Problema FD 3

La filosofía del derecho renacentista

Cristóbal Arteta Ripoll

A partir de la presente lectura, elabore una inquietud investigativa  e ilumínela desde los presupuestos teóricos leídos.

La filosofía renacentistafue como un despertar: el hombre al centro. Pico della Mirandola dice que Dios nos dejó libres para ser lo que quisiéramos, no como los ángeles ni los animales. Maquiavelo, pragmático total, separa moral y política: el príncipe hace lo que sea por mantener el poder, fin justifica medios. Erasmo, más suave, quiere volver a los clásicos pero con Cristo adentro, sin dogmas rígidos. Y Bruno… ese loco hablaba de infinitos mundos, de que Dios y universo se funden. Se soltaron de la teología, miraron atrás para saltar adelante. 

Principales corrientes: Humanismo, con gente como Petrarca y Boccaccio; redescubrieron los textos griegos y latinos, pusieron al hombre como medida de todo. Neoplatonismo, Ficino y Pico lo revivieron: el alma asciende a Dios por belleza y amor. Y el naturalismo, Bruno y Campanella, que ya olían a ciencia: materia viva, universo infinito, Dios en todo. Maquiavelo abre el realismo político. Y el escepticismo, Montaigne: qué sé yo, la duda como forma de vida. Fue un hervidero de ideas nuevas.

Qué era el derecho?

En el Renacimiento el derecho dejó de ser solo Dios y empezó a ser hombre. Maquiavelo lo dijo clarito: la justicia es lujo, lo que vale es el poder y la estabilidad; el príncipe usa leyes como herramienta, no como verdad. Bodin, en Francia, arma la soberanía: el rey manda porque manda, no porque Dios lo diga; el Estado es laico en sus tripas. Y los humanistas italianos, como Valla, van a los textos romanos y los limpian: el derecho ya no es tradición, es filología, es historia. Se volvió más terrenal, más calculador, menos ideal.

Hoy esa filosofía renacentista es la base de lo que llamamos “realismo jurídico”. Bodin y Maquiavelo viven en cada ministro que decide que la ley vale mientras sirva para mantener el orden, no porque sea “santa”. Y la idea de soberanía absoluta… bueno, la ves en cómo los estados cierran fronteras, o en el TTIP y esos tratados que firman sin preguntar. Hasta el derecho internacional: se supone universal, pero cada país lo lee a su conveniencia. El derecho ya no es divino, es negocio. Es para los de mayor poder terrenal.

Maquiavelo: el derecho es lo que el príncipe dicta para no perder el trono. No es justo, es útil. Bodin: es la soberanía hecha norma; el rey tiene potestad absoluta, pero debe respetar a Dios y a las leyes naturales básicas. Grocio, ya al final del rollo, lo hace más moderno: hay un derecho natural racional, válido entre naciones, sin necesidad de que Dios lo firme. El derecho pasa de ser palabra sagrada… a contrato entre tipos con espada.

¿Cuál es su actualidad?

Bueno, la filosofía renacentista no está “de moda” como tal hoy en día, pero sus ideas siguen vivas y coleando en un montón de sitios.

Lo que más resuena ahora es el humanismo: esa obsesión por el individuo, la razón, la libertad personal… suena a cliché, pero es el ADN de la modernidad. Cuando lees a Pico della Mirandola y su “dignidad del hombre”, o a Montaigne diciendo “qué sé yo”, te das cuenta de que siguen siendo preguntas abiertas: ¿hasta dónde llega el poder del ser humano? ¿Podemos conocernos de verdad?

En la academia, el renacimiento se estudia mucho por su ruptura con la escolástica medieval: ahí nació la idea de que la filosofía no tiene que ser solo teología. Y eso pega fuerte en debates actuales sobre ciencia, ética y tecnología. Por ejemplo, el optimismo de un Giordano Bruno —que el universo es infinito y estamos dentro— se parece bastante a cómo hablamos hoy de la exploración espacial o la inteligencia artificial.

