Modelos filosóficos y éticos actuales. 

Un análisis crítico de la obra Modelos Filosóficos y Éticos: una mirada crítica, escrita por el profesor Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll, basándose en la totalidad de su contenido conceptual, su estructura argumentativa y sus implicaciones prácticas.

Introducción y Propósito de la Obra.

Desde el prólogo, el autor establece una postura clara: el libro no es un manual técnico ni meramente académico. Se define como un recorrido o un mapa de naufragios históricos a través del pensamiento occidental. El propósito central no es la contemplación desinteresada de las ideas, sino interpelar de manera directa al lector sobre cómo los modelos morales y éticos han sido utilizados por cada época para justificar sus acciones o, en palabras del autor, para «inventarse su moral para no mirarse al espejo». El texto busca desmontar la pasividad intelectual del Sur global y del Caribe frente a las corrientes de pensamiento importadas.

Estructura Conceptual: Modelos frente a Problemas.

El libro realiza una distinción didáctica y de gran valor epistemológico para contextualizar la discusión: 

El Modelo Filosófico/Ético:No se entiende como una teoría hermética, sino como un esquema o estructura conceptual práctica («una lente») que organiza ideas sobre la realidad, el conocimiento y el bien. Funciona como una herramienta para estructurar el pensamiento y los compromisos normativos.

El Problema Filosófico/Ético: Es una pregunta fundamental (ontológica, lógica, ética, epistemológica) que carece de una respuesta unívoca o definitiva. Su valor radica en que obliga a razonar, a dudar y a rechazar la comodidad de lo obvio.

La obra mapea problemas actuales de alta complejidad: el dilema de las decisiones de la Inteligencia Artificial, el uso de datos en la privacidad, la edición genética (CRISPR), el cambio climático motivado por el lucro corporativo y las profundas desigualdades socioeconómicas y digitales.

El Tránsito Histórico de los Modelos Occidentales y su Crítica. 

El núcleo analítico de la obra desglosa de forma diacrónica los esquemas tradicionales, desnudando sus contradicciones cuando se enfrentan a realidades periféricas:

Modelo de la Antigüedad: El autor valora el salto del mito al logos, rescatando el uso de la razón para dominar las pasiones y buscar una vida social plena (*eudaimonía*) basada en virtudes concretas y no en abstracciones normativas. Sin embargo, se hace un uso instrumental de este modelo: si los griegos lo usaron para independizarse del mito, el Sur global debe usar la razón crítica para romper con el mito del colonialismo y el neoliberalismo.

Modelo Medieval: Caracterizado por un teocentrismo absoluto donde la razón deviene en «sierva de la teología». El autor adopta una postura dialéctica y severa: lo define como una época restrictiva, de control eclesiástico e Inquisición que sofocó la ciencia y la libertad. No obstante, reconoce su valor histórico para entender cómo la fe moldeó las nociones de moralidad en Occidente.

Modelo de la Modernidad: Representa la emancipación del individuo a través de la razón autónoma y el contrato social (Descartes, Kant, Rousseau, Hobbes). El análisis crítico del autor se enfoca en que este modelo derivó en un individualismo extremo, egoísmo y capitalismo mercantil que terminó convirtiendo a las personas en simples medios para fines corporativos, traicionando el propio imperativo kantiano. Además, subraya que la modernidad eurocéntrica se utilizó históricamente para justificar la dominación colonial bajo la dicotomía de «civilización contra barbarie».

Modelo de la Posmodernidad: Destaca la disolución de los «grandes relatos» universales, dando paso a una fragmentación del bien, al relativismo cultural y al auge de las diferencias. Al evaluar su actualidad en el siglo XXI, el autor analiza fenómenos críticos contemporáneos como la «cultura de la cancelación» mediática, la ironía cínica y el activismo puramente performativo en redes digitales, donde el simulacro de la empatía sustituye a la reflexión profunda. Critica con firmeza la posmodernidad eurocéntrica cuando intenta declarar la muerte de las utopías para perpetuar el statu quo del capitalismo global, ignorando el sufrimiento de los oprimidos reales.

La Propuesta Superadora: El Modelo Ético Liberacionista.

La tesis fundamental del libro es que el catálogo ético eurocéntrico tradicional (aristotélico, kantiano, utilitarista o pragmatista) es insuficiente porque invisibiliza al sujeto dominado. Frente a esto, el autor erige el Modelo Ético Liberacionista, fuertemente anclado en la Filosofía de la Liberación de Enrique Dussel.

 Giro Corporal y Material: A diferencia del sujeto abstracto y descorporizado de la modernidad (como el *cogito* cartesiano), la ética liberacionista parte del ser humano real, sufriente, vulnerable y de carne y hueso que padece hambre, exclusión y pobreza.

La Voz de la Víctima: Lo ético no se formula desde un consenso ideal entre iguales en una mesa de negociación abstracta, sino a partir del «grito del oprimido» y del reconocimiento de las víctimas cotidianas del sistema.

Praxis de Transformación: El fin no es justificar el orden legal vigente, puesto que un orden político formal solo es verdaderamente legítimo si materialmente produce, reproduce y desarrolla la vida de la comunidad. Propone avanzar hacia una «transmodernidad» que hermane la razón con la alteridad y la solidaridad activa.

Dimensión Social, Política y Educativa.

El texto aterriza sus planteamientos en las problemáticas inmediatas de las sociedades latinoamericanas (y particularmente de Colombia), señalando tres ejes en crisis:

Educación: Critica la desigualdad abismal en el acceso, la presión deshumanizante por resultados que genera *burnout* a temprana edad, y la formación de ciudadanos obedientes o «copiadores inteligentes» mediante el uso irreflexivo de las tecnologías, en lugar de mentes críticas. El autor expresa con dolor cómo las juventudes tienden a imitar los patrones de cinismo, corrupción y búsqueda de estrategias individualistas que observan en el mundo de los adultos.

Política y Economía: Denuncia la corrupción sistémica, el populismo demagógico, la explotación laboral que abarata la vida humana y el endeudamiento eterno de las periferias, fenómenos amparados por un andamiaje legal formal de corte universalista que carece de un correlato de justicia social real.

Conclusión del Análisis Crítico.

*Modelos Filosóficos y Éticos: una mirada crítica* es una obra de **descolonización del pensamiento**. Su principal acierto radica en no quedarse en la simple reseña de la historia de las ideas occidentales, sino en usarlas de forma dialéctica: las asimila críticamente para luego subvertirlas. El autor logra conectar de manera notable la alta abstracción filosófica con las realidades punzantes del aula de clases, las marchas populares y el dolor de los excluidos del Sur global.

En un panorama actual dominado por la posverdad digital, los algoritmos y el desencanto moral, el libro se constituye como un valioso recurso pedagógico e ideológico que defiende que la ética no es un conjunto de normas formales para evitar castigos, sino el compromiso irrenunciable con la dignidad humana y la defensa de la vida colectiva.

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