Problema FA 1

La filosofía pre colombina

Cristóbal Arteta Ripoll

A partir de la presente lectura, elabore una inquietud investigativa  e ilumínela desde los presupuestos teóricos leídos.

Sobre la la existencia de la filosofía pre colombina y/o pensamiento filosófico pre colombino existen muchas interpretaciones. 

Aquí va una: no solo existía: era profunda, viva, sistemática… aunque no la llamaran “filosofía” porque esa palabra es grego céntrica y euro céntrica.

Antes de 1492, en el sur del continente había sistemas de pensamiento que hoy reconoceríamos como ontología, ética, cosmología, política. Solo que no estaban en libros como los de los antiguos, sino en calendarios, en quipus, en mitos orales, en pirámides, en el maíz.

Algunos ejemplos para la reflexión::

•  Cosmovisión andina (Incas, aimaras, quechuas):
El mundo no es “materia” vs. “espíritu”. Todo es pachakuti: ciclos de creación y destrucción. No hay “yo” aislado; eres parte del ayni (reciprocidad con humanos, animales, montañas, ríos). ¿Eso no es una ética ecológica y social antes de que existiera el término?

•  Mayas:
Su calendario no era solo para sembrar: era una filosofía del tiempo. El tiempo es cíclico, no lineal. Cada 5.125 años (un baktún) el mundo se renueva. ¿No suena a Nietzsche con su “eterno retorno”? Y su escritura jeroglífica… eso era lógica simbólica, no “primitiva”.

•  Aztecas (nahua):
El universo nace de la sangre de dioses sacrificados. La vida humana es un préstamo: “teotl” (energía divina) circula por todo. ¿Eso no es una metafísica del sacrificio y la deuda? Y su ética: el guerrero no mata por odio, sino por alimentar al sol.

•  Pueblos amazónicos (yanomami, asháninka):
El bosque no es “recurso”; es un ser vivo con derechos. Hay chamanes que negocian con espíritus como si fueran diplomáticos. ¿No es eso una filosofía política no-humana?

•  Mapuches:
El newen (fuerza vital) está en cada cosa. No hay jerarquía: humano, animal, viento… todos son “personas”. Eso es ontología relacional, como la que hoy defienden filósofos como Viveiros de Castro.

Pero sigue ahí: en la lengua quechua que dice “sumak kawsay” (buen vivir), en el “pachamama” que hoy usan hasta los ecologistas europeos, en las comunidades que resisten sin Estado.

El problema no es que no hubiera filosofía: es que los conquistadores la vieron como “superstición” o “mito”. La borraron, la tradujeron mal, la relegaron a “folclore”.

¿Y sabes qué? Muchos pensadores actuales (como Silvia Rivera Cusicanqui o Aymara Mamani) dicen: “no necesitamos ‘recuperar’ la filosofía indígena; ella nunca se fue. Solo la hicimos invisible”.

El enfoque de Arteta

Cristóbal Arteta Ripoll sobre el tema es categórico: —si había filosofía antes de los conquistadores en el sur de América—,. El lo toca directamente. En sus trabajos, no lo llama “filosofía” en sentido estricto (porque para él eso implica sistemas racionales como los griegos o europeos), pero sí reconoce que existía un pensamiento profundo, una “cosmovisión amerindia” rica: ciclos del tiempo, reciprocidad con la naturaleza, el todo conectado (como el ayni andino o el newen mapuche).

En “Atlántico precolombino” (que escribió en 2020), explora esa cosmovisión indígena del Caribe colombiano: no es mito primitivo, sino una forma de entender el mundo, el movimiento humano, la relación con la tierra. Y en sus clases de “Filosofía en América”, incluye el pensamiento prehispánico como base —aunque dice que se volvió “mágico-religioso” más que filosófico puro—.

En la polémica que compila (en su libro del mismo nombre), defiende que la filosofía latinoamericana no empieza en cero post-conquista: asimila lo europeo, pero bebe de lo indígena, lo africano, lo mestizo. No niega el legado precolombino; lo ve como etnos cultural que resiste, aunque prefiere llamarlo “pensamiento amerindio” para evitar que lo descalifiquen como “no filosófico”.

En resumen: para él, sí existía algo valioso y profundo antes de 1492 —no “filosofía” académica, pero sí una racionalidad propia, ecológica, comunitaria—. Lo usa para criticar el eurocentrismo y armar una razón liberadora. Si buscas, en su blog y PDF hay capítulos enteros sobre eso. 

Vamos a profundizar en la cosmovisión amerindia según Arteta —esa forma de ver el mundo que no era “primitiva”, sino una filosofía viva, integrada al cosmos, al cuerpo y a la comunidad.

