La filosofía antigua
Cristóbal Arteta Ripoll
A partir de la presente lectura, elabore una inquietud investigativa e ilumínela desde los presupuestos teóricos leídos.
Características generales
Aquí ve va un resumen claro y directo de la filosofía antigua griega, en orden cronológico:
Presocráticos (siglos VII-VI a.C.)
Los primeros en preguntar por el origen del cosmos sin recurrir a mitos.
He• Tales: todo viene del agua.
• Anaximandro: el “ápeiron” (lo indefinido) como principio.
• Heráclito: todo fluye, “no te bañas dos veces en el mismo río» , lucha y cambio constante (logos).
• Parménides: el ser es, el no-ser no es; el cambio es ilusión.
• Pitágoras: el universo es número y armonía.
En resumen: buscan la arché (principio) racional del mundo.
Sofistas (siglo V a.C.)
Profesionales del discurso, relativistas.
• Protágoras: “el hombre es la medida de todas las cosas”.
• Gorgias: nada existe; si existiera, no lo sabríamos; si lo supiéramos, no lo podríamos comunicar.
Enfocados en retórica, poder y éxito práctico; la verdad es subjetiva, útil para política y tribunales.
Sócrates (469-399 a.C.)
No escribió nada; lo conocemos por Platón, Jenofonte y Aristófanes.
Método: ironía + mayéutica (parir ideas mediante preguntas).
“No sé nada” es su bandera.
Busca la virtud (areté) como conocimiento: nadie hace el mal a sabiendas.
Murió condenado por “corromper a la juventud” y “no creer en los dioses”.
Platón (427-347 a.C.)
Discípulo de Sócrates, funda la Academia.
Teoría de las Ideas: lo real son formas eternas (el Bien, la Justicia, etc.); el mundo sensible es sombra, copia imperfecta.
Alegoría de la caverna: estamos encadenados viendo sombras, la filosofía nos libera hacia la luz.
Política: rey filósofo, Estado ideal con clases (gobernantes, guardianes y productores).
Alma inmortal, tripartita (racional, irascible, apetitiva).
Diálogos: Repúblicas, Fedón, Banquete, Timeo, Apología se Sócrates, La leyes, Gorgias etc
Aristóteles (384-322 a.C.)
Discípulo de Platón, pero rompe con él: “no soy platónico”.
Más empírico: el conocimiento viene de los sentidos.
Cuatro causas: material, formal, eficiente, final (telos).
Ética: virtud como término medio (justo medio entre exceso y defecto).
Política: el hombre es animal político; mejor gobierno es mixto.
Metafísica: el ser como sustancia; Dios como motor inmóvil.
Fundó el Liceo; influyó en ciencia medieval y moderna.
Escuelas helenísticas (siglos IV-I a.C.)
Tras Alejandro, la filosofía se vuelve práctica: cómo vivir bien en un mundo caótico.
• Epicúreos: placer (hedoné) como fin, pero no excesos; ausencia de dolor (ataraxia), amistad y simpleza.
• Estoicos: virtud es lo único bueno; todo lo demás (salud, riqueza) es indiferente. Vivir según la razón y la naturaleza (logos universal). Apatía (no pasión) y cosmopolitismo.
• Escépticos (Pirron): suspender juicio (epojé), nada es cierto, así se alcanza la tranquilidad.
• Cínicos: Diógenes, vida natural, sin posesiones, sin vergüenza; “vivo como perro” (kynikos).
En pocas palabras: de la pregunta cósmica (presocráticos) pasamos a la verdad y el bien (Sócrates-Platón-Aristóteles), y luego a la receta para vivir sereno en un imperio (helenísticos).
¿Cuál es su actualidad?.
La filosofía antigua sigue vigente porque toca problemas que no caducan: cómo pensar, cómo vivir, qué es real, qué vale la pena. No es que Aristóteles tenga un TikTok, pero sus ideas se filtran en todo: ciencia, ética, política, psicología. Te lo desgloso rápido:
Presocráticos
Heráclito (“todo fluye”) es el padre del cambio constante: lo vemos en la física cuántica, en el estrés moderno (“nada dura”), en la idea de que la identidad es fluida. Parménides y su “el ser es” resuena en debates sobre realidad virtual, IA y si el mundo “existe” más allá de lo que percibimos.
Sofistas
Protágoras (“el hombre es la medida de todas las cosas»), es el abuelo del relativismo: hoy lo usamos para cuestionar verdades absolutas en redes sociales, fake news, identidades de género, “mi verdad vs. tu verdad”. Gorgias y su escepticismo radical anticipa el posmodernismo: “nada existe, y si existiera, no lo diríamos”. Su retórica es puro marketing digital.
Sócrates
Su “solo sé que no sé nada” es el antídoto contra la arrogancia. En un mundo de influencers y algoritmos que te dicen qué pensar, Sócrates nos obliga a dudar, a preguntar. La mayéutica es terapia cognitivo-conductual: sacar lo que ya llevas dentro.