Fuera de los libros, lo ves en la cultura pop: el “renacentista” como arquetipo del tipo culto, polifacético, que lee, pinta, hace ciencia… tipo Leonardo da Vinci, pero en versión TikTok.

En resumen: no está en las noticias, pero está en el aire. Cada vez que alguien defiende la autonomía personal, la curiosidad sin límites o la belleza como valor, está citando —sin saberlo— a esos locos del siglo XV. 

Cuál es el enfoque de Arteta?

El enfoque del docente Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll sobre la “tierra renacentista” —o más bien, la filosofía y ética del Renacimiento— es bien claro en sus clases y escritos: ve ese período como un quiebre radical, un “renacer” humano donde el hombre pasa de ser un pecador dependiente de Dios a centro del universo, con razón, dignidad y libertad propias.

No usa mucho el término “tierra renacentista” como tal (suena más poético o geográfico, tipo Italia o Europa como “tierra” de ese boom), pero sí habla de un mundo “terrenal” afirmado: la vida aquí abajo, la belleza, el progreso científico y la autonomía moral. En sus cursos de Ética, libros y escritos lo presenta como el salto del teocentrismo medieval al antropocentrismo: del dogma a la experiencia, de la fe ciega a la crítica racional.

Destaca cuatro corrientes clave:

•  Humanista (Pico della Mirandola: el hombre se moldea a sí mismo, como plastilina cósmica; Erasmo: tolerancia, educación, razón sobre fanatismo).

•  Política (Maquiavelo: la ética se separa del poder; el fin justifica los medios si es por el bien común).

•  Científica (Copérnico, Galileo, Bruno: universo infinito, observación sobre autoridad).

•  Religiosa (Lutero: fe personal, no indulgencias; Reforma como libertad).

Para él, el Renacimiento no es solo arte o Leonardo; es ética viva: virtud como conocimiento y equilibrio, felicidad terrenal (eudaimonía), relativismo (Montaigne: “¿qué sé yo?”), y un rechazo al resentimiento medieval. Lo conecta con Latinoamérica: cómo ese humanismo llega tardío, vía colonia, pero sirve para criticar la dominación (Vitoria defiende derechos indígenas, Las Casas contra abusos).

En sus clases es dinámico: debates, exposiciones, aplicar a hoy —corrupción, migración, IA— y siempre con su libro El Poder de la Ética como base: la filosofía no es abstracta, transforma la sociedad.

Comments 9

  1. Fabiana Tejera gonzalez says:

    Desde el Renacimiento, con Pico della Mirandola, el hombre pasa a ser el centro: libre, con dignidad, capaz de decidir. De ahí nace la idea de derechos humanos, Pero al mismo tiempo aparece Nicolás Maquiavelo, diciendo básicamente que lo importante es mantener el poder, y que la ley es solo una herramienta para eso, Luego Jean Bodin refuerza esa idea con la soberanía: el Estado manda porque puede. Y aunque Hugo Grocio intenta poner reglas más racionales y universales, en la práctica cada país usa el derecho a su conveniencia.

  2. Carlos Cabrales says:

    El texto muestra el Renacimiento como un giro decisivo en la filosofía del derecho: se pasa de un derecho basado en Dios a uno centrado en el ser humano, la razón y el poder. Pensadores como Nicolás Maquiavelo introducen una visión pragmática donde el derecho sirve para mantener el orden, mientras que Jean Bodin desarrolla la idea de soberanía estatal. A la par, el humanismo de Pico della Mirandola resalta la libertad y dignidad del individuo, marcando el paso hacia una concepción más moderna del derecho.
    En conjunto, el enfoque de Cristóbal Arteta Ripoll interpreta el Renacimiento como una ruptura con el teocentrismo medieval y el nacimiento de una ética y un derecho más autónomos, críticos y terrenales. Su actualidad se ve en debates contemporáneos donde el derecho sigue oscilando entre ideales de justicia y realidades de poder, mostrando que estas ideas renacentistas siguen influyendo en la forma en que entendemos el Estado, la ley y la sociedad.

