones reales de diálogo. Sin embargo, también es interesante pensar que la propuesta de Habermas puede ser una herramienta que, reinterpretada desde América Latina, sirva justamente para visibilizar esas exclusiones.
    Más que una negación total, quizá el reto es tensionar su teoría con las perspectivas de la filosofía de la liberación, para construir un pensamiento más inclusivo y situado.
    En todo caso, queda claro que su legado sigue vivo precisamente porque genera este tipo de debates.

  81. Mariana Daza Echeverri says:

    El texto presenta una crítica fuerte pero interesante a la propuesta de Jürgen Habermas, especialmente desde la perspectiva latinoamericana. Como estudiante de derecho, me parece valioso porque cuestiona la idea de que el consenso siempre es justo, mostrando que muchas veces no todos tienen las mismas condiciones para participar en ese diálogo. Esto es importante en el derecho, ya que las normas y decisiones también deben tener en cuenta las desigualdades reales de la sociedad. Sin embargo, también considero que el autor reconoce adecuadamente el aporte de Habermas a la democracia y al pensamiento jurídico, lo cual demuestra una postura equilibrada. En si, el texto invita a reflexionar sobre la necesidad de construir un sistema más inclusivo, donde no solo exista diálogo, sino también verdadera justicia para los sectores históricamente excluidos.

  82. gabriela barandica says:

    El texto reconoce que Jürgen Habermas fue muy importante, pero lo critica porque su idea del diálogo no siempre funciona en la realidad. Dice que muchas personas no tienen voz, especialmente en América Latina, y por eso a veces la solución no es dialogar, sino protestar. En resumen, respeta a Habermas, pero señala que su pensamiento es muy europeo y deja por fuera a los más pobres.

  83. Solangel Medina Pinedo,Isabella Jiménez Manzano, María Fernanda Campo,María José González Andriolis,Bianca Vanesa Osorio Villalba says:

    Este texto hace una reflexión crítica muy fuerte y apasionada sobre el pensamiento de Jürgen Habermas, especialmente desde una mirada latinoamericana.
    El autor reconoce a Habermas como un gran pensador —un “gigante” de la filosofía—, pero al mismo tiempo cuestiona el alcance real de su propuesta de la “acción comunicativa”. La crítica central es que ese ideal de diálogo racional y consenso no toma en cuenta las desigualdades reales entre el Norte y el Sur. Es decir, no todos participan en igualdad de condiciones, y muchos grupos (pobres, colonizados, marginados) quedan excluidos o sin voz.
    Desde esta perspectiva, el texto plantea que la liberación verdadera no surge del consenso tranquilo, sino de la ruptura, del reclamo fuerte de quienes han sido históricamente silenciados. Aquí se nota una influencia clara del pensamiento de la filosofía de la liberación latinoamericana, que prioriza la justicia social sobre los acuerdos formales.
    Sin embargo, el autor no rechaza totalmente a Habermas. Al contrario, lo valora como un referente importante que impulsó el debate y ayudó a evidenciar lo que faltaba: incluir otras realidades y voces en la construcción de la democracia.

  84. Isabella Jiménez Manzano, Bianca Vanesa Osorio Villalba, María Fernanda Campo Madiedo,Solangel Medina Pinedo y María José González Andriolis says:

    Este texto hace una reflexión crítica muy fuerte y apasionada sobre el pensamiento de Jürgen Habermas, especialmente desde una mirada latinoamericana.
    El autor reconoce a Habermas como un gran pensador —un “gigante” de la filosofía—, pero al mismo tiempo cuestiona el alcance real de su propuesta de la “acción comunicativa”. La crítica central es que ese ideal de diálogo racional y consenso no toma en cuenta las desigualdades reales entre el Norte y el Sur. Es decir, no todos participan en igualdad de condiciones, y muchos grupos (pobres, colonizados, marginados) quedan excluidos o sin voz.
    Desde esta perspectiva, el texto plantea que la liberación verdadera no surge del consenso tranquilo, sino de la ruptura, del reclamo fuerte de quienes han sido históricamente silenciados. Aquí se nota una influencia clara del pensamiento de la filosofía de la liberación latinoamericana, que prioriza la justicia social sobre los acuerdos formales.
    Sin embargo, el autor no rechaza totalmente a Habermas. Al contrario, lo valora como un referente importante que impulsó el debate y ayudó a evidenciar lo que faltaba: incluir otras realidades y voces en la construcción de la democracia.

  85. Maria Mercedes Muskuz Athias says:

    Quizás, el problema no es solo quien se sienta en la mesa, sino quien define qué significa hablar. Porque incluso cuando el oprimido logra entrar al diálogo, muchas veces está obligado a usar un lenguaje que no es el suyo. Ahí la dominación no desaparece, solo se ve más sutil. Aun así reconocemos y agradecemos a Habermas por sus aportes, porque su pensamiento incluso con barreras, nos permitió las herramientas para cuestionar, responder y pensar desde nuestro lugar.

  86. Ayda Ortiz says:

    El texto sobre Jürgen Habermas acierta al cuestionar el límite real de su teoría: su idea de diálogo y consenso parece ignorar que no todos parten desde las mismas condiciones. Desde América Latina, ese “consenso” suena más a exclusión disfrazada, donde el Sur no tiene verdadera voz. Aunque su aporte a la filosofía es innegable, su propuesta queda incompleta porque no enfrenta de fondo las desigualdades históricas ni la necesidad de una transformación más radical.