Platón
La caverna: ¿no es exactamente lo que vivimos con pantallas, filtros, metaverso? Las Ideas eternas vuelven en matemáticas puras, en ética (¿qué es la justicia en IA?), en política (¿quién debería gobernar: expertos o la masa?). Su Estado ideal inspira utopías y distopías modernas.
Aristóteles
El término medio: base de la psicología positiva, la moderación en dietas, el equilibrio emocional. Las cuatro causas explican desde biología hasta diseño de productos (”¿para qué sirve?”). Su “animal político” está en sociología, en debates sobre comunidad vs. individualismo. Y el motor inmóvil: puro concepto de Dios en teología y hasta en física (energía primera).
Helenísticas
Epicuro: “vive simple, busca placer sin dolor” —minimalismo, mindfulness, anti-consumismo.
Estoicos: “controla lo que puedes, acepta lo demás” —terapia ACT, resiliencia, estoicismo pop (Ryan Holiday, Tim Ferriss).
Escépticos: “suspender juicio” —perfecto para no caer en polarización, conspiraciones o dogmas.
Cínicos: Diógenes en su barril es el punk filosófico, el rechazo al sistema, el “no me compro tu cuento”.
En resumen: la antigua no es “vieja”, es fundacional. Cada crisis —climática, tecnológica, existencial— nos devuelve a ellos. No cambian los dilemas: solo cambian las herramientas. Si quieres entender el ahora, empieza por mirar atrás.
¿Cuál es el enfoque de Arteta?
El enfoque del docente colombiano Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll (de la Universidad del Atlántico y Universidad Libre) sobre la filosofía antigua es práctico, crítico y aplicado, sobre todo en ética y política. No la ve como reliquia eurocéntrica, sino como herramienta viva para entender y transformar realidades latinoamericanas: corrupción, desigualdad, justicia social, corrupción en Colombia, inmigración, eutanasia, aborto, meritocracia falsa.
En sus cursos (como Ética UA 2025-1 o Historia de la Filosofía) y libros (El Poder de la Ética, Hermenéutica, pedagogía y praxeología), la presenta así:
• Orígenes y presocráticos: Nace en Grecia (siglo VI a.C., Mileto) como ruptura con mitos, buscando arché racional (agua en Tales, ápeiron en Anaximandro, fuego/cambio en Heráclito). Ética cosmológica: imitar el orden universal. Critica eurocentrismo: la reflexión ética existe universalmente (pre-griega, amerindia como waorani o quechua con unidad cósmica), no solo griega. Conecta con cambio constante (Heráclito) para crisis modernas.
• Sofistas: Relativismo (“hombre medida de todo”) útil para cuestionar verdades absolutas, pero rechaza su cinismo en favor de verdad dialéctica.
• Sócrates: Virtud = conocimiento; “sé que no sé nada” como duda crítica. Mayéutica para autoconocimiento y moral: mal por ignorancia. Lo aplica a integridad cotidiana (manipulación académica, corrupción).
• Platón: Dualismo Ideas vs. sombras; alegoría caverna como liberación de pantallas/redes. Justicia en República: armonía alma-polis, filósofos gobernantes. Útil contra tiranía, corrupción (poder no en sabios). Conecta con eutanasia (justicia/dignidad) e inmigración (control vs. solidaridad).
• Aristóteles: Favorito por practicidad. Eudaimonia vía justo medio (equilibrio extremos: valentía entre cobardía y temeridad); virtud como hábito; hombre animal político. Justicia: “dar a cada uno lo suyo”. Lo usa para criticar meritocracia (suerte + circunstancias), polarización, amistad virtuosa en sociedad desigual.
• Helenísticos: Estoicismo (control pasiones, ataraxia, aceptar destino) para resiliencia en adversidad; epicureísmo (placer moderado, sin temor) contra consumismo; cinismo (vida simple) como rechazo al sistema. Aplicados a estrés, criminalidad, globalización.
Clave general: Rechaza visiones abstractas; la antigua es lente crítica para praxis transformadora (influencia Dussel: ética de liberación, alteridad, oprimidos). Integra con indígena/mestizo, contra colonialismo. Filosofía no solo “amor a sabiduría”, sino guía para justicia, autonomía mental, cambio social en Latinoamérica. “La ética antigua ilumina nuestra realidad de manera más crítica”, dice.
¿De que tipo de forma en las prácticas del clientelismo y la falta de ética en la gestión universitaria afectan en el cumplimiento de una función social de la universidad como formadera de ciudadanos y líderes en Colombia?
El texto principalmente dice esto:
La universidad debería ser un espacio que forme líderes para la economía y la política.
Pero no está cumpliendo ese papel por problemas internos.
La respuesta viene desde varios enfoques teóricos
Desde una visión crítica (Karl Marx)
La universidad podría estar reproduciendo relaciones con poder y con desigualdad, en vez de transformarlas.
Desde la teoría institucional (Max Weber)
El problema estaría en la falta de una burocracia racional, donde están intereses personales sobre normas más formales.