  3. Paula Berdugo says:

    INTEGRANTES: PAULA BERDUGO Y JUAN VELASQUEZ

    Inquietud investigativa

    ¿En qué medida la concepción renacentista del derecho como instrumento del poder —especialmente en el pensamiento de Nicolás Maquiavelo y Jean Bodin— socava la idea de un derecho justo y universal, y cómo esta tensión se refleja en las prácticas jurídicas contemporáneas?

    Iluminación desde los presupuestos teóricos

    La filosofía renacentista marca una ruptura decisiva con la tradición medieval al desplazar el fundamento del derecho desde lo divino hacia lo humano. Este giro antropocéntrico, característico del humanismo, redefine el derecho como una construcción histórica, racional y funcional, en lugar de una verdad eterna e inmutable.

    Desde esta perspectiva, el pensamiento de Nicolás Maquiavelo introduce una visión radicalmente pragmática: el derecho no se orienta a la justicia en sentido moral, sino a la conservación del poder y la estabilidad del Estado. La ley se convierte en una herramienta estratégica del príncipe, lo que implica una instrumentalización del derecho. Aquí, la validez jurídica no depende de su justicia, sino de su utilidad política. Este planteamiento anticipa corrientes modernas como el realismo jurídico, donde el derecho se analiza desde sus efectos reales y no desde ideales normativos.

    Por su parte, Jean Bodin profundiza esta transformación al formular la noción de soberanía absoluta, entendida como el poder supremo del Estado para crear y aplicar leyes sin depender de instancias externas. Aunque reconoce ciertos límites en el derecho natural, su teoría consolida la idea de que el derecho emana del poder político, no de Dios. Esto refuerza la autonomía del derecho, pero también abre la puerta a su uso arbitrario.

    Sin embargo, esta visión no es homogénea dentro del Renacimiento. Autores como Hugo Grocio intentan reconciliar esta tensión proponiendo un derecho natural racional, válido incluso sin referencia a Dios. Con ello, se busca recuperar un criterio de justicia universal basado en la razón humana, no en la voluntad del soberano.

    Adicionalmente, el escepticismo de Michel de Montaigne introduce una duda fundamental sobre la capacidad humana de alcanzar verdades absolutas, lo que debilita aún más la idea de un derecho universal incuestionable y refuerza su carácter relativo y contextual.

    En la actualidad, esta tensión persiste claramente. Por un lado, los sistemas jurídicos se fundamentan en principios universales como los derechos humanos (herederos del humanismo). Pero, por otro, los Estados continúan aplicando el derecho de manera estratégica, subordinándolo a intereses políticos, económicos o de seguridad, tal como lo anticipó Maquiavelo.

  4. Juan Jose Velasquez says:

    INTEGRANTES: PAULA BERDUGO Y JUAN VELASQUEZ

    Inquietud investigativa

    ¿En qué medida la concepción renacentista del derecho como instrumento del poder —especialmente en el pensamiento de Nicolás Maquiavelo y Jean Bodin— socava la idea de un derecho justo y universal, y cómo esta tensión se refleja en las prácticas jurídicas contemporáneas?

    Iluminación desde los presupuestos teóricos

    La filosofía renacentista marca una ruptura decisiva con la tradición medieval al desplazar el fundamento del derecho desde lo divino hacia lo humano. Este giro antropocéntrico, característico del humanismo, redefine el derecho como una construcción histórica, racional y funcional, en lugar de una verdad eterna e inmutable.