  87. Mateo ceballos says:

    La intención del autor es lanzar una crítica frontal a la filosofía de Jürgen Habermas desde una perspectiva latinoamericana. Busca cuestionar la idea de que el consenso racional sea el camino hacia la liberación, señalando que ese modelo de diálogo ignora las desigualdades históricas y deja por fuera a los sectores oprimidos.
    Al mismo tiempo, el texto intenta reivindicar una visión distinta: la liberación como ruptura, como irrupción del excluido que no ha sido reconocido dentro del sistema. No es solo una crítica teórica, sino una toma de posición política y ética desde el Sur.
    Aunque el tono es confrontativo, también hay un reconocimiento implícito de la grandeza intelectual de Habermas. En el fondo, el autor no busca negarlo, sino evidenciar sus límites y abrir espacio para una filosofía más situada en la experiencia de los pueblos históricamente marginados.

  88. Sara Paulina Paternostro says:

    El texto constituye un homenaje póstumo y una reflexión crítica sobre el legado del filósofo alemán Jürgen Habermas, tras su fallecimiento. El profesor reconoce la maestría intelectual de Habermas y su apuesta por la acción comunicativa, pero cuestiona la aplicabilidad de sus teorías en el contexto de América Latina. Se argumenta que su enfoque en el consenso racional resulta eurocéntrico y omite las realidades de exclusión y opresión que sufren los pueblos del Sur Global.La verdadera liberación no surge de un diálogo amable en una mesa preestablecida, sino de la ruptura y el grito de quienes han sido marginados por el sistema colonial. Finalmente, se despide al pensador agradeciéndole por ser el espejo que permitió identificar la necesidad de una justicia social más profunda y combativa.

  89. Juan Diego Vergara says:

    A veces el verdadero valor de un pensador no es que estemos de acuerdo con él, sino que nos obligue a hacernos mejores preguntas. Este artículo logra eso: despedir a Habermas dándole su lugar, pero sin dejar de cuestionar desde dónde hablamos nosotros.

  90. Isabella Jiménez Manzano says:

    El texto sobre Jürgen Habermas logra una tensión interesante entre homenaje y crítica. Reconoce su enorme aporte con la teoría de la acción comunicativa, pero lo cuestiona desde una perspectiva latinoamericana influida por pensadores como Enrique Dussel. La idea de que el “diálogo” habermasiano presupone condiciones ideales que no existen en contextos de desigualdad estructural es un señalamiento válido: no todos los sujetos participan en igualdad de condiciones, y muchas voces históricamente han sido excluidas de esa “mesa” racional.

    Sin embargo, el texto cae en una radicalización que puede simplificar el pensamiento de Habermas. Presentar el consenso como ingenuidad o como complicidad ignora que su propuesta justamente busca criticar las distorsiones del poder en la comunicación. Además, oponer diálogo a “ruptura” como única vía de liberación puede llevar a justificar formas de acción que no necesariamente construyen alternativas sostenibles. En ese sentido, la crítica es potente, pero pierde matices al reducir una teoría compleja a un eurocentrismo absoluto sin reconocer sus posibles aportes para contextos del Sur.

  91. TALIA LILIANA PEREZ LECHUGA says:

    TALIA PÉREZ LECHUGA 1B
    Es un texto muy potente porque no se queda en el homenaje típico, sino que se atreve a cuestionar a Jürgen Habermas desde una mirada latinoamericana. Me parece valioso cómo reconoces su grandeza, pero al mismo tiempo señalas que su idea de diálogo no siempre incluye a los más oprimidos.
    Lo más fuerte del comentario es esa idea de que, para el Sur, la justicia no siempre nace del consenso sino de la lucha. Eso le da mucha fuerza y lo hace sentir auténtico, no solo académico sino también humano y comprometido.

  92. Talia perez lechuga says:

    TALIA PÉREZ LECHUGA 1B
    Es un texto muy potente porque no se queda en el homenaje típico, sino que se atreve a cuestionar a Jürgen Habermas desde una mirada latinoamericana. Me parece valioso cómo reconoces su grandeza, pero al mismo tiempo señalas que su idea de diálogo no siempre incluye a los más oprimidos.
    Lo más fuerte del comentario es esa idea de que, para el Sur, la justicia no siempre nace del consenso sino de la lucha. Eso le da mucha fuerza y lo hace sentir auténtico, no solo académico sino también humano y comprometido.

  93. Valentina Forero Barrios says:

    El texto sobre Jürgen Habermas me pareció muy fuerte, pero también necesario. Tiene razón en algo: ese “consenso” del que habla muchas veces no incluye a todos, sobre todo en contextos como el de América Latina, donde hay tantas desigualdades.

    Pero decir que la liberación solo viene de la ruptura me parece un poco extremo. Más que romper todo, creo que el reto es cambiar ese diálogo para que de verdad incluya a quienes siempre han quedado por fuera, como lo plantea Enrique Dussel.

  94. Juan Felipe Molina Ochoa says:

    Su reflexión sobre Jürgen Habermas me parece profundamente lúcida y, sobre todo, honesta. Logra un equilibrio muy valioso entre el reconocimiento de su grandeza intelectual y una crítica situada desde América Latina, que no cae en la descalificación sino en el diálogo crítico.

