Rodolfo Kusch y la reinvención del pensar latinoamericano: geocultura, pueblo y descolonización del ser.

Cristóbal Arteta Ripoll 

Resumen

El pensamiento de Rodolfo Kusch constituye una de las propuestas filosóficas más originales de América Latina en el siglo XX. Su obra representa una ruptura con las categorías eurocéntricas de la modernidad y una reivindicación de las formas populares e indígenas de comprensión del mundo. 

El presente artículo examina críticamente las categorías de «estar», «geocultura» y «pensamiento popular» en Kusch, mostrando su vigencia para las discusiones contemporáneas sobre colonialidad y descolonización epistemológica. Asimismo, se establece un diálogo con la filosofía latinoamericana desarrollada por Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll, especialmente en relación con la necesidad de construir una racionalidad situada y una filosofía arraigada en la experiencia histórica de Nuestra América.

Palabras clave: Rodolfo Kusch, filosofía latinoamericana, geocultura, pensamiento popular, colonialidad, razón latinoamericana.

Introducción

La filosofía latinoamericana ha debido enfrentarse históricamente a un problema fundamental: pensar América desde categorías nacidas fuera de su propia experiencia histórica. Desde el siglo XIX, las élites intelectuales latinoamericanas adoptaron modelos conceptuales europeos para interpretar una realidad profundamente heterogénea, mestiza y culturalmente compleja.

En este escenario emerge la figura de Rodolfo Kusch (1922-1979), filósofo, antropólogo y ensayista argentino que dedicó su obra a descubrir las categorías profundas del pensar americano mediante investigaciones de campo realizadas en comunidades indígenas y populares andinas. 

Sus trabajos más influyentes incluyen América profunda (1962), El pensamiento indígena y popular en América (1970) y Geocultura del hombre americano (1976). Kusch desarrolló una filosofía arraigada en la experiencia histórica y simbólica de los pueblos latinoamericanos, convirtiéndose en uno de los antecedentes intelectuales más significativos de las actuales perspectivas descoloniales.  

Consideraciones metodológicas

El presente estudio adopta una metodología hermenéutico-crítica. Se realiza una lectura analítica de las principales obras de Rodolfo Kusch y se establece un diálogo interpretativo con la producción filosófica de Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll en torno a la construcción de una razón latinoamericana descolonizada.

La aproximación metodológica asume que las categorías filosóficas no son universales en sentido abstracto, sino producciones históricas y geoculturales situadas.

I. La crítica de Kusch al universalismo europeo

Quizá el mérito más importante de Kusch consiste en haber mostrado que la filosofía occidental elevó a categoría universal una experiencia histórica particular: la europea.

En el exordio de América profunda, Kusch sostiene que su propósito era:

«Sondear en el hombre mismo sus vivencias inconfesadas».  

La afirmación parece sencilla, pero constituye una auténtica revolución epistemológica. Pensar América exige descender al subsuelo de las experiencias negadas por la racionalidad moderna. La filosofía deja de ser un ejercicio exclusivamente conceptual para convertirse en una exploración de las formas concretas de habitar el mundo.

Por ello Kusch desconfía de las ciencias sociales y de las filosofías importadas que pretenden explicar América desde categorías abstractas. Su crítica se dirige al pensamiento que observa la realidad latinoamericana desde afuera, reduciéndola a objeto de análisis y negándole su propia racionalidad.

En este sentido, Kusch anticipa las críticas contemporáneas a la colonialidad del saber.

II. Del «ser» al «estar»: una ontología de la existencia latinoamericana

La categoría más conocida de Kusch es probablemente la oposición entre «ser» y «estar».

La tradición occidental privilegió el «ser» como fundamento de la identidad, de la racionalidad y del conocimiento. El sujeto moderno es un individuo autónomo que domina la naturaleza y produce la historia.

Kusch descubre que la experiencia latinoamericana responde a otra lógica.

En Geocultura del hombre americano sostiene:

«El miedo de ser nosotros mismos».  

La frase resume el drama de América Latina. Las sociedades latinoamericanas han aprendido a mirarse desde parámetros ajenos y, por ello, experimentan una permanente escisión entre lo que son y lo que desean parecer.

El «estar» expresa, por el contrario, una existencia situada, arraigada en la tierra, en el paisaje y en la comunidad. El hombre americano no se define prioritariamente por la afirmación individual de su subjetividad, sino por su pertenencia a un mundo vivido.

El «estar» constituye una ontología de la relación y de la participación.

Desde esta perspectiva, el sujeto latinoamericano no es un individuo aislado sino un acontecimiento comunitario.

III. Geocultura y pensamiento situado

Uno de los mayores aportes de Kusch es la categoría de «geocultura».

Toda cultura se encuentra ligada a un suelo, a un paisaje y a una memoria histórica concreta. El pensamiento no nace en el vacío.

La filosofía occidental se presentó como universal precisamente porque ocultó su propia localización geográfica e histórica.

La geocultura rompe esta ilusión.