Desde un enfoque ético-político:
La crisis no es solo administrativa, sino moral, lo que impide que la universidad cumpla su papel en la sociedad.
¿El mito de la caverna de Platón puede explicar por qué muchas personas prefieren vivir en la ignorancia antes que enfrentarse a la realidad?
En el mito de la caverna, los prisioneros están encadenados mirando únicamente las sombras proyectadas en una pared. Para ellos, esas sombras son la única realidad posible, ya que nunca han conocido algo diferente.
Platón plantea que cuando uno de los prisioneros logra liberarse y salir al exterior, al principio sufre y prefiere volver a lo familiar. Esto representa que el acceso al conocimiento no es fácil, requiere esfuerzo.
La inquietud surge porque Platón muestra que no todos desean salir de la ignorancia. Por ejemplo, en situaciones donde una persona nos cuenta la verdad, y nosotros, aferrados a nuestras creencias, aunque sean falsas, rechazamos a la otra persona.
La inquietud investigativa que tuve fue
¿Puede la idea de felicidad propuesta por Aristóteles ayudarnos a enternece por qué muchas personas hoy buscan la aprobación para ser “felices” , pero aún así no se sienten realmente felices?
En la actualidad muchas personas creemos que la felicidad depende de cosas materiales o de acciones momentáneas, por ejemplo muchas personas asocian ser feliz con tener dinero o ser famoso .
Sin embargo, aunque muchas personas logran esto aún así siente vacíos , ansiedad o insatisfacción. Esto causa una duda ¿realmente estamos entendiendo bien que significa ser feliz ?
Aristóteles decía que la felicidad era vivir bien actuar bien siempre , no solo por momentos ,decía que para ser feliz debías tomar decisiones racionales y correctas .
La inquietud investigativa que tuve fue
¿Puede la idea de felicidad propuesta por Aristóteles ayudarnos a enternece por qué muchas personas hoy buscan la aprobación para ser “felices” , pero aún así no se sienten realmente felices?
En la actualidad muchas personas creemos que la felicidad depende de cosas materiales o de acciones momentáneas, por ejemplo muchas personas asocian ser feliz con tener dinero o ser famoso .
Sin embargo, aunque muchas personas logran esto aún así siente vacíos , ansiedad o insatisfacción. Esto causa una duda ¿realmente estamos entendiendo bien que significa ser feliz ?
Aristóteles decía que la felicidad era vivir bien actuar bien siempre , no solo por momentos ,decía que para ser feliz debías tomar decisiones racionales y correctas .
La filosofía antigua muestra que los problemas humanos no cambian, solo cambian los contextos. Desde los presocráticos, que buscan explicar el mundo con la razón, hasta las escuelas helenísticas, que enseñan cómo vivir en medio de la crisis, todos intentan responder a la misma pregunta: cómo pensar y cómo vivir bien. Sócrates nos enseña a dudar y cuestionarnos, Platón a no quedarnos en las apariencias, y Aristóteles a buscar el equilibrio en nuestras decisiones. Desde el enfoque de Arteta, esta filosofía no es un saber lejano, sino una herramienta crítica para entender y transformar nuestra realidad actual, especialmente en el plano ético y político.
La inquietud investigativa que tuve fue
¿Puede la idea de felicidad propuesta por Aristóteles ayudarnos a entender por qué muchas personas hoy buscan la aprobación para ser “felices” , pero aún así no se sienten realmente felices?
En la actualidad muchas personas creemos que la felicidad depende de cosas materiales o de acciones momentáneas, por ejemplo muchas personas asocian ser feliz con tener dinero o ser famoso .
Sin embargo, aunque muchas personas logran esto aún así siente vacíos , ansiedad o insatisfacción. Esto causa una duda ¿realmente estamos entendiendo bien que significa ser feliz ?
Aristóteles decía que la felicidad era vivir bien actuar bien siempre , no solo por momentos ,decía que para ser feliz debías tomar decisiones racionales y correctas .
¿Como influyen los valores personales en las desiciones Eticas y juridicas ?
El texto sostiene que, desde el iusnaturalismo, las decisiones jurídicas no pueden separarse de los valores morales, ya que la validez del derecho depende de principios éticos universales. A diferencia del positivismo jurídico, que separa derecho y moral, el iusnaturalismo reconoce que toda interpretación está influida por la conciencia y la idea de justicia del intérprete.
Jueces, legisladores y juristas no son neutros, sino personas situadas en un contexto histórico y cultural. Por eso, toda decisión implica una valoración ética, incluso cuando se busca objetividad mediante métodos interpretativos como el exegético o el sistemático.
Además, los valores personales están condicionados por factores sociales, culturales y temporales. Como señalaba Heráclito de Éfeso, la realidad es cambiante, y con ella también lo son las concepciones morales y jurídicas.
En conclusión, las decisiones jurídicas resultan de la interacción entre la norma, el contexto y la conciencia individual, por lo que ninguna interpretación es completamente neutral ni ajena a los valores personales.