    Resulta especialmente interesante cómo pone en tensión la teoría de la acción comunicativa con la realidad histórica del Sur global. La idea de que el diálogo presupone condiciones de igualdad que, en la práctica, no existen, abre un cuestionamiento fundamental sobre los límites del pensamiento habermasiano. En ese sentido, su lectura conecta con la filosofía de la liberación, al resaltar que muchas veces la justicia no surge del consenso, sino de la irrupción del oprimido.

    También considero muy potente la metáfora de la “mesa”: evidencia que los espacios de deliberación no son neutros, sino atravesados por relaciones de poder históricas. Esta crítica no disminuye a Habermas; por el contrario, lo resignifica como un referente que, aun desde sus límites, impulsó debates que hoy seguimos profundizando desde nuestras propias realidades.

    Finalmente, su cierre es especialmente significativo: reconoce a Habermas como un “titán”, pero al mismo tiempo plantea la necesidad de ir más allá de su propuesta, hacia una ética que incluya la descolonización y la voz del otro históricamente excluido.

    Sin duda, más que una despedida, su texto es una invitación a seguir pensando desde el Sur.

  95. Gonzalo González says:

    o pienso que este texto hace un reconocimiento importante a Jürgen Habermas, destacando su aporte a la filosofía y su idea del diálogo como base de la democracia. Es claro que fue un pensador muy influyente y que su teoría de la acción comunicativa marcó a muchas generaciones.

    Pero también estoy de acuerdo con la crítica que se plantea. Ese ideal de consenso suena bien, pero en la realidad muchas veces no incluye a los más vulnerables, especialmente en contextos como América Latina. No todos tienen las mismas condiciones para participar en ese “diálogo”, por lo que a veces no basta con hablar, sino que es necesario cuestionar y transformar las estructuras

  96. Sara Pertuz Barros says:

    la muerte de Habermas marca el fin de una figura importante de la filosofía, pero también cuestiona su idea de consenso. Señala que, para muchos en el Sur, la verdadera liberación no nace del diálogo ordenado, sino de enfrentar las injusticias que ese diálogo no alcanza a resolver. Es una reflexión corta pero fuerte sobre las diferencias entre la teoría europea y las realidades latinoamericanas.

  97. Ana Maya says:

    El fallecimiento de Jürgen Habermas en Starnberg cierra el capítulo más robusto de la Teoría Crítica y la modernidad ilustrada. Como último gran arquitecto de la razón comunicativa, Habermas apostó por el diálogo y el consenso racional como antídotos contra la dominación; sin embargo, su partida nos invita a una reflexión profunda desde la periferia. Si bien su legado es el de un titán que puso la palabra al servicio de la democracia, desde el Sur Global su ética se revela como un proyecto inacabado y marcadamente eurocéntrico, que a menudo ignoró que la «situación ideal de habla» presupone una mesa a la que el colonizado y el oprimido rara vez son invitados en igualdad de condiciones. Al recordar aquel encuentro en el Congreso Mundial de Filosofía en Atenas (2013), donde se le interpeló con la entrega de El poder de la ética, reafirmamos que la verdadera filosofía de la liberación no busca solo el consenso, sino la ruptura con el silencio impuesto. Honramos al maestro reconociendo su lucidez, pero partiendo de ella para fortalecer una praxis pedagógica y ética que no pida permiso para gritar su propia verdad y que entienda que la justicia, antes que un debate educado, es un acto de descolonización vital.

  98. Saramaria Cubillos says:

    Jürgen Habermas fue importante porque influyó mucho en la forma de entender la democracia y la sociedad. Su idea principal era que el diálogo y la razón podían ayudar a resolver conflictos y construir acuerdos justos.

    Influyó en la filosofía política, el derecho y la sociología, ya que muchos pensadores y gobiernos tomaron en cuenta sus ideas sobre la comunicación y la participación.

    En resumen, fue clave porque defendió que una sociedad debe basarse en el diálogo y no en la imposición, aunque hoy también se critique que su pensamiento no incluye del todo la realidad de países como los de América Latina.

  99. Oscar Zuluaga says:

    Leer tu texto me removió por dentro. Habermas fue, sin duda, un titán de la filosofía contemporánea: su Teoría de la Acción Comunicativa sigue siendo una herramienta poderosa para pensar la democracia. Pero tienes toda la razón: desde el Sur global, esa “mesa del consenso” siempre ha estado puesta en el Norte, con mantel europeo y cubiertos de privilegio.
    Nosotros, los del Caribe y América Latina, sabemos que la verdadera liberación muchas veces nace del grito que no espera invitación, del incendio que rompe la mesa en vez de sentarse educadamente en ella. Tu crítica descolonizadora es un abrazo necesario a la Filosofía de la Liberación que Dussel, Fornet-Betancourt y tantos otros han venido construyendo.

  100. María Stummo says:

    La muerte de Jürgen Habermas marca el cierre de una etapa clave de la filosofía contemporánea. Su propuesta de la acción comunicativa dejó una apuesta fuerte por el diálogo, la razón y la democracia. Sin embargo, como bien se plantea desde América Latina, ese ideal de consenso no siempre incluye a quienes históricamente han sido excluidos.
    Más que rechazarlo, el reto es leerlo críticamente: reconocer su grandeza, pero también sus límites. Su pensamiento nos sirve, no como punto final, sino como punto de partida para construir una filosofía más situada, donde la voz del oprimido no tenga que pedir permiso para ser escuchada.