Kusch afirma que el pensamiento debe surgir desde la tierra y desde la experiencia concreta de los pueblos americanos. El conocimiento deja de ser un sistema abstracto de conceptos y se convierte en una forma de comprensión de la vida.

La geocultura es, en consecuencia, una crítica radical del universalismo eurocéntrico y una reivindicación de los saberes situados.

Su importancia para el pensamiento contemporáneo resulta extraordinaria porque anticipa muchas de las tesis posteriormente desarrolladas por los estudios decoloniales acerca de la relación entre conocimiento, poder y colonialidad.  

IV. El pensamiento popular como racionalidad alternativa

En El pensamiento indígena y popular en América, Kusch realiza una de las mayores reivindicaciones filosóficas de la cultura popular latinoamericana.

Para el filósofo argentino, el pensamiento indígena no constituye una forma inferior de racionalidad.

Por el contrario, representa otra manera de organizar la experiencia humana.

La racionalidad popular se expresa en símbolos, rituales, narraciones y prácticas comunitarias.

La filosofía académica tendió a interpretar estas expresiones como formas precientíficas del conocimiento.

Kusch invierte completamente esta perspectiva.

Los saberes populares contienen una comprensión del mundo que la racionalidad instrumental moderna ha sido incapaz de percibir.

La comunidad, el rito, la reciprocidad y la relación con la naturaleza aparecen como dimensiones constitutivas de la existencia humana.

La filosofía latinoamericana encuentra aquí una de sus tareas fundamentales: recuperar las formas de sabiduría históricamente negadas por la colonialidad.

V. Rodolfo Kusch y la razón latinoamericana en Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll

La reflexión filosófica de Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll converge con Kusch en un aspecto fundamental: la necesidad de construir un pensamiento situado y descolonizado.

Ha señalado Arteta Ripoll:

«La filosofía latinoamericana sólo puede alcanzar su autenticidad cuando piensa desde las condiciones históricas, culturales y políticas de Nuestra América y no desde categorías abstractas impuestas por la racionalidad eurocéntrica.»

Esta afirmación prolonga el horizonte abierto por Kusch.

La razón latinoamericana propuesta por Arteta constituye una crítica a la dependencia epistemológica y una invitación a asumir la historicidad de nuestras categorías de pensamiento.

En ambos autores aparece una preocupación común:

1-superar la subordinación cultural;

2-recuperar las voces silenciadas de los pueblos latinoamericanos;

3-construir una racionalidad nacida de la experiencia histórica de América.

La filosofía deja entonces de ser repetición de sistemas europeos para convertirse en un ejercicio de autoconocimiento colectivo y de emancipación cultural.

VI. Kusch y la vigencia de la descolonización epistemológica en América Latina

En el panorama contemporáneo de la filosofía latinoamericana, la obra de Rodolfo Kusch adquiere una renovada actualidad en la medida en que muchos de los problemas que él identificó hace más de medio siglo continúan constituyendo desafíos centrales para la producción del conocimiento en América Latina. La persistencia de formas de dependencia intelectual, la hegemonía de paradigmas teóricos eurocéntricos y la subalternización de los saberes populares e indígenas muestran que la cuestión de la descolonización epistemológica permanece abierta.

Aunque Kusch no empleó la categoría de «colonialidad del saber», posteriormente desarrollada por el sociólogo peruano Aníbal Quijano, su pensamiento puede considerarse uno de sus antecedentes filosóficos más significativos. En efecto, la crítica kuscheana al universalismo abstracto de la racionalidad occidental coincide con el planteamiento de que la modernidad construyó un régimen de producción de conocimientos que convirtió las experiencias europeas en criterios universales de verdad, racionalidad y humanidad.

La originalidad de Kusch radica en haber comprendido que la colonización de América no fue exclusivamente económica o política. Fue también una colonización de la sensibilidad, del lenguaje y de las formas de comprender el mundo. De ahí que el problema filosófico fundamental no consista simplemente en producir conocimientos en América Latina, sino en aprender nuevamente a pensar desde América Latina.

En América profunda, Kusch afirma:

«El problema de América no consiste en saber quiénes somos, sino en asumir lo que profundamente somos.»

Esta afirmación posee una extraordinaria potencia descolonizadora. La dominación epistemológica opera precisamente produciendo una ruptura entre la experiencia histórica de los pueblos y las categorías mediante las cuales estos pueblos se interpretan a sí mismos. El resultado es una conciencia escindida que termina pensando su realidad desde conceptos ajenos y evaluando su propia cultura desde parámetros externos.

Por ello, la categoría de «estar» adquiere una dimensión política y epistemológica de enorme importancia. El «estar» expresa el arraigo existencial en el territorio, la memoria y la comunidad. Supone reconocer que el conocimiento no es una operación abstracta de la razón universal, sino una construcción históricamente situada.

Desde esta perspectiva, la descolonización epistemológica exige recuperar el valor filosófico de los saberes históricamente deslegitimados: los conocimientos indígenas, las racionalidades populares, las memorias campesinas, las narrativas comunitarias y las diversas formas de interpretación del mundo producidas desde la experiencia latinoamericana.