Dice, no es solo mitos: es una ontología relacional (todo está conectado), una ética de reciprocidad y un tiempo que no corre hacia adelante, sino que gira y se renueva. Aquí te lo desgloso por regiones clave, con ejemplos que se sienten hoy:

Andina (Incas, aimaras, quechuas) — La estrella es Pachamama, la Madre Tierra. No es una diosa lejana: es el espacio-tiempo mismo (“Pacha” = cosmos + tiempo + lugar). Todo vive: montañas (Apu), ríos, animales.

•  Ayni: reciprocidad total. Das y recibes —trabajo en minga, ofrendas al Despacho (hojas de coca, chicha, dulces)—. Si no das, rompes el equilibrio y el mundo se desmadra.

•  Suma Kawsay (Buen Vivir): no acumular, sino armonizar con la naturaleza. Los andenes, waru waru (campos elevados contra heladas) son tecnología filosófica: cuidas la tierra para que te cuide.

Maya — El tiempo es un monstruo que come y renace. Calendarios como el de la Piedra de los Soles marcan ciclos de 5.125 años (un baktún). No hay “progreso”: hay destrucción y creación eterna.

•  Sacrificios: no crueldad, sino deuda con los dioses —sangre para que el sol no se apague.

•  Jeroglíficos: lógica simbólica, no solo arte.

Ahí están obras artísticas llenas de símbolos que cuentan el cosmos;  o el famoso calendario azteca (mezcla con nahua), que es puro cálculo filosófico:

Azteca/Nahua — Teotl: energía divina que fluye por todo. El mundo es “solo un poco aquí” —provisional—. Humanos somos préstamo: pagamos con vida.

•  Ética: el guerrero sacrifica para alimentar al sol. No odio, sino deber cósmico.

Mapuche — Newen: fuerza vital en cada cosa. No hay “objeto”: todo es persona. El bosque negocia, el viento tiene derechos.

En el Caribe colombiano (como dice Arteta Ripoll en su libro Atlántico precolombino), era igual: armonía con ríos, mangles, salinas. No jerarquías; reciprocidad en pesca y rozas. La conquista lo rompió —encomiendas, enfermedades—, pero el pensamiento resistió en lo oral.

Arteta Ripoll lo ve así: no “filosofía académica”, pero sí racionalidad profunda. Critica el eurocentrismo que lo llamó “mágico” para justificar el saqueo. Para él, es base de una “razón liberadora” —no copiada, sino propia.

La filosofía precolombina no era un “sistema” escrito como el de Platón o Kant, pero tenía características muy claras y potentes que la hacen única. Aquí te las resumo sin adornos:

1.  Relacionalidad total
Nada existe solo. El humano no es “centro”; es un nudo en una red: con la tierra, los animales, los muertos, los astros. Todo es “persona” (mapuche: newen; andino: apu). No hay “yo” aislado —eres parte de un todo vivo.

2.  Ciclicidad del tiempo
No hay línea recta hacia el progreso. El tiempo gira: nace, muere, renace (maya: baktún; azteca: cinco soles). La historia no avanza; se repite con variaciones. Eso evita el mito del “desarrollo” lineal que nos vendió Europa.

3.  Reciprocidad como ética base
Das para recibir. El ayni andino: trabajo colectivo, ofrendas, trueque sin acumular. Si rompes el equilibrio (explotas la tierra, matas sin necesidad), el cosmos te cobra. Es una moral ecológica y social antes de que existiera el término.

4.  Cosmos como ser vivo
No “naturaleza” pasiva. Pachamama, el sol, el viento… tienen voluntad, hambre, memoria. Sacrificios (maya, azteca) no eran barbarie: eran diálogo con el universo para mantenerlo en marcha.

5.  Conocimiento práctico y simbólico
No libros, sino calendarios, quipus, pirámides, petroglifos. El conocimiento se vive: en la agricultura (andenes, chinampas), en la astronomía (Chichén Itzá alineada con Venus), en el chamanismo que “negocia” con espíritus.

6.  Ausencia de dualismos rígidos
No hay materia vs. espíritu, bien vs. mal absoluto, humano vs. animal. Todo fluye en un continuo (teotl nahua: energía divina en todo). Eso choca con el pensamiento occidental que separa y jerarquiza.

7.  Comunitario, no individual
No hay “filósofo solitario”. El saber es colectivo: el sabio (amauta inca, tlamatini nahua) habla por y para la comunidad. La verdad no es “mía”; es compartida.

En resumen: era una filosofía viva, encarnada, ecológica y cíclica —no abstracta, no individualista—. No necesitaba universidades porque se enseñaba en la vida diaria, en el maíz que se siembra, en la danza que invoca lluvia.