La inquietud investigativa que tuve fue
¿Puede la idea de felicidad propuesta por Aristóteles ayudarnos a entender por qué muchas personas hoy buscan la aprobación para ser “felices” , pero aún así no se sienten realmente felices?
En la actualidad muchas personas creemos que la felicidad depende de cosas materiales o de acciones momentáneas, por ejemplo muchas personas asocian ser feliz con tener dinero o ser famoso .
Sin embargo, aunque muchas personas logran esto aún así siente vacíos , ansiedad o insatisfacción. Esto causa una duda ¿realmente estamos entendiendo bien que significa ser feliz ?
Aristóteles decía que la felicidad era vivir bien actuar bien siempre , no solo por momentos ,decía que para ser feliz debías tomar decisiones racionales y correctas .
La inquietud investigativa fue
¿Puede la filosofía antigua orientar la formación ética de los ciudadanos para fortalecer la democracia en Colombia?
Sí, la filosofía antigua puede orientar la formación ética de los ciudadanos para fortalecer la democracia en Colombia, porque pone en el centro la virtud, la justicia y el bien común. Una democracia no se sostiene solo con leyes e instituciones, sino con ciudadanos críticos, responsables y conscientes de sus deberes.
Desde la mirada de Sócrates, la base es el examen de la propia vida: una ciudadanía que piensa y cuestiona difícilmente se deja manipular.
En Platón, la justicia implica armonía y gobierno guiado por la razón, no por intereses particulares. Esto invita a exigir líderes preparados y éticos.
Para Aristóteles, el ser humano es un “animal político” y la finalidad del Estado es el bien común; por eso la virtud debe cultivarse como hábito en la vida pública y privada.
Shadia Angarita, Ángela Puche, Mariana Bandera, Yulissa Villalba y Yuderlys Polanco
Pregunta: ¿Cómo podemos usar las ideas de Sócrates y Aristóteles para dejar la desinformación y confusión en redes sociales y no creer todo lo que vemos en internet?
La filosofía antigua no es algo viejo que ya no sirve. Aunque empezó hace muchísimos años, todavía está presente en nuestra vida, sobre todo ahora que vivimos pegados al celular y a las redes sociales. Todos los días vemos noticias, videos, opiniones y comentarios por todas partes. Y muchas veces creemos o compartimos cosas sin pensar mucho. Por eso la filosofía sigue siendo tan importante: nos enseña a pensar antes de actuar.
De Sócrates podemos aprender algo muy simple pero muy valioso: no tragarnos todo sin cuestionarlo. Él siempre hacía preguntas antes de aceptar algo como verdad. Y eso hoy nos hace mucha falta. Antes de compartir una noticia o creer en algo que vemos en internet, deberíamos preguntarnos: ¿esto será verdad?, ¿quién lo publicó?, ¿para qué lo hizo?, ¿hay pruebas? No porque algo tenga muchos likes significa que sea cierto.
Aristóteles, por su parte, nos enseña a no irnos a los extremos. Él hablaba del equilibrio. Y si nos ponemos a ver, en redes casi todo es extremo: o apoyas algo al cien por ciento o lo rechazas completamente. Pero no todo es blanco o negro. Pensar con calma, respetar otras opiniones y no responder con rabia también es una forma de ser inteligentes.
Además, Aristóteles decía que vivimos en comunidad, que no estamos solos. Entonces lo que decimos y hacemos afecta a los demás. Si usamos las redes para insultar o dividir, estamos dañando esa convivencia. Pero si las usamos para dialogar y dar argumentos, estamos aportando algo bueno.
Un ejemplo claro es cuando en TikTok se vuelve viral un video que dice: “Si no piensas como la mayoría, estás mal”. Mucha gente lo cree solo porque todo el mundo lo comparte. Pero la verdad no depende de cuántas personas estén de acuerdo, sino de qué tan bien sustentada esté esa idea.
En conclusión, Sócrates y Aristóteles siguen teniendo razón hoy. Nos enseñan a pensar antes de creer, a no dejarnos llevar por la presión de los demás y a usar la cabeza. Y como estudiantes de Derecho, eso es clave, porque nuestro trabajo es analizar, argumentar y buscar la verdad, no simplemente repetir lo que otros dicen
Grupo 1: Camila Mercado
Sofía Porto
Sofía Huertas
María Rojas
Samuel López
Lloyd Martínez
¿Las protestas estudiantiles actuales reflejan la idea de Aristóteles de que el ser humano es un “animal político” que debe participar activamente en la vida pública?
Primero debemos entender el contexto.
Las protestas estudiantiles actuales surgen cuando los estudiantes buscan defender derechos, mejorar la educación o expresar desacuerdos frente a decisiones del gobierno.
La pregunta que nos hacemos es: ¿estas protestas reflejan la idea de que el ser humano es un “animal político”, como lo planteaba Aristóteles?
Para responder, primero debemos entender qué quiso decir Aristóteles con esa expresión.
Aristóteles explica en su obra Política que el ser humano es un “animal político” porque tiene la capacidad de hablar, razonar y distinguir lo justo de lo injusto.