    Desde esta perspectiva, el pensamiento de Nicolás Maquiavelo introduce una visión radicalmente pragmática: el derecho no se orienta a la justicia en sentido moral, sino a la conservación del poder y la estabilidad del Estado. La ley se convierte en una herramienta estratégica del príncipe, lo que implica una instrumentalización del derecho. Aquí, la validez jurídica no depende de su justicia, sino de su utilidad política. Este planteamiento anticipa corrientes modernas como el realismo jurídico, donde el derecho se analiza desde sus efectos reales y no desde ideales normativos.

    Por su parte, Jean Bodin profundiza esta transformación al formular la noción de soberanía absoluta, entendida como el poder supremo del Estado para crear y aplicar leyes sin depender de instancias externas. Aunque reconoce ciertos límites en el derecho natural, su teoría consolida la idea de que el derecho emana del poder político, no de Dios. Esto refuerza la autonomía del derecho, pero también abre la puerta a su uso arbitrario.

    Sin embargo, esta visión no es homogénea dentro del Renacimiento. Autores como Hugo Grocio intentan reconciliar esta tensión proponiendo un derecho natural racional, válido incluso sin referencia a Dios. Con ello, se busca recuperar un criterio de justicia universal basado en la razón humana, no en la voluntad del soberano.

    Adicionalmente, el escepticismo de Michel de Montaigne introduce una duda fundamental sobre la capacidad humana de alcanzar verdades absolutas, lo que debilita aún más la idea de un derecho universal incuestionable y refuerza su carácter relativo y contextual.

    En la actualidad, esta tensión persiste claramente. Por un lado, los sistemas jurídicos se fundamentan en principios universales como los derechos humanos (herederos del humanismo). Pero, por otro, los Estados continúan aplicando el derecho de manera estratégica, subordinándolo a intereses políticos, económicos o de seguridad, tal como lo anticipó Maquiavelo.

  5. Raúl González says:

    ¿El derecho es justicia o simplemente una herramienta de poder?

    Desde el Renacimiento, el derecho dejó de verse como algo divino y empezó a entenderse como una creación humana. Con Nicolás Maquiavelo, la ley se concibe como un instrumento para mantener el poder y el orden, no necesariamente para alcanzar la justicia. Esto rompe con la idea medieval de un derecho “sagrado”.

    Sin embargo, el humanismo —con autores como Giovanni Pico della Mirandola— introduce la dignidad y la libertad del ser humano como base del derecho, lo que apunta hacia la justicia como ideal.

    Hoy en día, ambas visiones conviven: el derecho se presenta como justo y universal, pero en la práctica muchas veces funciona como herramienta del poder político y económico. Por eso, la tensión entre justicia y utilidad sigue siendo el centro del debate jurídico actual.

  6. Andres F. Cuello, Karen Saenz, Juan Rodriguez says:

    Intengrantes: Andres F. Cuello, Karen Saenz, Juan Rodriguez
    ¿Cómo la transición del teocentrismo medieval al antropocentrismo renacentista transformó la concepción del derecho como orden divino hacia un instrumento de poder y organización estatal, y de qué manera esa transformación se refleja en el realismo jurídico contemporáneo?

    Esta inquietud investigativa plantea cómo el paso del teocentrismo medieval al antropocentrismo renacentista transformó el derecho de un orden divino a un instrumento humano de poder. En el Renacimiento, pensadores como Giovanni Pico della Mirandola afirmaron la libertad y dignidad del hombre, lo que permitió entender el derecho como una creación humana. Luego, Nicolás Maquiavelo rompió con la idea de justicia moral, mostrando que las leyes sirven principalmente para mantener el poder y el orden. Por su parte, Jean Bodin consolidó la idea de que el derecho proviene del Estado y su soberanía, no de Dios, mientras que Hugo Grocio introdujo un derecho natural basado en la razón. En conjunto, estas ideas reflejan que el derecho dejó de ser absoluto y pasó a ser práctico y funcional. Esta transformación sigue vigente hoy en el realismo jurídico, donde el derecho no siempre responde a la justicia ideal, sino a intereses políticos y a la necesidad de mantener el orden social.