Hoy, esa filosofía no murió: vive en el “sumak kawsay” boliviano, en las marchas indígenas, en el ecologismo latino. 

Vamos a comparar la filosofía precolombina con la griega (la que más influyó en Occidente) y con la europea moderna. Lo hago punto por punto para que se vea claro el choque —y lo fascinante— de ambas.

1.  El “yo” y la individualidad

•  Precolombina: No hay “yo” aislado. Eres un nudo en la red: humano, tierra, ancestros, astros. La identidad es colectiva y relacional (ayni, newen).

•  Griega: Sócrates dice “conócete a ti mismo” —el yo es centro, racional, autónomo. Platón separa alma y cuerpo.

•  Europea moderna: Descartes: “pienso, luego existo”. El individuo es rey, todo parte de él.
→ Diferencia brutal: la precolombina te dice “no eres tú solo”, la griega/europea: “tú eres el punto de partida”.

2.  El tiempo

•  Precolombina: Cíclico, renovador. Baktún maya, cinco soles aztecas: todo muere y vuelve. No hay “progreso” eterno.

Vamos directo a cómo Dussel y Arteta Ripoll desarman esos argumentos eurocéntricos. Ambos son clave en la filosofía de la liberación latinoamericana, y usan argumentos fuertes para decir: “sí, había filosofía, y no necesitamos permiso para llamarla así”.

•  Griega: Aristóteles ve tiempo lineal (pasado → presente → futuro), pero con ciclos naturales.

•  Europea moderna: Hegel, Marx: historia avanza hacia la libertad o el comunismo. Progreso infinito.
→ Impacto: la precolombina evita la ansiedad del “llegar a algún lado”; la occidental te obliga a “avanzar” o te sientes fracaso.

3.  La naturaleza

•  Precolombina: Todo vivo y con derechos. Pachamama negocia, el bosque habla. Explotarla es romper reciprocidad.

•  Griega: Aristóteles: naturaleza es “materia” para el hombre. Platón: mundo sensible es sombra.

•  Europea moderna: Bacon, Descartes: “conquistar” la naturaleza con ciencia. Es objeto.
→ Resultado: la precolombina es ecológica de raíz; la occidental ve la tierra como recurso —y mira el cambio climático.

4.  Conocimiento

•  Precolombina: Práctico, simbólico, encarnado. Quipus, calendarios, chamanismo: saber que se vive, no se teoriza.

•  Griega: Lógica, abstracción, diálogo. Aristóteles clasifica, Platón busca ideas puras.

•  Europea moderna: Ciencia empírica, método. Descartes duda de todo menos del pensamiento.
→ Contraste: una es “saber hacer” (sembrar, danzar, curar); la otra es “saber pensar” (demostrar, clasificar).

5.  Ética y comunidad

•  Precolombina: Reciprocidad absoluta. Das para que te den. El bien es equilibrio cósmico.

•  Griega: Virtud individual (Aristóteles: eudaimonia), pero también polis (Aristóteles).

•  Europea moderna: Kant: deber universal, individual. Utilitarismo: mayor bien para el mayor número.
→ Diferencia clave: la precolombina no separa “yo” de “nosotros”; la occidental pone el individuo primero y luego “ajusta”.

6.  Dios / lo divino

•  Precolombina: Todo es divino (teotl, Pachamama). No hay “Dios” separado; el cosmos es sagrado.

•  Griega: Politeísmo (dioses caprichosos) → monoteísmo cristiano.

•  Europea moderna: Deísmo (Dios relojero) → ateísmo científico.
→ Radical: la precolombina no separa sagrado y profano; todo es uno.

En síntesis: la filosofía precolombina es horizontal, viva, cíclica y comunitaria; la griega/europea es vertical, abstracta, lineal e individual. Una no “progresa” porque no lo necesita; la otra vive obsesionada con el futuro.

Los que niegan que existiera “filosofía precolombina” no lo hacen por maldad, sino por un criterio estricto —y eurocéntrico— de qué cuenta como filosofía. Aquí te resumo sus argumentos principales, sin adornos:

1.  Falta de escritura sistemática
No hay tratados, diálogos o “metafísica” escrita como en Platón o Kant. Los quipus, códices y petroglifos son registros, no “textos filosóficos”. Dicen: “sin escritura abstracta, no hay reflexión racional”.

2.  Ausencia de lógica formal
No hay silogismos, deducciones o “demostraciones”. Todo es simbólico, mítico, ritual. Para ellos, filosofía = razón pura, no “mito” o “cosmovisión”. (Ej.: Aristóteles clasifica; los mayas “narran” ciclos).