Esto significa que el ser humano no puede vivir aislado, sino que necesita formar parte de una comunidad organizada.
Además, no solo vive en sociedad, sino que debe participar activamente en las decisiones que afectan a todos.
Para Aristóteles, participar en la vida pública no era algo opcional, sino parte esencial de nuestra naturaleza.
Él pensaba que quien no participa en la comunidad es como si estuviera incompleto, porque la política es el espacio donde buscamos el bien común.
Por eso, cuando alguien opina, debate o exige derechos, está ejerciendo su dimensión política.
Si analizamos las protestas estudiantiles actuales, vemos que los jóvenes no se quedan en silencio frente a lo que consideran injusto.
Cuando marchan, hacen asambleas o presentan propuestas, están participando en asuntos públicos.
Desde la perspectiva de Aristóteles, esto puede verse como una manifestación clara de esa naturaleza política del ser humano.
Sin embargo, también es importante reflexionar.
Aristóteles pensaba que la participación política debía orientarse al bien común y al equilibrio de la sociedad.
Entonces podemos preguntarnos:
¿Todas las protestas buscan el bienestar colectivo?
¿Se realizan siempre de manera responsable y dialogada?
Esto demuestra que no basta con participar; también es necesario hacerlo de forma consciente y ética.
En conclusión, las protestas estudiantiles actuales sí pueden entenderse como una expresión de la idea de que el ser humano es un “animal político”.
Demuestran que los jóvenes desean intervenir en las decisiones que afectan su realidad y no ser simples espectadores.
Sin embargo, el verdadero desafío es que esa participación esté orientada al bien común, tal como lo proponía Aristóteles.
El problema de identidad de los therians desde la perspectiva socrática
El dilema de la identidad de los therians desde la óptica socrática En la sociedad contemporánea han emergido nuevas maneras de entender la identidad personal. Una de estas es el fenómeno de los therians, individuos que dicen identificarse interna o espiritualmente con un animal. Esta situación no es simplemente una tendencia o un interés particular, sino una forma de autodefinición que plantea un dilema filosófico considerable: ¿qué significa de verdad afirmar “soy” algo? ¿Depende la identidad del cuerpo, de la percepción interna o de la razón? Desde la perspectiva de Sócrates, esta cuestión debe ser analizada críticamente, ya que para él, toda declaración sobre lo que somos debe superar el examen racional y estar orientada hacia el autoconocimiento. Para Sócrates, el punto de partida de toda reflexión es el célebre “conócete a ti mismo”. Sin embargo, este principio no implica aceptar sin cuestionamiento cualquier sentimiento o percepción interna. Al contrario, conlleva someter nuestras creencias a un proceso de diálogo y análisis. A través de la mayéutica, Sócrates buscaba que las personas descubrieran por sí mismas si sus ideas eran coherentes y estaban bien fundamentadas. Aplicando esto al caso de los therians, se debe examinar con precisión la afirmación “soy un animal”: ¿se trata de una metáfora, de una expresión simbólica o de una declaración literal sobre el ser? Aquí surge un problema epistemológico, es decir, relacionado con el conocimiento. ¿Cómo sabemos que algo es veraz? Si la identidad therian se percibe como una experiencia subjetiva, simbólica o psicológica, podría entenderse como una forma de autocomprensión personal. En ese sentido, no entraría necesariamente en conflicto con la naturaleza humana. Sin embargo, si se sostiene ontológicamente como una verdad acerca de lo que alguien es en esencia entonces debe poder justificarse de manera racional. Para Sócrates, no basta con sentir algo para que sea verdadero; es preciso argumentarlo y someterlo a un diálogo crítico. Además, existe un dilema ontológico relacionado con la esencia del ser humano. Sócrates afirmaba que lo que distingue al ser humano no es solo su cuerpo, sino su alma racional, es decir, su capacidad para pensar, reflexionar y buscar la verdad. Desde esta óptica, aunque una persona sienta internamente que es un animal, sigue siendo humana porque posee razón. La racionalidad es la característica esencial que define nuestra naturaleza. Por lo tanto, la identidad humana no se desvanece por una percepción subjetiva, ya que la esencia no depende únicamente del sentimiento. No obstante, es relevante señalar que desde la perspectiva socrática el dilema no es moral en primer lugar. Sócrates no descalificaría ni se reiría de quien se considere therian. Su postura sería dialogar, preguntar y analizar. El criterio final para él no sería la simple afirmación identitaria, sino la virtud. Si una creencia contribuye al desarrollo racional y a una vida buena, entonces puede formar parte del proceso de autoconocimiento. Pero si genera contradicciones o impide el ejercicio de la razón, debe ser revisada críticamente. En resumen, el dilema de identidad de los therians, examinado desde la óptica de Sócrates, no es un mero debate social contemporáneo, sino una cuestión filosófica sobre la verdad, la esencia y la coherencia racional. Para Sócrates, afirmar “soy” algo implica asumir una responsabilidad intelectual: justificar esa afirmación a través del diálogo y la razón. El verdadero reto no es aceptar o rechazar sin reflexión, sino indagar con profundidad sobre lo que realmente significa ser humano y cómo nuestras autodefiniciones se sostienen a la luz del examen crítico. Así, el pensamiento socrático mantiene su validez como herramienta para reflexionar sobre las nuevas formas de identidad en el mundo actual.