  101. Talia perez lechuga says:

    TALIA PEREZ LECHUGA 1B
    La muerte de Jürgen Habermas duele, porque se va una mente que creyó profundamente en el diálogo y en la posibilidad de entendernos.
    Desde este lado del mundo, sabemos que no siempre hemos tenido un lugar en esa conversación. A veces, más que hablar, nos ha tocado luchar para ser escuchados.
    Aun así, queda el respeto. Porque su pensamiento nos hizo pensar, cuestionar y no quedarnos en silencio.
    Descansa en paz, maestro. Aquí, en el Sur, seguimos buscando justicia a nuestra manera.

  102. Gabriela Carolina Álvarez Parra says:

    Está bien reconocer que el proyecto teórico de Jürgen Habermas tiene una enorme dignidad filosófica, especialmente en su apuesta por una racionalidad orientada al entendimiento. Sin embargo, cuando ese ideal se contrasta con la realidad latinoamericana, aparecen tensiones que no pueden ignorarse. Aquí, las condiciones de posibilidad del diálogo están profundamente atravesadas por desigualdades históricas, económicas y culturales.

    En ese contexto, la idea de que todos los sujetos participan en igualdad de condiciones dentro del espacio comunicativo resulta más normativa que real. Por eso, la irrupción del excluido, esa exclamación que desborda las formas tradicionales del discurso, no debe entenderse como una negación de la razón, sino como una exigencia radical de reconocimiento.

    La liberación, entonces, no siempre se inaugura en el consenso, sino en la ruptura de estructuras que impiden siquiera ser escuchado. Solo después de esa ruptura puede pensarse en un diálogo auténtico. De ahí que, más que rechazar el legado habermasiano, lo pertinente sea complementarlo desde una perspectiva situada, donde la justicia material y la inclusión efectiva sean condiciones previas, y no consecuencias, del consenso.

  103. Lizardo Dautt says:

    Profesor Arteta, su escrito sobre Habermas se siente muy cercano y sincero. Usted lo reconoce como un gigante de la filosofía, pero al mismo tiempo deja claro que su propuesta nunca incluyó de verdad al Sur ni a los oprimidos. Me gusta cómo muestra esa tensión: respeto por su obra, pero también la necesidad de romper con el eurocentrismo y pensar desde nuestra propia realidad. Es un homenaje con crítica, que nos recuerda que la liberación no siempre nace del consenso, sino de la voz que se atreve a gritar.

  104. Maryangel España Castro says:

    Me gustó el texto porque plantea una idea diferente sobre el consenso, ya que siempre nos lo han mostrado como algo positivo. Al leerlo entendí que no siempre es así, porque a veces solo mantiene las injusticias. Me pareció muy interesante cómo el autor resalta que el conflicto también puede ser necesario para generar cambios reales, y eso me hizo reflexionar sobre la forma en que entendemos la política y la sociedad.

  105. Jeily Blanco Martínez says:

    El texto de Cristóbal Arteta Ripoll sobre la muerte de Jürgen Habermas reconoce su grandeza como defensor del diálogo y la democracia a través de su idea de la acción comunicativa. Sin embargo, plantea una crítica desde América Latina: ese modelo de consenso es limitado, porque deja por fuera a los sectores oprimidos y reproduce una visión eurocéntrica.

    Arteta sostiene que la verdadera liberación no nace del diálogo entre iguales, sino de la ruptura y del grito de quienes han sido excluidos del sistema. Es decir, más que buscar consenso, es necesario cuestionar y transformar las estructuras que generan desigualdad.

    El texto combina reconocimiento y crítica: valora a Habermas como un gran pensador, pero afirma que su propuesta no es suficiente para realidades como las latinoamericanas, donde la justicia requiere no solo diálogo, sino también resistencia y cambio profundo.

  106. malory palacio says:

    Habermas es reconocido como uno de los grandes pensadores contemporáneos, especialmente por su teoría de la acción comunicativa, en la que plantea que el diálogo racional puede conducir a consensos libres de dominación. Esta propuesta busca fundamentar una democracia basada en la participación y la argumentación, donde todos los sujetos tengan voz en igualdad de condiciones.
    Sin embargo, desde una perspectiva latinoamericana, como la que plantea el texto, este ideal resulta problemático. En contextos donde existen profundas desigualdades sociales, económicas y culturales, no todos los sujetos participan en igualdad de condiciones. Por el contrario, muchos grupos como los pobres, indígenas o sectores marginados quedan excluidos o invisibilizados dentro de ese “diálogo”.
    Desde mi punto de vista, aunque el planteamiento de Habermas es valioso, no es suficiente para realidades como las de América Latina. Considero que antes de hablar de consenso, es necesario reconocer las desigualdades estructurales que impiden una verdadera participación. En algunos casos, la transformación social no surge del acuerdo, sino de la protesta, la resistencia y la ruptura frente a sistemas injustos.

  107. Juan Kamilo Grisales Luquetta says:

    La reflexión central es que la verdadera liberación no siempre nace del diálogo sino de la lucha y la ruptura frente a las injusticias. Según el autor muchas veces el sistema ya está dominado por los poderosos y los pobres no tienen voz real en ese consenso.

  108. Pineda Díaz Sara Vanessa says:

    muchas veces creemos que la libertad se construye cuando todos estamos de acuerdo, cuando no hay conflicto, cuando nadie se incomoda. Sin embargo, la historia humana demuestra lo contrario: las transformaciones reales nacen precisamente de la tensión, del cuestionamiento y del atrevimiento a pensar distinto.