3.  No hay “filósofos” individuales
No hay un Sócrates o un Descartes: no hay nombres propios que digan “yo pienso esto”. El saber es colectivo, oral, comunitario. Dicen: “filosofía es pensamiento solitario y crítico, no tradición grupal”.

4.  Mito vs. razón
Todo gira en torno a dioses, sacrificios, espíritus. Para los positivistas o racionalistas, eso es “religión” o “superstición”, no filosofía. (Ej.: “Pachamama es creencia, no ontología”).

5.  No hay universalidad
Sus ideas son “locales” —para el Andes, para los mayas—. No buscan verdades universales como “el ser” o “la justicia”. Dicen: “filosofía verdadera es atemporal y global, no atada a una cultura”.

6.  Eurocentrismo histórico
Desde Hegel hasta Heidegger, la filosofía “real” empieza en Grecia. Lo demás es “pensamiento primitivo” o “pre-filosófico”. La conquista lo refuerza: “lo indígena era bárbaro, la filosofía llegó con los españoles”.

7.  No hay crítica interna
No hay “duda metódica” ni debates como en la Academia platónica. El saber se transmite por tradición, no por cuestionamiento radical. Para ellos, eso lo hace “dogmático”, no filosófico.

En resumen: para estos críticos (muchos académicos clásicos, positivistas, algunos historiadores), filosofía = razón abstracta + escritura + individuo + universalidad. Como la precolombina no cumple eso, la llaman “cosmovisión”, “mitología” o “sabiduría ancestral” —pero no filosofía.

El contraargumento de hoy (Dussel, Arteta Ripoll, Rivera Cusicanqui) es: “¿por qué imponer ese molde europeo? Si la filosofía es ‘amar la sabiduría’, entonces el ayni, el buen vivir, el newen… son filosofía viva, no menos válida”.

Aquí algunos de los principales negadores —o más bien, los pensadores y corrientes que más fuerte han dicho “eso no es filosofía”— y por qué lo dicen. Son figuras pesadas, pero su visión es la que sigue dominando en muchas universidades:

1.  Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831)
En su “Filosofía de la historia”, dice que la historia real empieza en Grecia (con la libertad racional). América precolombina es “pre-histórica”, “estática”, “infantil”. Para él, los indígenas son “sin espíritu” —no tienen dialéctica, no avanzan. Todo lo demás es “naturaleza” o “mito”.

2.  Immanuel Kant (1724-1804)
No habla directo de América, pero su idea de “razón pura” exige abstracción universal. Lo indígena queda fuera: es “empírico”, “sensible”, no “crítico”. Para los kantianos, sin lógica formal no hay filosofía.

3.  Auguste Comte (1798-1857)
Padre del positivismo. Clasifica la humanidad en tres etapas: teológica → metafísica → positiva (científica). Lo precolombino está en la “teológica”: dioses, rituales, sin ciencia ni razón. “No filosofía, solo religión primitiva”.

4.  Leopold von Ranke y la historiografía europea clásica
Historia como “lo que realmente pasó” —y la filosofía es “lo que los europeos pensaron”. Lo indígena es “folclore”, no pensamiento sistemático.

5.  Algunos académicos contemporáneos

•  Ernst Cassirer (filosofía de las formas simbólicas): dice que los mitos indígenas son “pensamiento mítico”, no racional.

•  Karl Popper: filosofía es “crítica racional”; sin falsabilidad, no cuenta.

•  En universidades tradicionales (muchos departamentos de filosofía en España, Francia, EE.UU.): siguen enseñando que la filosofía “nace en Grecia” y “llega a América con los jesuitas”.

6.  El eurocentrismo institucional
No es un nombre, sino un sistema: revistas, cátedras, concursos. Si no citas a Aristóteles o Heidegger, no publicas. Así, la filosofía precolombina queda en “antropología” o “etnología”, no en “filosofía”.

En resumen: los negadores más fuertes son Hegel (el más influyente), los positivistas (Comte) y el establishment académico que repite: “sin texto escrito, sin lógica, sin individuo —no es filosofía”.

Hoy, eso se cuestiona mucho: filósofos como Enrique Dussel, Boaventura de Sousa Santos o Silvia Rivera Cusicanqui responden: “la filosofía no es un club exclusivo; es pensar el mundo desde donde uno está”.

Enrique Dussel (Argentina-México, 1934-2023)

Dussel es el que más sistemáticamente ataca el eurocentrismo. En libros como Filosofía de la liberación y Ética de la liberación, hace esto:

•  Desarma el “origen griego”: Dice que la filosofía no “nace” en Grecia. Grecia misma fue influida por Egipto y Mesopotamia —y América tenía su propia racionalidad antes de 1492. No hay “inicio absoluto”; hay múltiples orígenes.