Miguel Angel Campo, Esteban Andrade, Dandelays Marsiglia e Isabella Brito
¿Puede hablarse de mérito auténtico cuando las condiciones estructurales impiden el desarrollo equitativo de la virtud?
Si nos preguntamos si puede hablarse de mérito auténtico cuando las condiciones estructurales impiden el desarrollo equitativo de la virtud, la respuesta, desde los autores estudiados, sería que el mérito no puede analizarse solo desde el individuo, sino también desde la estructura social.
Desde Aristóteles, la virtud no nace sola: se forma con educación, hábitos y participación en la comunidad. Si alguien no tiene acceso a esas condiciones mínimas, entonces no compite en igualdad real.
Desde Sócrates, si el mal proviene de la ignorancia, pero esa ignorancia es producto de desigualdad y no de decisión personal, entonces la responsabilidad no puede recaer únicamente en el individuo.
Y desde Platón, la justicia no es simple competencia, sino armonía estructural. Una sociedad justa no es la que deja que “gane el más fuerte”, sino la que organiza racionalmente sus condiciones para el bien común.
Yo concluyo que el mérito solo es auténtico cuando existen condiciones reales de igualdad para desarrollar la virtud. Si no todos tienen acceso a educación, estabilidad y oportunidades, entonces no estamos evaluando mérito, sino privilegios disfrazados de esfuerzo. Desde Aristóteles, la justicia no es solo premiar al que llega primero, sino garantizar que todos puedan correr en condiciones similares.”
El problema de identidad de los therians desde la perspectiva socrática
El dilema de la identidad de los therians desde la óptica socrática En la sociedad contemporánea ha emergido nuevas maneras de entender la identidad personal. Una de estas es el fenómeno de los therians, individuos que dicen identificarse interna o espiritualmente con un animal. Esta situación no es simplemente una tendencia o un interés particular, sino una forma de autodefinición que plantea un dilema filosófico considerable: ¿qué significa de verdad afirmar “soy” algo? ¿Depende la identidad del cuerpo, de la percepción interna o de la razón? Desde la perspectiva de Sócrates, esta cuestión debe ser analizada críticamente, ya que, para él, toda declaración sobre lo que somos debe superar el examen racional y estar orientada hacia el autoconocimiento. Para Sócrates, el punto de partida de toda reflexión es el célebre “conócete a ti mismo”. Sin embargo, este principio no implica aceptar sin cuestionamiento cualquier sentimiento o percepción interna. Al contrario, conlleva someter nuestras creencias a un proceso de diálogo y análisis. A través de la mayéutica, Sócrates buscaba que las personas descubrieran por sí mismas si sus ideas eran coherentes y estaban bien fundamentadas. Aplicando esto al caso de los therians, se debe examinar con precisión la afirmación “soy un animal”: ¿se trata de una metáfora, de una expresión simbólica o de una declaración literal sobre el ser? Aquí surge un problema epistemológico, es decir, relacionado con el conocimiento. ¿Cómo sabemos que algo es veraz? Si la identidad therian se percibe como una experiencia subjetiva, simbólica o psicológica, podría entenderse como una forma de autocomprensión personal. En ese sentido, no entraría necesariamente en conflicto con la naturaleza humana. Sin embargo, si se sostiene ontológicamente como una verdad acerca de lo que alguien es en esencia entonces debe poder justificarse de manera racional. Para Sócrates, no basta con sentir algo para que sea verdadero; es preciso argumentarlo y someterlo a un diálogo crítico. Además, existe un dilema ontológico relacionado con la esencia del ser humano. Sócrates afirmaba que lo que distingue al ser humano no es solo su cuerpo, sino su alma racional, es decir, su capacidad para pensar, reflexionar y buscar la verdad. Desde esta óptica, aunque una persona sienta internamente que es un animal, sigue siendo humana porque posee razón. La racionalidad es la característica esencial que define nuestra naturaleza. Por lo tanto, la identidad humana no se desvanece por una percepción subjetiva, ya que la esencia no depende únicamente del sentimiento. No obstante, es relevante señalar que desde la perspectiva socrática el dilema no es moral en primer lugar. Sócrates no descalificaría ni se reiría de quien se considere therian. Su postura sería dialogar, preguntar y analizar. El criterio final para él no sería la simple afirmación identitaria, sino la virtud. Si una creencia contribuye al desarrollo racional y a una vida buena, entonces puede formar parte del proceso de autoconocimiento. Pero si genera contradicciones o impide el ejercicio de la razón, debe ser revisada críticamente. En resumen, el dilema de identidad de los therians, examinado desde la óptica de Sócrates, no es un mero debate social contemporáneo, sino una cuestión filosófica sobre la verdad, la esencia y la coherencia racional. Para Sócrates, afirmar “soy” algo implica asumir una responsabilidad intelectual: justificar esa afirmación a través del diálogo y la razón. El verdadero reto no es aceptar o rechazar sin reflexión, sino indagar con profundidad sobre lo que realmente significa ser humano y cómo nuestras autodefiniciones se sostienen a la luz del examen crítico. Así, el pensamiento socrático mantiene su validez como herramienta para reflexionar sobre las nuevas formas de identidad en el mundo actual.