    Me parece interesante cómo el texto plantea que el consenso puede convertirse en una forma silenciosa de control, porque nos acostumbra a aceptar lo “normal” sin preguntarnos quién definió esa normalidad. La verdadera liberación, entonces, no sería gritar más fuerte ni imponer una verdad única, sino desarrollar una conciencia crítica capaz de convivir con la diferencia sin perder la autenticidad.

    Este tipo de reflexiones invitan a algo muy valioso hoy: dejar de consumir ideas pasivamente y empezar a construir criterio propio. Tal vez la libertad no sea un punto al que se llega, sino una práctica diaria de pensar, disentir y asumir las consecuencias de ser uno mismo.

  109. Giuliano Rossi Angarita says:

    Jürgen Habermas, fue un gran pensador y su idea de la democracia sin dominación está cargada de gran importancia, que aún es preciso hablar de ella, el único problema es que se limitaba solamente a la situación del norte e ignoraba lo que vivíamos en el sur, pues es fácil hablar desde su posición de libertad, ya que nunca vivió lo que nuestro territorio sufrió por décadas. Sin embargo su pensamiento podría servirnos como base para alcanzar esa democracia sin dominación de la que habla, pero no de la forma calmada que pretende sino de la que proviene del grito de cansancio que sentimos aquí. Sin él no podríamos habernos dado cuenta de esto, por lo que de igual modo debemos agradecerle su aporte a la filosofía y desear que descanse en paz pues sus ideas perdurarán para siempre.

  110. Gabriela Cabrera says:

    La lectura me hace pensar que la idea de Habermas sobre el consenso y el diálogo racional es importante, pero también tiene límites cuando se mira desde América Latina. Muchas veces se habla de democracia y participación, pero en la realidad no todos tienen la misma voz, porque existen desigualdades históricas que dejan por fuera a muchos grupos. Por eso tiene sentido lo que se dice sobre que la liberación no siempre nace del consenso, sino también de la crítica y de la ruptura con lo que ya está establecido. Desde la filosofía latinoamericana se entiende que no basta con dialogar si las condiciones no son iguales para todos. Entonces más que rechazar a Habermas, lo que se debe hacer es cuestionarlo desde nuestra propia realidad, para que la idea de libertad no sea solo teórica sino también verdadera para los que siempre han estado excluidos.

  111. Rodolfo Mendez Guerrero says:

    El texto es un homenaje crítico que combina reconocimiento y confrontación frente a la figura de Jürgen Habermas. Por un lado, se le reconoce como uno de los últimos grandes defensores de la razón moderna y de la democracia deliberativa, especialmente a través de su teoría de la acción comunicativa, que propone el diálogo racional como vía para alcanzar consensos sin dominación. En ese sentido, el autor valora su grandeza intelectual y su compromiso con una idea ética de la política.

    Sin embargo, el núcleo del comentario no es celebratorio, sino profundamente crítico desde una perspectiva latinoamericana. Aquí se marca una distancia clara: la propuesta de Habermas, aunque idealmente inclusiva, es vista como insuficiente porque no toma en cuenta las condiciones reales de desigualdad histórica entre el Norte y el Sur. El “diálogo” que él propone aparece, en esta lectura, como un espacio ya estructurado desde el poder, donde los excluidos no participan en igualdad de condiciones.

    Esta crítica se acerca mucho a los planteamientos de la filosofía de la liberación, especialmente en autores como Enrique Dussel, quien sostiene que la ética no puede partir del consenso abstracto, sino del reconocimiento del “otro” oprimido. Desde esta perspectiva, la verdadera transformación no surge del acuerdo entre iguales —que en la práctica no existen—, sino de la irrupción del excluido que cuestiona el sistema mismo.

    La metáfora de “romper la mesa” es clave: expresa que, en contextos de injusticia estructural, el problema no es participar en el diálogo, sino cambiar las condiciones que lo hacen desigual. Así, el texto plantea que la ética habermasiana, aunque valiosa, se queda corta frente a realidades marcadas por colonialismo, pobreza y exclusión.

    En conclusión, el comentario logra un equilibrio interesante: no niega la importancia de Habermas, pero lo sitúa críticamente. Lo reconoce como un “titán” de la filosofía, pero también como un pensador limitado por su contexto. Desde América Latina, su obra no se rechaza, sino que se interpela y se supera, proponiendo una ética más radical, centrada no en el consenso, sino en la justicia y la liberación.

  112. Daniel Insignares Zubiría says:

    Jürgen Habermas puede entenderse como una figura que marca tanto el cierre como el inicio de una etapa en la filosofía contemporánea. Su teoría de la acción comunicativa representa el punto más alto de la confianza moderna en la razón y el consenso como base de la sociedad.

    Sin embargo, las críticas desde América Latina muestran los límites de ese modelo, especialmente su carácter eurocéntrico. Por eso, se convierte en un punto de quiebre: cierra una etapa basada en el consenso racional y abre el camino a nuevas corrientes críticas centradas en la liberación y la voz del oprimido.

  113. Marianella Bernal says:

    Habermas revolucionó la filosofía contemporánea con su teoría de la acción comunicativa, donde el diálogo racional libre de dominación genera consenso y democracia auténtica. En obras como Teoría de la acción comunicativa (1981), defendió la esfera pública como espacio de razón crítica contra el poder instrumental, salvando la Ilustración de sus críticos. Su ética del discurso exigía universalidad: validez solo por argumentos, no por fuerza. Influyó en derecho, política y pedagogía global, desde la Unión Europea hasta debates éticos actuales.