•  Redefine filosofía: Para él, filosofía es pensamiento crítico desde la periferia. No necesita texto escrito ni lógica aristotélica. El “pensamiento amerindio” es crítico: cuestiona el poder (la conquista rompió el ayni), resiste la dominación.

•  Critica el “mito vs. razón”: El mito no es irracional; es una forma de racionalidad simbólica. El calendario maya es lógica matemática; el ayni es ética política. Si lo llamamos “mito” es porque Europa lo necesita para justificar la conquista (“salvar salvajes”).

•  Argumento histórico: La filosofía latinoamericana no empieza en el siglo XIX; es una continuidad del pensamiento indígena + africano + mestizo. Lo europeo se asimila, pero no reemplaza.

Cristóbal Arteta Ripoll (Colombia, actual)

En sus textos como Dussel y la razón latinoamericanaPolémica sobre la filosofía latinoamericana y Atlántico precolombino, va más concreto y desde el Caribe:

•  Rechaza la “falta de escritura”: Los quipus incas, los códices mayas, los petroglifos caribeños son sistemas simbólicos complejos —equivalentes a textos. El quipu no es “nudo”, es contabilidad y memoria filosófica (tiempo, reciprocidad, cosmos).

•  Defiende el “pensamiento amerindio” como racional: En el Caribe precolombino (muiscas, taironas), había astronomía, agricultura planificada, ética comunitaria. No es “mágico”; es razón práctica que resuelve problemas reales (sequías, guerras).

•  Critica la “ausencia de individuo”: Dice que la filosofía no necesita filósofo solitario. El amauta inca o el tlamatini nahua eran pensadores críticos que debatían en consejo —como Sócrates en la plaza, pero sin ego.

•  Usa el argumento liberador: Negar la filosofía precolombina es colonialismo intelectual. Sirve para decir “los indígenas no pensaban”, y así justificar la esclavitud y la evangelización. Arteta lo ve como violencia epistemológica.

•  Ejemplo concreto: En su libro del Atlántico, muestra que los pueblos caribeños tenían cosmovisión relacional (ríos como seres vivos, salinas como sagradas) —eso es ontología, no superstición.

En común: ambos dicen: “la filosofía no es un estándar europeo; es cualquier pensamiento que reflexione sobre el ser, el bien y el mundo desde donde uno está”. Si el ayni resuelve cómo vivir sin destruir la tierra, eso es ética filosófica. Si el calendario maya predice ciclos cósmicos, eso es metafísica.

No “recuperan” el pasado; lo usan para descolonizar el presente.

Aquí dos pasajes clave —uno de Dussel y uno de Arteta Ripoll— que muestran cómo desarman la negación. Los traduzco y resumo un poco para que suenen vivos, pero fieles al original.

Enrique Dussel – De Filosofía de la liberación (1977)

“Europa inventó el mito de que la filosofía nace en Grecia, pero esa ‘narrativa’ es una forma de violencia: excluye a Egipto, a Persia, a los pueblos originarios de América. La filosofía no es un ‘derecho de nacimiento’ europeo; es el acto de pensar desde el dolor, desde la periferia. El pensamiento amerindio —el ayni, el buen vivir— no es mito primitivo: es una ética de la alteridad, una crítica al poder que Europa llamó ‘civilización’. Negarlo es repetir la conquista en el plano del conocimiento.”

(En esencia: Dussel dice que la “falta de filosofía” es un invento para justificar la dominación. No es que no existiera; es que no la dejaron contar.)

Cristóbal Arteta Ripoll – En Atlántico precolombino: movimiento demográfico. Cosmovisión Amerindia (2020), dice:

“La cosmovisión amerindia del Caribe no fue ‘superstición mágica’, como la llamó el colonizador. Era un sistema racional: el río no es agua, es un ser con memoria; la salina no es mina, es pacto con la tierra. Los petroglifos muiscas son lógica simbólica, no dibujitos. Si la filosofía es ‘amar la sabiduría’, entonces el indígena que siembra en andenes o que negocia con el jaguar en chamanismo está filosofando. Lo que falta no es pensamiento: es que Europa no quiso verlo, porque verlo significaba reconocer que no era el único centro del mundo.”

(Aquí Arteta va al grano: no hay “falta” de racionalidad; hay falta de reconocimiento. Y lo prueba con ejemplos del Caribe colombiano.)

Estos textos no son solo teoría: son armas. Dussel te da el marco global; Arteta, el detalle local.

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