  7. sofia alvarez jimenez says:

    Sofia alvarez jimenez Jorge becerra
    ¿De qué manera el paso del teocentrismo al antropocentrismo en el Renacimiento redefinió el derecho como una creación humana vinculada al poder y la soberanía, y no como una verdad divina incuestionable?

    El Renacimiento marcó un punto de ruptura en la historia del pensamiento jurídico. El derecho dejó de entenderse como una norma absoluta proveniente de Dios y comenzó a concebirse como una construcción humana, sujeta a la razón, a los intereses políticos y a las dinámicas del poder. Este cambio se explica por el surgimiento del humanismo, que puso al hombre en el centro, reconociendo su dignidad, su libertad y su capacidad de crear normas para organizar la vida en sociedad.

    En este contexto, pensadores como Maquiavelo evidenciaron que el derecho podía ser utilizado como una herramienta estratégica para mantener el orden y garantizar la estabilidad del Estado, separándolo de la moral tradicional. A su vez, Bodin consolidó la idea de soberanía, afirmando que el poder del Estado para crear leyes es supremo y no depende de autoridades externas como la Iglesia. Esto abrió el camino hacia una visión moderna del derecho, ligada al poder político.

    Sin embargo, esta transformación no eliminó por completo la idea de justicia, sino que generó una tensión que aún persiste: por un lado, el derecho como instrumento de poder; por el otro, el derecho como garantía de dignidad humana. En esa dualidad se fundamenta el derecho contemporáneo, que intenta equilibrar la autoridad del Estado con la protección de los derechos fundamentales.

  8. Maria Ramos Ortega says:

    Por: Laura Molina, Sharon Mendoza, Milagro Pérez, Yuranis Meriño, Mariangel Ramos

    ¿Hasta qué punto el paso del teocentrismo al antropocentrismo convirtió el derecho en un instrumento de poder más que en un verdadero sistema de justicia, y cómo se refleja esto en la actualidad?

    Durante la Edad Media, el derecho estaba fuertemente ligado a la voluntad divina; se concebía como una extensión del orden de Dios. Sin embargo, con el Renacimiento, el ser humano pasa a ocupar el centro del pensamiento. Esta nueva visión, impulsada por corrientes como el humanismo, el naturalismo y el realismo político, redefine el sentido del derecho. Ya no se trata de una verdad sagrada e inmutable, sino de una construcción humana, sujeta a intereses, interpretaciones y contextos históricos.

    En este escenario, el pensamiento de Nicolás Maquiavelo resulta fundamental. Para él, el derecho no está orientado a la justicia en términos morales, sino a la utilidad política. Las leyes son herramientas que el gobernante utiliza para mantener el orden y conservar el poder. Desde esta perspectiva, el derecho pierde su carácter ético y se convierte en un mecanismo estratégico, donde lo importante no es si es justo, sino si funciona.

    Por otro lado, el humanismo, representado por Giovanni Pico della Mirandola, propone una visión más optimista del ser humano, destacando su dignidad, libertad y capacidad de autodeterminación. Esto permite pensar el derecho como una creación racional orientada al bienestar humano. No obstante, esta misma libertad abre la posibilidad de que el derecho sea manipulado por quienes tienen el poder, generando tensiones entre justicia e interés.

    A su vez, Jean Bodin introduce el concepto de soberanía, consolidando la idea de que el Estado tiene un poder supremo dentro de su territorio. Esto fortalece la noción de que el derecho depende de la voluntad del soberano, lo que puede llevar a su uso como instrumento de dominación más que como garantía de justicia.

    Finalmente, con Hugo Grocio se intenta equilibrar esta situación al proponer un derecho natural basado en la razón, válido incluso sin referencia a Dios. Su planteamiento busca establecer principios universales que limiten el poder de los Estados y orienten el derecho hacia la justicia.

