Problema HF 1

La filosofía antigua

Cristóbal Arteta Ripoll

A partir de la presente lectura, elabore una inquietud investigativa  e ilumínela desde los presupuestos teóricos leídos.

Características generales

Aquí ve va un resumen claro y directo de la filosofía antigua griega, en orden cronológico:

Presocráticos (siglos VII-VI a.C.)

Los primeros en preguntar por el origen del cosmos sin recurrir a mitos.

He•  Tales: todo viene del agua.

•  Anaximandro: el “ápeiron” (lo indefinido) como principio.

•  Heráclito: todo fluye, “no te bañas dos veces en el mismo río» , lucha y cambio constante (logos).

•  Parménides: el ser es, el no-ser no es; el cambio es ilusión.

•  Pitágoras: el universo es número y armonía.
En resumen: buscan la arché (principio) racional del mundo.

Sofistas (siglo V a.C.)

Profesionales del discurso, relativistas.

•  Protágoras: “el hombre es la medida de todas las cosas”.

•  Gorgias: nada existe; si existiera, no lo sabríamos; si lo supiéramos, no lo podríamos comunicar.
Enfocados en retórica, poder y éxito práctico; la verdad es subjetiva, útil para política y tribunales.

Sócrates (469-399 a.C.)

No escribió nada; lo conocemos por Platón, Jenofonte y Aristófanes.

Método: ironía + mayéutica (parir ideas mediante preguntas).

“No sé nada” es su bandera.

Busca la virtud (areté) como conocimiento: nadie hace el mal a sabiendas.

Murió condenado por “corromper a la juventud” y “no creer en los dioses”.

Platón (427-347 a.C.)

Discípulo de Sócrates, funda la Academia.

Teoría de las Ideas: lo real son formas eternas (el Bien, la Justicia, etc.); el mundo sensible es sombra, copia imperfecta.

Alegoría de la caverna: estamos encadenados viendo sombras, la filosofía nos libera hacia la luz.

Política: rey filósofo, Estado ideal con clases (gobernantes, guardianes y productores).

Alma inmortal, tripartita (racional, irascible, apetitiva).

Diálogos: Repúblicas, Fedón, Banquete, Timeo, Apología se Sócrates, La leyes, Gorgias etc

Aristóteles (384-322 a.C.)

Discípulo de Platón, pero rompe con él: “no soy platónico”.

Más empírico: el conocimiento viene de los sentidos.

Cuatro causas: material, formal, eficiente, final (telos).

Ética: virtud como término medio (justo medio entre exceso y defecto).

Política: el hombre es animal político; mejor gobierno es mixto.

Metafísica: el ser como sustancia; Dios como motor inmóvil.

Fundó el Liceo; influyó en ciencia medieval y moderna.

Escuelas helenísticas (siglos IV-I a.C.)

Tras Alejandro, la filosofía se vuelve práctica: cómo vivir bien en un mundo caótico.

•  Epicúreos: placer (hedoné) como fin, pero no excesos; ausencia de dolor (ataraxia), amistad y simpleza.

•  Estoicos: virtud es lo único bueno; todo lo demás (salud, riqueza) es indiferente. Vivir según la razón y la naturaleza (logos universal). Apatía (no pasión) y cosmopolitismo.

•  Escépticos (Pirron): suspender juicio (epojé), nada es cierto, así se alcanza la tranquilidad.

•  Cínicos: Diógenes, vida natural, sin posesiones, sin vergüenza; “vivo como perro” (kynikos).

En pocas palabras: de la pregunta cósmica (presocráticos) pasamos a la verdad y el bien (Sócrates-Platón-Aristóteles), y luego a la receta para vivir sereno en un imperio (helenísticos).

¿Cuál es su actualidad?.

La filosofía antigua sigue vigente porque toca problemas que no caducan: cómo pensar, cómo vivir, qué es real, qué vale la pena. No es que Aristóteles tenga un TikTok, pero sus ideas se filtran en todo: ciencia, ética, política, psicología. Te lo desgloso rápido:

Presocráticos

Heráclito (“todo fluye”) es el padre del cambio constante: lo vemos en la física cuántica, en el estrés moderno (“nada dura”), en la idea de que la identidad es fluida. Parménides y su “el ser es” resuena en debates sobre realidad virtual, IA y si el mundo “existe” más allá de lo que percibimos.

Sofistas

Protágoras (“el hombre es la medida de todas las cosas»), es el abuelo del relativismo: hoy lo usamos para cuestionar verdades absolutas en redes sociales, fake news, identidades de género, “mi verdad vs. tu verdad”. Gorgias y su escepticismo radical anticipa el posmodernismo: “nada existe, y si existiera, no lo diríamos”. Su retórica es puro marketing digital.

Sócrates

Su “solo sé que no sé nada” es el antídoto contra la arrogancia. En un mundo de influencers y algoritmos que te dicen qué pensar, Sócrates nos obliga a dudar, a preguntar. La mayéutica es terapia cognitivo-conductual: sacar lo que ya llevas dentro.

Platón

La caverna: ¿no es exactamente lo que vivimos con pantallas, filtros, metaverso? Las Ideas eternas vuelven en matemáticas puras, en ética (¿qué es la justicia en IA?), en política (¿quién debería gobernar: expertos o la masa?). Su Estado ideal inspira utopías y distopías modernas.

Aristóteles

El término medio: base de la psicología positiva, la moderación en dietas, el equilibrio emocional. Las cuatro causas explican desde biología hasta diseño de productos (”¿para qué sirve?”). Su “animal político” está en sociología, en debates sobre comunidad vs. individualismo. Y el motor inmóvil: puro concepto de Dios en teología y hasta en física (energía primera).

Helenísticas

Epicuro: “vive simple, busca placer sin dolor” —minimalismo, mindfulness, anti-consumismo.

Estoicos: “controla lo que puedes, acepta lo demás” —terapia ACT, resiliencia, estoicismo pop (Ryan Holiday, Tim Ferriss).

Escépticos: “suspender juicio” —perfecto para no caer en polarización, conspiraciones o dogmas.

Cínicos: Diógenes en su barril es el punk filosófico, el rechazo al sistema, el “no me compro tu cuento”.

En resumen: la antigua no es “vieja”, es fundacional. Cada crisis —climática, tecnológica, existencial— nos devuelve a ellos. No cambian los dilemas: solo cambian las herramientas. Si quieres entender el ahora, empieza por mirar atrás.

¿Cuál es el enfoque de Arteta?

El enfoque del docente colombiano Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll (de la Universidad del Atlántico y Universidad Libre) sobre la filosofía antigua es práctico, crítico y aplicado, sobre todo en ética y política. No la ve como reliquia eurocéntrica, sino como herramienta viva para entender y transformar realidades latinoamericanas: corrupción, desigualdad, justicia social, corrupción en Colombia, inmigración, eutanasia, aborto, meritocracia falsa.

En sus cursos (como Ética UA 2025-1 o Historia de la Filosofía) y libros (El Poder de la ÉticaHermenéutica, pedagogía y praxeología), la presenta así:

•  Orígenes y presocráticos: Nace en Grecia (siglo VI a.C., Mileto) como ruptura con mitos, buscando arché racional (agua en Tales, ápeiron en Anaximandro, fuego/cambio en Heráclito). Ética cosmológica: imitar el orden universal. Critica eurocentrismo: la reflexión ética existe universalmente (pre-griega, amerindia como waorani o quechua con unidad cósmica), no solo griega. Conecta con cambio constante (Heráclito) para crisis modernas.

•  Sofistas: Relativismo (“hombre medida de todo”) útil para cuestionar verdades absolutas, pero rechaza su cinismo en favor de verdad dialéctica.

•  Sócrates: Virtud = conocimiento; “sé que no sé nada” como duda crítica. Mayéutica para autoconocimiento y moral: mal por ignorancia. Lo aplica a integridad cotidiana (manipulación académica, corrupción).

•  Platón: Dualismo Ideas vs. sombras; alegoría caverna como liberación de pantallas/redes. Justicia en República: armonía alma-polis, filósofos gobernantes. Útil contra tiranía, corrupción (poder no en sabios). Conecta con eutanasia (justicia/dignidad) e inmigración (control vs. solidaridad).

•  Aristóteles: Favorito por practicidad. Eudaimonia vía justo medio (equilibrio extremos: valentía entre cobardía y temeridad); virtud como hábito; hombre animal político. Justicia: “dar a cada uno lo suyo”. Lo usa para criticar meritocracia (suerte + circunstancias), polarización, amistad virtuosa en sociedad desigual.

•  Helenísticos: Estoicismo (control pasiones, ataraxia, aceptar destino) para resiliencia en adversidad; epicureísmo (placer moderado, sin temor) contra consumismo; cinismo (vida simple) como rechazo al sistema. Aplicados a estrés, criminalidad, globalización.

Clave general: Rechaza visiones abstractas; la antigua es lente crítica para praxis transformadora (influencia Dussel: ética de liberación, alteridad, oprimidos). Integra con indígena/mestizo, contra colonialismo. Filosofía no solo “amor a sabiduría”, sino guía para justicia, autonomía mental, cambio social en Latinoamérica. “La ética antigua ilumina nuestra realidad de manera más crítica”, dice.

Comments 61

  1. Sara diaz says:

    ¿De que tipo de forma en las prácticas del clientelismo y la falta de ética en la gestión universitaria afectan en el cumplimiento de una función social de la universidad como formadera de ciudadanos y líderes en Colombia?
    El texto principalmente dice esto:
    La universidad debería ser un espacio que forme líderes para la economía y la política.
    Pero no está cumpliendo ese papel por problemas internos.
    La respuesta viene desde varios enfoques teóricos
    Desde una visión crítica (Karl Marx)
    La universidad podría estar reproduciendo relaciones con poder y con desigualdad, en vez de transformarlas.
    Desde la teoría institucional (Max Weber)
    El problema estaría en la falta de una burocracia racional, donde están intereses personales sobre normas más formales.
    Desde un enfoque ético-político:
    La crisis no es solo administrativa, sino moral, lo que impide que la universidad cumpla su papel en la sociedad.

  2. Josué Polo says:

    ¿El mito de la caverna de Platón puede explicar por qué muchas personas prefieren vivir en la ignorancia antes que enfrentarse a la realidad?

    En el mito de la caverna, los prisioneros están encadenados mirando únicamente las sombras proyectadas en una pared. Para ellos, esas sombras son la única realidad posible, ya que nunca han conocido algo diferente.

    Platón plantea que cuando uno de los prisioneros logra liberarse y salir al exterior, al principio sufre y prefiere volver a lo familiar. Esto representa que el acceso al conocimiento no es fácil, requiere esfuerzo.

    La inquietud surge porque Platón muestra que no todos desean salir de la ignorancia. Por ejemplo, en situaciones donde una persona nos cuenta la verdad, y nosotros, aferrados a nuestras creencias, aunque sean falsas, rechazamos a la otra persona.

  3. Claudia gisell florez Laurens says:

    La inquietud investigativa que tuve fue
    ¿Puede la idea de felicidad propuesta por Aristóteles ayudarnos a enternece por qué muchas personas hoy buscan la aprobación para ser “felices” , pero aún así no se sienten realmente felices?

    En la actualidad muchas personas creemos que la felicidad depende de cosas materiales o de acciones momentáneas, por ejemplo muchas personas asocian ser feliz con tener dinero o ser famoso .
    Sin embargo, aunque muchas personas logran esto aún así siente vacíos , ansiedad o insatisfacción. Esto causa una duda ¿realmente estamos entendiendo bien que significa ser feliz ?
    Aristóteles decía que la felicidad era vivir bien actuar bien siempre , no solo por momentos ,decía que para ser feliz debías tomar decisiones racionales y correctas .

  4. Claudia florez Laurens says:

    La inquietud investigativa que tuve fue
    ¿Puede la idea de felicidad propuesta por Aristóteles ayudarnos a enternece por qué muchas personas hoy buscan la aprobación para ser “felices” , pero aún así no se sienten realmente felices?

    En la actualidad muchas personas creemos que la felicidad depende de cosas materiales o de acciones momentáneas, por ejemplo muchas personas asocian ser feliz con tener dinero o ser famoso .
    Sin embargo, aunque muchas personas logran esto aún así siente vacíos , ansiedad o insatisfacción. Esto causa una duda ¿realmente estamos entendiendo bien que significa ser feliz ?
    Aristóteles decía que la felicidad era vivir bien actuar bien siempre , no solo por momentos ,decía que para ser feliz debías tomar decisiones racionales y correctas .

  5. Gonzalo González says:

    La filosofía antigua muestra que los problemas humanos no cambian, solo cambian los contextos. Desde los presocráticos, que buscan explicar el mundo con la razón, hasta las escuelas helenísticas, que enseñan cómo vivir en medio de la crisis, todos intentan responder a la misma pregunta: cómo pensar y cómo vivir bien. Sócrates nos enseña a dudar y cuestionarnos, Platón a no quedarnos en las apariencias, y Aristóteles a buscar el equilibrio en nuestras decisiones. Desde el enfoque de Arteta, esta filosofía no es un saber lejano, sino una herramienta crítica para entender y transformar nuestra realidad actual, especialmente en el plano ético y político.

  6. víctor maury polo says:

    La inquietud investigativa que tuve fue
    ¿Puede la idea de felicidad propuesta por Aristóteles ayudarnos a entender por qué muchas personas hoy buscan la aprobación para ser “felices” , pero aún así no se sienten realmente felices?

    En la actualidad muchas personas creemos que la felicidad depende de cosas materiales o de acciones momentáneas, por ejemplo muchas personas asocian ser feliz con tener dinero o ser famoso .
    Sin embargo, aunque muchas personas logran esto aún así siente vacíos , ansiedad o insatisfacción. Esto causa una duda ¿realmente estamos entendiendo bien que significa ser feliz ?
    Aristóteles decía que la felicidad era vivir bien actuar bien siempre , no solo por momentos ,decía que para ser feliz debías tomar decisiones racionales y correctas .

  7. Mariana Badel Muñoz, Mathias Hernández Cruz, Jose Rios Almarales, Isabella Triana Restrepo, Sara Pertuz Barros says:

    ¿Como influyen los valores personales en las desiciones Eticas y juridicas ?

    El texto sostiene que, desde el iusnaturalismo, las decisiones jurídicas no pueden separarse de los valores morales, ya que la validez del derecho depende de principios éticos universales. A diferencia del positivismo jurídico, que separa derecho y moral, el iusnaturalismo reconoce que toda interpretación está influida por la conciencia y la idea de justicia del intérprete.

    Jueces, legisladores y juristas no son neutros, sino personas situadas en un contexto histórico y cultural. Por eso, toda decisión implica una valoración ética, incluso cuando se busca objetividad mediante métodos interpretativos como el exegético o el sistemático.

    Además, los valores personales están condicionados por factores sociales, culturales y temporales. Como señalaba Heráclito de Éfeso, la realidad es cambiante, y con ella también lo son las concepciones morales y jurídicas.

    En conclusión, las decisiones jurídicas resultan de la interacción entre la norma, el contexto y la conciencia individual, por lo que ninguna interpretación es completamente neutral ni ajena a los valores personales.

  8. Isabel Leguia says:

    La inquietud investigativa que tuve fue
    ¿Puede la idea de felicidad propuesta por Aristóteles ayudarnos a entender por qué muchas personas hoy buscan la aprobación para ser “felices” , pero aún así no se sienten realmente felices?

    En la actualidad muchas personas creemos que la felicidad depende de cosas materiales o de acciones momentáneas, por ejemplo muchas personas asocian ser feliz con tener dinero o ser famoso .
    Sin embargo, aunque muchas personas logran esto aún así siente vacíos , ansiedad o insatisfacción. Esto causa una duda ¿realmente estamos entendiendo bien que significa ser feliz ?
    Aristóteles decía que la felicidad era vivir bien actuar bien siempre , no solo por momentos ,decía que para ser feliz debías tomar decisiones racionales y correctas .

    • Isabella Fonseca y Angie Fernanda says:

      La inquietud investigativa fue
      ¿Puede la filosofía antigua orientar la formación ética de los ciudadanos para fortalecer la democracia en Colombia?
      Sí, la filosofía antigua puede orientar la formación ética de los ciudadanos para fortalecer la democracia en Colombia, porque pone en el centro la virtud, la justicia y el bien común. Una democracia no se sostiene solo con leyes e instituciones, sino con ciudadanos críticos, responsables y conscientes de sus deberes.

      Desde la mirada de Sócrates, la base es el examen de la propia vida: una ciudadanía que piensa y cuestiona difícilmente se deja manipular.
      En Platón, la justicia implica armonía y gobierno guiado por la razón, no por intereses particulares. Esto invita a exigir líderes preparados y éticos.
      Para Aristóteles, el ser humano es un “animal político” y la finalidad del Estado es el bien común; por eso la virtud debe cultivarse como hábito en la vida pública y privada.