  114. Antonella Julio Navarro says:

    El texto de Cristóbal Arteta Ripoll es una reflexión crítica tras la muerte de Jürgen Habermas, en la que reconoce su importancia como defensor del diálogo y la democracia, especialmente a través de su teoría de la acción comunicativa, pero cuestiona sus límites desde una perspectiva latinoamericana. El autor sostiene que el modelo de consenso de Habermas es eurocéntrico, pues excluye a los sectores oprimidos del Sur global, y afirma que la verdadera liberación no surge del diálogo racional sino de la ruptura frente a la injusticia. Así, aunque valora su legado intelectual, concluye que su pensamiento no aborda plenamente la necesidad de descolonización ni las realidades de los pueblos marginados, reivindicando una filosofía más crítica y comprometida con la liberación social.

  115. Santiago Escalante says:

    El artículo plantea una idea interesante: que la liberación surge del conflicto y no del consenso. Aunque el disenso es clave para generar cambios, tampoco se puede ignorar la importancia de los acuerdos para convivir en sociedad. Más que oponerlos, el reto está en encontrar un equilibrio entre ambos.

  116. Lucas teran says:

    La muerte de Jürgen Habermas marca el final de una de las voces más influyentes de la filosofía contemporánea. Su propuesta de la Teoría de la acción comunicativa defendió la idea de que el diálogo racional podía ser la base de una democracia más justa. Sin embargo, desde América Latina muchos pensadores han señalado que ese ideal de consenso no siempre toma en cuenta las profundas desigualdades históricas entre el Norte y el Sur.

    Por eso, aunque su obra merece un enorme respeto por su rigor y su apuesta por la razón, también abre un debate necesario: si la verdadera justicia nace únicamente del consenso o también de la voz de quienes han quedado fuera de esa conversación. Habermas fue, sin duda, un gigante intelectual, pero su legado sigue siendo discutido y reinterpretado desde otras realidades del mundo.

  117. Yulissa Villalba says:

    La anécdota de tu encuentro en el Congreso
    Mundial de Filosofía en Atenas es un testimonio vivo de esa tensión dialéctica.
    Entregarle El poder de la ética, desde la perspectiva filosófica latinoamericana no fue solo un gesto de cortesía académica, sino un acto de interpelación política. Es el Sur Global confrontando al arquitecto de la «acción comunicativa» con la realidad de una ética que no puede permitirse el lujo de ser puramente procedimental cuando la urgencia es la vida misma.
    Habermas propuso la teoría de la acción comunicativa, fundamentada en la pretensión de validez y la búsqueda del consenso mediante el mejor argumento.

  118. Jose Rios says:

    Si bien no soy consciente por carne propia el impacto que tuvo la muerte de Jürgen Habermas, se muestra como una pérdida importante para la filosofía, partiendo de que fue un pensador que defendió el diálogo y la razón como base de la democracia. Me parece valioso que haya apostado por el consenso como forma de resolver conflictos, sobre un mundo tan dividido. Realmente creo que, aunque su teoría no aplique perfectamente en todos los contextos, sigue siendo un punto de partida importante para pensar cómo convivir mejor en sociedad. Más que rechazarlo, pienso que su idea del diálogo todavía tiene mucho valor, incluso si se adapta a nuestra realidad. Tendré que conocer un poco mas de la filosofía de Jürgen Habermas para intentar comprenderlo

  119. Simon quessep perez says:

    El texto me parece muy interesante porque cuestiona la idea de que todo se puede resolver a través del diálogo y el consenso, como propone Habermas. Aunque su teoría es importante, en contextos como América Latina no todos tienen las mismas condiciones para participar en esa “conversación”. Muchas personas han sido históricamente excluidas, por lo que ese consenso no siempre es realmente justo ni representativo.

    Por eso, el texto plantea que la verdadera liberación no nace solo de ponerse de acuerdo, sino de reconocer primero esas desigualdades y darle voz a quienes han sido ignorados. En ese sentido, me parece una crítica válida, porque invita a pensar que antes del diálogo debe haber inclusión real. Aun así, también es importante reconocer el aporte de Habermas, ya que su propuesta sigue siendo clave para entender la importancia de la comunicación en la sociedad.

  120. Luis De La HOz says:

    El texto refleja una mirada crítica muy potente sobre Jürgen Habermas. Reconoce su importancia y sus aportes a la filosofía y la democracia, pero también señala los límites de su pensamiento desde la perspectiva latinoamericana. Me parece valioso cómo cuestiona que la teoría del consenso no siempre contempla a los oprimidos o colonizados, y cómo resalta que la verdadera liberación a veces requiere ruptura, no solo diálogo.

    En resumen, invita a no aceptar ciegamente las ideas de los grandes filósofos europeos, sino a dialogar con ellas, adaptarlas y también cuestionarlas desde nuestra realidad y nuestras luchas.

  121. Valentina Ramirez Dávila says:

    Leer este texto sobre Jürgen Habermas me genera una mezcla de respeto y reflexión. Siento admiración por su legado y por todo lo que aportó a la filosofía, pero también entiendo profundamente la crítica que se hace desde nuestra realidad latinoamericana.

    Me parece valioso reconocer que su idea de diálogo y consenso es importante, pero no siempre incluye las voces que históricamente han sido silenciadas. Como estudiante, creo que no se trata de rechazarlo, sino de mirarlo con respeto y, al mismo tiempo, cuestionarlo desde nuestras propias experiencias.