¿De qué manera influyen los pensamientos filosóficos de Aristóteles en la concepción del mundo actual, especialmente en la educación universitaria?
El pensamiento aristotélico influye en la concepción actual del mundo porque estableció que el conocimiento debe ser:
1. Empírico (basado en la experiencia).
2. Racional (estructurado lógicamente).
3. Explicativo (orientado a comprender causas).
4. Ético (dirigido al bien común).
La influencia aristotélica en la educación universitaria contemporánea es profunda ya que aun en la actualidad muchos de los principios que utilizamos como método y dirección de estudio surgen del pensamiento de filósofos como Aristóteles. No se trata solo de una herencia histórica, sino de una forma de entender el conocimiento, la investigación y la formación profesional. Su pensamiento se concentra en tres puntos centrales de la universidad actual: experiencia (empirismo), lógica (método racional) y conocimiento (epistemología científica).
Experiencia: la base empírica de la investigación
Aristóteles sostenía que todo conocimiento comienza en los sentidos. A diferencia de su maestro Platón, afirmaba que no conocemos primero las ideas abstractas, sino la realidad concreta, y a partir de ella construimos conceptos universales.
En la universidad actual, esta idea se refleja directamente en:
• Investigación experimental (laboratorios, trabajo de campo, estudios clínicos).
• Método científico basado en observación, hipótesis y verificación.
Lógica: estructura del pensamiento académico
Aristóteles es considerado el padre de la lógica formal por su desarrollo del silogismo. Su aporte estableció que el conocimiento debe organizarse mediante argumentos coherentes y demostrables.
En la educación universitaria esto se manifiesta en:
• Los artículos científicos (premisas, metodología, resultados, conclusiones).
• La argumentación jurídica.
• El razonamiento crítico en ensayos y debates académicos.
• La exigencia de coherencia en las investigaciones y la coherencia y cohesion de sus ideas.
el conocimiento: causas y explicación científica
Uno de los aportes más relevantes de Aristóteles es su teoría de las cuatro causas (material, formal, eficiente y final). Para él, conocer algo verdaderamente significa comprender:
• De qué está hecho (causa material).
• Qué es en su esencia (causa formal).
• Quién o qué lo produce (causa eficiente).
• Para qué existe (causa final).
Ética y formación profesional
Para Aristóteles, la educación no era solo acumulación de datos, sino formación del carácter. Su ética del “justo medio” sostiene que la virtud se alcanza mediante el equilibrio racional.
En la universidad esto se refleja en:
• Ética profesional.
• Responsabilidad social.
• Integridad en la investigación.
De qué manera influyen los pensamientos filosóficos de Aristóteles en la concepción del mundo actual, especialmente en la educación universitaria?
El pensamiento aristotélico influye en la concepción actual del mundo porque estableció que el conocimiento debe ser:
1. Empírico (basado en la experiencia).
2. Racional (estructurado lógicamente).
3. Explicativo (orientado a comprender causas).
4. Ético (dirigido al bien común).
La influencia aristotélica en la educación universitaria contemporánea es profunda ya que aun en la actualidad muchos de los principios que utilizamos como método y dirección de estudio surgen del pensamiento de filósofos como Aristóteles. No se trata solo de una herencia histórica, sino de una forma de entender el conocimiento, la investigación y la formación profesional. Su pensamiento se concentra en tres puntos centrales de la universidad actual: experiencia (empirismo), lógica (método racional) y conocimiento (epistemología científica).
Experiencia: la base empírica de la investigación
Aristóteles sostenía que todo conocimiento comienza en los sentidos. A diferencia de su maestro Platón, afirmaba que no conocemos primero las ideas abstractas, sino la realidad concreta, y a partir de ella construimos conceptos universales.
En la universidad actual, esta idea se refleja directamente en:
• Investigación experimental (laboratorios, trabajo de campo, estudios clínicos).
• Método científico basado en observación, hipótesis y verificación.
Lógica: estructura del pensamiento académico
Aristóteles es considerado el padre de la lógica formal por su desarrollo del silogismo. Su aporte estableció que el conocimiento debe organizarse mediante argumentos coherentes y demostrables.
En la educación universitaria esto se manifiesta en:
• Los artículos científicos (premisas, metodología, resultados, conclusiones).
• La argumentación jurídica.
• El razonamiento crítico en ensayos y debates académicos.
• La exigencia de coherencia en las investigaciones y la coherencia y cohesion de sus ideas.
el conocimiento: causas y explicación científica
Uno de los aportes más relevantes de Aristóteles es su teoría de las cuatro causas (material, formal, eficiente y final). Para él, conocer algo verdaderamente significa comprender:
• De qué está hecho (causa material).