  9. Shadia Angarita, Ángela Puche, Mariana Bandera, Yulissa Villalba y Yuderlys Polanco says:

    Shadia Angarita, Ángela Puche, Mariana Bandera, Yulissa Villalba y Yuderlys Polanco

    Pregunta: ¿Cómo podemos usar las ideas de Sócrates y Aristóteles para dejar la desinformación y confusión en redes sociales y no creer todo lo que vemos en internet?

    La filosofía antigua no es algo viejo que ya no sirve. Aunque empezó hace muchísimos años, todavía está presente en nuestra vida, sobre todo ahora que vivimos pegados al celular y a las redes sociales. Todos los días vemos noticias, videos, opiniones y comentarios por todas partes. Y muchas veces creemos o compartimos cosas sin pensar mucho. Por eso la filosofía sigue siendo tan importante: nos enseña a pensar antes de actuar.

    De Sócrates podemos aprender algo muy simple pero muy valioso: no tragarnos todo sin cuestionarlo. Él siempre hacía preguntas antes de aceptar algo como verdad. Y eso hoy nos hace mucha falta. Antes de compartir una noticia o creer en algo que vemos en internet, deberíamos preguntarnos: ¿esto será verdad?, ¿quién lo publicó?, ¿para qué lo hizo?, ¿hay pruebas? No porque algo tenga muchos likes significa que sea cierto.

    Aristóteles, por su parte, nos enseña a no irnos a los extremos. Él hablaba del equilibrio. Y si nos ponemos a ver, en redes casi todo es extremo: o apoyas algo al cien por ciento o lo rechazas completamente. Pero no todo es blanco o negro. Pensar con calma, respetar otras opiniones y no responder con rabia también es una forma de ser inteligentes.

    Además, Aristóteles decía que vivimos en comunidad, que no estamos solos. Entonces lo que decimos y hacemos afecta a los demás. Si usamos las redes para insultar o dividir, estamos dañando esa convivencia. Pero si las usamos para dialogar y dar argumentos, estamos aportando algo bueno.

    Un ejemplo claro es cuando en TikTok se vuelve viral un video que dice: “Si no piensas como la mayoría, estás mal”. Mucha gente lo cree solo porque todo el mundo lo comparte. Pero la verdad no depende de cuántas personas estén de acuerdo, sino de qué tan bien sustentada esté esa idea.

    En conclusión, Sócrates y Aristóteles siguen teniendo razón hoy. Nos enseñan a pensar antes de creer, a no dejarnos llevar por la presión de los demás y a usar la cabeza. Y como estudiantes de Derecho, eso es clave, porque nuestro trabajo es analizar, argumentar y buscar la verdad, no simplemente repetir lo que otros dicen

  10. Camila Mercado Borja says:

    Grupo 1: Camila Mercado
    Sofía Porto
    Sofía Huertas
    María Rojas
    Samuel López
    Lloyd Martínez
    ¿Las protestas estudiantiles actuales reflejan la idea de Aristóteles de que el ser humano es un “animal político” que debe participar activamente en la vida pública?

    Primero debemos entender el contexto.
    Las protestas estudiantiles actuales surgen cuando los estudiantes buscan defender derechos, mejorar la educación o expresar desacuerdos frente a decisiones del gobierno.

    La pregunta que nos hacemos es: ¿estas protestas reflejan la idea de que el ser humano es un “animal político”, como lo planteaba Aristóteles?

    Para responder, primero debemos entender qué quiso decir Aristóteles con esa expresión.

    Aristóteles explica en su obra Política que el ser humano es un “animal político” porque tiene la capacidad de hablar, razonar y distinguir lo justo de lo injusto.

    Esto significa que el ser humano no puede vivir aislado, sino que necesita formar parte de una comunidad organizada.

    Además, no solo vive en sociedad, sino que debe participar activamente en las decisiones que afectan a todos.

    Para Aristóteles, participar en la vida pública no era algo opcional, sino parte esencial de nuestra naturaleza.

    Él pensaba que quien no participa en la comunidad es como si estuviera incompleto, porque la política es el espacio donde buscamos el bien común.

    Por eso, cuando alguien opina, debate o exige derechos, está ejerciendo su dimensión política.

    Si analizamos las protestas estudiantiles actuales, vemos que los jóvenes no se quedan en silencio frente a lo que consideran injusto.

    Cuando marchan, hacen asambleas o presentan propuestas, están participando en asuntos públicos.

    Desde la perspectiva de Aristóteles, esto puede verse como una manifestación clara de esa naturaleza política del ser humano.

    Sin embargo, también es importante reflexionar.

    Aristóteles pensaba que la participación política debía orientarse al bien común y al equilibrio de la sociedad.

    Entonces podemos preguntarnos:
    ¿Todas las protestas buscan el bienestar colectivo?
    ¿Se realizan siempre de manera responsable y dialogada?

    Esto demuestra que no basta con participar; también es necesario hacerlo de forma consciente y ética.

    En conclusión, las protestas estudiantiles actuales sí pueden entenderse como una expresión de la idea de que el ser humano es un “animal político”.

    Demuestran que los jóvenes desean intervenir en las decisiones que afectan su realidad y no ser simples espectadores.

    Sin embargo, el verdadero desafío es que esa participación esté orientada al bien común, tal como lo proponía Aristóteles.

  11. Ana Restrepo, José Villareal, Rogelio Villadiego, Andrw Dawson Y Avid Majjul says:

    El problema de identidad de los therians desde la perspectiva socrática
    El dilema de la identidad de los therians desde la óptica socrática En la sociedad contemporánea han emergido nuevas maneras de entender la identidad personal. Una de estas es el fenómeno de los therians, individuos que dicen identificarse interna o espiritualmente con un animal. Esta situación no es simplemente una tendencia o un interés particular, sino una forma de autodefinición que plantea un dilema filosófico considerable: ¿qué significa de verdad afirmar “soy” algo? ¿Depende la identidad del cuerpo, de la percepción interna o de la razón? Desde la perspectiva de Sócrates, esta cuestión debe ser analizada críticamente, ya que para él, toda declaración sobre lo que somos debe superar el examen racional y estar orientada hacia el autoconocimiento. Para Sócrates, el punto de partida de toda reflexión es el célebre “conócete a ti mismo”. Sin embargo, este principio no implica aceptar sin cuestionamiento cualquier sentimiento o percepción interna. Al contrario, conlleva someter nuestras creencias a un proceso de diálogo y análisis. A través de la mayéutica, Sócrates buscaba que las personas descubrieran por sí mismas si sus ideas eran coherentes y estaban bien fundamentadas. Aplicando esto al caso de los therians, se debe examinar con precisión la afirmación “soy un animal”: ¿se trata de una metáfora, de una expresión simbólica o de una declaración literal sobre el ser? Aquí surge un problema epistemológico, es decir, relacionado con el conocimiento. ¿Cómo sabemos que algo es veraz? Si la identidad therian se percibe como una experiencia subjetiva, simbólica o psicológica, podría entenderse como una forma de autocomprensión personal. En ese sentido, no entraría necesariamente en conflicto con la naturaleza humana. Sin embargo, si se sostiene ontológicamente como una verdad acerca de lo que alguien es en esencia entonces debe poder justificarse de manera racional. Para Sócrates, no basta con sentir algo para que sea verdadero; es preciso argumentarlo y someterlo a un diálogo crítico. Además, existe un dilema ontológico relacionado con la esencia del ser humano. Sócrates afirmaba que lo que distingue al ser humano no es solo su cuerpo, sino su alma racional, es decir, su capacidad para pensar, reflexionar y buscar la verdad. Desde esta óptica, aunque una persona sienta internamente que es un animal, sigue siendo humana porque posee razón. La racionalidad es la característica esencial que define nuestra naturaleza. Por lo tanto, la identidad humana no se desvanece por una percepción subjetiva, ya que la esencia no depende únicamente del sentimiento. No obstante, es relevante señalar que desde la perspectiva socrática el dilema no es moral en primer lugar. Sócrates no descalificaría ni se reiría de quien se considere therian. Su postura sería dialogar, preguntar y analizar. El criterio final para él no sería la simple afirmación identitaria, sino la virtud. Si una creencia contribuye al desarrollo racional y a una vida buena, entonces puede formar parte del proceso de autoconocimiento. Pero si genera contradicciones o impide el ejercicio de la razón, debe ser revisada críticamente. En resumen, el dilema de identidad de los therians, examinado desde la óptica de Sócrates, no es un mero debate social contemporáneo, sino una cuestión filosófica sobre la verdad, la esencia y la coherencia racional. Para Sócrates, afirmar “soy” algo implica asumir una responsabilidad intelectual: justificar esa afirmación a través del diálogo y la razón. El verdadero reto no es aceptar o rechazar sin reflexión, sino indagar con profundidad sobre lo que realmente significa ser humano y cómo nuestras autodefiniciones se sostienen a la luz del examen crítico. Así, el pensamiento socrático mantiene su validez como herramienta para reflexionar sobre las nuevas formas de identidad en el mundo actual.

  12. Miguel Angel Campo, Esteban Andrade, Dandelays Marsiglia e Isabella Brito says:

    Miguel Angel Campo, Esteban Andrade, Dandelays Marsiglia e Isabella Brito

    ¿Puede hablarse de mérito auténtico cuando las condiciones estructurales impiden el desarrollo equitativo de la virtud?

    Si nos preguntamos si puede hablarse de mérito auténtico cuando las condiciones estructurales impiden el desarrollo equitativo de la virtud, la respuesta, desde los autores estudiados, sería que el mérito no puede analizarse solo desde el individuo, sino también desde la estructura social.

    Desde Aristóteles, la virtud no nace sola: se forma con educación, hábitos y participación en la comunidad. Si alguien no tiene acceso a esas condiciones mínimas, entonces no compite en igualdad real.

    Desde Sócrates, si el mal proviene de la ignorancia, pero esa ignorancia es producto de desigualdad y no de decisión personal, entonces la responsabilidad no puede recaer únicamente en el individuo.

    Y desde Platón, la justicia no es simple competencia, sino armonía estructural. Una sociedad justa no es la que deja que “gane el más fuerte”, sino la que organiza racionalmente sus condiciones para el bien común.

    Yo concluyo que el mérito solo es auténtico cuando existen condiciones reales de igualdad para desarrollar la virtud. Si no todos tienen acceso a educación, estabilidad y oportunidades, entonces no estamos evaluando mérito, sino privilegios disfrazados de esfuerzo. Desde Aristóteles, la justicia no es solo premiar al que llega primero, sino garantizar que todos puedan correr en condiciones similares.”

  13. Rogelio Villadiego Florez, Avid Majjul Reyes, Ana Restrepo Salas, Andrw Dawson Pancha, Jose Villareal Durán says:

    El problema de identidad de los therians desde la perspectiva socrática
    El dilema de la identidad de los therians desde la óptica socrática En la sociedad contemporánea ha emergido nuevas maneras de entender la identidad personal. Una de estas es el fenómeno de los therians, individuos que dicen identificarse interna o espiritualmente con un animal. Esta situación no es simplemente una tendencia o un interés particular, sino una forma de autodefinición que plantea un dilema filosófico considerable: ¿qué significa de verdad afirmar “soy” algo? ¿Depende la identidad del cuerpo, de la percepción interna o de la razón? Desde la perspectiva de Sócrates, esta cuestión debe ser analizada críticamente, ya que, para él, toda declaración sobre lo que somos debe superar el examen racional y estar orientada hacia el autoconocimiento. Para Sócrates, el punto de partida de toda reflexión es el célebre “conócete a ti mismo”. Sin embargo, este principio no implica aceptar sin cuestionamiento cualquier sentimiento o percepción interna. Al contrario, conlleva someter nuestras creencias a un proceso de diálogo y análisis. A través de la mayéutica, Sócrates buscaba que las personas descubrieran por sí mismas si sus ideas eran coherentes y estaban bien fundamentadas. Aplicando esto al caso de los therians, se debe examinar con precisión la afirmación “soy un animal”: ¿se trata de una metáfora, de una expresión simbólica o de una declaración literal sobre el ser? Aquí surge un problema epistemológico, es decir, relacionado con el conocimiento. ¿Cómo sabemos que algo es veraz? Si la identidad therian se percibe como una experiencia subjetiva, simbólica o psicológica, podría entenderse como una forma de autocomprensión personal. En ese sentido, no entraría necesariamente en conflicto con la naturaleza humana. Sin embargo, si se sostiene ontológicamente como una verdad acerca de lo que alguien es en esencia entonces debe poder justificarse de manera racional. Para Sócrates, no basta con sentir algo para que sea verdadero; es preciso argumentarlo y someterlo a un diálogo crítico. Además, existe un dilema ontológico relacionado con la esencia del ser humano. Sócrates afirmaba que lo que distingue al ser humano no es solo su cuerpo, sino su alma racional, es decir, su capacidad para pensar, reflexionar y buscar la verdad. Desde esta óptica, aunque una persona sienta internamente que es un animal, sigue siendo humana porque posee razón. La racionalidad es la característica esencial que define nuestra naturaleza. Por lo tanto, la identidad humana no se desvanece por una percepción subjetiva, ya que la esencia no depende únicamente del sentimiento. No obstante, es relevante señalar que desde la perspectiva socrática el dilema no es moral en primer lugar. Sócrates no descalificaría ni se reiría de quien se considere therian. Su postura sería dialogar, preguntar y analizar. El criterio final para él no sería la simple afirmación identitaria, sino la virtud. Si una creencia contribuye al desarrollo racional y a una vida buena, entonces puede formar parte del proceso de autoconocimiento. Pero si genera contradicciones o impide el ejercicio de la razón, debe ser revisada críticamente. En resumen, el dilema de identidad de los therians, examinado desde la óptica de Sócrates, no es un mero debate social contemporáneo, sino una cuestión filosófica sobre la verdad, la esencia y la coherencia racional. Para Sócrates, afirmar “soy” algo implica asumir una responsabilidad intelectual: justificar esa afirmación a través del diálogo y la razón. El verdadero reto no es aceptar o rechazar sin reflexión, sino indagar con profundidad sobre lo que realmente significa ser humano y cómo nuestras autodefiniciones se sostienen a la luz del examen crítico. Así, el pensamiento socrático mantiene su validez como herramienta para reflexionar sobre las nuevas formas de identidad en el mundo actual.

  14. Salome Rivera says:

    ¿De qué manera influyen los pensamientos filosóficos de Aristóteles en la concepción del mundo actual, especialmente en la educación universitaria?
    El pensamiento aristotélico influye en la concepción actual del mundo porque estableció que el conocimiento debe ser:
    1. Empírico (basado en la experiencia).
    2. Racional (estructurado lógicamente).
    3. Explicativo (orientado a comprender causas).
    4. Ético (dirigido al bien común).

    La influencia aristotélica en la educación universitaria contemporánea es profunda ya que aun en la actualidad muchos de los principios que utilizamos como método y dirección de estudio surgen del pensamiento de filósofos como Aristóteles. No se trata solo de una herencia histórica, sino de una forma de entender el conocimiento, la investigación y la formación profesional. Su pensamiento se concentra en tres puntos centrales de la universidad actual: experiencia (empirismo), lógica (método racional) y conocimiento (epistemología científica).

    Experiencia: la base empírica de la investigación
    Aristóteles sostenía que todo conocimiento comienza en los sentidos. A diferencia de su maestro Platón, afirmaba que no conocemos primero las ideas abstractas, sino la realidad concreta, y a partir de ella construimos conceptos universales.
    En la universidad actual, esta idea se refleja directamente en:
    • Investigación experimental (laboratorios, trabajo de campo, estudios clínicos).
    • Método científico basado en observación, hipótesis y verificación.

    Lógica: estructura del pensamiento académico
    Aristóteles es considerado el padre de la lógica formal por su desarrollo del silogismo. Su aporte estableció que el conocimiento debe organizarse mediante argumentos coherentes y demostrables.
    En la educación universitaria esto se manifiesta en:
    • Los artículos científicos (premisas, metodología, resultados, conclusiones).
    • La argumentación jurídica.
    • El razonamiento crítico en ensayos y debates académicos.
    • La exigencia de coherencia en las investigaciones y la coherencia y cohesion de sus ideas.

    el conocimiento: causas y explicación científica
    Uno de los aportes más relevantes de Aristóteles es su teoría de las cuatro causas (material, formal, eficiente y final). Para él, conocer algo verdaderamente significa comprender:
    • De qué está hecho (causa material).
    • Qué es en su esencia (causa formal).
    • Quién o qué lo produce (causa eficiente).
    • Para qué existe (causa final).