    En la actualidad, estas ideas siguen teniendo gran relevancia. El derecho continúa moviéndose entre dos polos: por un lado, como garantía de derechos y justicia; y por otro, como herramienta utilizada por el poder político y económico. En muchos casos, las leyes se interpretan o aplican según intereses particulares, lo que evidencia que la tensión surgida en el Renacimiento aún no ha sido resuelta.

    Desde el enfoque de Arteta, este problema no es solo teórico, sino ético. El hecho de que el derecho sea una construcción humana implica una responsabilidad: orientar su uso hacia la dignidad, la equidad y el bien común. En este sentido, el verdadero reto contemporáneo es evitar que el derecho se reduzca a un simple instrumento de poder y lograr que cumpla su función como garante de justicia en la sociedad.

  9. Juan Pablo Navarro Altamar says:

    INTEGRANTES: Kendry Pabon, Lyla Silva, Óscar Zuluaga y Juan Navarro.

    ¿De qué forma la filosofía renacentista del derecho genera una tensión permanente entre el poder soberano (Maquiavelo y Bodin) y la dignidad humanista (Pico y Grocio) que explica los conflictos sociales actuales en el mundo del derecho entre Estado y derechos humanos?

    La filosofía del derecho renacentista representa un despertar antropocéntrico que marca el paso definitivo del derecho divino-medieval al derecho terrenal y humano. Como explica Cristóbal Arteta Ripoll, el Renacimiento coloca al hombre en el centro del universo: ya no es un pecador dependiente de Dios, sino un ser libre y digno capaz de moldearse a sí mismo. Esta ruptura genera dos corrientes principales que explican la tensión actual entre poder y dignidad.

    Por un lado, el realismo pragmático de Maquiavelo y la soberanía absoluta de Bodin convierten el derecho en un instrumento al servicio del poder. Maquiavelo separa radicalmente la moral de la política y afirma que la justicia es un lujo: lo que realmente importa es el poder y la estabilidad del Estado. El príncipe (o el gobernante) usa las leyes como herramienta para mantener el trono, donde el fin justifica los medios. Bodin profundiza esta idea al definir la soberanía como el poder de mandar “porque manda”, sin necesidad de mandato divino. El Estado se vuelve laico en sus fundamentos y la ley se convierte en expresión de la voluntad soberana. Esta visión pragmática es la base del realismo jurídico moderno y se refleja hoy cuando los Estados priorizan su soberanía sobre los derechos individuales, como al cerrar fronteras o interpretar el derecho internacional según su conveniencia.

    Por otro lado, el humanismo renacentista, representado en Pico della Mirandola y más tarde en Grocio, afirma la dignidad y la libertad del individuo como valores centrales. Pico della Mirandola sostiene que Dios dejó al hombre libre para ser “lo que quisiéramos”, convirtiéndolo en “plastilina cósmica” capaz de ascender o descender según su voluntad. Este ideal humanista es el germen de los derechos humanos modernos. Grocio intenta conciliar ambas corrientes al proponer un derecho natural racional, válido entre naciones, sin que Dios tenga que firmarlo directamente. El derecho pasa de ser palabra sagrada a contrato racional entre seres humanos.

    En conclusión, la tensión actual entre el derecho como instrumento de poder estatal y la idea humanista de dignidad y libertad individual no es nueva, sino heredada directamente del Renacimiento. El período analizado por Arteta Ripoll no fue solo un cambio artístico, sino un quiebre ético y jurídico que sigue vivo: el derecho moderno oscila constantemente entre el polo maquiavélico-bodiniano del poder y la utilidad, y el polo humanista de la razón y la dignidad. Cada vez que un gobierno usa la ley para mantener el orden en lugar de servir a la justicia, o que un Estado antepone su soberanía a los derechos de las personas, está aplicando sin saberlo la lección renacentista: el derecho ya no es divino, es profundamente humano y, por tanto, tan poderoso como imperfecto.

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