• Qué es en su esencia (causa formal).
• Quién o qué lo produce (causa eficiente).
• Para qué existe (causa final).
Ética y formación profesional
Para Aristóteles, la educación no era solo acumulación de datos, sino formación del carácter. Su ética del “justo medio” sostiene que la virtud se alcanza mediante el equilibrio racional.
En la universidad esto se refleja en:
• Ética profesional.
• Responsabilidad social.
• Integridad en la investigación.
Presentado por: Malory Palacios, Saramaria Cubillos, Jeily Blanco, Sofia Silgado, Salome Rivera
¿Cómo la relatividad de la verdad defendida por los sofistas ayuda a explicar la forma en que hoy se construyen y legitiman discursos en la política y los medios?
Para poder llegar al fondo de esta interrogación, es necesario, en primer lugar, comprender quiénes eran los sofistas; solo así podremos entender cómo, a pesar de haber transcurrido más de mil años, su pensamiento continúa vigente en la actualidad.
Los sofistas fueron profesionales del discurso y relativistas, y pensaban que la verdad no es un absoluto universal sino algo subjetivo y ligado al uso del lenguaje, útil para influir en ámbitos como la política y los tribunales. Esto quiere decir que, para los sofistas, el valor del enunciado dependía menos de la verdad objetiva y más de su eficacia para persuadir o alcanzar un fin práctico (por ejemplo, convencer a una audiencia o ganar un debate).
Uno de los grandes exponentes fue Protágoras, el cual decía “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son” Es decir, lo que es “verdadero” para alguien puede no serlo para otro.
En la actualidad, esta relación instrumental entre el lenguaje y la verdad puede observarse en cómo ciertos discursos públicos —en política, medios o redes sociales— se estructuran más en función de su capacidad persuasiva o emocional que en base a hechos comprobables. Las declaraciones se diseñan para movilizar seguidores, consolidar identidades o desacreditar alternativas; lo cual se alinea con la idea sofista de que el discurso es un instrumento para lograr éxito práctico, no necesariamente para buscar una verdad universal.
De este modo, el relativismo sofista ilumina la manera en que hoy en día muchas afirmaciones públicas se legitiman a través de su aceptación social o retórica eficaz —«mi verdad» frente a «tu verdad»— en vez de mediante criterios epistemológicos rigurosos. Esto puede explicar fenómenos actuales como la polarización, la desconfianza en hechos científicos o la priorización de narrativas emocionales sobre análisis objetivos.
Finalmente, esta interpretación también presenta un dilema dado que, si el discurso se concibe solo como herramienta de persuasión sin responsabilidad frente a la verdad, se corre el riesgo de erosionar la confianza colectiva en hechos compartidos y de debilitar los fundamentos de un diálogo público crítico y racional
¿Cómo la relatividad de la verdad defendida por los sofistas ayuda a explicar la forma en que hoy se construyen y legitiman discursos en la política y los medios?
Para poder llegar al fondo de esta interrogación, es necesario, en primer lugar, comprender quiénes eran los sofistas; solo así podremos entender cómo, a pesar de haber transcurrido más de mil años, su pensamiento continúa vigente en la actualidad.
Los sofistas fueron profesionales del discurso y relativistas, y pensaban que la verdad no es un absoluto universal sino algo subjetivo y ligado al uso del lenguaje, útil para influir en ámbitos como la política y los tribunales. Esto quiere decir que, para los sofistas, el valor del enunciado dependía menos de la verdad objetiva y más de su eficacia para persuadir o alcanzar un fin práctico (por ejemplo, convencer a una audiencia o ganar un debate).
Uno de los grandes exponentes fue Protágoras, el cual decía “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son” Es decir, lo que es “verdadero” para alguien puede no serlo para otro.
En la actualidad, esta relación instrumental entre el lenguaje y la verdad puede observarse en cómo ciertos discursos públicos —en política, medios o redes sociales— se estructuran más en función de su capacidad persuasiva o emocional que en base a hechos comprobables. Las declaraciones se diseñan para movilizar seguidores, consolidar identidades o desacreditar alternativas; lo cual se alinea con la idea sofista de que el discurso es un instrumento para lograr éxito práctico, no necesariamente para buscar una verdad universal.
De este modo, el relativismo sofista ilumina la manera en que hoy en día muchas afirmaciones públicas se legitiman a través de su aceptación social o retórica eficaz —«mi verdad» frente a «tu verdad»— en vez de mediante criterios epistemológicos rigurosos. Esto puede explicar fenómenos actuales como la polarización, la desconfianza en hechos científicos o la priorización de narrativas emocionales sobre análisis objetivos.
Finalmente, esta interpretación también presenta un dilema dado que, si el discurso se concibe solo como herramienta de persuasión sin responsabilidad frente a la verdad, se corre el riesgo de erosionar la confianza colectiva en hechos compartidos y de debilitar los fundamentos de un diálogo público crítico y racional