    Ética y formación profesional
    Para Aristóteles, la educación no era solo acumulación de datos, sino formación del carácter. Su ética del “justo medio” sostiene que la virtud se alcanza mediante el equilibrio racional.
    En la universidad esto se refleja en:
    • Ética profesional.
    • Responsabilidad social.
    • Integridad en la investigación.

  15. Sofía silgado says:

    De qué manera influyen los pensamientos filosóficos de Aristóteles en la concepción del mundo actual, especialmente en la educación universitaria?
    El pensamiento aristotélico influye en la concepción actual del mundo porque estableció que el conocimiento debe ser:
    1. Empírico (basado en la experiencia).
    2. Racional (estructurado lógicamente).
    3. Explicativo (orientado a comprender causas).
    4. Ético (dirigido al bien común).
    La influencia aristotélica en la educación universitaria contemporánea es profunda ya que aun en la actualidad muchos de los principios que utilizamos como método y dirección de estudio surgen del pensamiento de filósofos como Aristóteles. No se trata solo de una herencia histórica, sino de una forma de entender el conocimiento, la investigación y la formación profesional. Su pensamiento se concentra en tres puntos centrales de la universidad actual: experiencia (empirismo), lógica (método racional) y conocimiento (epistemología científica).
    Experiencia: la base empírica de la investigación
    Aristóteles sostenía que todo conocimiento comienza en los sentidos. A diferencia de su maestro Platón, afirmaba que no conocemos primero las ideas abstractas, sino la realidad concreta, y a partir de ella construimos conceptos universales.
    En la universidad actual, esta idea se refleja directamente en:
    • Investigación experimental (laboratorios, trabajo de campo, estudios clínicos).
    • Método científico basado en observación, hipótesis y verificación.
    Lógica: estructura del pensamiento académico
    Aristóteles es considerado el padre de la lógica formal por su desarrollo del silogismo. Su aporte estableció que el conocimiento debe organizarse mediante argumentos coherentes y demostrables.
    En la educación universitaria esto se manifiesta en:
    • Los artículos científicos (premisas, metodología, resultados, conclusiones).
    • La argumentación jurídica.
    • El razonamiento crítico en ensayos y debates académicos.
    • La exigencia de coherencia en las investigaciones y la coherencia y cohesion de sus ideas.
    el conocimiento: causas y explicación científica
    Uno de los aportes más relevantes de Aristóteles es su teoría de las cuatro causas (material, formal, eficiente y final). Para él, conocer algo verdaderamente significa comprender:
    • De qué está hecho (causa material).
    • Qué es en su esencia (causa formal).
    • Quién o qué lo produce (causa eficiente).
    • Para qué existe (causa final).
    Ética y formación profesional
    Para Aristóteles, la educación no era solo acumulación de datos, sino formación del carácter. Su ética del “justo medio” sostiene que la virtud se alcanza mediante el equilibrio racional.
    En la universidad esto se refleja en:
    • Ética profesional.
    • Responsabilidad social.
    • Integridad en la investigación.

    Presentado por: Malory Palacios, Saramaria Cubillos, Jeily Blanco, Sofia Silgado, Salome Rivera

  16. Isabella Jiménez Manzano says:

    ¿Cómo la relatividad de la verdad defendida por los sofistas ayuda a explicar la forma en que hoy se construyen y legitiman discursos en la política y los medios?

    Para poder llegar al fondo de esta interrogación, es necesario, en primer lugar, comprender quiénes eran los sofistas; solo así podremos entender cómo, a pesar de haber transcurrido más de mil años, su pensamiento continúa vigente en la actualidad.

    Los sofistas fueron profesionales del discurso y relativistas, y pensaban que la verdad no es un absoluto universal sino algo subjetivo y ligado al uso del lenguaje, útil para influir en ámbitos como la política y los tribunales. Esto quiere decir que, para los sofistas, el valor del enunciado dependía menos de la verdad objetiva y más de su eficacia para persuadir o alcanzar un fin práctico (por ejemplo, convencer a una audiencia o ganar un debate).

    Uno de los grandes exponentes fue Protágoras, el cual decía “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son” Es decir, lo que es “verdadero” para alguien puede no serlo para otro.

    En la actualidad, esta relación instrumental entre el lenguaje y la verdad puede observarse en cómo ciertos discursos públicos —en política, medios o redes sociales— se estructuran más en función de su capacidad persuasiva o emocional que en base a hechos comprobables. Las declaraciones se diseñan para movilizar seguidores, consolidar identidades o desacreditar alternativas; lo cual se alinea con la idea sofista de que el discurso es un instrumento para lograr éxito práctico, no necesariamente para buscar una verdad universal.

    De este modo, el relativismo sofista ilumina la manera en que hoy en día muchas afirmaciones públicas se legitiman a través de su aceptación social o retórica eficaz —«mi verdad» frente a «tu verdad»— en vez de mediante criterios epistemológicos rigurosos. Esto puede explicar fenómenos actuales como la polarización, la desconfianza en hechos científicos o la priorización de narrativas emocionales sobre análisis objetivos.

    Finalmente, esta interpretación también presenta un dilema dado que, si el discurso se concibe solo como herramienta de persuasión sin responsabilidad frente a la verdad, se corre el riesgo de erosionar la confianza colectiva en hechos compartidos y de debilitar los fundamentos de un diálogo público crítico y racional

  17. Bianca Osorio Villalba says:

    ¿Cómo la relatividad de la verdad defendida por los sofistas ayuda a explicar la forma en que hoy se construyen y legitiman discursos en la política y los medios?

    Para poder llegar al fondo de esta interrogación, es necesario, en primer lugar, comprender quiénes eran los sofistas; solo así podremos entender cómo, a pesar de haber transcurrido más de mil años, su pensamiento continúa vigente en la actualidad.

    Los sofistas fueron profesionales del discurso y relativistas, y pensaban que la verdad no es un absoluto universal sino algo subjetivo y ligado al uso del lenguaje, útil para influir en ámbitos como la política y los tribunales. Esto quiere decir que, para los sofistas, el valor del enunciado dependía menos de la verdad objetiva y más de su eficacia para persuadir o alcanzar un fin práctico (por ejemplo, convencer a una audiencia o ganar un debate).

    Uno de los grandes exponentes fue Protágoras, el cual decía “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son” Es decir, lo que es “verdadero” para alguien puede no serlo para otro.

    En la actualidad, esta relación instrumental entre el lenguaje y la verdad puede observarse en cómo ciertos discursos públicos —en política, medios o redes sociales— se estructuran más en función de su capacidad persuasiva o emocional que en base a hechos comprobables. Las declaraciones se diseñan para movilizar seguidores, consolidar identidades o desacreditar alternativas; lo cual se alinea con la idea sofista de que el discurso es un instrumento para lograr éxito práctico, no necesariamente para buscar una verdad universal.

    De este modo, el relativismo sofista ilumina la manera en que hoy en día muchas afirmaciones públicas se legitiman a través de su aceptación social o retórica eficaz —«mi verdad» frente a «tu verdad»— en vez de mediante criterios epistemológicos rigurosos. Esto puede explicar fenómenos actuales como la polarización, la desconfianza en hechos científicos o la priorización de narrativas emocionales sobre análisis objetivos.

    Finalmente, esta interpretación también presenta un dilema dado que, si el discurso se concibe solo como herramienta de persuasión sin responsabilidad frente a la verdad, se corre el riesgo de erosionar la confianza colectiva en hechos compartidos y de debilitar los fundamentos de un diálogo público crítico y racional

  18. Giuliano Rossi, Isabella Vergara, Lucianna Portillo, Juan Pablo Gazabon says:

    Universidad Libre
    Historia de la filosofía
    Grupo 1B
    Actividad problema HF 1 – Inquietud investigativa e iluminación
    Integrantes: Isabella Vergara, Lucianna Portillo, Juan Pablo Gazabon, Giuliano Rossi

    Inquietud investigativa
    En la sociedad contemporánea, los medios de comunicación desempeñan un papel central en la construcción de la realidad social. A través de noticias, redes sociales, programas informativos y contenidos digitales, influyen en la manera en que los individuos interpretan los acontecimientos políticos, sociales y culturales. Sin embargo, surge una inquietud filosófica fundamental: ¿Estamos tomando decisiones políticamente libres o solo reaccionamos a los mensajes que otros proyectan para nosotros?

    Ideología filosófica

    En la alegoría de la caverna, Platón describe una metáfora donde nos pide imaginar unos prisioneros encadenados dentro de una cueva que están ahí desde niños mirando haciendo una pared que proyecta sombras detrás de ellos hay fuegos y personas que pasan objetos, y los prisioneros solo ven las sombras y creen que eso es la realidad.
    Uno de ellos logra liberarse y sale de la cueva, al principio adaptarse a la luz del sol le cuesta pero poco a poco descubre el mundo real. Regresa a la cueva a contar la verdad pero al volver, los demás no le creen e incluso lo atacan.

    Relación del planteamiento del problema con la ideología filosófica

    Podemos ver una estrecha relación de la alegoría de la caverna con la manipulación de los medios de comunicación en la actualidad. Podemos ver la cueva como el mundo de la ignorancia hoy en día manipulada por los medios de una manera no neutral, sino adaptada a alguna postura o ideología en específico, a través de estos medios si la información está manipulada, parcializada o sacada de contexto lo que ven no es la realidad completa, sino una “sombra” de ella, dicho anteriormente en la alegoría.
    Con esto, Platón señala que en ciertas situaciones las personas viven en ignorancia, aceptando como realidad aquello que solo son apariencias. La cueva representa el mundo de la ignorancia, las sombras son las apariencias, el fuego es el conocimiento ilimitado, el exterior es el mundo verdadero, el sol es la verdad y el prisionero liberado es filosófo.
    Será que como sociedad vivimos en una cueva digital donde quienes manipulan los medios solo nos muestran sombras falsas de nuestra realidad, en ese sentido, las sombras son titulares sensacionalistas, algoritmo que deliberadamente filtran la información y discursos políticos diseñados para manipular emociones. Si el ciudadano solo ve lo que le muestra la pantalla vive a merced de cualquier voluntad menos de la suya propia. 

    En conclusión, como sociedad debemos procurar ser más como los prisioneros liberados, ser más críticos y ver más a allá de solo lo que nos muestran los medios de comunicación. Para así, crear nuestro propio criterio y opiniones sin dejarnos influenciar por medios externos.

  19. SAMUEL RESTREPO says:

    El sentido de la vida ha sido un paradigma presente desde nuestro primeros momentos en la tierra, reflejado en mitos, creencias o explicaciones «racionales» en cada época, es por tanto que no hay un acuerdo o explicación aceptada por todos tal como dijo inmanuel kant «aunque todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, no se sigue que todo surja de la experiencia» es por ello que el sentido de la vida puede ser explorado de distintas maneras y no por ello se encuentren erróneas en este caso el escepticismo destaca en el cuestionamiento
    de los hechos y un rechazo a una verdad absoluta siendo un sentido de la vida » La esperanza de alcanzar la tranquilidad, mediante la investigación de la verdad de las cosas» como afirmó Jesús Ayaquica.
    Bajo este precepto como el sentido de la vida y el escepticismo resaltan en un mundo tan polarizado, complejo y problematico con la juventud.
    En este último siglo los problemas de salud mental y físicos han aumentado exponencialmente en especial entre los jóvenes es muy común encontrar chicos desde los 15 afirmando que no tiene propósito la vida y encontrando una aparente tranquilidad en ideas peligrosas y oscuras para si mismos y los demás solo porque aunque la tecnología y el desarrollo son mayores, la cercanía y las relaciones entre personas se esta perdiendo y aunque ahora todo podrías encontrarlo en internet no hay solución cuando necesitas de un abrazo y la compañía de personas que estén a tu lado al caer la tarde.
    Es por ello que conceptos y pensamientos como los que propone el escepticismo pueden resultar adecuados y satisfactorios para algunas personas porque cuando tú mismo buscas la verdad de las cosas encuentras tu propio camino y consciencia frente a lo que crees y tu respuesta a los problemas que suceden

  20. Mariana Esther Campo Sanchez says:

    Epicuro: “vive simple, busca placer sin dolor” Actualmente esto se podría ver reflejado en ciertas personas que viven “al momento” no piensan mas allá y no se auto exigen hacer cosas que salgan de sus conocimientos, así evitando cualquier tipo de estrés, dolor o preocupación.

  21. Taliana De Jesús Marquez Porras says:

    Inquietud investigativa: Identidad de genero

    Heráclito de Éfeso a través de sus fragmentos dispersos, establece la teoría del Phanta Rhei, a través de la cual plantea que los seres humanos estamos en un cambio constante. “En el mismo rio nos bañamos y no nos bañamos, somos y no somos.” Heráclito buscaba bajo la analogía del rio, fundamentar la idea, que aquellos ideales o comportamientos que tuvimos en un pasado no van a ser los mismos que vamos a tener en un futuro. El axioma de que la identidad del individuo no es permanente, es un fiel reflejo de las problemáticas sociales, políticas, ideológicas e identitarias de los individuos. A partir de este planteamiento, se formula el siguiente interrogante:

    ¿Pueden los pensamientos de Heráclito justificar las diferentes luchas sociales sobre la Disforia de genero?

    El planteamiento propuesto fundamenta una de las bases para comprender y analizar el comportamiento del ser humano en sociedad. Respondiendo al interrogante planteado, el pensamiento de Heráclito si logra justificar los diferentes movimientos sociales, tales como la lucha de identidad y la disforia de género, ya que reafirma que el ser humano es un ser variable, y si el ser humano es cambio constante, la disforia de genero no es una anomalía, sino una manifestación de nuestros sentimientos donde buscamos nuestra forma auténtica, donde hay afinidad entre nuestro ser y querer ser, que no tiene por qué ser el mismo de nuestro nacimiento. Para concluir, podemos inferir que a partir de la frase “Somos y no somos”, Heráclito rompe aquella barrera entre lo normalizado por la sociedad que es el ser heterosexual y entre aquella población vulnerable que son los homosexuales, reconoce que aquellos que “no son” realmente no deben ser tomados como una contradicción entre su género biológico y la identidad que los representa, si no como la verdad de la existencia misma, donde no hay nada permanente y todo fluye.

    Taliana Marquez
    Samuel Hernandez
    Nataly Ruiz
    Jesús Manga
    Juan Pertuz

  22. Samuel Hernández Martelo, Taliana Márquez, Jesús Manga, Nataly Ruiz, Juan Pablo pertuz says:

    Inquietud investigativa: Identidad de genero

    Heráclito de Éfeso a través de sus fragmentos dispersos, establece la teoría del Phanta Rhei, a través de la cual plantea que los seres humanos estamos en un cambio constante. “En el mismo rio nos bañamos y no nos bañamos, somos y no somos.” Heráclito buscaba bajo la analogía del rio, fundamentar la idea, que aquellos ideales o comportamientos que tuvimos en un pasado no van a ser los mismos que vamos a tener en un futuro. El axioma de que la identidad del individuo no es permanente, es un fiel reflejo de las problemáticas sociales, políticas, ideológicas e identitarias de los individuos. A partir de este planteamiento, se formula el siguiente interrogante:

    ¿Pueden los pensamientos de Heráclito justificar las diferentes luchas sociales sobre la Disforia de genero?

    El planteamiento propuesto fundamenta una de las bases para comprender y analizar el comportamiento del ser humano en sociedad. Respondiendo al interrogante planteado, el pensamiento de Heráclito si logra justificar los diferentes movimientos sociales, tales como la lucha de identidad y la disforia de género, ya que reafirma que el ser humano es un ser variable, y si el ser humano es cambio constante, la disforia de genero no es una anomalía, sino una manifestación de nuestros sentimientos donde buscamos nuestra forma auténtica, donde hay afinidad entre nuestro ser y querer ser, que no tiene por qué ser el mismo de nuestro nacimiento. Para concluir, podemos inferir que a partir de la frase “Somos y no somos”, Heráclito rompe aquella barrera entre lo normalizado por la sociedad que es el ser heterosexual y entre aquella población vulnerable que son los homosexuales, reconoce que aquellos que “no son” realmente no deben ser tomados como una contradicción entre su género biológico y la identidad que los representa, si no como la verdad de la existencia misma, donde no hay nada permanente y todo fluye.