Precisamente en este punto la filosofía de Kusch mantiene un profundo diálogo con las propuestas contemporáneas de Enrique Dussel, Walter Mignolo y Aníbal Quijano. Todos ellos, desde perspectivas diferentes, sostienen la necesidad de desmontar las estructuras de poder que han organizado históricamente la producción mundial del conocimiento. Sin embargo, Kusch aporta un elemento singular: la descolonización no puede reducirse a una crítica académica de los discursos de poder; exige, además, una transformación ontológica de la manera de habitar el mundo.

La cuestión no es únicamente quién produce el conocimiento, sino desde dónde se produce, para quién se produce y qué formas de existencia reconoce como legítimas.

En este contexto, adquiere especial relevancia la reflexión de Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll acerca de la necesidad de construir una razón latinoamericana capaz de pensarse desde su propia historicidad. Como ha señalado el filósofo colombiano:

«La descolonización del saber supone la recuperación crítica de nuestras propias tradiciones intelectuales y la construcción de categorías de pensamiento que respondan a las necesidades históricas de Nuestra América.»

La observación de Arteta permite comprender que la descolonización epistemológica no implica un rechazo irracional de la tradición occidental ni la clausura del diálogo intercultural. Su propósito consiste, más bien, en desmontar las relaciones de subordinación intelectual que históricamente han impedido el reconocimiento de América Latina como sujeto productor de conocimiento.

En este sentido, la filosofía de Kusch continúa siendo extraordinariamente vigente. Su reivindicación de la geocultura, del pensamiento popular y del «estar» constituye una invitación permanente a reconstruir las bases mismas de la racionalidad latinoamericana. La descolonización del saber comienza allí donde los pueblos dejan de pensarse como simples receptores de teorías elaboradas en otros contextos históricos y se reconocen como creadores de categorías filosóficas nacidas de sus propias experiencias.

La vigencia de Rodolfo Kusch reside precisamente en haber mostrado que la filosofía latinoamericana solamente alcanza su autenticidad cuando asume el riesgo de pensar desde su propio suelo histórico. En tiempos de globalización cultural y de nuevas formas de dependencia cognitiva, su obra continúa recordándonos que la emancipación política y social de América Latina resulta inseparable de su emancipación epistemológica.

Consideración final

La filosofía de Rodolfo Kusch nos deja una lección de enorme actualidad: no existe verdadera liberación de los pueblos sin liberación de las categorías mediante las cuales esos pueblos se piensan a sí mismos. Pensar desde América Latina constituye, en última instancia, un acto de afirmación ontológica, de recuperación histórica y de resistencia epistemológica. La descolonización del saber es, por ello, una tarea inacabada cuya realización sigue siendo uno de los grandes horizontes normativos de la filosofía latinoamericana contempor

Conclusiones

Rodolfo Kusch ocupa un lugar singular en la historia del pensamiento latinoamericano.

Su filosofía constituye una verdadera arqueología del ser americano.

Las categorías de «estar», «geocultura» y «pensamiento popular» permiten comprender que la experiencia latinoamericana posee formas propias de racionalidad que no pueden ser reducidas a los esquemas conceptuales heredados de Europa.

Su obra representa, además, una crítica temprana de la colonialidad del saber y una reivindicación de los conocimientos producidos desde las culturas populares e indígenas.

En diálogo con la propuesta de Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll sobre la razón latinoamericana, la filosofía de Kusch adquiere una extraordinaria actualidad.

Pensar desde América significa reconocer que la producción del conocimiento está inseparablemente vinculada al suelo histórico y cultural desde el cual se piensa.

La filosofía latinoamericana del siglo XXI encuentra en Rodolfo Kusch no solamente un antecedente intelectual, sino un programa de trabajo todavía inconcluso: la construcción de una racionalidad transmoderna, descolonizada y arraigada en la experiencia histórica de nuestros pueblos.

Referencias bibliográficas

Arteta Ripoll, C. E. Dussel y la razón latinoamericana. Barranquilla: Ediciones Universidad del Atlántico.

Arteta Ripoll, C. E. Identidad cultural, educación y filosofía. Barranquilla: Universidad del Atlántico.

Kusch, R. (1962). América profunda. Buenos Aires: Hachette.

Kusch, R. (1966). Indios, porteños y dioses. Buenos Aires: Stilcograf.

Kusch, R. (1970). El pensamiento indígena y popular en América. Puebla: Editorial Cajica.

Kusch, R. (1975). La negación en el pensamiento popular. Buenos Aires: Cimarrón.

Kusch, R. (1976). Geocultura del hombre americano. Buenos Aires: Fernando García Cambeiro.  

Kusch, R. (1978). Esbozo de una antropología filosófica americana. Buenos Aires: Castañeda.  

Medina, G. (2012). «Rodolfo Kusch (1922-1979): Pensador latinoamericano». Letras Internacionales.  

Lopez Gallucci, N. M. (2025). «Geocultura y corporalidad en Günther Rodolfo Kusch». Pensando: Revista de Filosofia.  

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