  122. Samuel zuluaga Castellanos says:

    Es un texto fuerte y crítico que reconoce la grandeza de Jürgen Habermas, pero cuestiona con claridad los límites de su pensamiento desde América Latina. Valora su apuesta por el diálogo y la razón, pero señala que ese “consenso” no incluye realmente a los sectores oprimidos. En pocas palabras, es una opinión que mezcla respeto con inconformidad, defendiendo que la verdadera justicia no siempre nace del diálogo, sino de visibilizar a quienes históricamente han sido excl

  123. Yuderly Polanco says:

    La idea de que la liberación nace del consenso no siempre es válida, porque no todos participan en igualdad de condiciones. El pensamiento de Jürgen Habermas propone el diálogo como camino hacia la justicia, pero en contextos como América Latina muchos han sido históricamente excluidos.
    Por eso, la verdadera liberación no surge solo del acuerdo, sino de cuestionar y romper estructuras injustas que dejan a ciertos grupos por fuera.

  124. Isabella Vergara says:

    La muerte de Jürgen Habermas cierra una etapa clave en la filosofía. Fue un pensador enorme que creyó en el diálogo y la razón, pero desde América Latina su propuesta se siente incompleta: no todos hemos estado en esa “mesa” de la que hablaba.
    Más que rechazarlo, hay que reconocer su grandeza y también sus límites. Porque la justicia no siempre nace del consenso, sino también de la voz de quienes han sido históricamente excluidos.

  125. Juan Esteban Merlano Gomez says:

    El texto plantea una crítica profunda a la idea de que el consenso es siempre el camino legítimo hacia la libertad, mostrando que en muchos casos este puede ocultar relaciones de poder y conformismo. En este sentido, la verdadera liberación no surge de acuerdos superficiales, sino de la capacidad de cuestionar, resistir y transformar las estructuras que limitan la autonomía. Esto invita a repensar la política más allá de la simple negociación, entendiendo que el conflicto y la crítica también son fundamentales para construir una sociedad más justa.

  126. Sebastian de Jeusus Gomez Duran says:

    El texto de Arteta Ripoll es el adiós a un gigante que construyó una mesa de diálogo donde el Sur nunca tuvo silla. Simboliza el choque entre la razón europea, que busca la paz mediante el consenso, y la realidad latinoamericana, que entiende la liberación como un grito y una ruptura. Habermas muere como el arquitecto de un sueño pulcro pero incompleto; su lucidez sirvió de espejo para confirmar que, mientras el Norte debate, el oprimido no necesita permiso ni diálogo, sino el incendio de las estructuras que lo silencian.

  127. Lucianna Portillo Lacouture says:

    En mi opinión, el artículo es muy interesante porque no se queda solo en elogiarlo, sino que también se atreve a cuestionarlo. Cristóbal Arteta Ripoll reconoce su importancia, pero deja claro que el diálogo no siempre es suficiente cuando hay desigualdad. Me parece una gran reflexión , porque hace pensar que a veces el cambio no viene de ponerse de acuerdo, sino de reclamar lo que nunca ha sido justo.

  128. Jhessica Sandoval says:

    Tu texto ofrece un homenaje lúcido a Jürgen Habermas, reconociendo su grandeza sin renunciar a una crítica profunda. La idea de que el consenso puede ocultar relaciones de poder es especialmente relevante en contextos latinoamericanos, donde no todos han sido históricamente interlocutores válidos.

    La imagen de “romper la mesa” es contundente y revela una verdad incómoda: a veces, la inclusión no se logra dialogando dentro del sistema, sino cuestionándolo desde fuera. Sin embargo, tu reflexión también deja abierta una pregunta fundamental sobre cómo reconstruir lo común después de esa ruptura.

    Más que una despedida, tu texto es una respuesta. Y en eso radica su fuerza.

  129. Santiago José Comas Fandiño. 📕📗📘 says:

    En este texto se propone una lectura crítica del pensamiento de Jürgen Habermas desde una perspectiva latinoamericana, cuestionando los límites de su ideal de acción comunicativa en contextos marcados por la desigualdad. En particular, resulta relevante la idea de que el consenso no siempre se construye en condiciones reales de igualdad, sino que puede estar atravesado por relaciones de poder que excluyen de entrada a ciertos sujetos. Esto permite problematizar la supuesta neutralidad del diálogo, evidenciando que no todos los actores participan en él desde la misma posición. En este sentido, la reflexión introduce un punto clave: la liberación no necesariamente pasa por integrarse al diálogo existente, sino por cuestionar las estructuras que lo hacen posible. La noción de ruptura, lejos de ser un rechazo irracional del consenso, aparece como una forma de visibilizar aquello que el discurso dominante tiende a silenciar. Así, el texto desplaza la discusión desde el ideal de comunicación hacia las condiciones materiales y políticas en las que esta se desarrolla. No obstante, el reconocimiento de Habermas como un referente fundamental permite matizar la crítica, evitando caer en una negación absoluta de su pensamiento. Más bien, se trata de evidenciar sus límites cuando se aplica a realidades distintas a las europeas. En esa medida, el texto logra articular una postura que, sin desconocer el valor del diálogo, insiste en la necesidad de repensarlo desde contextos donde la exclusión y la desigualdad no son la excepción, sino el punto de partida.