  23. Lily Angulo says:

    ¿Cual es el sentido de la vida?
    «Perspectiva desde el escepticismo»
    El sentido de la vida ha sido un paradigma presente desde nuestros primeros momentos en la tierra, reflejado en mitos, creencias o explicaciones «racionales» en cada época
    Es por tanto que no hay un acuerdo o explicación aceptada por todos tal como dijo Immanuel Kant «aunque todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, no se sigue que todo surja de la experiencia» es por ello que el sentido de la vida puede ser explorado de distintas maneras y no necesariamente haya una definición exacta. En este caso el escepticismo destaca en el cuestionamiento de los hechos y un rechazo a una verdad absoluta siendo su sentido de la vida » La esperanza de alcanzar la tranquilidad, mediante la investigación de la verdad de las cosas» como afirmó Jesús Ayaquica. Determinado esto procedemos con esta perspectiva bajo la ficción.
    Mateo, 16 años, su mamá los dejó a el y a su padre y este empezó a beber constantemente. Nunca había sido una persona muy vivaz pero en este punto, todo aquello que lo hacía feliz empezó a dejar de tener sentido.
    En medio de todo esto, mateo intenta encontrar una respuesta definitiva. Busca explicaciones religiosas, video motivacionales, lee frases profundas, pero ninguna le da una certeza absoluta. Entonces, al hablar con su profesor de filosofía, conoce la postura escéptica: tal vez no existe una respuesta universal y completamente segura sobre el sentido de la vida.
    Desde esa perspectiva, mateo entiende que no tiene que resolver el misterio de la existencia para seguir adelante. Tal vez el sentido no es algo que se descubre como una fórmula matemática, sino algo que se construye poco a poco. En lugar de obsesionarse con una respuesta absoluta, decide enfocarse en pequeñas acciones que le devuelvan estabilidad: retomar aquellas cosas que lo alegraban, hacer ejercicio y reconectar con su papá.
    Así, aunque no obtiene una verdad definitiva, encuentra algo más práctico: tranquilidad al aceptar que no todo tiene una explicación clara, pero sí puede elegir cómo responder ante lo que vive.
    Siendo así las cosas, aquí podemos darnos cuenta que Mateo le pide ayuda a su profesor al encontrarse en un bucle existencial, sin encontrarle sentido a las cosas que anteriormente le gustaban, abordando así la idea de esceptismo, en la cual este encontró una tranquilidad ya que al no haber una respuesta absoluta este puede hallarlo bajo la duda y el cuestionamiento formando su propio sentido.

  24. Lizardo Dautt says:

    ¿Como el estoicismo nos ayuda a encontrar nuestra libertad interior?

    El estoicismo nos recuerda que la verdadera libertad no depende de lo que pasa afuera, sino de cómo respondemos dentro. Epicteto decía que no son las cosas las que nos perturban, sino la opinión que tenemos de ellas. Al aprender a distinguir lo que está en nuestras manos de lo que no, encontramos serenidad y autonomía. Séneca y Marco Aurelio lo vivieron como un camino hacia la virtud: aceptar el destino, controlar las pasiones y vivir según la razón. En tiempos de ansiedad, consumismo o crisis sociales, esa actitud se convierte en resiliencia y en una forma de liberarnos de cadenas invisibles. La libertad interior estoica es, al final, la capacidad de mantenernos firmes y dueños de nosotros mismos, incluso cuando todo lo demás cambia.

  25. Solangel says:

    ¿La formación ética en la juventud es el camino para la transformar la realidad social?Respuesta a la inquietud:
    La formación ética en la juventud sí puede convertirse en el camino para transformar la realidad social, porque los problemas que afectan a nuestras sociedades no son únicamente estructurales o legales, sino profundamente morales. La corrupción, la normalización de la injusticia y la indiferencia social no surgen de la nada: se gestan en la ausencia de formación del carácter.
    Desde la perspectiva de Sócrates, el mal es producto de la ignorancia. Si nadie obra mal a sabiendas, entonces una juventud formada en el conocimiento del bien y en el pensamiento crítico tendrá menos tendencia a reproducir prácticas corruptas o injustas. La educación ética no solo transmite normas, sino que despierta conciencia.
    Por su parte, Aristóteles sostiene que la virtud se adquiere mediante el hábito. Esto implica que la transformación social no ocurre por discursos aislados, sino por la práctica constante de la justicia, la prudencia y la responsabilidad. Si los jóvenes se forman en el “justo medio”, aprenderán a evitar los extremos del egoísmo y el fanatismo que tanto daño causan en la vida pública.
    En el enfoque de Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll, la filosofía antigua no es un saber abstracto, sino una herramienta para analizar y transformar la realidad latinoamericana. La corrupción estructural no se soluciona únicamente con reformas jurídicas, sino con ciudadanos éticamente formados que rechacen la trampa cotidiana, el beneficio injusto y la indiferencia ante la desigualdad.
    La universidad, entonces, no solo debe producir profesionales exitosos, sino sujetos con criterio moral, capaces de cuestionar el sistema cuando este se aparta del bien común.
    Si la raíz del problema es ética, la solución también debe serlo. La formación moral de la juventud no es una utopía ingenua, sino una condición necesaria para cualquier transformación real y duradera. Sin ciudadanos virtuosos no puede haber Estado justo. Por ello, educar éticamente a las nuevas generaciones no es una tarea secundaria: es el fundamento mismo del cambio social.

  26. ¿La formación ética en la juventud es el camino para la transformar la realidad social?Respuesta a la inquietud:
    La formación ética en la juventud sí puede convertirse en el camino para transformar la realidad social, porque los problemas que afectan a nuestras sociedades no son únicamente estructurales o legales, sino profundamente morales. La corrupción, la normalización de la injusticia y la indiferencia social no surgen de la nada: se gestan en la ausencia de formación del carácter.
    Desde la perspectiva de Sócrates, el mal es producto de la ignorancia. Si nadie obra mal a sabiendas, entonces una juventud formada en el conocimiento del bien y en el pensamiento crítico tendrá menos tendencia a reproducir prácticas corruptas o injustas. La educación ética no solo transmite normas, sino que despierta conciencia.
    Por su parte, Aristóteles sostiene que la virtud se adquiere mediante el hábito. Esto implica que la transformación social no ocurre por discursos aislados, sino por la práctica constante de la justicia, la prudencia y la responsabilidad. Si los jóvenes se forman en el “justo medio”, aprenderán a evitar los extremos del egoísmo y el fanatismo que tanto daño causan en la vida pública.
    En el enfoque de Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll, la filosofía antigua no es un saber abstracto, sino una herramienta para analizar y transformar la realidad latinoamericana. La corrupción estructural no se soluciona únicamente con reformas jurídicas, sino con ciudadanos éticamente formados que rechacen la trampa cotidiana, el beneficio injusto y la indiferencia ante la desigualdad.
    La universidad, entonces, no solo debe producir profesionales exitosos, sino sujetos con criterio moral, capaces de cuestionar el sistema cuando este se aparta del bien común.
    Si la raíz del problema es ética, la solución también debe serlo. La formación moral de la juventud no es una utopía ingenua, sino una condición necesaria para cualquier transformación real y duradera. Sin ciudadanos virtuosos no puede haber Estado justo. Por ello, educar éticamente a las nuevas generaciones no es una tarea secundaria: es el fundamento mismo del cambio social.

  27. Taliana De Jesús Marquez Porras says:

    Inquietud investigativa: Identidad de genero
    Heráclito de Éfeso a través de sus fragmentos dispersos, establece la teoría del Phanta Rhei, a través de la cual plantea que los seres humanos estamos en un cambio constante. “En el mismo rio nos bañamos y no nos bañamos, somos y no somos.” Heráclito buscaba bajo la analogía del rio, fundamentar la idea, que aquellos ideales o comportamientos que tuvimos en un pasado no van a ser los mismos que vamos a tener en un futuro. El axioma de que la identidad del individuo no es permanente, es un fiel reflejo de las problemáticas sociales, políticas, ideológicas e identitarias de los individuos. A partir de este planteamiento, se formula el siguiente interrogante:
    ¿Pueden los pensamientos de Heráclito justificar las diferentes luchas sociales sobre la Disforia de genero?
    El planteamiento propuesto fundamenta una de las bases para comprender y analizar el comportamiento del ser humano en sociedad. Respondiendo al interrogante planteado, el pensamiento de Heráclito si logra justificar los diferentes movimientos sociales, tales como la lucha de identidad y la disforia de género, ya que reafirma que el ser humano es un ser variable, y si el ser humano es cambio constante, la disforia de genero no es una anomalía, sino una manifestación de nuestros sentimientos donde buscamos nuestra forma auténtica, donde hay afinidad entre nuestro ser y querer ser, que no tiene por qué ser el mismo de nuestro nacimiento. Para concluir, podemos inferir que a partir de la frase “Somos y no somos”, Heráclito rompe aquella barrera entre lo normalizado por la sociedad que es el ser heterosexual y entre aquella población vulnerable que son los homosexuales, reconoce que aquellos que “no son” realmente no deben ser tomados como una contradicción entre su género biológico y la identidad que los representa, si no como la verdad de la existencia misma, donde no hay nada permanente y todo fluye.

    Taliana Marquez
    Samuel Hernandez
    Nataly Ruiz
    Jesús Manga
    Juan Pertuz

  28. Sofia Porto says:

    Este texto muestra de manera clara cómo la filosofía antigua no es solo un tema histórico, sino una base para comprender los problemas actuales de la sociedad. Desde los presocráticos hasta las escuelas helenísticas, se observa cómo cada filósofo buscó explicar el mundo, la verdad y la forma correcta de vivir. Lo más interesante es el enfoque que propone el profesor Cristóbal Arteta Ripoll, al relacionar estas ideas con la realidad latinoamericana y colombiana, demostrando que la filosofía puede servir como una herramienta crítica para analizar temas como la justicia, la ética y la desigualdad. Esto demuestra que pensar filosóficamente no es algo del pasado, sino una necesidad para entender y transformar la sociedad actual.

  29. Alejandra Pérez says:

    Aristóteles, en su obra «La Política», aborda la corrupción como un fenómeno que afecta a las instituciones y a la sociedad en general. Para él, la corrupción se produce cuando los gobernantes priorizan sus intereses personales sobre el bien común, desviando el poder y los recursos hacia
    fines particulares.
    *Inquietud Investigativa*

    ¿Cómo se puede aplicar la filosofía antigua griega, específicamente el concepto de «areté» (virtud) de Aristóteles, para abordar la crisis de corrupción y desigualdad en Colombia?

    *Iluminación desde los Presupuestos Teóricos*

    La filosofía antigua griega, particularmente Aristóteles, ofrece una perspectiva valiosa para entender la corrupción y la desigualdad en Colombia. El concepto de «areté» (virtud) se refiere a la excelencia moral y la búsqueda del bien común. En el contexto colombiano, esto podría implicar:

    – *Virtud como hábito*: Aristóteles sostiene que la virtud se desarrolla a través de la práctica y el hábito. En Colombia, esto podría significar fomentar la educación en valores y la formación de ciudadanos comprometidos con el bien común.
    – *Término medio*: La virtud como término medio entre exceso y defecto puede aplicarse a la corrupción, entendiendo que la honestidad y la transparencia son el punto medio entre la ingenuidad y la corrupción.
    – *Justicia distributiva*: Aristóteles enfatiza la importancia de la justicia distributiva, que implica dar a cada uno lo que le corresponde. En Colombia, esto podría significar abordar las desigualdades económicas y sociales.

  30. Daniela Barrero Causado 1B says:

    Aristóteles, en su obra «La Política», aborda la corrupción como un fenómeno que afecta a las instituciones y a la sociedad en general. Para él, la corrupción se produce cuando los gobernantes priorizan sus intereses personales sobre el bien común, desviando el poder y los recursos hacia fines particulares.

    *Inquietud Investigativa*

    ¿Cómo se puede aplicar la filosofía antigua griega, específicamente el concepto de «areté» (virtud) de Aristóteles, para abordar la crisis de corrupción y desigualdad en Colombia?

    *Iluminación desde los Presupuestos Teóricos*

    La filosofía antigua griega, particularmente Aristóteles, ofrece una perspectiva valiosa para entender la corrupción y la desigualdad en Colombia. El concepto de «areté» (virtud) se refiere a la excelencia moral y la búsqueda del bien común. En el contexto colombiano, esto podría implicar:

    – *Virtud como hábito*: Aristóteles sostiene que la virtud se desarrolla a través de la práctica y el hábito. En Colombia, esto podría significar fomentar la educación en valores y la formación de ciudadanos comprometidos con el bien común.
    – *Término medio*: La virtud como término medio entre exceso y defecto puede aplicarse a la corrupción, entendiendo que la honestidad y la transparencia son el punto medio entre la ingenuidad y la corrupción.
    – *Justicia distributiva*: Aristóteles enfatiza la importancia de la justicia distributiva, que implica dar a cada uno lo que le corresponde. En Colombia, esto podría significar abordar las desigualdades económicas y sociales.

  31. Andres Camilo Villa Alcalá says:

    Me pareció una lectura muy interesante porque explica de manera clara cómo se desarrolló la filosofía antigua y cómo muchas de sus ideas siguen teniendo relación con la actualidad. Es llamativo ver cómo desde los presocráticos se empezó a buscar una explicación racional del mundo, y cómo después pensadores como Sócrates, Platón y Aristóteles profundizaron en temas como la ética, la verdad, la política y la forma correcta de vivir en sociedad. También me parece interesante que el texto muestre que estas ideas aún pueden ayudarnos a reflexionar sobre problemas actuales. A partir de esto, me surge la inquietud de cómo conceptos como la virtud y el “justo medio” de Aristóteles podrían aplicarse hoy para enfrentar problemas como la corrupción o la falta de ética en la sociedad.

  32. Mariana Daza Echeverri says:

    Como estudiante, entendí que la filosofía antigua representa el inicio de la reflexión racional sobre el mundo, el ser humano y la forma correcta de vivir. Desde los presocráticos se observa el intento de explicar el origen del cosmos a través de la razón y no del mito, lo que marca el nacimiento del pensamiento filosófico. Posteriormente, pensadores como Sócrates, Platón y Aristóteles profundizaron en temas como la verdad, la justicia, la ética y la organización de la sociedad, aspectos que hoy siguen siendo fundamentales para comprender el derecho y la vida política.
    Desde el enfoque planteado por Cristóbal Arteta Ripoll, la filosofía antigua no debe verse como un conocimiento lejano o solo histórico, sino como una herramienta para analizar los problemas actuales de nuestras sociedades. Sus ideas permiten reflexionar sobre la justicia, la ética y la responsabilidad de los ciudadanos frente a fenómenos como la desigualdad o la corrupción. En ese sentido, para un estudiante de derecho, estudiar estas corrientes filosóficas ayuda a desarrollar un pensamiento crítico y a comprender que el derecho no solo se basa en normas, sino también en principios éticos y reflexiones sobre lo que es justo para la sociedad.

  33. Nicolle Vargas- Mariangel chavarria says:

    ¿Hasta qué punto el relativismo de los sofistas puede explicar la crisis de verdad en la sociedad contemporánea?

    El relativismo sofista sostiene que la verdad no es absoluta, sino que depende del sujeto. Protágoras afirmaba que “el hombre es la medida de todas las cosas”, lo que significa que cada persona interpreta la realidad desde su propia experiencia y contexto. Esto ayuda a entender por qué hoy muchas personas defienden su “verdad” como válida, aunque sea distinta a la de otros.
    Por su parte, Gorgias planteaba que nada puede conocerse con certeza absoluta y que, incluso si se conociera, no podría comunicarse plenamente. Con esto se resalta que el lenguaje no transmite verdades puras, sino interpretaciones, lo que da gran importancia a la retórica y a la capacidad de persuadir.

    En la actualidad vivimos en una época donde la información circula de manera masiva y casi inmediata gracias an internet y las redes sociales. Sin embargo, junto con esa facilidad para informarnos, también se difunden noticias falsas (fake news), opiniones sin fundamento y discursos que buscan convencer más que demostrar. Esto ha generado una fuerte polarización, es decir, las personas se dividen en grupos que defienden posturas opuestas y muchas veces no están dispuestas a escuchar otras perspectivas. En este contexto, la verdad parece fragmentarse, porque cada grupo sostiene su propia versión de los hechos como si fuera la única válida. Así, en muchas ocasiones termina imponiéndose el discurso más persuasivo o emocional, aunque no esté respaldado por pruebas objetivas o evidencia comprobable.
    Desde esta perspectiva, el relativismo de los sofistas ayuda a comprender la crisis actual de la verdad, ya que sostiene que lo verdadero depende de la percepción y el punto de vista de cada individuo. Si se acepta que no existe una verdad universal, se debilita la idea de un criterio común que permita dialogar y llegar a acuerdos en la sociedad. Sin embargo, esta situación no se debe solo al relativismo, sino también a factores tecnológicos, políticos y económicos que intensifican la desinformación y la polarización.

    En conclusión, la crisis de la verdad en la sociedad contemporánea puede analizarse a la luz del pensamiento de sofistas como Protágoras, no para señalarlo como único responsable, sino para entender cómo la idea de que cada individuo es “medida” de la verdad sigue teniendo eco en nuestra forma de actuar. Cuando la persuasión pesa más que la argumentación fundamentada, la verdad se vuelve frágil y discutible. Sin embargo, el problema actual es más complejo y demuestra que la reflexión filosófica antigua sigue siendo vigente, pero necesita complementarse con el análisis de las dinámicas propias de nuestro tiempo.