  130. sofia herrera plata says:

    La reflexión presentada por Cristóbal Arteta Ripoll sobre la muerte de Jürgen Habermas es muy interesante porque combina respeto intelectual con una crítica fuerte y necesaria. Se reconoce a Habermas como uno de los grandes pensadores de la democracia moderna, especialmente por su defensa del diálogo racional y la construcción de consensos como base de la vida política. Sin embargo, el texto plantea una cuestión fundamental: ¿qué ocurre cuando ese diálogo no incluye realmente a todos?

    Desde la perspectiva latinoamericana, esta pregunta es clave, ya que nuestras sociedades han estado marcadas por la exclusión, la desigualdad y la herencia colonial. Por eso, la idea de que la liberación puede surgir del conflicto, de la ruptura o incluso del “grito” del oprimido, resulta tan significativa. No se trata de rechazar completamente el pensamiento de Habermas, sino de reconocer sus límites y complementarlo con otras visiones más cercanas a nuestra realidad.

    En este sentido, el texto cumple una función muy importante: nos muestra que la filosofía no es algo estático ni universal en abstracto, sino que debe construirse desde contextos concretos. La crítica al eurocentrismo no busca destruir el legado de Habermas, sino ampliarlo y hacerlo más inclusivo. Al final, lo que queda es una invitación a seguir pensando, debatiendo y construyendo una idea de justicia que realmente incluya a todos.

  131. Taliana De Jesús Marquez Porras says:

    Despedir a Jürgen Habermas es despedir a uno de los últimos gigantes que creyó, con una fe casi inquebrantable, que la palabra podía ser un puente y no un muro. Su legado nos deja la estructura de una democracia ideal, un horizonte de diálogo que nos obligó a pensar la política como algo más que fuerza bruta. Hay una nobleza indiscutible en su esfuerzo por civilizar el poder a través de la razón.

  132. Mariana badel Muñoz says:

    Este texto tiene mucha fuerza porque no se limita a homenajear a Habermas, sino que lo somete a una crítica profunda desde América Latina. Lo más interesante es que cuestiona la idea de que el consenso y el diálogo bastan para alcanzar la liberación, mostrando que muchas veces esos espacios ya están definidos por relaciones de poder que excluyen al Sur, al pobre y al colonizado. En ese sentido, el autor opone a la racionalidad comunicativa de Habermas una visión más radical, donde la liberación no surge de una conversación entre iguales, sino de la irrupción de quienes históricamente no han sido reconocidos como interlocutores. Aun así, el texto no cae en el rechazo simple, porque reconoce la grandeza intelectual de Habermas y su importancia para pensar la democracia. Por eso resulta tan potente: es al mismo tiempo homenaje, crítica y afirmación de una filosofía latinoamericana que no quiere repetir a Europa, sino discutirla desde su propia experiencia histórica.

  133. Mariana Bandera Alfonso says:

    1D

    El texto reflexiona sobre la muerte de Jürgen Habermas y reconoce su importancia como gran pensador de la democracia y el diálogo racional. Sin embargo, desde una perspectiva latinoamericana, critica que su idea de consenso es eurocéntrica, ya que excluye a los pueblos del Sur.

    Sostiene que la verdadera liberación no surge del diálogo dentro del sistema, sino de la ruptura y del grito de los oprimidos. Aun así, valora su legado intelectual y lo reconoce como un referente que impulsó el debate y permitió cuestionar esas mismas limitaciones.

  134. Ana Sofía Restrepo salas says:

    El texto de Cristóbal Arteta Ripoll, en memoria de Jürgen Habermas, ofrece una perspectiva crítica muy interesante sobre la filosofía del pensador alemán desde el «Sur». Aunque reconoce la grandeza de Habermas y su apuesta por la «acción comunicativa» y el consenso racional, Arteta Ripoll argumenta que esta visión es inherentemente eurocéntrica.

    Su punto clave es que la verdadera liberación, especialmente para los oprimidos, no nace del consenso, sino de la ruptura. Desde América Latina, la idea de un diálogo sin dominación de Habermas ignora que la mesa de discusión ya está puesta por el Norte, dejando al Sur global como un «invitado mudo».

    Arteta Ripoll valora la lucidez de Habermas, pero lo critica por no contemplar la descolonización en su concepto de libertad. Concluye que, si bien Habermas fue un gigante intelectual, su filosofía nos muestra la necesidad de buscar la justicia a través del «grito» del oprimido, en lugar de un consenso que no siempre es equitativo.

  135. Margarita Rodríguez Lozano says:

    El texto nos invita a cuestionar las teorías filosóficas que se presentan como universales, pero que en realidad pueden estar profundamente arraigadas en un contexto cultural y geográfico específico. Nos recuerda la importancia de escuchar las voces marginadas y de considerar si las soluciones propuestas para la sociedad realmente incluyen a todos, o si perpetúan las desigualdades existentes.
    La distinción entre «consenso» y «ruptura» es crucial. Mientras el consenso busca la armonía dentro de un marco dado, la ruptura busca transformar ese marco para crear uno más justo. La obra de Habermas, aunque inspiradora, parece haber sido un «espejo» que mostró no solo lo que faltaba en la razón europea, sino también la urgencia de una justicia que trascienda el mero acuerdo.
    Es un llamado a una filosofía que no solo teorice sobre la libertad, sino que luche activamente por ella, especialmente para aquellos que han sido históricamente silenciados. La «justicia del grito» se contrapone a la «paz del consenso», sugiriendo que a veces, el ruido de la protesta es necesario para que se escuche la verdad.

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