  34. Ana Mejia, Valerie Morron, Juliana Téllez, Isabel Serrano y Samuel Zuluaga says:

    Nombres de los integrantes del grupo:
    Ana Mejia, Isabel Serrano, Valerie Morron, Juliana Téllez y Samuel Zuluaga

    Vamos a entrar en terreno interesante.

    La pregunta era:

    **Si la virtud no garantiza reconocimiento ni éxito social, ¿sigue siendo racional elegirla como forma de vida?**

    Primero, aclaremos conceptos.
    “Virtud” en la filosofía antigua no significa simplemente “ser buena persona”. Para Sócrates o Aristóteles, la virtud es excelencia del carácter: actuar conforme a la razón, cultivar justicia, valentía, prudencia. Es vivir de acuerdo con lo que perfecciona nuestra naturaleza racional.

    El “éxito social”, en cambio, depende de factores externos: poder, riqueza, prestigio, aprobación pública. Cosas que no controlamos completamente.

    Ahora, el núcleo del problema: si actuar virtuosamente no me asegura recompensa externa, ¿no sería más racional optar por estrategias que sí maximicen beneficios visibles?

    Desde una lógica puramente instrumental —es decir, si definimos la racionalidad como maximizar resultados externos— la virtud parecería un mal negocio. La historia está llena de personas íntegras que fueron marginadas o castigadas, y de oportunistas que prosperaron.

    Pero ahí está el giro filosófico: esa visión asume que el éxito externo es el bien supremo. Sócrates cuestionaría ese supuesto. Para él, lo peor que puede pasarle a una persona no es perder riqueza o fama, sino dañar su alma —es decir, corromper su carácter. Desde esa perspectiva, actuar injustamente para obtener beneficios sería irracional, porque sacrifica lo único que realmente depende de uno: la coherencia interna.

    Los estoicos radicalizan esta idea. Sostienen que lo único verdaderamente “bueno” es la virtud, porque todo lo demás es contingente. Puedes perder dinero, posición o reputación por causas externas; pero solo tú decides si actúas con justicia o no. En ese marco, elegir la virtud no es ingenuidad moral, sino la única apuesta racional si valoras aquello que no puede ser arrebatado por el azar.

    Ahora bien, traigámoslo al presente. Vivimos en sistemas competitivos donde la recompensa suele ir al más eficiente, no necesariamente al más ético. Aquí surge una tensión real. Sin embargo, incluso en términos psicológicos contemporáneos, la investigación sobre bienestar muestra que la coherencia moral y la integridad personal están profundamente relacionadas con estabilidad emocional y sentido de propósito. No garantizan éxito externo, pero sí reducen la fragmentación interna.

    Hay además un argumento más estructural: si todos decidieran que la virtud solo vale cuando es rentable, las normas de confianza social colapsarían. Contratos, instituciones y convivencia dependen de cierta expectativa de conducta ética. En ese sentido, elegir la virtud contribuye a sostener el marco que hace posible cualquier éxito social.

    Entonces, ¿es racional elegir la virtud si no promete recompensa externa?
    Depende de cómo definamos “racional” y “bien”. Si racional es maximizar ganancias inmediatas, no necesariamente. Si racional es vivir de acuerdo con principios que preservan tu integridad y permiten una vida coherente y estable, entonces sí.

    La pregunta revela algo más profundo: no es la virtud la que está en juicio, sino nuestra idea de éxito. Tal vez la verdadera inversión a largo plazo no es la reputación, sino la estructura del propio carácter. Y eso, aunque no cotice en bolsa, determina la calidad de cada decisión que tomamos.

    La filosofía antigua nos obliga a mirar hacia adentro antes de medir hacia afuera. Y esa inversión interior, aunque no siempre sea visible, tiene una extraña persistencia en el tiempo.

  35. Saramaria Cubillos says:

    ¿De qué manera influyen los pensamientos filosóficos de Aristóteles en la concepción del mundo actual, especialmente en la educación universitaria?
    El pensamiento aristotélico influye en la concepción actual del mundo porque estableció que el conocimiento debe ser:
    1. Empírico (basado en la experiencia).
    2. Racional (estructurado lógicamente).
    3. Explicativo (orientado a comprender causas).
    4. Ético (dirigido al bien común).

    La influencia aristotélica en la educación universitaria contemporánea es profunda ya que aun en la actualidad muchos de los principios que utilizamos como método y dirección de estudio surgen del pensamiento de filósofos como Aristóteles. No se trata solo de una herencia histórica, sino de una forma de entender el conocimiento, la investigación y la formación profesional. Su pensamiento se concentra en tres puntos centrales de la universidad actual: experiencia (empirismo), lógica (método racional) y conocimiento (epistemología científica).

    Experiencia: la base empírica de la investigación
    Aristóteles sostenía que todo conocimiento comienza en los sentidos. A diferencia de su maestro Platón, afirmaba que no conocemos primero las ideas abstractas, sino la realidad concreta, y a partir de ella construimos conceptos universales.
    En la universidad actual, esta idea se refleja directamente en:
    • Investigación experimental (laboratorios, trabajo de campo, estudios clínicos).
    • Método científico basado en observación, hipótesis y verificación.

    Lógica: estructura del pensamiento académico
    Aristóteles es considerado el padre de la lógica formal por su desarrollo del silogismo. Su aporte estableció que el conocimiento debe organizarse mediante argumentos coherentes y demostrables.
    En la educación universitaria esto se manifiesta en:
    • Los artículos científicos (premisas, metodología, resultados, conclusiones).
    • La argumentación jurídica.
    • El razonamiento crítico en ensayos y debates académicos.
    • La exigencia de coherencia en las investigaciones y la coherencia y cohesion de sus ideas.

    el conocimiento: causas y explicación científica
    Uno de los aportes más relevantes de Aristóteles es su teoría de las cuatro causas (material, formal, eficiente y final). Para él, conocer algo verdaderamente significa comprender:
    • De qué está hecho (causa material).
    • Qué es en su esencia (causa formal).
    • Quién o qué lo produce (causa eficiente).
    • Para qué existe (causa final).

    Ética y formación profesional
    Para Aristóteles, la educación no era solo acumulación de datos, sino formación del carácter. Su ética del “justo medio” sostiene que la virtud se alcanza mediante el equilibrio racional.
    En la universidad esto se refleja en:
    • Ética profesional.
    • Responsabilidad social.
    • Integridad en la investigación.

  36. Gabriela Barandica says:

    ¿Cómo pueden las ideas de la filosofía antigua ayudarnos a entender los problemas de la sociedad actual?

    La filosofía antigua sigue siendo importante porque muchas de las preguntas que hacían los filósofos siguen existiendo hoy. Por ejemplo, Sócrates defendía la importancia de cuestionar y pensar por uno mismo, algo que hoy es muy necesario en una sociedad donde muchas veces aceptamos la información sin analizarla. También Aristóteles hablaba de la virtud como un equilibrio y de que el ser humano es un ser político, lo que nos recuerda la importancia de actuar con responsabilidad dentro de la sociedad. Desde el enfoque de Arteta, estas ideas no deben verse solo como algo del pasado, sino como herramientas para reflexionar sobre problemas actuales como la injusticia, la desigualdad o la corrupción.

  37. Mariana badel says:

    ¿Como influyen los valores personales en las desiciones Eticas y juridicas ?
    • La influencia de los valores personales en las decisiones éticas y jurídicas puede explicarse de manera especialmente clara desde la teoría iusnaturalista.
    Desde la perspectiva de la filosofía del derecho, especialmente bajo la teoría iusnaturalista. A diferencia del positivismo jurídico, que sostiene la separación entre derecho y moral, el iusnaturalismo afirma que la validez última del derecho depende de su conformidad con valores éticos universales. En este sentido, incluso cuando el operador jurídico pretende realizar una interpretación exegética centrada estrictamente en el texto legal o sistemática integrando la norma dentro del ordenamiento, sus decisiones no son neutras, pues inevitablemente están permeadas por sus convicciones morales, su concepción de justicia y su escala axiológica personal.

    El juez, el legislador o el intérprete no son sujetos abstractos; son seres históricos situados en un contexto cultural determinado. Por ello, toda decisión jurídica implica un acto valorativo. La selección de un método interpretativo, la ponderación de principios o incluso la determinación de qué se entiende por “equidad”, “dignidad” o “bien común” responde, en mayor o menor medida, a presupuestos éticos internos. Así, aun cuando la técnica jurídica aspire a objetividad, la dimensión axiológica resulta inevitable.

    Ahora bien, estos valores personales no surgen en el vacío. Están profundamente condicionados por factores temporales, sociales y culturales. Lo que una sociedad considera justo o moralmente aceptable en una época puede no coincidir con lo que otra cultura o generación estime correcto. En este punto resulta pertinente citar a Heráclito, quien afirmaba que “todo fluye”, destacando el carácter dinámico y cambiante de la realidad. Si la realidad es cambio constante, también lo son las concepciones morales y jurídicas que se construyen sobre ella. El derecho, como producto humano, no puede escapar a esa transformación.

    Teniendo en cuenta todos los elementos anteriores podemos afirmar que las decisiones éticas y jurídicas son el resultado de una interacción entre norma, contexto y conciencia individual. En consecuencia, ninguna interpretación por más exegética o sistemática que pretenda ser está completamente desprovista de la influencia de los valores personales, los cuales a su vez reflejan la época y la cultura en la que el intérprete está inmerso.

    Grupo:
    José Rios
    Mariana badel Muñoz
    Sara pertuz
    Isabella triana
    Mathias cruz

  38. Mariana Bashell Mendoza Vargas says:

    Grupo: Ayda Ortiz, Margarita Rodríguez, María Mercedes Muskuz, Mariana Mendoza, Gerardo Díaz

    En la sociedad contemporánea, la libertad de expresión se reconoce como uno de los pilares fundamentales del orden democrático. Sin embargo, el auge de las redes sociales y la circulación masiva de información han generado un fenómeno preocupante: la proliferación de noticias falsas que influyen en la opinión pública, afecta procesos electorales, deterioran reputaciones y profundizan la polarización social. Los sofistas defendían el poder persuasivo del discurso más allá de su correspondencia con la verdad, mientras que Sócrates, Platón y Aristóteles subrayaban la necesidad de vincular palabra, conocimiento y virtud. Este contraste abre un dilema filosófico sobre el valor y los límites de la palabra en la vida política y social.
    Si el discurso tiene la capacidad de moldear la realidad independientemente de su verdad, como sostenían los sofistas, ¿debe la sociedad proteger incluso las noticias falsas bajo el derecho a la libre expresión, o constituye esto un peligro moral que exige límites al poder de la palabra?
    Respuesta:
    El problema de las noticias falsas en la sociedad contemporánea plantea un dilema ético y político acerca de los límites de la libertad de expresión. Si bien este derecho es uno de los pilares de los sistemas democráticos, la circulación masiva de información falsa en redes sociales y medios digitales puede influir en la opinión pública, manipular decisiones colectivas y debilitar la confianza social. La filosofía antigua permite analizar esta problematica desde distintas perspectivas.
    Desde la perspectiva de los presocráticos, el conocimiento debía buscar el principio racional del mundo, es decir, la verdad que explica la realidad. Filósofos como Heráclito sostenían que el universo se rige por un logos o razón universal que da orden al cambio constante. La difusión de noticias falsas podría interpretarse como una distorsión de ese orden racional, ya que introduce confusión y rompe la armonía del conocimiento verdadero. Parménides, por su parte, afirmaba que “el ser es y el no ser no es”, lo que implica que la verdad debe distinguirse de la falsedad. Desde esta visión, difundir información falsa sería una forma de negar la realidad misma.
    Los sofistas, para pensadores como Protágoras, “el hombre es la medida de todas las cosas”, lo que implica que la verdad puede ser relativa y depender de la percepción de cada individuo. En la actualidad, esta idea se refleja en la idea de que cada grupo social puede interpretar los hechos de manera distinta. Gorgias sostenía que incluso si la verdad existiera, sería difícil conocerla o comunicarla. El poder del discurso radica más en su capacidad de persuadir que en su correspondencia con la realidad. Por ello, las noticias falsas podrían verse como otra forma de discurso persuasivo dentro del debate público.
    No obstante, Sócrates se opondría a esta visión relativista. Su método de la mayéutica buscaba cuestionar las opiniones superficiales para acercarse a la verdad mediante el diálogo racional. Para Sócrates, la virtud está vinculada al conocimiento, y el mal suele ser consecuencia de la ignorancia. En este sentido, la difusión de noticias falsas sería moralmente problemática, ya que promueve la ignorancia y dificulta que las personas alcancen un conocimiento verdadero sobre la realidad.
    Platón, en su teoría de las Ideas, sostuvo que existe una realidad verdadera y perfecta que está más allá del mundo sensible, mientras que lo que percibimos muchas veces son simples sombras o copias imperfectas. La alegoría de la caverna ilustra cómo podemos vivir engañados por apariencias que confunden con la verdad. Las noticias falsas podrían compararse con sombras que distorsionan la realidad y mantienen a las personas alejadas del conocimiento verdadero. Por ello, Platón defendería la necesidad de que la sociedad promueva la educación y el pensamiento crítico, e incluso consideraría que quienes gobiernan deben poseer conocimiento y sabiduría para evitar que la manipulación del discurso conduzca a la injusticia o a la corrupción política.
    Para Aristóteles, el ser humano es un “animal político”, lo que significa que la vida en comunidad depende del uso del lenguaje y de la deliberación racional para alcanzar el bien común. En su ética, la virtud consiste en encontrar el medio entre los extremos por la razón. La libertad de expresión es necesaria para la vida política, pero debe estar orientado hacia la verdad y la responsabilidad. Si el discurso se utiliza para engañar a la comunidad, deja de cumplir su función ética y política. Por tanto, Aristóteles sostendría que la difusión de noticias falsas no contribuye al bien común y que la sociedad debe promover normas y valores que protejan la veracidad y la integridad del discurso público.

  39. MARIANA LUCIA ZAMBRANO PÁEZ says:

    Aristóteles, en su obra «La Política», aborda la corrupción como un fenómeno que afecta a las instituciones y a la sociedad en general. Para él, la corrupción se produce cuando los gobernantes priorizan sus intereses personales sobre el bien común, desviando el poder y los recursos hacia
    fines particulares.
    *Inquietud Investigativa*

    ¿Cómo se puede aplicar la filosofía antigua griega, específicamente el concepto de «areté» (virtud) de Aristóteles, para abordar la crisis de corrupción y desigualdad en Colombia?

    *Iluminación desde los Presupuestos Teóricos*

    La filosofía antigua griega, particularmente Aristóteles, ofrece una perspectiva valiosa para entender la corrupción y la desigualdad en Colombia. El concepto de «areté» (virtud) se refiere a la excelencia moral y la búsqueda del bien común. En el contexto colombiano, esto podría implicar:

    – *Virtud como hábito*: Aristóteles sostiene que la virtud se desarrolla a través de la práctica y el hábito. En Colombia, esto podría significar fomentar la educación en valores y la formación de ciudadanos comprometidos con el bien común.
    – *Término medio*: La virtud como término medio entre exceso y defecto puede aplicarse a la corrupción, entendiendo que la honestidad y la transparencia son el punto medio entre la ingenuidad y la corrupción.
    – *Justicia distributiva*: Aristóteles enfatiza la importancia de la justicia distributiva, que implica dar a cada uno lo que le corresponde. En Colombia, esto podría significar abordar las desigualdades económicas y sociales.

  40. Gabriela Álvarez Parra, Saray Martínez, Sebastián Gómez, Valeria Prenth, Simón Sanchez y Maria José González. says:

    Iluminación a pregunta investigativa
    Nombres: Gabriela Álvarez Parra, Saray Martínez, Sebastián Gómez, Valeria Prenth, Simón Sanchez y Maria José González.

    En la actualidad, la juventud enfrenta múltiples problemáticas sociales como la apatía política, la violencia, la falta de participación ciudadana y el desinterés por los asuntos públicos, situaciones que debilitan el tejido social y limitan la construcción de comunidades más justas e incluyentes. Estos fenómenos no solo responden a factores económicos o políticos, sino también a la ausencia de una sólida formación ética que promueva valores como la responsabilidad, el respeto y el compromiso social.

    En este contexto, los aportes filosóficos de Sócrates y Aristóteles sobre la virtud y la formación moral del ciudadano adquieren relevancia para comprender el papel de la educación en la construcción de una juventud crítica y participativa. Asimismo, el enfoque práctico de Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll permite reinterpretar estas ideas desde la realidad latinoamericana, destacando la importancia de la filosofía como herramienta para el análisis y la transformación de las problemáticas sociales que afectan a las nuevas generaciones.

    A partir de lo anterior, surge la necesidad de reflexionar sobre el papel de la formación ética en el fortalecimiento del compromiso social y ciudadano de la juventud en la sociedad contemporánea. ¿De qué manera la formación ética basada en la virtud propuesta por Sócrates y Aristóteles puede contribuir a enfrentar problemáticas sociales que afectan a la juventud actual, como la apatía política, la violencia y la falta de participación ciudadana, desde el enfoque crítico de Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll?

    La formación ética basada en la virtud, tal como la proponen Sócrates y Aristóteles, puede enfrentar problemáticas sociales actuales de la juventud, como la apatía política, la violencia y la falta de participación ciudadana, si se comprende no como un discurso moral abstracto, sino como un proceso concreto de formación del carácter y de conciencia crítica. Desde el enfoque del docente colombiano Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll, la filosofía antigua no es una reliquia histórica, sino una herramienta viva para interpretar y transformar la realidad latinoamericana, marcada por desigualdad, corrupción y crisis institucional. En primer lugar, frente a la apatía política, la propuesta socrática ofrece un camino claro: el ejercicio permanente del cuestionamiento. Sócrates entendía la virtud como conocimiento, y sostenía que el mal proviene de la ignorancia.

    Aplicado al contexto actual, la apatía juvenil no sería simplemente desinterés, sino desconocimiento crítico de las estructuras políticas que influyen en la vida cotidiana. Concretamente, esto implica fomentar espacios educativos donde se practique el diálogo mayéutico: análisis de noticias, discusión de decisiones públicas, reflexión sobre fenómenos como la corrupción o el abstencionismo. Un joven que aprende a preguntar, a dudar y a examinar su propia vida difícilmente será indiferente ante la injusticia. Desde la perspectiva de Arteta, esta práctica debe estar conectada con la realidad colombiana y latinoamericana, de modo que la reflexión ética no se quede en conceptos universales, sino que ilumine problemáticas concretas como el clientelismo o la exclusión social.

    Además, una solución concreta frente a la apatía política consiste en institucionalizar espacios obligatorios de formación ciudadana activa dentro de colegios y universidades. Inspirados en la mayéutica de Sócrates, estos espacios no deberían limitarse a clases teóricas, sino incluir foros deliberativos sobre problemáticas locales, análisis crítico de políticas públicas y encuentros con líderes comunitarios. A la vez, siguiendo a Aristóteles, la participación debe convertirse en hábito mediante prácticas reales: presupuestos participativos estudiantiles, comités de control interno, simulaciones de cabildos abiertos y proyectos de incidencia social donde los jóvenes formulen propuestas concretas para su entorno. Desde el enfoque de Arteta, estas experiencias deben orientarse a cuestionar desigualdades reales y no quedarse en ejercicios simbólicos; es decir, que el estudiante experimente que su voz tiene efectos tangibles en decisiones colectivas.

    Por otro lado, la visión aristotélica complementa esta propuesta al afirmar que la virtud no se adquiere solo mediante conocimiento, sino mediante hábito. Para Aristóteles, la participación política no es opcional, pues el ser humano es un “animal político”. La falta de participación ciudadana, entonces, no se corrige únicamente con información, sino con práctica constante. En términos concretos, esto implica integrar a los jóvenes en procesos reales de toma de decisiones, proyectos comunitarios, voluntariados, cabildos estudiantiles o ejercicios de control social. Solo participando activamente se desarrolla la responsabilidad cívica como hábito. Desde el enfoque crítico de Arteta, esta formación práctica debe orientarse hacia la transformación social, cuestionando estructuras injustas y promoviendo una ética comprometida con el bien común.

    En relación con la violencia juvenil, tanto Sócrates como Aristóteles ofrecen herramientas fundamentales. Si, como sostenía Sócrates, nadie hace el mal a sabiendas, la violencia puede entenderse como resultado de ignorancia moral o falta de autoconocimiento. En este sentido, la educación ética debe incluir procesos de reflexión sobre emociones, motivaciones y consecuencias de los actos. Aristóteles, por su parte, aporta la idea del justo medio: la virtud consiste en encontrar el equilibrio entre el exceso y el defecto. Muchas conductas violentas responden a excesos de ira o impulsividad, mientras que la indiferencia ante la injusticia constituye un defecto. Formar en virtud implica educar en prudencia (phronesis), es decir, en la capacidad de deliberar antes de actuar. Desde la mirada de Arteta, esta formación no puede ignorar las condiciones estructurales que inciden en la violencia, como la desigualdad o la falta de oportunidades; por ello, la ética debe combinar transformación interior con análisis crítico del entorno social.

    Finalmente, la propuesta ética basada en la virtud contribuye a superar la falta de participación ciudadana al recuperar la idea de que la vida buena no es individualista, sino comunitaria. Aristóteles sostenía que la realización humana (eudaimonía) solo es posible en comunidad, y Arteta retoma esta noción para aplicarla a contextos latinoamericanos donde predomina la fragmentación social. En términos concretos, esto implica promover proyectos académicos que articulen universidad y comunidad, fomentar experiencias de servicio social y desarrollar una conciencia solidaria orientada hacia los sectores más vulnerables. Así, la virtud deja de ser una cualidad privada y se convierte en un compromiso público.

  41. Sebastian de Jeusus Gomez Duran says:

    Grupo 1B
    Actividad problema HF 1 – Inquietud investigativa e iluminación
    Integrantes: Simón Sanchez, Sebastián Gómez, Gabriela Alvares Parra, Saray Martinez, Valeria Prenth

    Inquietud investigativa:
    ¿De qué manera la formación ética basada en la virtud propuesta por Sócrates y Aristóteles puede contribuir a enfrentar problemáticas sociales que afectan a la juventud actual, como la apatía política, la violencia y la falta de participación ciudadana, desde el enfoque crítico de Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll?

    Iluminación de la inquietud investigativa:

    La formación ética basada en la virtud, tal como la proponen Sócrates y Aristóteles, puede enfrentar problemáticas sociales actuales de la juventud como la apatía política, la violencia y la falta de participación ciudadana si se comprende no como un discurso moral abstracto, sino como un proceso concreto de formación del carácter y de conciencia crítica. Desde el enfoque del docente colombiano Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll, la filosofía antigua no es una reliquia histórica, sino una herramienta viva para interpretar y transformar la realidad latinoamericana, marcada por desigualdad, corrupción y crisis institucional.

    En primer lugar, frente a la apatía política, la propuesta socrática ofrece un camino claro: el ejercicio permanente del cuestionamiento. Sócrates entendía la virtud como conocimiento, y sostenía que el mal proviene de la ignorancia. Aplicado al contexto actual, la apatía juvenil no sería simplemente desinterés, sino desconocimiento crítico de las estructuras políticas que influyen en la vida cotidiana. Concretamente, esto implica fomentar espacios educativos donde se practique el diálogo mayéutico: análisis de noticias, discusión de decisiones públicas, reflexión sobre fenómenos como la corrupción o el abstencionismo. Un joven que aprende a preguntar, a dudar y a examinar su propia vida difícilmente será indiferente ante la injusticia. Desde la perspectiva de Arteta, esta práctica debe estar conectada con la realidad colombiana y latinoamericana, de modo que la reflexión ética no se quede en conceptos universales, sino que ilumine problemáticas concretas como el clientelismo o la exclusión social.

    Por otro lado, la visión aristotélica complementa esta propuesta al afirmar que la virtud no se adquiere solo mediante conocimiento, sino mediante hábito. Para Aristóteles, la participación política no es opcional, pues el ser humano es un “animal político”. La falta de participación ciudadana, entonces, no se corrige únicamente con información, sino con práctica constante. En términos concretos, esto implica integrar a los jóvenes en procesos reales de toma de decisiones, proyectos comunitarios, voluntariados, cabildos estudiantiles o ejercicios de control social. Solo participando activamente se desarrolla la responsabilidad cívica como hábito. Desde el enfoque crítico de Arteta, esta formación práctica debe orientarse hacia la transformación social, cuestionando estructuras injustas y promoviendo una ética comprometida con el bien común.

    En relación con la violencia juvenil, tanto Sócrates como Aristóteles ofrecen herramientas fundamentales. Si, como sostenía Sócrates, nadie hace el mal a sabiendas, la violencia puede entenderse como resultado de ignorancia moral o falta de autoconocimiento. En este sentido, la educación ética debe incluir procesos de reflexión sobre emociones, motivaciones y consecuencias de los actos. Aristóteles, por su parte, aporta la idea del justo medio: la virtud consiste en encontrar el equilibrio entre el exceso y el defecto. Muchas conductas violentas responden a excesos de ira o impulsividad, mientras que la indiferencia ante la injusticia constituye un defecto. Formar en virtud implica educar en prudencia (phronesis), es decir, en la capacidad de deliberar antes de actuar. Desde la mirada de Arteta, esta formación no puede ignorar las condiciones estructurales que inciden en la violencia, como la desigualdad o la falta de oportunidades; por ello, la ética debe combinar transformación interior con análisis crítico del entorno social.

    Además, una solución concreta frente a la apatía política consiste en institucionalizar espacios obligatorios de formación ciudadana activa dentro de colegios y universidades. Inspirados en la mayéutica de Sócrates, estos espacios no deberían limitarse a clases teóricas, sino incluir foros deliberativos sobre problemáticas locales, análisis crítico de políticas públicas y encuentros con líderes comunitarios. A la vez, siguiendo a Aristóteles, la participación debe convertirse en hábito mediante prácticas reales: presupuestos participativos estudiantiles, comités de control interno, simulaciones de cabildos abiertos y proyectos de incidencia social donde los jóvenes formulen propuestas concretas para su entorno. Desde el enfoque de Arteta, estas experiencias deben orientarse a cuestionar desigualdades reales y no quedarse en ejercicios simbólicos; es decir, que el estudiante experimente que su voz tiene efectos tangibles en decisiones colectivas.

    Finalmente, la propuesta ética basada en la virtud contribuye a superar la falta de participación ciudadana al recuperar la idea de que la vida buena no es individualista, sino comunitaria. Aristóteles sostenía que la realización humana (eudaimonía) solo es posible en comunidad, y Arteta retoma esta noción para aplicarla a contextos latinoamericanos donde predomina la fragmentación social. En términos concretos, esto implica promover proyectos académicos que articulen universidad y comunidad, fomentar experiencias de servicio social y desarrollar una conciencia solidaria orientada hacia los sectores más vulnerables. Así, la virtud deja de ser una cualidad privada y se convierte en un compromiso público.

  42. MARIANA LUCIA ZAMBRANO PÁEZ says:

    *Inquietud Investigativa*

    ¿Cómo se puede aplicar la filosofía antigua griega, específicamente el concepto de «areté» (virtud) de Aristóteles, para abordar la crisis de corrupción y desigualdad en Colombia?

    *Iluminación desde los Presupuestos Teóricos*

    La filosofía antigua griega, particularmente Aristóteles, ofrece una perspectiva valiosa para entender la corrupción y la desigualdad en Colombia. El concepto de «areté» (virtud) se refiere a la excelencia moral y la búsqueda del bien común. En el contexto colombiano, esto podría implicar:

    – *Virtud como hábito*: Aristóteles sostiene que la virtud se desarrolla a través de la práctica y el hábito. En Colombia, esto podría significar fomentar la educación en valores y la formación de ciudadanos comprometidos con el bien común.
    – *Término medio*: La virtud como término medio entre exceso y defecto puede aplicarse a la corrupción, entendiendo que la honestidad y la transparencia son el punto medio entre la ingenuidad y la corrupción.
    – *Justicia distributiva*: Aristóteles enfatiza la importancia de la justicia distributiva, que implica dar a cada uno lo que le corresponde. En Colombia, esto podría significar abordar las desigualdades económicas y sociales.

  43. Brandon David Corbacho says:

    Inquietud investigativa

    En la actualidad, uno de los conceptos más discutidos en temas políticos y jurídicos es la meritocracia. Se suele afirmar que vivimos en una sociedad donde las personas avanzan gracias a su esfuerzo y capacidades. Sin embargo, esta idea genera debates cuando se analiza si realmente todos tienen las mismas oportunidades para demostrar su mérito. Por ello, resulta importante preguntarse qué es la meritocracia, cómo funciona en la práctica y si verdaderamente garantiza justicia e igualdad en sociedades con profundas desigualdades sociales como la nuestra, debido a esto nuestro grupo planteó la siguiente pregunta:

    ¿Cómo pueden las ideas de los filósofos griegos, especialmente Aristóteles, ayudarnos a entender y enfrentar la corrupción y la falsa meritocracia en Colombia hoy?

    Explicación sencilla desde lo leído
    1.Aristóteles: la virtud se aprende practicándola
    Aristóteles decía que una persona buena no nace, sino que se forma con hábitos. Si alguien repite actos injustos, se vuelve injusto.
    Entonces, la corrupción no es solo un problema de leyes, sino de formación moral. Si desde pequeños no aprendemos justicia, responsabilidad y equilibrio, es más fácil caer en abusos de poder.
    Además, él decía que la justicia es “dar a cada uno lo que le corresponde”. En una sociedad donde no todos tienen las mismas oportunidades, hablar de “mérito” sin mirar las condiciones reales puede ser injusto.
    2.Sócrates: el mal viene de la ignorancia
    Sócrates pensaba que nadie hace el mal sabiendo que está mal. Muchas veces las personas actúan mal porque no reflexionan.
    Esto invita a cuestionarnos: ¿estamos pensando críticamente o solo repitiendo lo que hace la mayoría?
    3.Platón: el poder debe estar en manos justas
    Platón decía que una sociedad funciona bien cuando quienes gobiernan buscan el bien común y no su propio beneficio.
    Si los que tienen poder no actúan con justicia, la sociedad se desordena.

    Conclusión sencilla

    La filosofía antigua sigue siendo útil porque nos enseña a pensar sobre la justicia, el poder y la conducta humana.
    Como estudiantes de derecho, no solo debemos conocer normas, sino preguntarnos:
    • ¿Qué es realmente justo?
    • ¿Todos parten de las mismas condiciones?
    • ¿El derecho sin ética es suficiente?

    Así, los filósofos antiguos nos ayudan a formar criterio propio y a entender que el derecho también necesita bases éticas para funcionar bien.

  44. Nicole De Los Reyes Rada says:

    Una pregunta que surge al leer sobre la filosofía antigua es:
    ¿cómo estas ideas pueden ayudarnos hoy a entender la verdad en una sociedad donde existen tantas opiniones e información diferente?
    especialmente en internet y en las redes sociales. Muchas veces es difícil saber qué es verdadero y qué no, y por eso las reflexiones de los filósofos antiguos siguen siendo importantes.

    Desde el inicio de la filosofía, los presocráticos ya se preguntaban por la verdadera naturaleza de la realidad. Por ejemplo, decía que todo está en constante cambio, lo que se puede relacionar con el mundo actual donde la información cambia todo el tiempo. En cambio, pensaba que la verdadera realidad no cambia y que muchas veces lo que percibimos puede ser una ilusión. Estas ideas muestran que desde hace mucho tiempo existe la preocupación por diferenciar entre lo que parece verdadero y lo que realmente lo es.

    Más adelante aparecen los sofistas, como , quien afirmaba que “el hombre es la medida de todas las cosas”. Esto significa que cada persona interpreta la realidad desde su propio punto de vista. Hoy se puede ver algo parecido cuando en redes sociales cada persona cree tener su propia verdad. También está , que tenía una postura muy escéptica y decía que incluso si algo existiera, sería muy difícil conocerlo o comunicarlo completamente.

    Frente a estas ideas aparece , quien pensaba que la mejor manera de acercarse a la verdad era haciendo preguntas y reflexionando. Su método consistía en dialogar para que las personas pensaran por sí mismas y reconocieran que no lo saben todo. Esta actitud sigue siendo importante hoy, porque ayuda a desarrollar pensamiento crítico y a no creer en todo lo que vemos o escuchamos.

    También explica en la alegoría de la caverna que muchas veces las personas confunden las apariencias con la realidad. Esto se puede comparar con lo que ocurre actualmente con las pantallas, las redes sociales o la información que circula en internet, donde muchas veces solo vemos una parte de la realidad.

    Por último, propone que el conocimiento también se obtiene a partir de la experiencia y la observación, y que en la vida es importante buscar el equilibrio y evitar los extremos. En conclusión, la filosofía antigua sigue siendo actual porque nos ayuda a cuestionar lo que creemos saber, a reflexionar sobre la verdad y a desarrollar una forma más crítica de pensar sobre el mundo que nos rodea.

  45. Connie Sofia Peñarredonda Valle says:

    ¿De qué manera los principios éticos de la filosofía antigua especialmente en Sócrates, Platón y Aristóteles pueden contribuir a la formación de ciudadanos críticos y éticos frente a problemas contemporáneos como la desinformación, la corrupción y la manipulación en redes sociales?

    La filosofía antigua griega ofrece herramientas conceptuales que permiten reflexionar sobre los desafíos éticos y políticos del mundo actual. En primer lugar, Sócrates propone el método de la mayéutica, basado en el diálogo y la pregunta crítica, cuyo objetivo es conducir al individuo al conocimiento de sí mismo y a la búsqueda de la verdad. Su famosa afirmación “solo sé que no sé nada” representa una actitud intelectual de humildad y cuestionamiento permanente. Aplicado al contexto contemporáneo, este enfoque resulta fundamental para enfrentar fenómenos como la desinformación o las fake news, ya que invita a los ciudadanos a no aceptar pasivamente la información, sino a examinarla críticamente mediante el diálogo racional.

    Por otra parte, Platón, a través de la alegoría de la caverna presentada en La República, describe cómo los seres humanos pueden vivir atrapados en apariencias o ilusiones que confunden con la realidad. En la actualidad, esta idea puede relacionarse con el papel de los medios digitales y las redes sociales, donde muchas veces las personas consumen representaciones parciales o manipuladas de la realidad. Desde esta perspectiva, la educación filosófica cumple una función liberadora, ya que permite desarrollar pensamiento crítico y orientar al individuo hacia el conocimiento verdadero y el bien común.

    A su vez, Aristóteles plantea que la ética consiste en la búsqueda de la eudaimonía (vida buena o plena) mediante la práctica de las virtudes, entendidas como hábitos que se sitúan en el justo medio entre extremos. Este planteamiento es especialmente relevante para la formación ciudadana, pues sugiere que la conducta ética no depende únicamente de normas externas, sino de la construcción de hábitos morales como la prudencia, la justicia y la responsabilidad. Además, Aristóteles sostiene que el ser humano es un “animal político”, lo que implica que la vida en sociedad exige participación activa, deliberación y compromiso con el bien común.

    Desde el enfoque contemporáneo del docente Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll, la filosofía antigua no debe entenderse como un conocimiento abstracto o meramente histórico, sino como una herramienta crítica para interpretar y transformar la realidad social latinoamericana. Arteta propone aplicar las reflexiones éticas de los filósofos clásicos para analizar problemas actuales como la corrupción, la desigualdad o la crisis de valores en la vida pública. En este sentido, la ética socrática del autoconocimiento, la búsqueda platónica de la justicia y la ética de la virtud aristotélica pueden servir como fundamentos para promover una ciudadanía más consciente y responsable.

    En síntesis, la filosofía antigua mantiene una gran vigencia porque proporciona marcos conceptuales que ayudan a comprender y enfrentar problemas actuales. A través del pensamiento crítico de Sócrates, la reflexión sobre la verdad en Platón y la ética de la virtud en Aristóteles, es posible fortalecer la formación de ciudadanos capaces de analizar la realidad con criterio propio y actuar éticamente dentro de la sociedad. De esta manera, la filosofía no solo se limita al estudio del pasado, sino que se convierte en una herramienta fundamental para la construcción de una sociedad más justa, reflexiva y responsable.

  46. Maria Fernanda Campo Madiedo says:

    Grupo:
    -Maria Fernanda Campo Madiedo.
    -Milton Florez Dulce.
    -Solangel Medina Pinedo.
    A partir de la lectura sobre la filosofía antigua nos surge una inquietud investigativa que consideramos importante:
    ¿De qué manera las ideas de los filósofos antiguos pueden ayudarnos a comprender y enfrentar los problemas éticos y sociales del mundo actual?

    Los presocráticos, por ejemplo, buscaban explicar el origen del mundo a partir de principios racionales y no únicamente mediante mitos. Esto muestra el inicio de una forma de pensamiento crítico que sigue siendo fundamental hoy en día, especialmente cuando necesitamos analizar fenómenos complejos de la realidad. Posteriormente, filósofos como Sócrates introdujeron la importancia del cuestionamiento constante, expresado en su famosa idea de que reconocer la propia ignorancia es el primer paso hacia el conocimiento. En una sociedad llena de información inmediata y opiniones en redes sociales, esta actitud socrática sigue siendo muy relevante, ya que nos invita a reflexionar antes de aceptar algo como verdad.

    Asimismo, Platón y Aristóteles desarrollaron reflexiones profundas sobre la justicia, la política y la ética. La idea aristotélica del “justo medio”, por ejemplo, puede aplicarse a muchas decisiones de la vida cotidiana, recordándonos la importancia del equilibrio y la moderación en nuestras acciones. Finalmente, las escuelas helenísticas, como el estoicismo y el epicureísmo, plantearon formas de alcanzar la tranquilidad y el bienestar en medio de un mundo incierto, algo que también resulta muy actual en contextos de crisis o incertidumbre.

    Desde esta perspectiva, consideramos que la filosofía antigua no debe verse como un conocimiento lejano o únicamente histórico, sino como una base fundamental para comprender el presente. Sus preguntas sobre la verdad, la justicia y la forma de vivir bien siguen siendo vigentes y nos invitan a desarrollar una actitud crítica frente a la realidad que nos rodea.

  47. Isabel Serrano, Juliana Tellez, Mariana Daza, Valerie Morrón, Ana Mejía y Samuel Zuluaga. Grupo de 1B says:

    Inquietud: Si la virtud no garantiza reconocimiento ni éxito social, ¿sigue siendo racional elegirla como forma de vida?
    Iluminación:
    Primero, aclaremos conceptos. “Virtud” en la filosofía antigua no significa simplemente “ser buena persona”. Para Sócrates o Aristóteles, la virtud es excelencia del carácter: actuar conforme a la razón, cultivar justicia, valentía, prudencia. Es vivir de acuerdo con lo que perfecciona nuestra naturaleza racional.
    El “éxito social”, en cambio, depende de factores externos: poder, riqueza, prestigio, aprobación pública. Cosas que no controlamos completamente.
    Ahora, el núcleo del problema: si actuar virtuosamente no me asegura recompensa externa, ¿no sería más racional optar por estrategias que sí maximicen beneficios visibles?
    Desde una lógica puramente instrumental, es decir, si definimos la racionalidad como maximizar resultados externos: la virtud parecería un mal negocio. La historia está llena de personas íntegras que fueron marginadas o castigadas, y de oportunistas que prosperaron.
    Pero ahí está el giro filosófico: esa visión asume que el éxito externo es el bien supremo. Sócrates cuestionaría ese supuesto. Para él, lo peor que puede pasarle a una persona no es perder riqueza o fama, sino dañar su alma, es decir, corromper su carácter. Desde esa perspectiva, actuar injustamente para obtener beneficios sería irracional, porque sacrifica lo único que realmente depende de uno: la coherencia interna.
    Los estoicos radicalizan esta idea. Sostienen que lo único verdaderamente “bueno” es la virtud, porque todo lo demás es contingente. Puedes perder dinero, posición o reputación por causas externas; pero solo tú decides si actúas con justicia o no. En ese marco, elegir la virtud no es ingenuidad moral, sino la única apuesta racional si valoras aquello que no puede ser arrebatado por el azar.
    Ahora bien, traigámoslo al presente. Vivimos en sistemas competitivos donde la recompensa suele ir al más eficiente, no necesariamente al más ético. Aquí surge una tensión real. Sin embargo, incluso en términos psicológicos contemporáneos, la investigación sobre bienestar muestra que la coherencia moral y la integridad personal están profundamente relacionadas con estabilidad emocional y sentido de propósito. No garantizan éxito externo, pero sí reducen la fragmentación interna.
    Hay además un argumento más estructural: si todos decidieran que la virtud solo vale cuando es rentable, las normas de confianza social colapsarían. Contratos, instituciones y convivencia dependen de cierta expectativa de conducta ética. En ese sentido, elegir la virtud contribuye a sostener el marco que hace posible cualquier éxito social.
    Entonces, ¿es racional elegir la virtud si no promete recompensa externa?
    Depende de cómo definamos “racional” y “bien”. Si racional es maximizar ganancias inmediatas, no necesariamente. Si racional es vivir de acuerdo con principios que preservan tu integridad y permiten una vida coherente y estable, entonces sí.
    La pregunta revela algo más profundo: no es la virtud la que está en juicio, sino nuestra idea de éxito. Tal vez la verdadera inversión a largo plazo no es la reputación, sino la estructura del propio carácter. Y eso, aunque no cotice en bolsa, determina la calidad de cada decisión que tomamos.
    La filosofía antigua nos obliga a mirar hacia adentro antes de medir hacia afuera. Y esa inversión interior, aunque no siempre sea visible, tiene una extraña persistencia en el tiempo.

  48. Ariadna Riquett jaraba says:

    **Inquietud investigativa:**
    **¿De qué manera el pensamiento filosófico de Sócrates puede contribuir a enfrentar el problema social de la desinformación y la manipulación de la verdad en la sociedad contemporánea?**

    En la actualidad, uno de los problemas sociales más relevantes es la **desinformación**, especialmente en el contexto de las redes sociales, los medios digitales y la circulación masiva de información. Con frecuencia, las personas comparten contenidos sin verificar su veracidad, lo que favorece la propagación de noticias falsas, rumores y discursos manipulados. Esta situación afecta la forma en que la sociedad comprende la realidad, influye en las decisiones colectivas y debilita el debate público. Frente a este panorama, el pensamiento filosófico de **Sócrates** ofrece una perspectiva teórica importante para reflexionar sobre la búsqueda de la verdad y la formación de una ciudadanía crítica.

    Sócrates, uno de los filósofos más influyentes de la Grecia antigua, defendía la idea de que el conocimiento verdadero no se obtiene simplemente aceptando lo que otros dicen, sino mediante un proceso constante de **cuestionamiento y reflexión racional**. Su método, conocido como **mayéutica**, consistía en realizar preguntas que permitieran examinar las ideas, descubrir contradicciones y conducir a las personas hacia una comprensión más profunda de los conceptos. Este método tenía como objetivo que cada individuo desarrollara la capacidad de pensar por sí mismo y no aceptara las opiniones dominantes sin análisis previo.

    Aplicado a la realidad actual, el enfoque socrático resulta especialmente pertinente frente al fenómeno de la desinformación. En un entorno donde circulan grandes cantidades de información en poco tiempo, muchas personas adoptan posturas basadas únicamente en lo que ven o escuchan en internet, sin realizar una evaluación crítica de las fuentes o del contenido. Desde la perspectiva socrática, esta actitud representa una forma de ignorancia, ya que implica aceptar ideas sin haberlas examinado racionalmente. Por ello, el ejercicio del cuestionamiento se convierte en una herramienta fundamental para identificar información falsa, analizar argumentos y distinguir entre hechos verificables y opiniones infundadas.

    Otro aspecto central del pensamiento de Sócrates es su famosa afirmación **“solo sé que no sé nada”**, la cual expresa una actitud de humildad intelectual. Con esta frase, el filósofo no pretendía afirmar que el conocimiento fuera imposible, sino reconocer que el primer paso para alcanzar la verdad consiste en admitir los propios límites y estar dispuesto a aprender. En el contexto actual, esta postura resulta particularmente relevante, ya que muchas discusiones sociales se caracterizan por la defensa rígida de opiniones personales sin apertura al diálogo ni a la revisión de evidencias. La actitud socrática, en cambio, invita a reconocer que el conocimiento es un proceso en construcción y que la verdad se busca mediante el intercambio de argumentos y la reflexión crítica.

    Asimismo, Sócrates relacionaba el conocimiento con la **virtud**, sosteniendo que nadie actúa mal de manera consciente, sino por ignorancia. Según esta idea, cuando una persona comprende verdaderamente lo que es justo o correcto, tenderá a actuar de acuerdo con ese conocimiento. Desde esta perspectiva, el problema de la desinformación también puede interpretarse como una consecuencia de la falta de educación crítica y de la ausencia de reflexión sobre la información que se consume. Por esta razón, fomentar el pensamiento crítico y la capacidad de cuestionar las fuentes de información se convierte en una tarea fundamental para fortalecer la ética y la responsabilidad social.

    En las sociedades contemporáneas, caracterizadas por el acceso masivo a la información y por la rapidez con la que esta se difunde, el pensamiento socrático puede considerarse una herramienta clave para promover una cultura del análisis y la argumentación racional. La práctica del diálogo, el cuestionamiento y la reflexión no solo contribuye a identificar contenidos falsos, sino que también fortalece el debate democrático, fomenta el respeto por la diversidad de opiniones y permite construir conocimientos más sólidos y fundamentados.

    En conclusión, el pensamiento de Sócrates ofrece un marco teórico valioso para analizar el problema social de la desinformación. Su énfasis en la duda crítica, el diálogo reflexivo y la búsqueda constante de la verdad demuestra que la filosofía antigua sigue siendo relevante para comprender los desafíos del mundo actual. En una sociedad donde la información circula con gran rapidez y donde las opiniones pueden difundirse sin suficiente fundamento, la actitud socrática de cuestionar, reflexionar y dialogar se convierte en una herramienta indispensable para la formación de ciudadanos críticos y responsables.

  49. Jhessica Sandoval says:

    ¿De qué manera los planteamientos de la filosofía antigua pueden ayudarnos a comprender y enfrentar los problemas éticos y sociales de la actualidad? A partir de la lectura presentada por Cristóbal Arteta Ripoll, se puede observar que las ideas de los filósofos antiguos siguen teniendo vigencia en el pensamiento contemporáneo. Desde los presocráticos, que buscaban explicar el origen del mundo mediante la razón, hasta Sócrates, Platón y Aristóteles, la filosofía se presenta como una forma de reflexionar sobre la verdad, la justicia y la manera correcta de vivir.

    En este sentido, la duda crítica de Sócrates invita a cuestionar lo que creemos saber; la reflexión de Platón sobre la justicia permite pensar en la organización de la sociedad; y la ética del justo medio de Aristóteles propone el equilibrio en las acciones humanas. Por ello, como plantea el autor, la filosofía antigua no debe verse solo como un conocimiento del pasado, sino como una herramienta que permite analizar críticamente la realidad actual y buscar una sociedad más justa.

  50. Jhessica Sandoval says:

    ¿De qué forma las ideas de la filosofía antigua pueden ayudarnos a comprender los problemas éticos y sociales del presente? A partir de la lectura de Cristóbal Arteta Ripoll, se puede notar que el pensamiento de los filósofos antiguos sigue siendo relevante en la actualidad. Desde los presocráticos, que intentaron explicar el origen del mundo mediante la razón, hasta Sócrates, Platón y Aristóteles, la filosofía buscó reflexionar sobre la verdad, la justicia y la manera correcta de vivir.

    Por ejemplo, la actitud crítica de Sócrates invita a cuestionar lo que creemos saber; la idea de justicia en Platón permite pensar en la organización de la sociedad; y Aristóteles propone el equilibrio en las acciones humanas mediante el justo medio. De esta manera, la filosofía antigua no solo pertenece al pasado, sino que también nos ayuda a analizar críticamente la realidad actual.

  51. Gerardo Jose Díaz Tarrifa 1b unilibre says:

    Respuesta:

    El problema de las noticias falsas en la sociedad contemporánea plantea un dilema ético y político profundo acerca de los límites de la libertad de expresión. Si bien este derecho es uno de los pilares de los sistemas democráticos, la circulación masiva de información falsa en redes sociales y medios digitales puede influir en la opinión pública, manipular decisiones colectivas y debilitar la confianza social. La filosofía antigua permite analizar esta problematica desde distintas perspectivas, pues varios pensadores reflexionaron sobre la relación entre discurso, verdad y vida política.

    Desde la perspectiva de los presocráticos, el conocimiento debía buscar el principio racional del mundo, es decir, la verdad que explica la realidad. Filósofos como Heráclito sostenían que el universo se rige por un logos o razón universal que da orden al cambio constante. En este sentido, la difusión de noticias falsas podría interpretarse como una distorsión de ese orden racional, ya que introduce confusión y rompe la armonía del conocimiento verdadero. Parménides, por su parte, afirmaba que “el ser es y el no ser no es”, lo que implica que la verdad debe distinguirse claramente de la falsedad. Desde esta visión, la mentira no puede considerarse equivalente a la verdad, por lo que difundir información falsa sería una forma de negar la realidad misma.

    Los sofistas, en cambio, tendrían una postura distinta. Para pensadores como Protágoras, “el hombre es la medida de todas las cosas”, lo que implica que la verdad puede ser relativa y depender de la percepción o del interés de cada individuo.

    En la actualidad, esta idea se refleja en el fenómeno de las “verdades personales” o en la idea de que cada grupo social puede interpretar los hechos de manera distinta. Asimismo, Gorgias sostenía que incluso si la verdad existiera, sería difícil conocerla o comunicarla plenamente. Desde esta perspectiva, el poder del discurso radica más en su capacidad de persuadir que en su correspondencia con la realidad. Por ello, en una lógica sofista, las noticias falsas podrían verse simplemente como otra forma de discurso persuasivo dentro del debate público.

    No obstante, Sócrates se opondría a esta visión relativista. Su método de la mayéutica buscaba precisamente cuestionar las opiniones superficiales para acercarse a la verdad mediante el diálogo racional. Para Sócrates, la virtud está vinculada al conocimiento, y el mal suele ser consecuencia de la ignorancia. En este sentido, la difusión consciente de noticias falsas sería moralmente problemática, ya que promueve la ignorancia y dificulta que las personas alcancen un conocimiento verdadero sobre la realidad. Desde su enfoque, la sociedad debería fomentar el cuestionamiento crítico y el diálogo racional para evitar que el engaño domine el espacio público.

    Platón desarrolló aún más esta crítica al engaño y a las apariencias. En su teoría de las Ideas, sostuvo que existe una realidad verdadera y perfecta que está más allá del mundo sensible, mientras que lo que percibimos muchas veces son simples sombras o copias imperfectas. La alegoría de la caverna ilustra cómo los seres humanos pueden vivir engañados por apariencias que confunden con la verdad. En el contexto contemporáneo, las noticias falsas podrían compararse con esas sombras que distorsionan la realidad y mantienen a las personas alejadas del conocimiento verdadero. Por ello, Platón defendería la necesidad de que la sociedad promueva la educación y el pensamiento crítico, e incluso consideraría que quienes gobiernan deben poseer conocimiento y sabiduría para evitar que la manipulación del discurso conduzca a la injusticia o a la corrupción política.

    Aristóteles también aportaría elementos importantes a este debate. Para él, el ser humano es un “animal político”, lo que significa que la vida en comunidad depende del uso del lenguaje y de la deliberación racional para alcanzar el bien común. En su ética, sostiene que la virtud consiste en encontrar el justo medio entre los extremos, guiado por la razón. Desde esta perspectiva, la libertad de expresión es necesaria para la vida política, pero su ejercicio debe estar orientado hacia la verdad y la responsabilidad. Si el discurso se utiliza para engañar deliberadamente o manipular a la comunidad, deja de cumplir su función ética y política. Por tanto, Aristóteles probablemente sostendría que la difusión de noticias falsas no contribuye al bien común y que la sociedad debe promover normas y valores que protejan la veracidad y la integridad del discurso público.

    Finalmente, las escuelas helenísticas también ofrecen reflexiones útiles. Los estoicos defendían la vida guiada por la razón y el dominio de las pasiones, por lo que considerarían que la manipulación emocional a través de noticias falsas representa un obstáculo para la vida racional y virtuosa. Los escépticos, por su parte, proponían suspender el juicio ante afirmaciones inciertas, lo cual podría interpretarse como una invitación a no aceptar la información sin cuestionarla. Esta actitud crítica resulta especialmente relevante en una época donde la información circula rápidamente y no siempre es verificada.

    En conclusión, aunque los sofistas podrían justificar la circulación de noticias falsas como parte del juego retórico de la persuasión, la mayoría de los filósofos de la tradición clásica (como Sócrates, Platón y Aristóteles) subrayarían que el discurso debe estar vinculado a la verdad, al conocimiento y al bien común. Desde esta perspectiva, proteger las noticias falsas en nombre de la libertad de expresión puede convertirse en un peligro moral y social, ya que debilita el pensamiento crítico, distorsiona la realidad y afecta la convivencia política. Por ello, más que permitir su libre circulación, la sociedad debe promover una cultura del diálogo racional, la educación crítica y la responsabilidad en el uso de la palabra.

  52. Juan Diego Vergara says:

    Me gustó este texto porque hace una reflexión crítica sobre la crisis que atraviesa la universidad y la necesidad de transformarla a través del debate de ideas y una dirección académica responsable. El autor plantea que la universidad debe ser un espacio de pensamiento, ciencia y cultura, donde estudiantes y profesores participen activamente en las decisiones importantes de la institución. También me parece valioso que se destaque la importancia de evitar el clientelismo y la corrupción, promoviendo una universidad más democrática y comprometida con el desarrollo de la sociedad.

  53. Ana Mejia, Juliana Téllez, Valerie Morron, Sofía Serrano, Mariana Daza, Samuel Zuluaga says:

    La pregunta era:

    **Si la virtud no garantiza reconocimiento ni éxito social, ¿sigue siendo racional elegirla como forma de vida?**

    Primero, aclaremos conceptos.
    “Virtud” en la filosofía antigua no significa simplemente “ser buena persona”. Para Sócrates o Aristóteles, la virtud es excelencia del carácter: actuar conforme a la razón, cultivar justicia, valentía, prudencia. Es vivir de acuerdo con lo que perfecciona nuestra naturaleza racional.

    El “éxito social”, en cambio, depende de factores externos: poder, riqueza, prestigio, aprobación pública. Cosas que no controlamos completamente.

    Ahora, el núcleo del problema: si actuar virtuosamente no me asegura recompensa externa, ¿no sería más racional optar por estrategias que sí maximicen beneficios visibles?

    Desde una lógica puramente instrumental —es decir, si definimos la racionalidad como maximizar resultados externos— la virtud parecería un mal negocio. La historia está llena de personas íntegras que fueron marginadas o castigadas, y de oportunistas que prosperaron.

    Pero ahí está el giro filosófico: esa visión asume que el éxito externo es el bien supremo. Sócrates cuestionaría ese supuesto. Para él, lo peor que puede pasarle a una persona no es perder riqueza o fama, sino dañar su alma —es decir, corromper su carácter. Desde esa perspectiva, actuar injustamente para obtener beneficios sería irracional, porque sacrifica lo único que realmente depende de uno: la coherencia interna.

    Los estoicos radicalizan esta idea. Sostienen que lo único verdaderamente “bueno” es la virtud, porque todo lo demás es contingente. Puedes perder dinero, posición o reputación por causas externas; pero solo tú decides si actúas con justicia o no. En ese marco, elegir la virtud no es ingenuidad moral, sino la única apuesta racional si valoras aquello que no puede ser arrebatado por el azar.

    Ahora bien, traigámoslo al presente. Vivimos en sistemas competitivos donde la recompensa suele ir al más eficiente, no necesariamente al más ético. Aquí surge una tensión real. Sin embargo, incluso en términos psicológicos contemporáneos, la investigación sobre bienestar muestra que la coherencia moral y la integridad personal están profundamente relacionadas con estabilidad emocional y sentido de propósito. No garantizan éxito externo, pero sí reducen la fragmentación interna.

    Hay además un argumento más estructural: si todos decidieran que la virtud solo vale cuando es rentable, las normas de confianza social colapsarían. Contratos, instituciones y convivencia dependen de cierta expectativa de conducta ética. En ese sentido, elegir la virtud contribuye a sostener el marco que hace posible cualquier éxito social.

    Entonces, ¿es racional elegir la virtud si no promete recompensa externa?
    Depende de cómo definamos “racional” y “bien”. Si racional es maximizar ganancias inmediatas, no necesariamente. Si racional es vivir de acuerdo con principios que preservan tu integridad y permiten una vida coherente y estable, entonces sí.

    La pregunta revela algo más profundo: no es la virtud la que está en juicio, sino nuestra idea de éxito. Tal vez la verdadera inversión a largo plazo no es la reputación, sino la estructura del propio carácter. Y eso, aunque no cotice en bolsa, determina la calidad de cada decisión que tomamos.

    La filosofía antigua nos obliga a mirar hacia adentro antes de medir hacia afuera. Y esa inversión interior, aunque no siempre sea visible, tiene una extraña persistencia en el tiempo.

  54. Sara paternostro Garcia Juan merlano Gómez Alejandro villa Bianca Vanesa Osorio Villalba Isabella Jiménez manzano says:

    ¿Cómo la relatividad de la verdad defendida por los sofistas ayuda a explicar la forma en que hoy se construyen y legitiman discursos en la política y los medios?

    Para poder llegar al fondo de esta interrogación, es necesario, en primer lugar, comprender quiénes eran los sofistas; solo así podremos entender cómo, a pesar de haber transcurrido más de mil años, su pensamiento continúa vigente en la actualidad.

    Los sofistas fueron profesionales del discurso y relativistas, y pensaban que la verdad no es un absoluto universal sino algo subjetivo y ligado al uso del lenguaje, útil para influir en ámbitos como la política y los tribunales. Esto quiere decir que, para los sofistas, el valor del enunciado dependía menos de la verdad objetiva y más de su eficacia para persuadir o alcanzar un fin práctico (por ejemplo, convencer a una audiencia o ganar un debate).

    Uno de los grandes exponentes fue Protágoras, el cual decía “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son” Es decir, lo que es “verdadero” para alguien puede no serlo para otro.

    En la actualidad, esta relación instrumental entre el lenguaje y la verdad puede observarse en cómo ciertos discursos públicos —en política, medios o redes sociales— se estructuran más en función de su capacidad persuasiva o emocional que en base a hechos comprobables. Las declaraciones se diseñan para movilizar seguidores, consolidar identidades o desacreditar alternativas; lo cual se alinea con la idea sofista de que el discurso es un instrumento para lograr éxito práctico, no necesariamente para buscar una verdad universal.

    De este modo, el relativismo sofista ilumina la manera en que hoy en día muchas afirmaciones públicas se legitiman a través de su aceptación social o retórica eficaz —«mi verdad» frente a «tu verdad»— en vez de mediante criterios epistemológicos rigurosos. Esto puede explicar fenómenos actuales como la polarización, la desconfianza en hechos científicos o la priorización de narrativas emocionales sobre análisis objetivos.

    Finalmente, esta interpretación también presenta un dilema dado que, si el discurso se concibe solo como herramienta de persuasión sin responsabilidad frente a la verdad, se corre el riesgo de erosionar la confianza colectiva en hechos compartidos y de debilitar los fundamentos de un diálogo público crítico y racional

  55. Yulissa Villalba says:

    De qué manera los principios éticos y políticos de la filosofía antigua griega, particularmente los enfoques de Aristóteles sobre la virtud como término medio y el hombre como «animal político», y la crítica de los sofistas al relativismo, pueden ser herramientas efectivas para abordar y contrarrestar la polarización política y la corrupción en la Colombia contemporánea, promoviendo una ciudadanía más crítica y comprometida con el bien común?
    Aristóteles postula que el ser humano es por naturaleza un ser social y político, cuya plena realización (eudaimonia) se alcanza en la polis (la comunidad política). La justicia, para él, implica dar a cada uno lo suyo, y la política es el ámbito donde se busca el bien común.

  56. Samuel López says:

    El texto plantea que la filosofía antigua no es algo del pasado, sino una base fundamental para comprender los problemas actuales, especialmente en temas como la justicia, la ética y la política. Autores como Platón y Aristóteles siguen influyendo en la forma en que hoy pensamos el poder, la moral y la organización de la sociedad. Por ejemplo, la idea de justicia o el equilibrio en las decisiones siguen siendo claves en el derecho.

    Desde el enfoque del texto, esta filosofía se entiende de manera práctica y crítica, aplicada a la realidad latinoamericana. No se limita a lo teórico, sino que busca analizar problemas como la desigualdad, la corrupción y la falta de justicia social. En este sentido, la filosofía se convierte en una herramienta para cuestionar y transformar la sociedad.

    Para mi, esto es importante porque permite desarrollar un pensamiento crítico y ético, entendiendo que el derecho no solo son normas, sino un medio para garantizar la dignidad humana y construir una sociedad más justa.

  57. Santiago carrascal says:

    El texto muestra que la filosofía antigua no debe verse como algo lejano o “viejo”, sino como una base fundamental para entender los problemas actuales. A través del enfoque de Arteta, se entiende que las ideas de pensadores como Sócrates, Platón o Aristóteles siguen siendo útiles para analizar situaciones como la corrupción, la desigualdad o la falta de justicia en Colombia y América Latina.

    Además, Arteta propone una visión crítica al no limitar la filosofía a lo europeo, sino integrarla con otras formas de pensamiento, como las indígenas, lo que amplía la comprensión de la ética y la realidad social. También resalta que la filosofía debe ser práctica, es decir, servir para cuestionar y transformar el entorno, no solo para reflexionar de manera teórica.

    Como estudiante de primer semestre de derecho, este enfoque es importante porque permite entender que el derecho no puede aplicarse de forma mecánica, sino que debe estar acompañado de un pensamiento crítico y ético. De esta manera, la filosofía se convierte en una herramienta clave para interpretar la realidad y buscar soluciones más justas.

  58. Mariana Noguera Ruiz says:

    El texto logra presentar la filosofía antigua no como un conjunto de ideas del pasado, sino como un pensamiento vivo que sigue dialogando con nuestra realidad. El recorrido desde los presocráticos hasta las escuelas helenísticas muestra con claridad cómo las grandes preguntas, sobre el ser, la verdad y la vida buena, siguen siendo las mismas, aunque cambien los contextos.

    Me parece especialmente valioso cómo se conecta a autores como Sócrates, Platón y Aristóteles con problemas actuales, evidenciando que la filosofía no es teoría abstracta, sino una herramienta para cuestionar, comprender y actuar en el presente.

    Además, el enfoque que usted propone, profesor Cristóbal Arteta, resulta muy significativo, rescatar la filosofía antigua desde una perspectiva crítica y latinoamericana permite no solo aprenderla, sino usarla como instrumento de transformación ética y social.

  59. Cesar James says:

    Como estudiante de derecho, al revisar la síntesis de la filosofía antigua presentada por Cristóbal Arteta Ripoll, me surge una inquietud investigativa: ¿cómo pueden los principios éticos y políticos de la filosofía clásica iluminar los dilemas jurídicos contemporáneos en Colombia y América Latina?

    Desde los presocráticos hasta los estoicos, la filosofía antigua se ocupó de preguntas sobre el orden, la justicia y la vida buena. Platón y Aristóteles, por ejemplo, plantearon modelos de organización política y de virtud que hoy dialogan con problemas como la corrupción, la desigualdad y la legitimidad del poder. Los sofistas, con su relativismo, anticipan debates actuales sobre la verdad en los tribunales y la manipulación del discurso jurídico.

    La inquietud, entonces, es cómo integrar estos presupuestos teóricos en la formación y práctica del derecho: ¿puede el “justo medio” aristotélico orientar decisiones judiciales equilibradas? ¿Puede la mayéutica socrática inspirar métodos pedagógicos en las facultades de derecho? ¿Puede el estoicismo fortalecer la ética profesional frente a la presión política y económica?

    Iluminada desde la lectura de Arteta, la filosofía antigua no es un museo de ideas, sino una herramienta crítica para repensar el derecho como praxis liberadora y ética, capaz de responder a las crisis de gobernanza y justicia que atraviesan nuestra región.

  60. Cesar James says:

    ¿Cómo puede el pensamiento filosófico de Sócrates ayudar a enfrentar el problema de la desinformación y la manipulación de la verdad en la sociedad actual?

    En la actualidad, uno de los problemas sociales más relevantes es la desinformación, especialmente a través de redes sociales y medios digitales. Muchas personas comparten información sin cuestionarla, lo que facilita la propagación de noticias falsas, discursos manipulados y opiniones sin fundamento. Frente a esta realidad, el pensamiento de Sócrates ofrece una postura filosófica pertinente para analizar y enfrentar este fenómeno.

    Sócrates sostenía que el conocimiento verdadero se alcanza a través del diálogo crítico y la reflexión constante. Su método de la mayéutica consistía en formular preguntas con el fin de examinar las ideas y descubrir si realmente eran verdaderas o si simplemente eran creencias aceptadas sin análisis. Aplicado al contexto actual, este método invita a que los ciudadanos no acepten la información de manera pasiva, sino que la cuestionen, verifiquen sus fuentes y reflexionen sobre su contenido antes de difundirla.

    Además, Sócrates afirmaba que “solo sé que no sé nada”, una frase que expresa una actitud intelectual basada en la humildad y en el reconocimiento de los límites del propio conocimiento. En una sociedad donde muchas personas defienden opiniones como verdades absolutas sin evidencia suficiente, esta postura resulta fundamental, ya que fomenta la apertura al diálogo, la argumentación racional y el aprendizaje continuo.

    Desde esta perspectiva, la filosofía socrática permite comprender que el problema de la desinformación no se resuelve únicamente con tecnología o regulación, sino también con la formación de ciudadanos críticos capaces de analizar la información que reciben. La práctica del cuestionamiento racional fortalece la democracia, promueve el debate fundamentado y reduce la influencia de discursos manipuladores.

    En conclusión, el pensamiento de Sócrates ofrece una herramienta filosófica valiosa para enfrentar el problema social de la desinformación. Su énfasis en el cuestionamiento, el diálogo y la búsqueda constante de la verdad demuestra que la filosofía antigua sigue teniendo una profunda relevancia para comprender y transformar los desafíos de la sociedad contemporánea.

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